CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 3 mayo 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la presentación que ha escrito monseñor. Paul Tighe, secretario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, del mensaje enviado por Benedicto XVI con el tema: «Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla» con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebra este domingo, 4 de mayo.
El prelado reconoce el servicio a la verdad que ofrecen muchos
periodistas. Este 3 de mayo se ha celebrado el Día Internacional de
la Libertad de Prensa.
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En los últimos veinte años hemos sido testigos de
transformaciones cada vez mayores, con frecuencia descritas como una
revolución, en el desarrollo de las tecnologías de la información y
la comunicación. El Mensaje del Papa Benedicto XVI con ocasión de la
42ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará
el 4 de mayo 2008, nos recuerda el extraordinario potencial que las
nuevas tecnologías ofrecen a quienes trabajan en el campo de las
comunicaciones. El Santo Padre subraya la enorme utilidad de estas
tecnologías en las manos de quienes las usan para promover un mundo más
justo y solidario, y aplaude la aportación de estas tecnologías a la
"alfabetización y a la socialización, como también al
desarrollo de la democracia y del diálogo entre los pueblos".
El Santo Padre, sin embargo, atrae la atención sobre el hecho de que las mismas tecnologías pueden ser y han sido utilizadas para objetivos menos nobles. La tecnología de la comunicación puede ser usada para manipular la opinión pública, para oscurecer la verdad, para promover la violencia y para denigrar la dignidad de la persona. El Papa subraya la ambigüedad del progreso, que ofrece posibilidades inéditas para el bien, pero a la vez abre inmensas posibilidades de mal que antes no existían. En este Mensaje, el Papa Benedicto recuerda que muchos estudiosos coinciden en afirmar que esta área requiere una disciplina: la "info-ética", así como existe la "bio-ética" en el campo de la medicina y de la investigación científica relacionada con la vida.
Ciertamente su Mensaje contiene ya algunos de esos aspectos éticos
fundamentales que contribuirían al desarrollo de esta área de
reflexión, relativamente nueva. Debemos evitar lo que se ha llamado
en la bio-ética el "imperativo tecnológico". En el campo
de la medicina hemos aprendido que no debemos hacer todo aquello que
es posible hacer. Como afirma el Santo Padre, sucede lo mismo en el
campo de las comunicaciones: "no todo lo técnicamente posible es
éticamente practicable". La verdadera medida del progreso no se
debe buscar sólo en la eficiencia técnica o logística de los nuevos
medios de comunicación, sino en los objetivos que éstos persiguen.
Quienes en el mundo mediático usan las nuevas tecnologías, se
encuentran ante una opción. Pueden intentar asegurar que esas nuevas
tecnologías y su creciente potencial de comunicación se coloquen al
servicio de los individuos y las comunidades en su búsqueda de la
verdad, o pueden consentir que se usen para promover los propios
intereses, y/o los intereses de quienes representan, de tal modo que
se manipule a los individuos y a las comunidades.
Sólo cuando estas tecnologías se usan para servir al verdadero
bienestar de las personas y de las comunidades humanas, podemos
llamarlas auténticos instrumentos de progreso. este Mensaje anima a
los operadores del sector a asumir las grandes responsabilidades que
les atañen, y a mantener los más altos niveles profesionales. En
particular se les exhorta a permanecer atentos en sus esfuerzos por
dar a conocer la verdad y defenderla "contra quienes quieren
negarla o destruirla". Los profesionales de los medios son
invitados a defender las bases éticas de su profesión y a asegurarse
de que la "centralidad y la dignidad inviolable del hombre"
sean siempre defendidas. Se les recuerda que estos compromisos éticos
pueden verse amenazados por factores como la competencia por ganar
audiencias, por presiones comerciales o por prejuicios ideológicos.
Se les advierte el peligro de que los medios se conviertan en la voz
del "materialismo económico y del relativismo ético". En
este contexto es oportuno recordar que muchos periodistas han dado un
extraordinario testimonio de su compromiso con la verdad. Muchos
periodistas en todo el mundo han sufrido persecución, cárcel y hasta
la muerte a causa de su decisión de no permanecer en silencio ante la
injusticia o la corrupción. Su testimonio es elocuente y expresa las
categorías más elevadas a las que deben aspirar los medios de
comunicación; su ejemplo sirve para animar a los profesionales de los
medios a reforzar su compromiso con la verdad, de tal modo que sirvan
al bien común de toda la humanidad.