LA  EDAD  DE  LA  PRIMERA  COMUNIÓN

 

         El Directorio Catequístico General, de la Congregación para el Clero, de fecha 11/4/1971, en su Apéndice, indica que la edad más apropiada para recibir por primera vez los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía es la que en los documentos de la Iglesia se llama edad de la razón o de la discreción. Esta edad “tanto para la confe- sión como para la comunión es aquella en la que el niño comienza a razonar, es decir hacia los siete años poco más o menos. Desde este momento comienza la obligación de cumplir el uno y el otro precepto de la confesión y de la comunión” (Decr. Quam Singu- lari, 1, AAS, 1910, p. 582). Y añade: Téngase cuidado de que el tiempo en que de por sí empieza a obligar el precepto de la confesión y la comunión no se extienda más allá de los límites dichos, los cuales por lo demás no son rígidos.

        La remisión que hace  el Directorio al Decreto   Quam Singulari, ha sido magistral-

mente interpretada por Juan Pablo II : Un testimonio conmovedor de amor pastoral por los niños lo dio mi predecesor san Pío X con su decisión sobre la Primera Comunión. No solamente redujo la edad necesaria para acercarse a la Mesa del Señor, de lo que yo mismo me aproveché en mayo de 1929, sino que dio la posibilidad de recibir la comunión incluso antes de haber cumplido los siete años si el niño muestra tener suficiente discernimiento. La Sagrada Comunión anticipada fue una decisión pastoral que merece ser recordada y alabada. Ha producido muchos frutos de santidad y de apostolado entre los niños, favoreciendo que surgieran vocaciones sacerdotales (Juan Pablo II, ¡Levantaos!¡Vamos!, Barcelona, 2004, p. 97).

         Por su parte, el nuevo Directorio General para la Catequesis, de la  Congregación para el Clero, de fecha 15/8/1997, no formula ninguna modificación al respecto.

         El criterio referido es plenamente coherente con las prescripciones del Código de Derecho Canónico, de fecha 25/1/1983, que en su canon 914, refiriéndose a la participación de la santísima Eucaristía, señala: Los padres en primer lugar, y quienes hacen sus veces, así como también el párroco, tienen obligación de procurar que los niños que han llegado al uso de razón se preparen convenientemente y se nutran cuanto antes, previa confesión sacramental, con este alimento divino.

         A su vez, el canon 97,&2, afirma: El menor, cumplidos los siete años, se presume que tiene uso de razón. Se trata de una presunción que admite prueba en contrario. Y así, el canon 99 declara que quien carece habitualmente del uso de razón se considera que no es dueño de sí mismo y se equipara a los infantes (el menor, antes de cumplir siete años, se llama infante, y se le considera sin uso de razón: canon 97,&2). Según es-to, corresponde también al párroco vigilar para que no reciban la santísima Eucaristía los niños que aún no hayan llegado al uso de razón (canon 914).

         Es significativa, por otra parte, la determinación del canon 11, según la cual las leyes meramente eclesiásticas obligan ya a los que han cumplido los siete años de edad, a no ser que expresamente se diga otra cosa (como ocurre, por ejemplo, en el canon 1252, en relación a la ley del ayuno y de la abstinencia). Así como la del canon 852,&1: Las disposiciones de los cánones sobre el bautismo de adultos se aplican a todos aquellos que han pasado de la infancia (es decir, cumplidos los siete años) y tienen uso de razón. Por su parte, el Documento La iniciación cristiana. Reflexiones y orientaciones, de la LXX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, del año 1998, en su n. 135, al referirse a la iniciación cristiana de niños en edad cate-quética, menciona que el Ritual correpondiente está pensado para niños a partir de los seis años de edad aproximadamente. Y el mencionado Decreto Quam Singulari, de S. Pío X, califica de totalmente detestable el abuso de no administrar el sacramento de la Unción de los enfermos a los niños que lo necesiten habiendo llegado al uso de razón (n. 8).

         Es igualmente significativo el hecho de que, en fecha 17/12/2007, Benedicto XVI haya autorizado a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto que reconoce las virtudes heroicas de la venerable Antonietta Meo (conocida popularmente como Nennolina), una niña italiana fallecida a los seis años de edad, dándose así un importante paso en su proceso de beatificación.

         La expresión cuanto antes del canon 914 (quam primum, en la versión típica latina) es una cláusula técnica en derecho canónico, que denota premura y urgencia. Se utiliza también, por ejemplo, en los cánones 867 y 916, en el sentido mencionado.

          Es verdad, por otra parte, que el canon 913,&1 prescribe: Para que pueda administrarse la santísima Eucaristía a los niños, se requiere que tengan suficiente conocimiento y hayan recibido una preparación cuidadosa, pero esto no significa que haya de ser necesariamente prolongada en el tiempo. El mismo canon explicita que el conocimiento y la preparación han de ser tales que los niños entiendan el misterio de Cristo en la medida de su capacidad, y puedan recibir el Cuerpo del Señor con fe y devoción. Y el referido Documento de la Conferencia Episcopal Española, sobre la iniciación cristiana, explica que el Código de Derecho Canónico no les exige una preparación superior o unos conocimientos completos de la doctrina cristiana (n. 102).

          Según el célebre Decreto Quam Singulari, para la primera Comunión, no es necesario el pleno y perfecto conocimiento de la doctrina cristiana. Después, el niño debe ir poco a poco aprendiendo todo el Catecismo, según los alcances de su inteligencia. El conocimiento de la religión que se requiere en el niño para prepararse convenientemente a la primera Comunión, es aquel por el cual sabe, según su capaci- dad los misterios de la fe, necesarios con necesidad de medio, y la distinción que hay entre el Pan eucarístico y el pan común y material, a fin de que pueda acercarse a la Sagrada Eucaristía con aquella devoción que puede tenerse a su edad (nn. 2-3).

          Por su parte, el Código de Derecho Canónico determina: Puede administrarse la santísima Eucaristía a los niños que se hallen enpeligro de muerte, si son capaces de distinguir el Cuerpo de Cristo del alimento común y de recibir la comunión con reve-rencia (canon 913,&2).

          Por todas estas razones parece abusivo exigir un bienio de preparación (el tiempo que se exige en una Facultad de Teología para la Licenciatura), de modo que no se permita acceder a la Primera Comunión a los niños menores de 9 años de edad.

jmcasroq@hotmail.com