Iniciativa insólita: el Corán para luchar contra el integrismo islámico

Manuel Cruz | Cortesía de AnalisisDigital.com

   

Una de las grandes paradojas que se dan en el mundo islámico, es su insolidaridad a la hora de afrontar la actividad de los movimientos digamos “islamistas” o integristas que, a menudo, van contra el propio orden establecido en cada país como observamos cada día en Iraq, Afganistán, Paquistán o nuestros cercanos vecinos del Magreb Árabe.

 

Cierto es que algunos de los grupos integristas, como ocurre en los dispersos y pequeños territorios palestinos o Líbano, están legalizados como partidos políticos mientras otros están sometidos a estrecha vigilancia en sus respectivos países y no se les permite participar activamente en la vida política ni divulgar sus ideas, como ocurre en Marruecos, Argelia o Túnez.

 

La máxima aplicada en este sentido por los Gobiernos musulmanes parece ser que cada cual se las arregle como pueda e, incluso, mirar para otro lado cuando son los países occidentales los que tienen que aliarse para dar la batalla al terrorismo islamista, como ocurre actualmente en Afganistán. En este sentido cabe preguntarse por qué el nuevo régimen democrático de Iraq se ve incapaz de limpiar su suelo de terroristas llegados de diversos países islámicos para combatir, inicialmente, a Estados Unidos y, después, a las propias autoridades elegidas en las urnas que ni siquiera han podido formar nuevo gobierno tras las elecciones del pasado mes de marzo. Por supuesto, sería miñagroso que los países vecinos de Iraq alcanzaran el más mínimo acuerdo para suplir la inminente ausencia de los "marines" norteamericanos. Muy al contrario, Siria e Irán -e incluso Turquía- podrían estar esperando la ocasión para suscitar más dificultades a la incipiente democracia iraquí.


Lo cierto es que, hasta ahora, no se ha registrado iniciativa alguna para coordinar una lucha abierta, en toda regla, contra estas organizaciones que inspiran a los grupos más violentos y cuyas prédicas se graban y distribuyen en cintas magnetofónicas o se difunden por Internet sin apenas restricciones. Y eso que algún país, como la vecina Argelia, ha sido escenario de una cruel guerra civil que ha dejado más de 150.000 muertos en atentados, batallas abiertas o emboscadas a lo largo de diez interminables años y que ha dejado como herencia una violenta rama terrorista formalmente sometida a la organización de Osama Ben Laden: la banda asesina “Al Qaida del Magreb Islámico” que opera en una extensa área del Sahara.


Objetivo: contrarrestar la influencia de los predicadores violentos


En otras palabras, se trata de difundir las enseñanzas del Corán “real”, en el marco de las escuelas jurídicas legalizadas, al objeto de impedir toda interpretación del Libro Sagrado que genere violencia o “fitna” (rebelión) contra el orden establecido. Se pretende así contrarrestar, mediante un lenguaje que podríamos llamar "religiosamente correcto", la influencia de los predicadores violentos –los llamados “yihadistas-salafistas”- y salvaguardar la piedad local que los respectivos gobiernos están obligados a respetar y hacer respetar.


Resultaría excesivamente prolijo examinar aquí los múltiples movimientos de corte integrista que pululan dentro y fuera de este mundo tan cercano geográficamente a Europa y tan lejano en costumbres y leyes de nuestra civilización occidental. Baste recordar, no obstante, que los musulmanes, aparte sus sectas y obediencias a jeques carismáticos, han adecuado sus formas de vida, a lo largo de los siglos, a las cuatro grandes corrientes jurídicas (madahib) surgidas en los primeros momentos de expansión del Islam, pero siempre unidos en torno a un mismo texto coránico que no admite modificación alguna.


Se trata de las siguientes:


- La escuela malaquita, fundada por Malik Ibn Anas en el siglo II de la “hégira”, originario de Medina, muy extendida por el continente africano –es la practicada en nuestro vecino Marruecos- y que basa su interpretación del Corán en el consenso de los sabios (el “ichmaa”), las costumbres (“urf”) y la utilidad pública o el bien común (“maslaha”). Al mismo tiempo admite las peregrinaciones (“musem”) a los morabitos donde están enterrados personajes considerados santos, lo que da lugar a variadas supersticiones.


- La escuela hanafita, fundada por Abu Hanifa, un iraní nacido en Iraq en la misma época que Malik. Predica una interpretación más abierta del Corán al dejar abierta la posibilidad de emplear la razón personal (“rai”) así como el “esfuerzo” o reflexión jurídica (el “ichtihad”) que, con frecuencia, se sustituye por una simple imitación de lo que hacían los antepasados, sin entrar en más consideraciones sociales. Esta escuela está muy extendida en los países asiáticos no árabes.


- La escuela chafaita, inspirada en las enseñanzas del imán o jeque Mohamed Ibn Idris El Chafíi, un poco posterior a los otros dos pensadores y que concede a la tradición –o “sunna”- toda la fuente del derecho coránico (el “fiqh”) aunque también admite el consenso o ichmaa... Está muy extendida en parte de Egipto, África oriental y algunos países asiáticos, especialmente Indonesia o Malasia.


- La escuela hanbalita, sin duda la más integrista y peligrosa, fundada por Ahmed Ibn Hanbal, un jeque iraquí formado en el siglo III de la hégira, que destacó por su rigorismo moral y vida de piedad, valores que consideró muy superiores a todas las leyes. Su enseñanza, basada en la aplicación literal del Corán en la vida personal y social, fue reactualizada en el siglo XVIII por un jeque de Heyaz (Arabia), Mohamed Ibn Abdelwahab que, a su vez, fundó el “wahabismo”, la doctrina abrazada por la dinastía saudita que debe su estabilidad, precisamente, al compromiso de mantener todo el rigor de las costumbres inspiradas por este caudillo del integrismo moderno, del que se nutren los fanáticos seguidores del jeque Osama Ben Laden.


Reislamización y reconquista


Junto a estas escuelas han surgido en la época del nacionalismo y la lucha contra el colonialismo, otras en las que se inocula el odio al extranjero –al impío, más bien-, el imperativo de la expansión del Islam y, por supuesto, el uso de la violencia. Entre ellas pueden citarse los “deobandis” indo-paquistaníes, los talibán afgano-paquistaníes, los “salafistas” y, por supuesto, los Hermanos Musulmanes egipcios que son el crisol de todos los modernos movimientos que se han fijado como objetivo la “reislamización” del propio mundo islámico y la recuperación de todos los lugares que en un tiempo han sido musulmanes –España, por ejemplo- con una propuesta: la vuelta a los orígenes mahometanos y el rechazo de todo signo de modernidad.


Obviamente, estas ideas, abrazadas por las organizaciones terroristas y que implican el uso indiscriminado del “yihad” o guerra santa contra los infieles, constituyen una permanente amenaza para la estabilidad de los regímenes establecidos, incluida la propia Arabia Saudita, a cuya dinastía no se le perdonan sus lazos de amistad con el mundo occidental pero que se defiende mediante la construcción de mezquitas y madrazas por todo el mundo, incluidos los países musulmanes donde se practican otras doctrinas menos rigurosas. Recuérdese que, en buena medida, “Al Qaida” la funda Ben Laden trs declarar la guerra a Estados Unidos y Arabia Saudita a raíz de la primera guerra del Golfo, una vez que los “marines” instalaron una en el suelo “sagrado” saudí, considerado una mezquita en toda su extensión.


Esta explicación se hace necesaria para entender la llamativa ofensiva a la que aludía al principio, emprendida por las autoridades magrebíes para afrontar el reto del islamismo extremista tanto interior como exterior. No se trata, como ya se ha indicado, de perseguir militar o policialmente a los integristas, aunque Mauritania se haya prestado a cooperar con el Ejército francés en la persecución por el desierto sahariano de los “yihadistas” de Al Qaida el Magreb Islámico. La estrategia ideada consiste en combatir el islamismo radical con las mismas armas utilizadas por los islamistas, es decir, la lectura, el estudio y la predicación del Corán...


Un Corán mas “piadoso”...


Así, bajo el impulso de Mohamed VI, Marruecos se ha ocupado de distribuir en los días previos al mes de Ramadán que se inicia hoy, cincuenta mil ejemplares de un “nuevo” Corán, como anticipo de una edición anual de más de un millón de ejemplares, con ocasión del mes de Ramadán en el que son más frecuentes las prácticas piadosas y los sermones –“jotbas”- en las mezquitas. Se trata de un Corán “homogéneo” como informa en un extenso reportaje la revista “Jeune Afrique” editada en Paris y fundada por el veterano periodista tunecino Bachir Ben Yahmed, antiguo confidente de Habib Burguiba. Hay que recordar a este respecto que tan solo existe un Corán en todo el mundo islámico, que no puede ser objeto de exégesis alguna a pie de página ya que la interpretación se deja a la libertad de cada fiel.

Ahora bien, esta genuina edición marroquí, impresa bajo la estrecha supervisión del Consejo de Ulemas o sabios que están a las órdenes directas del soberano cherifiano, se convertirá en el Libro sagrado de referencia para estudiosos y simples fieles. Tiene como peculiaridad su exquisita caligrafía y la numeración de los versículos y aleyas así como una cuidada puntuación para no dar lugar al menor malentendido, a sabiendas que una sola palabra –por lo general de significado polisémico- puede dar lugar a las más calenturientas polémicas. Por otra parte, según declaraciones del ministro de Asuntos Religiosos, Ahmed Tufik, conocido escritor e historiador, esta edición está destinada a ser leída por imanes debidamente formados en un método de salmodia practicado antiguamente en los países sunnitas, que evita discrepancias interpretativas.


Curiosamente, a raíz de esta iniciativa inspirada por el Trono, se ha sabido que cerca del setenta por ciento de los marroquíes entre 18 y 24 años, se han formado religiosamente siguiendo las pautas de las prédicas de imanes contratados por las cadenas de televisión del Cercano Oriente, que se captan con nitidez, vía satélite, en el vecino país (se supone que también en España). Igualmente se ha divulgado ahora que en el todavía cercano año 2000, más del ochenta por ciento de los imanes que predicaban en las mezquitas marroquíes, no habían seguido ninguna formación religiosa o eran incluso analfabetos: solo conocían el Corán a través de las enseñanzas orales de las escuelas primarias coránicas y así podían recitarlo de memoria sin conocer el significado de sus palabras...


En la práctica esto va a significar una requisa de todas las ediciones anteriores del Corán que se encuentran en las bibliotecas oficiales y mezquitas para ser sustituidos por el nuevo. Hay que decir que Marruecos se siente muy orgulloso de su tradición malequita cuya práctica permite una mayor tolerancia religiosa aunque, como ocurre en los demás países musulmanes, no está permitido el proselitismo o la predicación de otra religión fuera de los lugares de culto debidamente autorizados. Sabido es que en los primeros meses de este año, las autoridades marroquíes han procedido a la expulsión de un centenar de pastores evangelistas que se dedicaban al apostolado al socaire de sus actividades humanitarias al frente de orfanatos o centros educativos.


El caso argelino


En Argelia, enemistada desde hace décadas con Marruecos por sus conflictos territoriales que provocaron incluso una guerra en el año 1963, el gobierno de Abdelaziz Buteflika se contenta con perseguir sin cuartel a las células que han sobrevivido a la guerra civil y con controlar las expresiones de piedad popular que, según Jean Pierre Filiu, historiador francés y especialista en el Islam moderno, se inclina ahora hacia el espiritualismo sufí o el salafismo, que no deja de ser una fuente de integrismo envuelto en una piedad rigurosa.


Para el ministro de Asuntos Religiosos, Buabdellah Galamallah, no se puede levantar la guardia frente a las corrientes religiosas infiltradas en el país desde las emisoras extranjeras, aludiendo sin citarlos, a los programas de las televisiones sauditas. Así, durante el Ramadán, el gobierno se dispone a distribuir una especie de código de conducta para los imanes de las mezquitas en el que se recuerda que están obligados a respetar las leyes republicanas así como el rito malequita tal y como se practica en Argelia desde hace siglos. A este propósito, “Jeune Afrique” destaca que mientras las autoridades argelinas no definan con claridad su proyecto de sociedad, les será muy difícil luchar contra el integrismo.


En cuanto a Túnez, que ya erradicó en tiempos de Burguiba los partidos religiosos y los ritos más significativos del Islam, como el velo femenino, el régimen de partido único que preside el coronel Azin el Abidin Ben Alí, se ha ocupado de rehabilitar las prácticas religiosas –al fin y al cabo el Islam es la religión oficial del Estado- pero haciendo hincapié en la escuela malequita del “ichtihad” o esfuerzo de interpretación que, a su juicio, no está reñida con la asimilación de las innovaciones del mundo moderno. Ben Alí tiene muy claro que su principal obligación es proteger a los tunecinos de las “manipulaciones extranjeras”, en lo cual está plenamente de acuerdo con sus vecinos argelinos y marroquíes.


En Mauritania, el país más pobres del Magreb, sujet0 a continuos golpes de Estado, las nuevas autoridades que llevan un año en el poder, han apostado por la formación de 500 nuevos imanes debidamente pagados por el Estado, destinados a suplir a los predicadores formados en los países del Golfo –especialmente Arabia Saudita- y que se habían adueñado de las múltiples mezquitas “salvajes” que han proliferado en los últimos tiempos.


Dentro de cincuenta años...


Curiosamente, el denominador común de esta nueva estrategia magrebí contra el integrismo, tiene en el punto de mira las enseñanzas “extremistas” del “wahabismo” saudita, considerado “extraño” a las costumbres locales... a pesar de las estrechas relaciones económicas y culturales que mantienen con el régimen de Riad. Otra cosa es que los métodos utilizados sean suficientes para evitar las corrientes integristas locales que siguen viendo en el Islam radical la solución de todos los problemas sociales y económicos.


Habrá que verlo dentro de algunas generaciones... si para entonces el laicismo europeo no ha suscitado nuevos sueños de conquista islámica, si Europa no ha recuperado su identidad cristiana, si Afganistán se ha pacificado, si palestinos a israelíes han conquistado la paz y si aún mana el petróleo en el Golfo... De lo contrario, y sin pensar en un hipotético concilio islámico que interprete de una vez por todas el Corán de manera unívoca, el integrismo islamista habrá ganado su larga batalla a la mode
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