Juristas, científicos y filósofos coinciden: “El feto es un ser
humano”
El concebido menor de 14 semanas puede recibir
donaciones o una herencia; desde la concepción se desarrolla siguiendo
un plan propio.
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Ecografia de un feto de 13 semanas.
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El ser humano no se constituye a las 14 semanas de embarazo. En este
punto coinciden juristas, científicos y filósofos de cualquier
tendencia. En la jurisprudencia española, los derechos del feto se
igualan a los del nacido en todos los puntos que le son favorables,
constituyendo el aborto una excepción porque supuestamente esos
derechos chocan frente a otros. La ciencia, por su parte, afirma la
peculiaridad del concebido como individuo distinto de sus padres, con su
propio ADN que registra desde el primer momento las características que
tendrá a lo largo de su vida. Hace más de un siglo que se descubrió
el dato de que el cigoto contiene toda la información necesaria para
dirigir el desarrollo de su ser, que no dependen de los nutrientes que,
para sobrevivir, recibe primero de su madre y más tarde del mundo
exterior.
Cuando el idealismo ha tratado de definir al hombre por características
distintas al simple hecho de ser, se ha terminado por condenar a razas o
fases de la vida humana al estadio de infrahumanos.
Argumentos jurídicos
Los juristas explican que la jurisprudencia
de España, Alemania y Estados Unidos reconoce al feto como una persona.
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Guillermo García-Panasco, fiscal de Las Palmas:
“Es vida humana digna de ser protegida, según la doctrina del TC”
“Jurídicamente se puede afirmar con la Constitución Española y
el Código Civil en la mano que el concebido, aunque tenga 13
semanas de existencia, es una nueva vida independiente y ajena a la
de la madre”, según ha manifestado Guillermo García-Panasco
Morales, fiscal de Las Palmas. Para este jurista, “no hay duda de
que se trata de una vida humana digna de ser protegida, según la
doctrina establecida por el Tribunal Constitucional (TC). El feto es
un bien jurídico que deber ser objeto de protección”. Ahora
bien, “como explicó la sentencia del TC, cualquier derecho es
susceptible de entrar en colisión con otros derechos, motivo por el
cual el TC estableció las tres excepciones para abortar. Desde el
punto de vista jurídico no existe ninguna norma que defina qué es
un ser humano, las referencias de los textos legales es a la
persona”.
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Por su parte, José Manuel Suárez Robledano, magistrado
de la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid,
señaló que “la vida existe desde la concepción y su protección
jurídica está avalada por la Constitución y el Código Civil. La
ley dice que el concebido se tiene por nacido para todos los efectos
que le sean favorables, es decir, un feto de tres, cuatro, trece o
veinticinco semanas puede recibir donaciones o una herencia.
Obviamente es necesario su nacimiento para la plena obtención de
los derechos civiles y constitucionales”.
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Para Javier Cremades, socio director de Cremades &
Calvo-Sotelo, “la jurisprudencia constitucional de España,
Alemania y Estados Unidos ha considerado al feto como una persona
que tiene derechos”.
Argumentos científios
Los médicos señalan que hay una evidencia científica: un
feto de 13 semanas es un ser vivo en evolución de la especie humana.
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Miguel Gª Alarilla, Colegio de Médicos de Madrid:
“En la fecundación empieza un proceso que sólo se detiene con la
muerte”
“A partir de la fecundación, se dispara un proceso que ya no se
puede detener hasta la muerte del individuo”, explica el
vicepresidente del Colegio de Médicos de Madrid, Miguel García
Alarilla. En este sentido, no hay ninguna discontinuidad, no hay
ningún momento en que podamos decir que habia algo pre-humano y
luego un ser humano. Ese momento viene dado por la fecundación”,
añade. “Hay una evidencia científica: desde que un óvulo es
fecundado hay un ser vivo que tiene una previsión de vida hasta los
75 años en el Primer Mundo. Por tanto, es un ser humano en
desarrollo”. Sin embargo, José Antonio López, profesor de
microbiología, indica que “no se puede definir científicamente
cuándo hay un ser humano. Tampoco podemos definir algo que está en
potencia pero todavía no es”.
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Para José Zamarriego, presidente del Comité de Bioética
de la Sociedad Española de Ginecología, “un feto de 13
semanas es un ser vivo en evolución. ¿De qué especie?, pues
indiscutiblemente de la humana”.
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Por su parte, el profesor de Medicina Preventiva de la
Universida de Navarra Jokin de Irala, explica que “desde
la fecundación hasta su nacimiento el ser humano se desarrolla
siguiendo un plan interno y con la ayuda de diferentes modos de
nutrición: al principio se nutre de las reservas que había en el
óvulo, también de los nutrientes existentes en la trompa; luego se
implanta y se nutre de la sangre de la placenta; después, sale al
exterior (parto) y se nutre directamente de su madre con la
lactancia materna. El cambio de modo de nutrición no indica ni el
comienzo de vida ni si somos o no humanos”.
Argumentos filosóficos
Hasta ahora ninguna teoría evolutiva o relacional ha logrado
definir algo que constituya al hombre en tal, fuera de su ser.
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El pensamiento clásico, partiendo de que el obrar sigue al ser,
afirma que quien obra como humano, es porque lo es desde que se
constituye como ser. No puede haber, así, un ser vivo individual
que no tenga la capacidad de obrar humanamente en la semana 13 y sí
en la 14. El feto es hombre, y no simplemente humano, desde que
individuo. Esta explicación parecía confirmada con el hallazgo, en
1902, por inglés Archivald Edward Garrod, de que el cigoto contiene
toda la información genética necesaria para dirigir el desarrollo
de un nuevo ser vivo.
Buscando identificar lo que distingue al ser humano, se llega a
pensar que algo aparte del ser lo convierte en tal. Así, J. Harris
define la persona “como una criatura capaz de valorar su propia
existencia”, en oposición a los que T. L. Beauchamp llama
“humanos que carecen de personalidad metafísica y moral”. Este
idealismo evolutivo, que propició el Holocausto y el aborto, no
puede apoyarse en un hecho clave, sino en datos que no modifican el
ser, como la anidación, la aparición de la corteza cerebral, la
movilidad, la viabilidad intrauterina, el nacimiento o el uso de la
razón.
El alejamiento de la realidad científica por el idealismo culmina
en la teoría relacional, expuesta por autores como C. Grobstein o
H. R. Maturana, y sintetizada así por el chileno Miguel Kottow:
“La vida comienza cuando una mujer embarazada es consciente de su
condición, decide aceptar al embrión como hijo suyo y se comprende
a sí misma como madre que se hace cargo, biológica, social y éticamente,
de una nueva vida humana"
gaceta.es
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