El
informe irlandés
Diego
Contreras Voy
a decirlo antes para evitar equívocos: un caso de abuso ya es
demasiado. No es posible disminuir la importancia de lo que reporta el
informe de la Comisión
de investigación irlandesa
sobre abusos contra niños. Al mismo tiempo, como se trata de un texto
larguísimo (cinco volúmenes, 2.575 páginas), presumo que poca gente
lo ha leído, incluidos la gran mayoría de los que han escrito sobre el
tema en la prensa. Yo solo he leído el resumen
sintético,
que ocupa 30 páginas. El
informe se basa en el testimonio de 1090 personas y cubre desde
1914 hasta el año 2000, aunque el periodo más destacado es desde 1936.
Se estudia la situación educativa de los internados irlandeses,
masculinos y femeninos, llevados por congregaciones religiosas [no me
queda claro si no existían de titularidad estatal]. El
informe explica que usa el término abuso en su acepción más
amplia: no se refiere solo a abuso sexual sino, sobre todo, a abuso físico
(castigos, violencia), psicológico y, en general, dejadez, abandono,
malas condiciones de vida, alimento, bajo nivel sanitario. El informe no
incluye ningún nombre de víctimas ni de culpables, y no tiene una
finalidad judicial. Lo que pretende es aliviar, con este reconocimiento,
las penas de las víctimas y evitar que situaciones similares se puedan
repetir en el futuro. Del
total de centros femeninos, se acusa a tres personas de haber cometidos
abusos sexuales: las tres son laicas, trabajadores de los centros.
En el caso de los centros masculinos: se mencionan abusos sexuales
cometidos por 23 religiosos, de los que la mitad se concentran en dos de
los doce centros de los que se ocupa el informe. Hay dos centros donde
no especifica el número de religiosos implicados. En cuatro centros los
abusos fueron cometidos no por los religiosos sino por
residentes/colegiales de cursos superiores. El
resumen dice que "los testigos afirmaron haber sido sometidos a
abusos sexuales por religiosos y por personal laico en las escuelas e
instituciones y por co-residentes y otros, incluyendo profesionales,
tanto externos como internos de las instituciones. También afirmaron
haber sido abusados sexualmente por miembros del público en general,
incluyendo trabajadores sociales, visitantes, empleados, familias de
acogida”. Se denuncia, sobre todo, la ineficacia de los organismos públicos,
y de la misma sociedad y las familias, pues todo parece indicar que
muchos de los abusos eran conocidos. Se ve que la depravación está más
extendida socialmente de lo que se cree; el problema no es específico
de los religiosos, aunque el foco mediático sólo se haya puesto en el
clero.
El examen de conciencia toca a todos.
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