La
Pontífice y Ágora: re-escribir el guión o cuando el ingenio falta
Jorge
Enrique Mújica | jem@arcol.org A
finales de junio de 2010, Mercator.net publicó un interesante artículo
de Michael Cook (cf.
Rewriting
the script)
sobre la exhumación de mitos de la ilustración, convertidos luego en
película, a los que no duda en llamar “signo de la creatividad
agotada de los fabricantes de películas anti- cristianas”. El
artículo aborda dos casos de filmes que se estrenan este verano en
Estados Unidos (de entre los muchos que se podrían abordar tanto de
ahora como del pasado): Papa Juana –La pontífice, en
Latinoamérica– y Ágora. La
primera es una producción alemana (Die Päpstin) y cuenta la
historia de una mujer que, según el argumento manejado, fue elegida
Papa en el año 853. Ya como “Papa” se enamora de uno de sus
sirvientes. La
segunda es una película española que trata la vida de Hipatia, una filósofa
a la que se quiere presentar como mártir de la ciencia asesinada por
católicos en la Alejandría de inicios del siglo V. Eso sí, con imágenes
que encienden los ánimos, hacen sentir “bonito”, pero no se apegan
a la verdad. Una y otra película no han tenido repercusión en
taquilla. Michael
Cook lanza la pregunta: “¿Por qué han de distorsionar la historia
del cristianismo? ¿Por qué no traer a sus héroes a Hollywood?”. No
se equivoca cuando habla de distorsión. Ningún historiador sostiene
afirmaciones “danbrownianas” (Dan Brown es el autor de El Código
Da Vinci) como las vertidas en estas dos cintas. Un
artículo de ForumLibertas.com titulado
Las
mil muertes de Hipatia desmontaba
los mitos en los que se apoyó el director de Ágora, Alejandro
Amenábar, también director de la película pro eutanasia Mar
Adentro, activista gay y gay declarado él mismo. Sobre
el mito de la papisa Juana hay abundante material históricamente
documentado. Catholic.net tiene en su rico acervo el artículo “¿Existió
la papisa Juana?”,
y
la Enciclopedia Católica un texto aún más profundo (véase enlace).
El
artículo de Mercator.net finaliza proponiendo otras historias, éstas sí
originales y ciertas, de católicos martirizados o que han aportado
mucho a la historia científica, cultural, política y académica del
mundo. Seguramente hay más historias. Además de testimonios en la línea
de los enunciados por Cook en el artículo original, el que escribe ha
de decir que la literatura de ficción escrita por católicos no es
menos apasionante. Ojalá un día se pueda ver en la pantalla grande El
padre Elías
(del
canadiense Michael O´Brian),
La
sangre del pelícano (del
español Miguel Aranguren) o La
última aparición de la Virgen (del
también español Santiago Martín).
|