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Junto
con Jesús, vivir el nuevo año 2010 El
2009, entre la crisis económica internacional y las decisiones
gubernamentales para tratar de resolver el problema, se ha ido, dando
lugar a un nuevo año, el cual, debe estar marcado por la esperanza, el
perdón y la profunda confianza en el Dios que nos ama. Dejemos a un
lado, especialmente, en pleno arranque, aquellas ideas negativas y
carentes de sentido, desde las cuales, resulta imposible alcanzar el
progreso que necesitamos, iluminados por el Evangelio. Caminar
junto a Jesús, es platicarle nuestras cosas, a fin de hacerlo parte del
año que está comenzando. No podemos seguir confiando únicamente en
nuestras fuerzas, es por esto, que necesitamos incluir a Dios, sobre
todo, para dejarnos transformar por su amor sacerdotal, y hacer del 2010
una nueva experiencia en nuestras vidas; un nuevo camino, marcado por la
creatividad y la fuerza de la fe. No
se vale empezar el año, con caras largas, enojo, egoísmo y todo
aquello que nos vuelve personas infelices, pues tenemos a Dios quien, a
partir de su relación con nosotros, es capaz de darnos los medios que
necesitamos para ir construyendo nuestra vida y, desde ella, encarar la
serie de acontecimientos que nos esperan a lo largo del año, los
cuales, tienen que encontrarnos con una buena actitud. Un
cristiano, no puede quedarse en los buenos deseos o metas para el año
nuevo, sino concretar sus proyectos, pues las palabras se olvidan,
mientras que los hechos prevalecen, sin embargo, lo más importante, es
que seamos capaces de incluir a Dios en nuestros planes. Imaginemos
qué sentiríamos si, después de haber dado la vida por el mundo, nadie
nos hiciera caso y nuestro nombre se quedara guardado en las
bibliotecas, ante esto, vale la pena que vivamos, junto a Jesucristo, la
nueva etapa que nos espera. Quizá
el 2009 nos dejó algunas pérdidas o heridas, sin embargo, apoyándonos
en la fuerza y el optimismo de la fe católica, tenemos que aprender a
sobreponernos, pues la vida es algo muy grande, como para dejarnos
derrotar por la desilusión. La
Espiritualidad de la Cruz, como un camino tras las huellas de Jesucristo
Sacerdote y Víctima, nos ayudará a crecer como personas, pues nos enseña
a ver, en cada dificultad, una nueva oportunidad, lo cual, tiene que
impactar nuestro modo de vivir a lo largo del 2010. Carlos Díaz
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