La «aldea global» busca a Dios, constata
monseñor Bruno Forte
Tanto en las sociedades posmodernas como en
las pobres
BARCELONA, martes, 26 febrero 2008 (ZENIT.org-Veritas).- El arzobispo de Chieti-Vasto, monseñor Bruno
Forte, destacó la importancia de que
Lo hizo este lunes en una lección que pronunció en el acto central de
celebración del 40 aniversario de
«En el Norte, como en el Sur del mundo, frente a la aldea posmoderna, como
frente al reverso de la historia y al desafío de las diferentes religiones, a
la teología cristiana se le pide de seguir viviendo la doble y única fidelidad,
al tiempo y al Eterno, al presente de los hombres y al mañana de Dios, en la
compañía del pueblo elegido por el Señor para ser en medio de los pueblos
Sobre el Norte, el teólogo advirtió que «el pensamiento débil de la condición
posmoderna no reconoce sentido a nada» y que «el exilio verdadero no comienza
cuando se abandona la patria, sino cuando ya no se tiene en el corazón ninguna
nostalgia de patria».
«En el clima de decadentismo, todo conspira para llevar a los hombres a no
pensar más, a huir del esfuerzo y la pasión de lo verdadero, para abandonarse a
lo que se puede disfrutar inmediatamente -añadió-. Éste es el rostro trágico de
la crisis de conciencia europea a finales del «siglo breve»: estamos enfermos
de ausencia, demasiado a menudo faltos de esperanza porque nos falta la verdad,
nos hemos hecho incapaces de amar».
Pero el teólogo también señaló «señales de aurora» como una «especie de
búsqueda del sentido perdido», un «redescubrimiento del otro» y también del
«Último»: «la necesidad de fundamento, de sentido, de últimos horizontes, de
una última patria que no sea la seductora, manipuladora y violencia de la
ideología», lo cual provoca un «conflicto entre la verdad y la máscara».
Para el teólogo, la teología cristiana en el Norte del mundo es una «teología
de la narración y de la analogía, dirigida a evocar lo inefable en el respeto a
su inefabilidad y al mismo tiempo a hacerse cargo de las limitaciones y de las
esperanzas producidas por la razón moderna y por las aventuras de la
diferencia».
Monseñor Forte explicó que a esta teología «se le pide que inquiete al
presente, denunciando sus ídolos, pero también las caídas en la negatividad sin
esperanza; se le pide que se mantenga, como debería mantenerse toda
Frente a la nostalgia por el Otro, parece perfilarse la exigencia de una
teología que narre, que hable de Dios contando el amor que nos ha manifestado
en Jesucristo y que piense ese amor más grande con la discreción de la
analogía; se trata de una teología fuertemente anti-ideológica», añadió.
En cuanto a la teología «desde el reverso de la historia», que tiene como
interlocutor «la enorme situación de miseria en que vive la mayor parte de la
humanidad», monseñor Forte aludió a «una búsqueda y un deseo de Dios, que no
llevan fuera de la historia, sino a la brecha, no a la soledad de un intimismo
egoísta, sino a la compañía de los pobres y de los crucificados de este mundo».
Esta «teología en la praxis liberadora» permite, según el teólogo italiano, que
surja una «nueva conciencia de la fe» y una «concienciación del pobre», que constata la injusticia del sistema y «proyecta pasos
concretos y posibles de liberación», siempre «junto con los demás, al lado de
ellos y por ellos».
Finalmente, el arzobispo destacó el «necesario y urgente» diálogo del
cristianismo con las otras experiencias religiosas de la humanidad, que suele
realizarse en la actualidad «bajo la bandera del inclusivismo: manteniendo
firme la necesidad de Cristo y de su mediación, se toma seriamente la
posibilidad universal de la salvación».
El miembro de
El teólogo afirmó que «la reflexión teológica sobre las religiones se presenta
como un campo de investigación siempre abierto y no poco problemático» y opinó
que «las religiones no cristianas contienen elementos auténticos de la
autocomunicación divina, el discernimiento de los cuales, sin embargo, es
posible para los discípulos de Cristo sólo a la luz del criterio que es la
revelación realizada en Él».
Por su parte, Montilla aprovechó el aniversario de
El cardenal Martínez Sistach cerró el acto destacando que «la articulación del
magisterio y de la reflexión teológica se convierte en esencial en un tiempo en
que las ideas corren de un lugar a otro a gran velocidad, y hace falta un
discernimiento ponderado para ir resituando y renovando el discurso creyente y
evangelizador».