¿Iglesia pecadora? Una leyenda que desmentir por completo
La fórmula está cada vez más de moda, pero es ajena a la tradición
cristiana. San Ambrosio llamó a la Iglesia "meretriz"
precisamente para exaltar su santidad. Más fuerte que los pecados de
sus hijos
por Sandro Magister
ROMA, 26 de abril de 2010 – Al referirse al encuentro entre Benedicto
XVI con los cardenales en el quinto aniversario de su elección,
"L'Osservatore Romano" ha escrito que "el pontífice ha
hecho referencia a los pecados de la Iglesia, recordando que ella,
herida y pecadora, experimenta más el consuelo de Dios".
Pero es dudoso que Benedicto XVI se haya expresado de esa manera. La fórmula
"Iglesia pecadora" nunca ha sido suya. Y siempre la ha
considerado equivocada.
Por citar sólo un ejemplo entre tantos, en la homilía de la Epifanía
del 2008 definió la Iglesia de un modo totalmente distinto: "santa
y compuesta por pecadores".
Y si examinamos bien encontramos que siempre la ha definido de ese modo.
Al termino de los ejercicios de Cuaresma del 2007, Benedicto XVI
agradeció al predicador – que ese año fue el cardenal Giacomo Biffi
– "por habernos ayudado a amar más a la Iglesia, la
'immaculata ex maculatis', como usted nos ha enseñado con san
Ambrosio".
Efectivamente, la expresión "immaculata ex maculatis" está
en un pasaje del comentario de san Ambrosio al Evangelio de Lucas. La
expresión significa que la Iglesia es santa y sin mancha, aún cuando
acoge en ella a hombres manchados de pecado.
El cardenal Biffi, estudioso de san Ambrosio – el gran obispo de Milán
del siglo IV que fue también el que bautizó a san Agustín – ,
publicó en 1996 un ensayo dedicado precisamente a este tema, que contenía
en el título una expresión más osada aún, aplicada a la Iglesia:
"Casta meretrix", meretriz casta.
Esta última fórmula es desde hace décadas un lugar común del
catolicismo progresista. Para decir que la Iglesia es santa "pero
también pecadora" y debe siempre pedir perdón por los
"propios" pecados.
Para darle valor a la fórmula, se suele atribuir a los Padres de la
Iglesia en bloque. Por ejemplo, Hans Küng en su ensayo "La
Iglesia" de 1969 – es decir, en lo que es quizá su último libro
de verdadera teología – escribió que la Iglesia "es una 'casta
meretrix' como se le ha llamado frecuentemente desde la época patrística".
¿Frecuentemente? Por lo que se sabe, en todas las obras de los Padres,
la fórmula aparece una sola vez: en el comentario de san Ambrosio al
Evangelio de Lucas. Ningún otro Padre latino o griego la ha usado jamás,
ni antes ni después.
Lo que ha favorecido la fortuna reciente de la fórmula ha sido quizá
un ensayo de eclesiología de 1948 del teólogo Hans Urs von Balthasar,
titulado precisamente "Casta meretrix". En el cual de hecho no
se hace la aplicación directa a la Iglesia de la naturaleza de
"pecadora".
¿Pero en qué sentido san Ambrosio habló de la Iglesia como de una
"casta meretrix"?
Simplemente, san Ambrosio quiso aplicar a la Iglesia la simbología de
Rajab, la prostituta de Jericó que, en el libro de Josué, hospedó y
salvó en su propia casa a unos israelitas fugitivos (arriba, Rahab en
una incisión de Maarten de Vos de finales del siglo XVI).
Ya antes de Ambrosio Rajab había sido vista como "prototipo"
de la Iglesia. Así en el Nuevo Testamento, y luego en Clemente Romano,
Justino, Ireneo, Orígenes, Cipriano. La fórmula "fuera de la
Iglesia no hay salvación", nació precisamente del símbolo de la
casa salvadora de Rajab.
Aquí el pasaje en el que san Ambrosio aplicó a la Iglesia la expresión
"casta meretrix":
"Rajab – que en el tipo era una meretriz pero en el misterio es
la Iglesia – indicó en su sangre el signo futuro de la salvación
universal en medio al asedio del mundo. Ella no rechaza la unión con
los numerosos fugitivos, tanto más casta cuanto más estrechamente
unida al mayor número de ellos; ella que es virgen inmaculada, sin
pliegue, incontaminada en el pudor, amante pública, meretriz casta,
viuda estéril, virgen fecunda… Meretriz casta, porque muchos amantes
la frecuentan por lo atractivo del amor, pero sin la contaminación de
la culpa" (In Lucam III, 23).
El paso es muy denso y ameritaría un análisis de cerca actualizado.
Pero para limitarnos a la expresión "casta meretrix", he aquí
como el cardenal Biffi la explica:
"La expresión 'casta meretrix' lejos de aludir a algo pecaminoso y
reprobable, quiere indicar – no sólo en el adjetivo sino también en
el sustantivo – la santidad de la Iglesia. Santidad que consiste tanto
en la adhesión sin titubeos y sin incoherencias a Cristo su esposo
('casta') como en la voluntad de la Iglesia de alcanzar a todos para
llevar a todos a la salvación ('meretrix').
Que luego a los ojos del mundo la Iglesia pueda aparecer ella misma
manchada de pecados y golpeada por el público desprecio, es una suerte
que remite a la de su fundador Jesús, que también fue considerado un
pecador por las potencias terrenas de su tiempo.
Y es lo que dice también san Ambrosio en otro pasaje de su comentario
al Evangelio de Lucas: "La Iglesia justamente toma figura de la
pecadora, porque también Cristo asumió el aspecto de pecador" (in
Lucam VI, 21).
Pero precisamente porque es santa – de la santidad indefectible que le
viene de Cristo – la Iglesia puede acoger en ella a los pecadores y
sufrir con ellos por los males que padecen y curarlos.
En días calamitosos como los actuales, llenos de acusaciones que
quieren invadir precisamente la santidad de la Iglesia, esta es una
verdad que no se debe olvidar.
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Traducción en español de Juan Diego Muro, Lima, Perú.
26.4.2010
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