La Cruz no está de moda:

 

Actualmente el tema de la Cruz de Cristo no está de moda, sin embargo, la realidad es que nunca lo ha estado porque el mensaje de la Cruz siempre ha sido considerado una locura. Anunciar a un Jesús que se entregó en la Cruz es algo fuera de serie y, por tanto, inaceptable para muchos pues ¿cómo el Todopoderoso se iba a rebajar a tal punto?, sin embargo, quienes le conocemos y le amamos sabemos que todo lo hizo por amor y que, por esta razón, la Cruz posee un gran significado para todos nosotros.

 

San Pablo nos dice “me propuse no saber otra cosa entre ustedes sino a Cristo y a éste crucificado” (1,Co.2-2) debido a que no podemos seguir a Jesús mientras continuemos huyendo del tema de la Cruz. El cristianismo ciertamente no está centrado en el dolor sino en la felicidad de saber que Cristo nos ha salvado, sin embargo, esto no quiere decir que la Cruz no sea importante ya que Jesús desea que aprendamos a ofrecer nuestro dolor en un acto de amor a favor de los demás.

 

La Cruz lejos de ser fría y amarga se ha convertido en el camino hacía Jesús Sacerdote y Víctima. Hablar de un Jesús sin Cruz sería como platicar acerca de un abogado sin mencionar su interés por las leyes ya que no podemos entender la historia de nuestro Salvador sin relacionarla con su sacrificio amoroso.

 

Aceptar la Cruz de Cristo no consiste en buscar el sufrimiento porque esto sería masoquismo y el mensaje de Jesús no es congruente con este concepto. La ciencia de la Cruz consiste en saber aceptar, con fe y esperanza, aquellos dolores que nos presenten sabiendo que Dios nos dará la fuerza necesaria para seguir adelante en la construcción de nuestra felicidad.

 

La Cruz de Cristo no está de moda porque son muy pocos los que se han dado a la tarea de conocer el tesoro que lleva consigo. La ciencia de la Cruz tiene la fórmula para la verdadera felicidad pues nos enseña a ser felices aún en los momentos de dolor, es decir, nos hace capaces de tomar el peso de nuestra propia Cruz con una actitud positiva, de hecho, no hay nada más sano que asumir el peso de nuestros dolores con la confianza de saber que Dios nunca nos dejará sin su consuelo. El mundo necesita de hombres y mujeres que sean capaces de mantenerse alegres aún en los momentos más difíciles ya que, a través de su buen humor, se convierten en promotores de esperanza en un mundo que la necesita.

 

Carlos Díaz Rodríguez, laico de la Familia de la Cruz

c_diazs@hotmail.com