La esperanza en tiempos de crisis:

Los titulares tanto de los noticieros como de los periódicos y otros medios de comunicación frecuentemente hacen mención de la realidad tan difícil que nos está tocando vivir en todo sentido. La crisis económica que ha afectado a tantos países, la oleada de violencia en Medio Oriente, la ausencia de valores en la sociedad, etc. son realidades de las que constantemente nos hablan los periodistas y otros especialistas en la materia, sin embargo, conviene que nos preguntemos en dónde ha quedado la esperanza ya que la necesitamos para poder superar la crisis que nos está tocando vivir.

Es cierto que no es fácil hablar sobre la esperanza cuando continuamente mueren muchas personas a causa de la violencia y el hambre, sin embargo, la realidad es que nunca es demasiado tarde para hacer algo a favor del mundo. Al visitar a un enfermo somos capaces de generar alegría lo que, de hecho, nos prueba que para ser promotores de la esperanza no hace falta hacer cosas que vayan más allá de nuestras capacidades como seres humanos.

Los comunicadores están llamados a decir la verdad sin olvidarse de transmitir un mensaje optimista que, sin perder los pies del suelo, motive a muchos para seguir luchando día a día por salir adelante en medio de las múltiples dificultades. La indiferencia es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo porque nos lleva a olvidarnos de los demás para pensar únicamente en nuestra persona e intereses lo que, de hecho, favorece el surgimiento de nuevas crisis pues los sistemas económicos dejan de ser solidarios para violentar la dignidad de la persona humana.

Seamos promotores de la esperanza para poder transmitir un mensaje optimista a nuestro alrededor que sea más fuerte que las incertidumbres que se generan como consecuencia de las crisis actuales que van más allá de las fronteras de un determinado país. La esperanza ha pasado de ser una opción a una necesidad para poder superar los obstáculos que se han ido acumulando con el paso del tiempo y que amenazan con destruir nuestra tranquilidad, por esta razón, animémonos mutuamente para vivir en la esperanza y poder salir adelante.

Carlos Díaz, laico de la Familia de la Cruz