LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA
Islam 2010
Por Horacio Vázquez-Rial
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"Un día millones de hombres abandonarán el Hemisferio
Sur para irrumpir en el Hemisferio Norte. Y no lo harán
precisamente como amigos. Porque comparecerán para
conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos.
Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la
victoria" (Houari Boumedienne, en la ONU, 1974).
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Aquél fue el comienzo, y mis lectores estarán cansados de que lo
traiga a colación una y otra vez. Para paliar ese cansancio, les
propongo otras citas:
Tenemos 50 millones de musulmanes en Europa y hay señales de
que Dios proclamará el Islam en Europa sin armas ni conquistas.
Con el paso de los años, los 50 millones de musulmanes que viven
en Europa transformarán Europa y la convertirán en un continente
islámico. Dios ha dispuesto que una nación islámica, Turquía,
se sume ahora a la Unión Europea. Esos 50 millones de musulmanes
se multiplicarán y habrá 100 millones de musulmanes en Europa.
Bosnia es miembro de la Unión Europea [sic] y es un país islámico;
mejor dicho, al menos el 50% de su población es musulmana. Las
estadísticas muestran que hay miles de mezquitas en Europa.
Tenemos miles de organizaciones y sociedades islámicas en Europa
(…) Tengo aquí algunas estadísticas. Hoy hay en Europa 50
millones de musulmanes, 14.000 mezquitas y centros islámicos y
1.500 sociedades y organizaciones islámicas. Con el paso del
tiempo, estas cifras no harán sino aumentar, además de las
cifras correspondientes a Bosnia, Turquía y Albania. Por
consiguiente, las palabras que Dios proclamó en el Corán se están
convirtiendo en una realidad: "Él es Quien ha mandado a Su
Enviado con la Dirección y con la religión verdadera para que
prevalezca sobre toda otra religión, a despecho de los
paganos" (Muammar al Gadaffi, 2008).
Juramos por Dios que no abandonaremos las armas, no detendremos
nuestra guerra santa, no renunciaremos a nuestras creencias ni a
Al Ándalus, Ceuta, Melilla... (Al Zawahiri, 2007).
El Islam volverá a Europa como conquistador victorioso tras
ser expulsado de ella dos veces, una desde el sur, desde Al Ándalus,
y la segunda desde el este, cuando llamó a las puertas de Atenas.
Conquistando Europa, el mundo será del islam (el imam Al
Qadarawi, 2005; felizmente, el hombre ignora Viena).
Están convencidos y tienen razón en estarlo. El proyecto
Boumedienne funciona al cien por cien, ayudado, claro está, por
yihadistas de toda condición, apuntados a cualquier título, desde
Al Qaeda, que sirve como paraguas de incontables grupúsculos, hasta
Hamás y Hezbolá. El terrorismo es sólo la capa amable de la
cebolla, la más externa. Generosamente, mi amiga L. R., a quien
cito sólo por las iniciales para evitarle problemas porque las
agresiones están a la orden del día, me hace llegar el siguiente
texto:
He aquí cómo funciona todo esto:
En tanto la población musulmana permanezca alrededor o por
debajo del 2% de la de cualquier país, ésta será vista por la
población local como una minoría amante de la paz, y no como una
amenaza hacia los demás ciudadanos. Éste es el caso de lo que
ocurre en Estados Unidos: 0,6% de musulmanes; Australia: 1,5%;
Canadá: 1,9%; China: 1,8%; Italia: 1,5%; Noruega: 1,8%.
[Por eso Fort Hill es presentado como excepción].
Con una población que alcance entre el 2 y el 5%, los
musulmanes comienzan con el proselitismo entre otras minorías étnicas
y grupos descontentos del lugar, a menudo con reclutamientos
considerables en cárceles y entre las bandas callejeras. Esto está
ocurriendo en: Dinamarca: 2,0% de musulmanes; Alemania: 3,7%;
Reino Unido: 2,7%; España: 4% ; Tailandia: 4,6%.
[Pero no olvidemos el terrorismo, que se desarrolla en paralelo:
España y Tailandia en primer término].
A partir del 5% de población musulmana, los musulmanes ejercen
una influencia desorbitada con respecto al porcentaje de población
que representan. Por ejemplo, insistirán en la introducción de
los alimentos halal (limpios de acuerdo a los preceptos islámicos),
asegurándose de esta manera empleos de manipuladores de alimentos
reservados a los musulmanes. Empezarán las presiones sobre las
cadenas de supermercados para que muestren alimentos halal en
sus estanterías, junto con las correspondientes amenazas si no se
cumplen estos requisitos. Esto está ocurriendo en Francia: 8% de
musulmanes; Filipinas: 5%; Suecia: 5%; Suiza: 4,3%; Holanda: 5,5%;
Trinidad y Tobago: 5,8%. Llegados a este punto, trabajarán para
que la autoridad gubernamental les permita que ellos mismos se
regulen bajo la Sharia, la Ley Islámica (dentro de sus ghettos).
El objetivo último de los islamistas es establecer la Sharia en
todo el mundo.
Cuando los musulmanes se aproximan al 10% de la población,
tienden a aumentar la anarquía como un medio de quejarse sobre
sus condiciones de vida en el país. En París ya hemos visto las
revueltas imparables con quema de coches y de mobiliario urbano.
En esta situación, cualquier acción no musulmana ofende al
Islam, y resulta en insurrecciones y amenazas, como las de
Amsterdam tras la oposición a las viñetas de Mahoma y películas
sobre el Islam. Estas tensiones se ven a diario, particularmente
en los sectores musulmanes de Guyana: 10% de musulmanes; India:
13,4%; Israel: 16,0%; Kenia: 10,0%; Rusia: 15,0%.
Para hacerse una idea de lo que representan esos porcentajes,
digamos que la población negra de los Estados Unidos constituye
el 13% del total.
Tras alcanzar el 20%, las naciones pueden esperar disturbios
espeluznantes, formación de milicias jihadistas, asesinatos esporádicos
y quema de iglesias [como en] Etiopía: 32,8% de musulmanes. Con
un 40%, las naciones experimentan masacres generalizadas, ataques
terroristas crónicos y guerra ininterrumpida de milicias, como
las de Bosnia: 40% de musulmanes; Chad: 53,1%; Líbano: 59,7%.
Los países que alcanzan un 60% de población musulmana
experimentan persecuciones sin límite de los no-creyentes de
todas las demás religiones (incluyendo a los musulmanes no
ortodoxos), limpiezas étnicas esporádicas (genocidios), el uso
de la Ley de la Sharia como arma y el establecimiento de la Jizya,
el impuesto sobre todos los infieles, como está ocurriendo en
Albania: 70,0% de musulmanes; Malasia: 60,4%; Qatar: 77,5%; Sudán:
70%.
A partir del 80% deben esperarse intimidaciones y jihad
violenta sobre la población no islámica, algún tipo de limpieza
étnica dirigida por el Estado, e incluso algún genocidio, a
medida que estas naciones expulsan a los pocos infieles que van
quedando, y se dirigen hacia el objetivo de un Estado 100% musulmán,
tal y como se ha experimentado ya, o está en vías de consecución,
en Bangla Desh: 83% de musulmanes; Egipto: 90%; Gaza: 98,7%;
Indonesia: 86,1%; Irán: 98,0%; Irak: 97,0%; Jordania: 92,0%;
Marruecos: 98,7%; Pakistán: 97%; Palestina 99%; Siria: 90%;
Tayikistán: 90%; Turquía: 99,8%; Emiratos Árabes: 96%.
Alcanzar el 100% marcará el comienzo de la Paz de
"Dar-es-Salaam" (el Paraíso de la Paz Islámico). Aquí,
se da por supuesta la existencia de la paz, porque todo el mundo
es islámico, las Madrazas son las únicas escuelas, y el Corán
la única palabra, como ocurre en Afganistán: 100% de musulmanes;
Arabia Saudí: 100%; Somalia: 100%; Yemen: 100%.
Añadamos más datos, de esos que la prensa, incluida la más
declaradamente cristiana, suele eludir:
Los cristianos huyen de Oriente Medio, donde se los degüella y se
queman iglesias. Han escapado más de la mitad de los libaneses
cristianos. En Irak fue destruido el principal templo cristiano
caldeo, tan valioso como los Budas de Bamiyán pero mucho menos
(casi nada) jaleado por los medios. Hay mártires a los que jamás
se nombra, como Brian Savio O'Connor, protestante indio asesinado en
Arabia Saudita por evangelizar. Monseñor Antoine Audo, obispo
caldeo de Aleppo, sostiene sin pelos en la lengua que los fanáticos
desean "librarse definitivamente" de los cristianos. De
Irak han salido 700.000 cristianos.
 En
Etiopía hay cristianos asesinados cada día. En Egipto, los coptos
no pueden construir ni reparar iglesias y pagan impuestos de dhimmies.
En Sudán, desde la fatua de 1992, por la cual "un no musulmán
es un no creyente que se opone a la expansión del Islam, y éste
garantiza la libertad para matarlos a todos", ha ido en aumento
la violación de mujeres y niñas, el asesinato directos de infieles
(más de dos millones hasta hoy) y la captura de esclavos para la
población musulmana. En Nigeria, la iglesia, la misión y el pueblo
de Gani fueron atacados y asesinado el maestro Danyaro Bala,
cristiano, en 2006: la cosa va a peor. En Somalia, como medida
contra las declaraciones del Papa en el sentido de que el Islam se
impone por la armas, fue asesinada una monja italiana, misionera de
la Consolación.
En Indonesia, en 2005, decapitación con machete de tres cristianas
por negarse a la conversión. En 2006, ejecución oficial de tres
cristianos acusados de planear ataques a "los fieles". En
Filipinas, en Timor Oriental (asalto en 2007 al orfanato de San Juan
Bosco en Baucaym, con violación de alumnas, asesinato de quince
sacerdotes y 100 personas en una iglesia por el Frente
Revolucionario de Timor Oriental), en todas partes se repite una y
otra vez la misma historia. Pero no está en los papeles ni en las
homilías. Y, por supuesto, no se ve compensado por la conversión
al cristianismo, en Egipto – donde está prohibido poseer material
bíblico y evangelizar–, de 20.000 personas en lo que va de siglo.
Chávez les ha abierto las puertas de Iberoamérica, donde ellos sí
que evangelizan, hasta convertir tribus enteras que han pasado de la
desnudez del salvaje al uso del burka. Ya ha habido por allí varios
presidentes de origen musulmán, en Argentina, en Ecuador… y los
compromisos con Irán que adquieren cada día los Kirchner, Lula y
otros aceleran el proceso.
Van a ganar. Están ganando. Y los imbéciles apuntados a esa
alianza de civilizaciones que nadie comprende ni desea en el otro
lado llorarán lágrimas de sangre. No dudo de que al final serán
superados por su propia ignorancia, por su propio fanatismo, por sus
divisiones tribales y teológicas, y porque la gente se cansa, pero
llevará mucho dolor, mucho esfuerzo. Mil quinientos millones de
musulmanes representan hoy el 22% de la población mundial. Pero su
tasa de nacimientos eclipsa a la de los cristianos, los hinduistas,
los budistas, los judíos y todos los demás creyentes. Los
musulmanes superarán el 50% de la población del mundo al final de
este siglo. Y tendrán el Corán y la Bomba.
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