La
píldora del día siguiente a examen
David
del Fresno El
autor es Presidente del Instituto Efrat, Director del proyecto Vida
Selección (http://www.vidaseleccion.info)
y autor del libro “El Imperio de la Muerte: Quien se está forrando
con el negocio del aborto” (Ed. Sekotia). Algunas
autoridades españolas están afirmando en los últimos días que la
libre distribución de la píldora postcoital puede ser una buena
estrategia de Salud Pública para evitar los embarazos imprevistos y
reducir así el número de abortos. Es
frecuente leer y escuchar en medios de comunicación próximos al
gobierno afirmaciones tendentes a reforzar la idea de que esta píldora
evitaría hasta el 50% de los abortos. Contra quienes argumentan lo
contrario aportando datos científicos, los promotores de la PDD
terminan recurriendo a que en definitiva, todo se reduce a un
“problema religioso". ¿Problema religioso? Pese al respeto que
nos merecen esos medios de comunicación, debemos señalar que, tras el
análisis de los datos referentes a la tasa de abortos en España tras
la difusión gratuita de la Píldora del Día Después, sus afirmaciones
son falsas: la "anticoncepción de emergencia", lejos de
evitar los abortos, los produce y los multiplica a una escala jamás
vista. Pero
vayamos al dato: Las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia (PAE) o
Anticonceptivos Orales de Emergencia (AOE) comenzaron a usarse en la década
de los 60 ante la búsqueda de un método que permitiera evitar los
embarazos no deseados y los abortos quirúrgicos. Casi cuarenta años más
tarde -en noviembre de 1999- el Comité de Expertos de la OMS en
Medicamentos Esenciales incorporó la PDD en su lista de “Medicamentos
Esenciales”. Ésta consiste en un listado de aquellos medicamentos
“que sirven para satisfacer las necesidades de atención de la salud
de la mayoría de la población, por consiguiente deben hallarse
disponibles en todo momento, en las cantidades adecuadas, en las formas
farmacéuticas que se requiera y a un precio asequible para las personas
y la comunidad”. Siguiendo
las recomendaciones de la OMS, en España se dispensa gratuitamente la
PDD en los centros de salud desde hace ya varios años, y no ha servido
para que disminuyan las tasas de aborto. Todo lo contrario: Ningún dato
estadístico ha permitido concluir que la difusión masiva de la píldora
del día después (PDD) disminuya en modo alguno las tasas de embarazos
imprevistos, ni los abortos. Por tanto, no se entiende que se quiera
liberalizar aún más la difusión de este fármaco en aras de un propósito
para cuya consecución se ha demostrado que no sirve en modo alguno.
Aunque, quien sabe, quizá sirva en realidad para engrosar la cuenta de
resultados de la industria del aborto; nos llama muchísimo la atención
el hecho de que los grupos pro abortistas sean quienes más estén
promoviendo el consumo de la PDD. Teóricamente ellos pretenden que
disminuya el aborto, pero en realidad el aborto no disminuye sino que
aumenta. ¿A quién beneficia esto? Naturalmente, a sus promotores. Considerando
lo expuesto en los párrafos precedentes, desde el Instituto Efrat nos
ha parecido oportuno realizar un análisis de esta píldora, análisis
cuyas conclusiones, basadas en la imparcialidad que nos proporcionan las
evidencias documentales que hemos logrado recabar, expondremos a
continuación. Quede claro que este artículo no pretende imponer una
toma de posición: tan sólo pretende poner en conocimiento de la opinión
pública algunas evidencias que merecen ser tenidas muy en cuenta a la
hora de conocer las causas y valorar las consecuencias de la
liberalización del consumo de la Píldora del Día Después. Sus
riesgos para la salud En
lo que respecta a los riesgos que conlleva el consumo de esta píldora,
su libre difusión constituye a nuestro juicio un grave error sanitario.
Por un lado, porque no se exigirán controles clínicos previos ni
posteriores a su ingesta. Por otro lado, porque ante los problemas de
salud que pueda ocasionar y que den como resultado un desenlace fatal,
la muerte de la mujer quedará absolutamente impune debido a que, aunque
sea menor de edad, esta disposición administrativa hará recaer
exclusivamente sobre la consumidora toda responsabilidad ante
cualesquiera consecuencias derivadas de su ingesta. Nosotros
ahora planteamos las siguientes preguntas: Qué
es potencialmente peor para una niña de 15 años: ¿Ingerir un vaso de
vino, o ingerir la PDD? ¿Es
coherente querer prohibirle el acceso al alcohol y al tabaco a una niña
de 15 años, en aras de proteger su salud... y darle toda facilidad para
ingerir un coctel hormonal en cuyo prospecto los fabricantes indican
-por si acaso ocurre “algo”- que “no
están suficientemente comprobados sus efectos secundarios en menores de
edad” ? (Cfr.: Radio Intercontinental. Programa “La
Quinta Columna”. Miércoles 14 de Mayo de 2009). ¿Es
coherente querer prohibirle el acceso al alcohol y al tabaco en aras de
proteger su salud... y darle toda facilidad para ingerir un coctel
hormonal en cuyo embalaje los fabricantes indican –por si pasa
“algo”- la conveniencia de “mantener
alejado de los niños” ? (Cfr.: Radio Intercontinental.
Programa “La Quinta Columna”. Miércoles 14 de Mayo de 2009). Sin
embargo, los promotores de la PDD tratan de minimizar los riesgos de su
ingesta con declaraciones como las siguientes: “Mientras
que los regímenes de aborto médico son administrados bajo la supervisión
de proveedores/as de servicios de salud, el uso de Píldoras
Anticonceptivas de Emergencia (PAE) no requiere examen médico previo.
Las mujeres pueden determinar su necesidad de uso de PAE y administrárselas
a sí mismas sin riesgo”
(Consorcio
Internacional para la Contracepción de Emergencia: “Anticoncepción
de Emergencia y Aborto Médico”. 28 de Febrero de 2006). Pero
afortunadamente los científicos lo tienen claro: “Se
puede sugerir que no sería necesario informar a las mujeres sobre la
posibilidad de que un método de planificación familiar actúe después
de la fecundación si dicha posibilidad es muy remota o si no se ha
determinado con exactitud la frecuencia con la que actúa de esa manera.
Sin embargo, en la práctica del consentimiento informado es
imprescindible comentar con el paciente aquellos riesgos o efectos
secundarios que aun siendo poco frecuentes, pueden ser importantes para
él. Por ejemplo, aunque el riesgo de muerte por anestesia es muy bajo,
se considera que debe de informarse sobre él, dada la importancia que
tiene para el paciente. De igual manera, el riesgo de que un método de
planificación familiar provoque la muerte de un embrión, aunque sea
bajo, puede resultar importante para algunas personas, y especialmente
para aquellas que opinan que la vida comienza en la fecundación”
(Dra. Cristina López del Burgo, Departamento de Medicina Preventiva
y Salud Pública, Universidad de Navarra). “Los
efectos secundarios más comunes son las nauseas, las cuales ocurren en
un 50% de los casos, y los vómitos, que ocurren en un 25% de los casos.
Otros efectos secundarios incluyen el dolor de cabeza, la inflamación
de los senos, la fatiga, el dolor abdominal y el vértigo”
(Dra. Theresa Menart, Departamento de Obstetricia y Ginecología,
Hospital Huber Heights, Ohio). Objetivos
del Milenio: Anticonceptivos y aborto Es
un hecho evidente que durante las últimas décadas, a través de los
Ministerios de Sanidad, administrados en no pocos casos por ministros
pro abortistas, los gobiernos están repartiendo abortivos de manera
masiva entre la juventud, preferentemente desde los colegios y los
Centros de Salud. La
organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado en numerosas
ocasiones a los responsables de salud que, para
llevar a cabo la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(ODM) “quienes elaboran las políticas y planifican los programas
de salud, deberán desarrollar estrategias para ofrecer a la gente joven
información y educación sobre salud sexual y reproductiva y sobre la
disponibilidad de servicios de anticoncepción y aborto”. En
el año 1995, siete organizaciones abortistas (Concept Foundation,
Federación Internacional de Planificación de la Familia, Pacific
Institute for Women's Health, the Program for Appropriate Technology in
Health, Pathfinder International, Consejo de Población y Programa
Especial PNUD/FNUAP/OMS/Banco Mundial de Investigaciones, Desarrollo y
Formación de Investigadores en Reproducción Humana) se unieron para
constituir el Consorcio Internacional para la Anticoncepción de
Emergencia. Su objetivo fue promover el acceso a esta metodología en
todo el mundo, y en aras de ese objetivo han
señalado siempre y sin rodeos a los responsables de salud que “No
deben existir barreras médicas o jurídicas a la difusión y promoción
de la Píldora Anticonceptiva de Emergencia”. ¿Quiere
esto decir en realidad que tanto a las mujeres adultas como a las niñas
o adolescentes, deberían suministrárseles fármacos abortivos? Según
sus promotores, desde luego. En cualquier caso, parece claro que lo que
algunos vaticinaron ya en los años 60, sigue en pie: existe una
embestida internacional orquestada desde la Organización de Naciones
Unidas (ONU) contra la vida y la familia, promovida por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y financiada por los gobiernos en el caso de
los países ricos, y por el Banco Mundial en el caso de los países
pobres. No sabemos quién va a pagar la Seguridad Social cuando nos
quedemos sin población activa, pero es seguro que no serán los
laboratorios que hoy se lucran vendiendo abortivos, ni los médicos que
hoy se lucran haciendo abortos. Un
negocio redondo Y
ya que hablamos de dinero, vamos a dar a conocer algunos datos: Se
ha pregonado que la PDD que se va a expender
en las farmacias españolas se pagará, por la consumidora final, a la módica
cifra de 20 euros. Lo
que “casi” no se ha dicho, es que el Ministerio de Sanidad las
estaba comprando al por mayor, a la módica cifra de 1 euro, (¡un
euro!) para dispensarlas gratuitamente (Cfr.: Radio Intercontinental.
Programa “La Quinta Columna”. Miércoles 14 de Mayo de 2009) Pero
lo que desde luego nadie ha dicho es que el precio FOB al por mayor de
esta pastilla, según el “International Drug Price Indicator Guide”
de 2006 es el siguiente: Levonorgestrel
(0,075 mg) (1 pástilla) = 0,10 US$ (Diez
céntimos de dólar.) Hagan
cuentas con la cotización del dólar a día de hoy, y verán que es un
negocio redondo, del que se lucran muy pocos, y que nos lo “venden”
como la conquista de un derecho. Al final, tanto con los anticonceptivos
como con el aborto, siempre sale perdiendo la mujer: Siempre pierde su
dignidad, siempre se perjudica su salud, casi siempre pierde su dinero,
y en ocasiones pierde su vida. El
dogma de la implantación La
Organización Mundial de la Salud (OMS) viene señalando públicamente
contra toda evidencia que “desde el punto de vista médico, se
considera que una mujer está embarazada cuando un óvulo fecundado se
implanta en las paredes de su útero y sólo entonces puede
desarrollarse como feto. La anticoncepción de emergencia no es un
abortivo, por lo tanto no puede terminar un embarazo”. Sin
embargo, el profesor Talavera (Catedrático de Filosofía del Derecho de
la Universidad de Valencia) afirma al respecto que “el razonamiento
sobre si hay o no embarazo antes de la implantación es completamente
aleatorio y convencional, y desvía la atención del objeto principal de
la controversia, que es si existe o no vida humana en el embrión, antes
de su implantación en el útero.” Otros
autores como David del Fresno (Cfr.: “El
Imperio de la muerte”), son más tajantes a este respecto: “La
afirmación de la OMS es, como mínimo, una estupidez. ¿Qué
importancia tiene que el ser humano se encuentre en las trompas de
Falopio, o unos centímetros más lejos? Es el mismo ser humano en ambos
casos. La esencia del ser humano no depende del lugar donde éste se
encuentre, ni del volumen que ocupe.” En
realidad, los dirigentes de la OMS saben perfectamente que tras la
fecundación ya hay otro nuevo ser humano. Lo que sucede es que, por
motivos puramente ideológicos, se ha preferido omitir la evidencia y se
ha manipulado el lenguaje de manera que, mediante el uso de eufemismos,
los abortivos de emergencia parezcan "simples
anticonceptivos”. Frente
a estas afirmaciones de la OMS interesadamente falsas, los fabricantes
de la PDD afirman sin rodeos que el mecanismo de acción de la píldora
es triple, dependiendo del momento del ciclo en el que la mujer se
encuentre: inhibe la ovulación si ésta todavía no se ha producido,
impide la fusión de óvulo y espermatozoide si la ovulación se ha
producido, e impide la implantación en el útero si la concepción se
ha producido. Y es en este tercer caso cuando el efecto final es un
aborto químico preimplantatorio. Ciertamente,
en algunos casos actúa como anticonceptiva pero, en otros, lo hace
impidiendo la implantación del cigoto ya
concebido, y ese efecto es, sin duda, abortifaciente. Los prospectos que
acompañan a la mayoría de las cajas de las PDD, tienen escrito que “impiden
la anidación”. Las autoridades lo reconocen, pero para justificar
su difusión masiva se basan en afirmar que, “según la OMS, no son
abortivas”. ¿Según la OMS? Olvidan u omiten que la OMS es un
organismo político e ideológico, no científico. Sin fundamento alguno
(defendiendo así su posición abortista) ha convenido en pregonar –de
manera sospechosamente interesada, a nuestro juicio- que la vida
humana comienza, como muy pronto, con la implantación del embrión en
el útero. Dicen que antes de la implantación, ese nuevo ser vivo no es
un ser humano, e hipócritamente lo llaman “preembrión”. ¿Preembrión?
¡Qué falsedad más interesada! No existe en biología ni embriología
un período de preembrión: La fecundación del óvulo materno por el
espermatozoide, ya forma un huevo ser humano, con los 46 cromosomas que
tendrá durante toda su vida. Se trata de un verdadero ser humano, y de
una verdadera persona humana. Afortunadamente,
la ciencia es clara a este respecto: Sobre
la definición de embarazo “Algunos
científicos, afirman que la píldora postcoital no es abortiva, puesto
que no interfiere con un embrión ya implantado, aunque pueda actuar, de
hecho, impidiendo la implantación del embrión.
Estos autores no califican el mecanismo anti-implantatorio como
abortivo porque consideran que el embarazo comienza con la implantación.
No obstante, hoy en día, existen suficientes evidencias que demuestran
que tras la fecundación se inicia una nueva vida humana” (Dra.
Cristina
López del Burgo, Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública,
Universidad de Navarra). “Deducen
algunos autores que no hay interrupción del embarazo (aborto) si no se
ha implantado el embrión. Este concepto, actualmente muy utilizado, se
basa en una argumentación carente de toda lógica biológica, al
identificar la valoración ética del aborto con la interrupción del
embarazo y no con la terminación de una vida humana. Es evidente que
algunos ginecólogos defienden que el embarazo, y con él la vida
humana, empieza con la implantación, para así evitar la
responsabilidad moral de terminar con la vida de un embrión humano
antes de que se haya implantado”.
(Dr. Justo Aznar, Jefe del departamento de Biopatología Clínica del
Hospital La Fe, de Valencia). Sobre
sus propiedades abortivas Según
afirma el doctor Justo Aznar (Jefe del departamento de Biopatología Clínica
del Hospital La Fe, de Valencia), “Entre los pocos trabajos científicos
serios que existen sobre el tema, hubo tres realizados con mujeres a las
que se aplicaba el método de Yuzpe (fármaco muy similar en su
composición a la Norlevo, nombre comercial de la píldora del día
siguiente en España). En los tres trabajos se comprobó que la píldora
actuó como anticonceptivo (inhibiendo la ovulación o la concepción) sólo
en el 27%, 33% y 21% de los casos. Es decir, en conjunto se puede
afirmar que más del 75% de las veces la píldora evita el embarazo por
un mecanismo antiimplantatorio y, por tanto, abortivo” ... “Hasta
aquí nos hemos referido al método de Yuzpe, pero antes de valorar la
acción de la píldora compuesta únicamente por progestágenos (levonorgestrel),
como es el caso del Norlevo, conviene hacer una reflexión adicional.
Como se sabe, los estrógenos actúan fundamentalmente inhibiendo la
ovulación y los progestágenos inhibiendo la ovulación y también la
implantación. Por ello, cuando de la píldora del día siguiente se
retira el estrógeno, como ocurre con el Norlevo, y solamente se utiliza
un progestágeno, se refuerza su acción antiimplantatoria y se debilita
su efecto anovulatorio. Esto significa que la acción antiimplantatoria
que se desarrolla cuando se utilizan estrógenos y progesterona, será más
marcada cuando se utilizan fármacos que únicamente contienen progestágenos,
como es el caso del Norlevo, lo que en principio puede apoyar que éste
fármaco debe actuar fundamentalmente por un mecanismo antiimplantorio y
por tanto abortivo.”... “El principal mecanismo de acción del
levonorgestrel es antiimplantatorio y por tanto abortivo.” En
opinión de la doctora Theresa Menart (Jefa
del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Huber
Heights de Ohio) “El mecanismo de acción de estas píldoras incide
en el revestimiento del útero, haciéndolo más delgado y limitando el
acceso de sangre y nutrientes al mismo, impidiendo por tanto que el
embrión se implante y anide. Una nueva vida se destruye cuando se
impide la implantación. La vida empieza en la concepción, llamada
también fertilización. La píldora del día después puede causar la
muerte de un nuevo ser humano.” En
opinión de la doctora Cristina López del
Burgo, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la
Universidad de Navarra, “La píldora postcoital puede evitar el
embarazo a través de diversos mecanismos (inhibición o retraso de la
ovulación, modificación del endometrio y de las trompas, espesamiento
de la secreción cervical)”... “La modificación del endometrio, en
ocasiones, dificulta la implantación de un embrión, produciéndose un
aborto precoz”. Para
la doctora Susana de Vaucheret, del Consorcio de Médicos de Buenos
Aires, “La PDD actúa negativamente alterando la mucosa de tal
manera que el embrión que llegue al útero, no pueda implantarse. Se
produce entonces un aborto.” Píldora
Postcoital y salud pública “Algunas
autoridades afirman que la libre distribución de la píldora postcoital
puede ser una buena estrategia de Salud Pública para evitar los
embarazos no planificados y reducir así el número de abortos,
considerado un grave problema de Salud Pública. Sin embargo, no hay
evidencias científicas de que esto esté ocurriendo en la realidad.
Según la evidencia disponible actualmente, dispensar la PPC sin
receta médica o gratuitamente aumenta su uso pero no reduce la tasa de
embarazos no planificados ni de abortos. No parece, por tanto, una buena
estrategia de Salud Pública para prevenir el problema del aborto.”
(Dra. Cristina López del Burgo, Departamento de Medicina Preventiva y
Salud Pública, Universidad de Navarra). “Aunque
no tenga un efecto abortivo en un determinado momento en una mujer, la
toma de la PPC puede contribuir a un sentimiento de culpabilidad en esa
mujer, puesto que puede pensar que no se ha quedado embarazada porque se
ha producido el aborto.
En otras ocasiones, la toma de la PPC puede conducir a una “laxitud”
o “desensibilización” de la conciencia de la mujer, que sabe
que aunque en ese momento puede ser abortiva, percibe que no tiene “mayores
consecuencias” por lo que puede volver a usarla en repetidas
ocasiones en el futuro.” (Dra. Cristina López del Burgo,
Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidad de
Navarra). “En
un estudio llevado a cabo en Inglaterra [en
2004], se entregaron a 17.831 mujeres mayores de 16 años, 5 envases
de píldora postcoital para ser utilizada hasta en 5 ocasiones en sus
domicilios o facilitarla a alguna amiga. Se calculó que aproximadamente
22.603 mujeres disponían de la píldora postcoital para tomarla cuando
les hiciese falta y sin necesidad de acudir al médico o a una farmacia
para obtenerla. Los investigadores esperaban una reducción del 15% en
la tasa de abortos al facilitar el “libre acceso” a la píldora
postcoital. Sin embargo, tras 2 años de seguimiento, no hubo
modificaciones en la tasa de abortos. Además, otros estudios han
constatado que entre las mujeres que acudían a abortar era más
frecuente haber tomado la PPC. Se puede concluir que, según la
evidencia disponible actualmente, tener acceso directo a la PPC no
parece ser una buena estrategia de Salud Pública para reducir los
embarazos no planificados y, consecuentemente, el número de abortos.”
(Dra. Cristina López del Burgo, Departamento de Medicina Preventiva y
Salud Pública, Universidad de Navarra). Objeción
de conciencia Según
los razonamientos expuestos en párrafos anteriores, el siguiente paso
es determinar si en el caso de la venta de fármacos abortivos puede
aplicarse la objeción de conciencia. Merece la pena recordar a este
respecto que hace ya algunos años algunos gobiernos autonómicos españoles
anunciaron la inclusión de este fármaco en el servicio público
sanitario, de modo que fuese obligatoria su dispensa en las farmacias
con receta médica. Algunas asociaciones de farmacéuticos,
especialmente en Andalucía, alegando que se trata de una píldora
abortiva, reivindicaron su derecho a la objeción de conciencia para no
venderla. La reacción fue inmediata: don Francisco Vallejo, Consejero
de Salud, de la Junta de Andalucía, amenazó con sanciones máximas a
las farmacias que se negasen a vender la píldora. Sin
embargo, para los profesionales católicos, la objeción de conciencia
ante el aborto se convierte en un grave deber moral, como ha proclamado
en muchas ocasiones el Magisterio de la Iglesia y más especialmente Su
Santidad el Papa Juan Pablo II. En la encíclica Evangelium Vitae,
afirma: “El aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley
humana puede legitimar. Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna
obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una
grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de
conciencia. El rechazo a participar en la ejecución de una injusticia
no sólo es un deber moral, sino también un derecho humano fundamental.
Si no fuera así, se obligaría a la persona humana a realizar una acción
intrínsecamente incompatible con su dignidad y, de este modo, su misma
libertad, cuyo sentido y fin auténticos residen en su orientación a la
verdad y al bien, quedaría radicalmente comprometida.” En
coherencia con el Magisterio de la Iglesia, el Consorcio de Médicos Católicos
de Buenos Aires, en reunión especial realizada el día 13 de Marzo del
2007, expresó por unanimidad su oposición a la orden de las
autoridades nacionales de salud argentinas
(Resolución 232/2007 del Ministerio de Salud de la Nación ) de
repartir libremente la PDD: “La razón de este rechazo es que la píldora,
para “anticoncepción de emergencia” actúa fundamentalmente
impidiendo la implantación del embrión en la mucosa del útero. Por lo
tanto, a ese embrión -ser vivo y persona humana- la madre lo expulsará
de su organismo como si se tratara de una menstruación. Eso, en
lenguaje médico, es simplemente un aborto. Las autoridades de
salud de la Nación han expresado públicamente en Formosa que “la
píldora del día después no es abortiva”. Eso no es verdad. En
algunos casos, la píldora puede actuar inhibiendo a los espermatozoides
que quieren penetrar en el útero a través del cuello uterino, otras
veces puede inhibir la ovulación (en ambas situaciones actuaría como
anticonceptiva) pero en la gran mayoría de los casos, produce serias
alteraciones de la mucosa uterina (en su etapa progestacional),
impidiendo que el embrión -que llegó al útero a través de la Trompa
de Falopio- pueda implantarse en dicha mucosa. Y si no se implanta, el
embrión muere y se expulsa. Esta es toda la auténtica verdad. Las
verdades a medias, son sofismas que engañan a la población.” Fuentes
Consultadas Angela
Aparisi y José López Guzmán: “La
Píldora del Día Siguiente”
(Madrid. Editorial Sekotia. Año 2002). Asociación
Médica Argentina de Anticoncepción (AMADA):
“Anticoncepción de Emergencia” (Buenos Aires. Septiembre
de 2008). Chris
Kahlenborn:
“Postfertilization effect of hormonal emergency contraception”.
(“Annuals
of Pharmacotherapy”. Volumen 36. Año 2002. Páginas 465-70). Consorcio
de Médicos de Buenos Aires:
“Declaración sobre el reparto de la PDD” (Buenos Aires. 13 de Marzo
de 2007). Cristina
López del Burgo:
“Píldora del Día Después: Conceptos Clave” (Ponencia
presentada en el congreso multidisciplinar “Mujer y realidad del
aborto”, celebrado en Cáceres, del 8 al 10 de marzo de 2007). David
del Fresno: “El
Imperio de la Muerte”
(Madrid. Ed. Sekotia. 2008) Justo
Aznar:
“Cómo funciona la Píldora del Día Siguiente” (Ediciones
Palabra. Revista
“Hacer familia”. Número 104). Management
Sciences for Health:
“International Drug Price Indicator Guide 2006”. Arlington,
USA. ISBN 0-913723. Natalia
López Moratalla:
“Los quince primeros días de una vida humana.” (Pamplona.
EUNSA. Año 2004). Organización
Mundial de la Salud:
“Aborto sin riesgos: Guía técnica y de programas de salud”
(Ginebra. 2003). Organización
Mundial de la Salud:
“Anticoncepción de emergencia: Guía para la prestación de
servicios” (Ginebra. 1999). Theresa Menart: “La Pildora del Día Después” (Ohio. Ediciones OMSoul. Año 2003.
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