Human:
lo que nos hace únicos
Alberto
Carrara | anAlisis@arcol.org
¿Qué
nos hace humanos? ¿Qué nos hace diferentes de los demás animales? ¿Son
únicos
los cerebros humanos? ¿De dónde viene toda la riqueza y variedad de
potencialidades que el ser humano posee y expresa en el arte, en la música,
en la filosofía y en la literatura, en la ciencia y en la tecnología,
en la economía y en la política?
Estas
son algunas de las preguntas a las que libro reciente de Michael S.
Gazzaniga, titulado en español ¿Qué nos hace humanos? (original
ingles: Human:
The Science Behind What Makes Us Unique,
Harper Collins, New York 2008), trata
de responder. En
las casi quinientas páginas del volumen, ese pionero de la flamante
rama de la neurociencia cognitiva va desarrollando una perspectiva
antropológica fundada en los descubrimientos más recientes de la
investigación acerca del cerebro humano.
Michael
S. Gazzaniga, considerado el “padre” de la moderna neurociencia
cognitiva, ha escrito mucho en su 70 años de vida. La revista italiana Mente
& Cervello, en una entrevista reciente acerca del citado
volumen, sintetiza la genialidad de este hombre apasionado por la
verdad: “científico, divulgador, director de un centro para el
estudio de la mente, Michael Gazzaniga se mueve entre biología y
filosofía para encontrar el misterio de la unicidad del cerebro humano,
una maravillosa máquina que nos permite dominar el mundo” (revista Mente
& Cervello, n. 66, junio de 2010).
No
se pueden entender a fondo las interpretaciones actuales sobre los
avances de la neurociencia sin tomar en cuenta la figura poliédrica de
este investigador ítalo-americano que dedicó literalmente su
existencia a comprender, desde la ciencia empírica neuronal, lo que
distingue y distancia la especie humana de los demás animales.
¿Quién
es Michael Gazzaniga? ¿Qué aporta a la humanidad? ¿Qué interpretación
del ser humano propone a la luz de las neurociencias? Y, sobre todo, ¿por
qué su pensamiento resulta tan relevante hoy en día?
No
es nada fácil esbozar los rasgos más sobresalientes de este científico.
Sus obras, en realidad, presentan un enfoque provocativo sobre la
constitución e interpretación misma de lo que es el hombre.
Empecemos
por el perfil biográfico. Michael S. Gazzaniga nació el 12 de
diciembre de 1939 en Estados Unidos. Procedente de abuelos italianos,
después de concluir la carrera de psicología realizada al Dartmouth
College, Gazzaniga consiguió el doctorado de investigación en
psicobiología en el California Institute of Technology. Sus
estudios acerca del así llamado split-brain (cerebros
divididos), realizados bajo la guía del premio Nobel Roger Sperry, le
ganaron notoriedad y prestigio en el sector neurocientífico. Gracias a
estos estudios Gazzaniga contribuyó a vislumbrar los mecanismos
cerebrales atribuidos a cada uno de nuestros hemisferios. Con el pasar
de los años Gazzaniga se dedicó también a los aspectos más
especulativos de las neurociencias proponiendo un modelo propio de
explicación de la conciencia y de la identidad personal.
El
interés por los aspectos filosóficos del estudio sobre la mente le
llevó, primero, a fundar y dirigir el SAGE Center for Cognitive
Neuroscience de la Universidad de California en Santa Bárbara; y
después, a asumir en 2005 el cargo de consejero del Presidente de los
Estados Unidos de Norteamérica para las cuestiones de bioética.
Gazzaniga es también director del proyecto federal del mismo país
sobre el derecho y la neurociencia (Law and Neuroscience).
Neurocientífico
de fama mundial, con más de 200 publicaciones científicas y decenas de
libros escritos, Gazzaniga es considerado el “padre” de las
neurociencias cognitivas. Haciendo una lectura reflexiva de sus obras se
reconoce que estamos ante un pionero en el estudio de las relaciones
mente-cerebro, alguien que ha hecho por la mente lo que Steven Hawking
ha hecho por el estudio del cosmos.
Su
habilidad como científico consiste en lograr una unificación del saber
y del mismo ser humano a través del objeto de su estudio y de toda su
vida: el cerebro. Esto se demuestra de manera magistral en las más de
quinientas páginas de su obra sintética ¿Qué
nos hace humanos?
El
propósito de Gazzaniga está en el título mismo del artículo que Arne
Rasmusson escribió en la revista Neuroethics: “Neuroethics as
a Brain-Based Philosophy of Life: The Case of Michael S. Gazzaniga” (Neuroethics,
n. 2, 2009, pp. 3-11). Para Gazzaniga, la neuroética centrada en el
cerebro acabará por sustituir todos los sistemas de creencias
irracionales características, por ejemplo, de las religiones y de la
política. La posibilidad de llegar a explicar todas las dimensiones
constitutivas del ser humano, empezando y terminando con y en el
cerebro, constituye la firme creencia y esperanza del neurocientífico
norteamericano.
En
su precedente libro, La mente ética, Gazzaniga hablaba de manera
abierta de esta filosofía de vida neurocéntrica que acabó por
perfeccionar en la interpretación antropológica sumamente
reduccionista y materialista de Human.
Bajo
un enfoque holístico, en los 4 grandes apartados del índice del libro,
que suman al final 9 capítulos, Gazzaniga trata de presentar su
comprensión de la condición humana a la luz de las perspectivas biológica,
psicológica y social de nuestra especie.
El
hombre está en el centro del universo: ésta es la primera creencia de
Gazzaniga, que propone una moderna visión antropocéntrica fundada en
el convencimiento de que el largo proceso evolutivo ha producido con el
cerebro humano la máquina más eficaz, es decir, el órgano que nos
permite, de facto, dominar la naturaleza. Al final, el hombre no
es otra cosa que su cerebro.
Según
el neurocientífico americano, hay una verdadera escala jerárquica
entre los seres vivientes, pero las razones de las capacidades únicas
que el ser humano posee, desde su racionalidad hasta su habilidad artística,
desde su espiritualidad hasta su conciencia, serían reducibles a la
mera materialidad y estructuración evolutiva del órgano cerebral.
¿Qué
filosofía se esconde detrás de este pensador? Analizando sus escritos,
buscando entre líneas y, sobre todo, escrutando la bibliografía que
utiliza, se puede deducir, con buena probabilidad, el influjo del filósofo
y científico Charles Sanders Peirce (1839-1914), “padre” de la
corriente de pensamiento denominada pragmatismo, en las obras de
Gazzaniga.
Las
teorías filosóficas de Peirce, matemático, filósofo y semiólogo
estadounidense, juegan un papel relevantes en los escritos de Gazzaniga,
en manera particular en la obra titulada: El intérprete. El
mensaje que emerge del texto en consideración es que la porción de
nuestro hemisferio izquierdo cerebral, denominada intérprete, es
la estructura biológica responsable de darnos el sentido de los
acontecimientos y de los hechos de la realidad. No extraña, entonces,
el hecho de que fue Peirce el primero en distinguir filosóficamente
entre intérprete e interpretante. Tal distinción está a la base de la
teoría pragmática que no deja a nuestro intelecto humano la
posibilidad de poder separar el conocimiento objetivo de la realidad de
la acción eficaz que hay que obrar en ella.
El
modelo neurocéntrico de Gazzaniga es un verdadero compendio de ciencia
empírica plasmada por las corrientes filosóficas contemporáneas que
comprenden la filosofía post-analítica, el funcionalismo, el
“eliminativismo”, y que desembocaron con el relativismo pragmático
peculiar de este autor.
Concluyendo,
se podrían sintetizar así las respuestas a las preguntas iniciales:
Michael Gazzaniga es un neurocientífico de fama mundial, reconocido y
estimado, un profundo conocedor de la biología del cerebro que ha
aportado notables contribuciones a la clínica neuropsicológica y
neuropsiquiátrica pero que ve al ser humano como un producto de la
evolución biológica, punto culmen de un proceso que en su desarrollo
ha asignado al hombre un lugar único y privilegiado del universo.
El
pensamiento de este autor tiene tanto éxito porque trata de presentar,
a la luz de la ciencia, todas las dimensiones peculiares de lo
“humano” que desde siempre quedaban bajo un velo de misterio.
Tras
una lectura agradable, emocionante y estimulante de la obra ¿Qué
nos hace humanos?,
queda una pregunta: ¿de verdad la interpretación de Gazzaniga da
sentido en su totalidad a la persona humana?
Si
no se distinguen las diversas realidades de la persona humana,
reconociendo a la vez su complejidad, todo se volverá homogéneo,
horizontal, simple, controlable y manipulable. El “alma” se
equiparará al “yo”, y el “yo” al cerebro, y será el espíritu
tecnicista a prevalecer y a reducir el hombre a una materialidad que ni
siquiera corresponde a la de un animal viviente. Entonces la mentalidad
difundida hoy día seguirá considerando los problemas y los fenómenos
que tienen que ver con la vida interior sólo desde un punto de vista
psicológico, e incluso meramente neurológico.
El
de Michael S. Gazzaniga es un viaje fascinante y apasionante que no deja
de suscitar preguntas, aclaraciones y, como todos esfuerzos científicos
que pretendan vislumbrar más la verdad acerca de nuestra intima
identidad, soluciones no definitorias. La vía, siempre ardua, de la
antropología es un camino no fácil que todo hombre está llamado a
recorrer en primera persona. Hay que lanzarse, sin pasividad, apostando
toda la plenitud de nuestra racionalidad, sin tenerle miedo a la
posibilidad de que nuestra inteligencia sea capaz de ir más allá de lo
empírico
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