Homosexualidad y evolución: una perspectiva de género

 por Juanjo Romero

Evolución

La creencia en el «gen gay» va perdiendo adeptos. No es que no se haya encontrado, es que hasta la fecha no existen gemelos monocigóticos homosexuales, lo que nos daría, al menos, una pista. Todas las evidencias científicas están en contra.

Incluso en el lobby homosexualista se empieza a ver con malos ojos. De ser cierto, los riesgos son mucho mayores. La «propagación de la especie» se dejaría en manos de «pérfidos heteros»: podrían buscar cura, o seleccionar genéticamente a su descendencia, o simplemente eliminarla, como con los afectados del Síndrome de Down (a lo mejor los gays se nos vuelven providas). ¡Qué injusta, digo homófoba, es la naturaleza!

Peor encaje aún tiene en la teoría de la evolución. Porque nadie va a negar a estas alturas, que el gen homosexual no sería una estrategia evolutiva muy buena «para hacer frente al medio ambiente y tener más posibilidades de sobrevivir, de reproducirse y de dejar descendencia con estas ventajas».

Pero todavía los hay inasequibles al desaliento. Cuando la ideología todo lo condiciona —no confundir a una persona homosexual con los homosexualistas— se puede hacer el ridículo hasta el extremo.

 

Un par de 'psicólogos evolutivos' ha encontrado la solución. Según publican en Science Line, los homosexuales existen para ser buenos tíos —hermanos de los padres— y ayudar a los progenitores en el cuidado de los hijos. ¡Toma nísperos!, unos parrafillos:

La hipótesis de la selección de parientes (kin selection), postulada en 1970, sugiere que la homosexualidad podría ser una ventaja para los humanos. La hipótesis dice que si bien los homosexuales no pueden transmitir sus genes a las sucesivas generaciones teniendo hijos, pueden difundir sus genes indirectamente a través de sus familias.

Al dedicar sus energía a la cría de sobrinos y sobrinas, en vez de a los hijos propios, los homosexuales permitirían a sus hermanos tener más hijos y asegurar que estos descendientes viven y pueden tener los suyos propios. Así, los homosexuales favorecen mayores tasas de reproducción y supervivencia de sus parientes, con los que comparten idénticos genes —incluidos los que favorecen la homosexualidad—, garantizando que pasan a los futuros miembros de la familia.

Seguro que se os viene a la cabeza esos amigos que sólo querían/podían tener «la parejita», pero como tenían a un tío gay ahora son familia numerosa. ¡Vamos, hombre!

Cuando la ideología condiciona la ciencia nos encontramos con semejantes esperpentos. Eso me recuerda a la anécdota que contó Inocencio Arias sobre Evita y el magistral Agustín de Foxá:

Evita tenía una veta impertinente y hacía «comentaritos»: «Pues el papel higiénico de ustedes es mucho más tosco que el argentino…». Y Foxá saltó: «Si ese es el ojo a través del cual usted nos ha estado viendo todos estos días, comprendo que a cualquier cosa la encuentre desagradable».

Creo que es la mejor aproximación a la «perspectiva de género» que he encontrado.


Juanjo Romero

Casado y padre de familia numerosa. Hispano-cubano. Fumador. Ha sido profesor de Secundaria y Bachillerato —entonces eran COU, BUP y EGB— y también analista de Estudios de Mercado. En la actualidad compagina su trabajo en una multinacional con la dirección de conoZe.com, de la que también es fundador.
Participa regularmente en programas de radio y diversas publicaciones digitales.

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