La
educación sexual que el senador MaxBaucus quiere dar a sus hijos
Colin
Mason | director de comunicación del Population Research Institute
Algunos
aspectos que nunca forman parte de las noticias suelen ser de lo más
interesantes.
Tal
es el caso de la reciente enmienda al plan de asistencia médica del
Senado propuesta por el Presidente del Comité de Finanzas del Senado,
Max Baucus (Senador del Partido Demócrata por el Estado de Montana).
Este
cambio en el texto del proyecto destinaría cientos de millones de dólares
del dinero de los contribuyentes norteamericanos a un conjunto de
acciones que se ha llamado “Educación sobre Responsabilidad Personal
para la Formación de la Vida Adulta.”
¿Y
de qué se trata exactamente esto? Aquí viene lo interesante. Porque más
allá del lenguaje vago de la enmienda, se trata de US$ 400 millones
entre los años 2010 al 2015. La perorata argumentativa comienza por
decir que se implementarán “programas eficaces basados en
evidencia” y éstos, supuestamente, enseñarán a los niños
“habilidades para una vida saludable”. Esto incluiría temas como
“el establecimiento de metas, toma de decisiones, negociación,
comunicación y habilidades interpersonales y manejar el estrés.”
En
resumen, la enmienda no escapa al lenguaje estándar de Washington, una
inmensa cantidad de palabras que pueden significar lo que se pretendía
y varias cosas más que puedan ser útiles en el camino.
Sin
embargo, lo vago se vuelve repentinamente muy concreto cuando llegamos a
la parte de la enmienda que se refiere a la cuestión sexual. En esta
parte se hace referencia muy específica a “actividades para educar a
los jóvenes que son sexualmente activos con relación al comportamiento
sexual responsable.” La enmienda afirma implementar “programas
eficaces basados en evidencia... demostrada sobre la base de una
investigación científica rigurosa para cambiar el comportamiento, es
decir: retrasar la actividad sexual, aumentar el uso de preservativos y
métodos anticonceptivos en los jóvenes sexualmente activos y reducir
el embarazo entre la juventud.”
Aquí
llegamos al meollo del asunto. La “educación para la responsabilidad
personal” mencionada en la enmienda de Baucus es en realidad educación
sexual. El plan de asistencia médica del Senado va a enseñar a los niños
sobre sexo. De forma gráfica y en etapas muy precoces. La receta de
siempre y a pesar del fracaso de siempre. El tipo de “educación
sexual” que promueve el uso de anticonceptivos y que supuestamente
reduciría los embarazos y abortos cuando los indicadores muestran
precisamente lo contrario. Lo increíble es que lo hagan en nombre de
“una eficacia basada en evidencia”.
Por
supuesto esto no se hará con el dinero del senador Baucus ni se pagarán
a las organizaciones en base a la modificación de indicadores (si fuera
así ya hubieran desaparecido hace décadas). Esta “educación
sexual” se hará con montones de dólares de los impuestos
norteamericanos, una fuente siempre abundante y poco exigente con los
resultados.
Contra
el derecho de los padres, contra la abstinencia y contra los propios niños
La
enmienda afirma proporcionar “actividades e información adecuada a la
edad”. Sin embargo, la historia demuestra que esta afirmación es, en
el mejor de los casos, imposible de ser implementada sin afectar el
derecho de los padres. Lo más frecuente es que esta afirmación ha
servido a distintos proyectos totalitarios a lo largo de la historia
para suplantar el derecho de los padres. ¿Qué posible “información
adecuada a la edad” puede tener en mente el proyecto de ley para un niño
de 11 años (uno de los grupo objetivo del proyecto)? ¿Será la misma
“información adecuada a la edad” que los padres de esos niños
quisieran darles? La sola probabilidad de que en algunos casos la
respuesta sea no ya nos anticipa que esta formulación viola el derecho
a la Patria Potestad. En otras palabras, el criterio sexual del senador
Baucus por sobre cualquier consideración de los padres y a pesar de
ellos.
¿Y
qué tan buena es la “educación para la abstinencia” si la
anticoncepción y el aborto están siendo impulsados justo al lado de
ella? Los niños reciben un mensaje ambivalente. Se les dice, con una
palmadita, que tal vez deberían abstenerse de tener relaciones
sexuales, pero lo más probable es que simplemente no puedan, y que
nadie puede, realmente. El pasado nos enseña que la educación sexual
“basada en hechos” o “general” es simplemente la clave para la
educación sexual que trata al sexo como inevitable, en lugar de una
elección humana.
Pero
aquí viene otro dato interesante: la referencia obligatoria a favor de
la abstinencia aprovecha el financiamiento del Título V para programas
de abstinencia. O sea, le otorga un poco más de fondos destinados a
promover la abstinencia cuando en realidad hará todo lo contrario.
En
esta desastrosa trasgresión de la evidencia, los niños no son más que
animales de granja con una actividad sexual inevitable e indiscriminada.
Pretenden pues hacernos creer que nuestros niños serán jóvenes
incapaces de evitar la colisión contra el infranqueable muro del estímulo
sexual y lo único posible de hacer es simplemente recoger los pedazos.
No
es una casualidad que los opositores a la educación para la abstinencia
vean esta enmienda como un gran provecho para su causa. William Smith,
Vice-Presidente de SIECUS,
Sexuality
Information and Education Council of the United States,
(Consejo de Educación e Información sobre Sexualidad de los Estados
Unidos) felicitó al Senado por incluir en el proyecto de ley de
asistencia médica un “nuevo programa general de educación sexual
para los Estados.” “Este es un gran paso que pone evidencia científica
y sentido común sobre la hipermoralidad.” se regodea.
La
Campaña Nacional para Evitar el Embarazo en Adolescentes y Embarazos No
Deseados hace eco de esta opinión. “Como una organización dedicada a
evitar el embarazo en adolescentes y embarazos no deseados,” dice en
un comunicado de prensa reciente, “la Campaña Nacional aplaude al
Presidente Baucus y al Comité por este sólido enfoque científico...
esta inversión ayudará a preparar a los jóvenes en una transición
exitosa hacia la edad adulta, ayudará a disminuir la pobreza y a
aumentar los resultados educativos, y mejorará el bienestar familiar y
de la niñez en general”. Como pueden apreciar, todo se reduce al
sexo. Ni el mismo Freud sería tan entusiasta.
Y por último ¿no darle lugar al control del estímulo sexual y lidiar
con la animalidad es la receta para una transición exitosa a la
adultez? Si bien el derecho a tener relaciones sexuales promiscuas puede
haber sido el grito de batalla de la generación actualmente a cargo de
la legislación, es injusto suponer que todos los niños de hoy
necesariamente ambicionan ese lamentable estándar. Estados Unidos tiene
una de las más altas tasas de embarazos en adolescentes en el mundo
occidental, precisamente por el esquema de la educación sexual libre a
la que los niños son constantemente expuestos. ¿No es tiempo de que
nuestros legisladores dejen de desear una generación de niños tan
libertinos como lo fueron ellos en su momento?
Los
días de Woodstock y el amor libre se han ido y ningún financiamiento público
o mandato legislativo debería traerlos de regreso
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