Joven ¿tienes personalidad o finges lo que no eres?

 

Me ha tocado conocer a muchos jóvenes que no tienen personalidad propia porque se han dejado manipular por los demás. Es triste saber que algunos jóvenes han dejado a un lado sus talentos por querer “encajar” en un grupo determinado, de hecho, todo esto es más común de lo que parece, ya que en todo el mundo existen casos de muchos chavos y chavas que, por tener miedo a su forma de ser, prefieren tomar ciertos modelos que no siempre resultan positivos para sus vidas.

 

La personalidad es un rasgo que no podemos perder ya que, de otra manera, nos convertiríamos en esclavos de las ideas y actitudes de los demás. Muchos no aceptan su fe en Cristo porque, algunos de sus compañeros, opinan que es algo anticuado, sin embargo, la realidad es que no debemos temer al “qué dirán” debido a que no somos títeres sino personas con un criterio.

 

Como católicos estamos llamados a promover la idea de una juventud que no tenga miedo de aceptar su identidad cristiana aún cuando muchos prefieran hacer lo que el joven “popular” establezca como correcto.

 

En lo particular, me anima saber que hay muchos jóvenes que siguen creyendo en Cristo Resucitado aún cuando no todas las personas sepan comprenderlos. Jesús se la jugó por nosotros y murió en la Cruz , ante esto, no podemos ser indiferentes a la llamada de amor que nos ha hecho para trabajar a favor de los demás.

 

No hay nada más triste que ver a un chavo copiando las actitudes de sus amigos por no tener una personalidad bien definida. Es cierto que no todos los rasgos de nuestra personalidad son positivos, sin embargo, esto no quiere decir que todo lo que se relacione con nosotros sea necesariamente negativo, de hecho, vale la pena aprender a convivir con lo que somos para que no caigamos en el error de negar nuestros valores así como los demás aspectos positivos de nuestra persona.

 

El cristianismo anima a los jóvenes a tener una personalidad bien definida donde los ideales de Jesús se hagan presentes para que su forma de ser sea congruente con el Evangelio. Vale la pena que no andemos de “copiones” y que busquemos, por todos los medios posibles, tener una identidad bien definida donde Dios no sea el “gran ausente”.

 

Carlos Díaz Rodríguez, laico de la Familia de la Cruz

c_diazs@hotmail.com