MIME-Version: 1.0 Content-Location: file:///C:/C477AEA1/LASAGRADAFAMILIAMISA.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii" LA SAGRADA FAMILIA

LA SAGRADA FAMILIA.

 

Monición de entrada:

Nazaret, escuela familiar.- En el ambiente navideño la liturgia presenta a la Familia de Nazaret= como modelo de la familia cristiana. Las lecturas describen una triple familia: = la patriarcal (1ª lect.) la de Nazaret (Ev) y la cristiana = ( 2ª lect).=

Las dos primeras creen en Dios que tiene poder para engendrar la vida. Ambas son modelo de la familia cristiana.

Canto de Entrada: "Gloria a Dios en las alturas"

Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra, paz a los hombres.

(Cantoral 1iturgico Nacional, n°65)=

 

Acto penitencial:

Tú, que has venido a cumplir= la voluntad del Padre Tú,

que te sometiste obediente a María y José<= o:p>

Tú, que nos enseñas a amarnos unos a otros.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: "Te heredará uno salido de tus entrañas " Gen 15,1-6,21,1-3

La descendencia de Abraham será como las estrellas.- Abrahám cree en la acci&oacu= te;n poderosa de Dios, que le concederá una descendencia. La familia del patriarca es signo de la familia de Jesús, nacido también por= la acción poderosa de Dios.

Salmo Responsorial: Sal 104, Ib-2.3-4.5-6.8-9

R/ "El Señor es nuestro Dios, se acuerda de su alianza eternamente" = (Libro del Salmista págs: 59-60)

Segunda Lectura: "Fe de Abrahám, de Sara y de Isaac" Heb 11,8.11-12.17-= 19

La Familia cristiana vive de la fe.- <= /b>La fe de Abrahám sirve de ej= emplo a la familia cristiana. La fe nos invita a superar seguridades del presente para afrontar un futuro imprevisible.

Evangelio: "El Niño iba creciendo y se llenaba deSabiduría" = lc 2,22-40. =

La familia de Nazaret.- El Evangelio es más que una simple crónica. Jesús entra p= or primera vez en la casa del Padre y regresa a Nazaret para vivir en familia.=

La plegaria y el gozo de Simeón expresan la presencia salvífica = de Dios en medio de su pueblo.

 

LITURGIA EUCARISTICA:

Canto de Comunión: "Donde hay caridad" = =

Donde hay caridad y amor, allí está el Señ= ;or (bis)

(Cantoral Liturgico Nacional. n° 026 =

 

Reflexión:

I,a Casa de Nazaret es la escuela de Jesús y nue= stra propia escuela. En ella aprendemos a observar, a escuchar en el silencio, a meditar, a profundizar en el misterio de la sencilla y humilde manifestación del Hijo de Dios entre los hombres.<= /span>

En ella se nos revela el método que nos hace descubrir quién es Cristo. Allí todo habla, todo tiene sentido.

En ella comprendemos la necesidad de una disciplina espiritual, si queremos se= guir la enseñanza del Evangelio y ser discípulos de Cristo.

En ella aprendemos la lección del silencio en medio del ruido y tumulto= de nuestra vida moderna y agitada; en ella se nos ofirece la lección de vida familiar y nos enseña su significado y su comunión de am= or, su sencillez y en su carácter sagrado e inviolable.

Aprendemos también la lección del trabajo, porque Nazaret es la casa del artesano. En esta escuela comprendemos el valor redentor que tiene el traba= jo humano y su dignidad.

 

DOMINGO INFRAOCTAVA DE NAVIDAD

La dignidad excelsa de los padres"Dios hace al padre más respeta ble que a los hijo= s y afirma la autoridad de la madre sobre la prole" (Si 3,3)=

Hay un orden natural que el Creador ha establecido desde el principio y que debe durar hasta el final.El padre merece el respeto y la veneración de l= os hijos. Estos, al fin y al cabo, le deben la vida, que es lo más gran= de y hermoso. Además, a nuestros padres debemos lo que somos. Ellos nos iniciaron en el camino que hemos recorrido y se sacrificaron -a veces de fo= rma heroica- para sacarnos adelante. Se desvelaron cuando fue necesario, se preocuparon por nuestro bien, sufrieron y lloraron por nuestro mal.=

Por todo eso son merecedores de nuestra gratitud, de todos los sacrificios que = sean precisos para atenderles y cuidarlos. Con ello no haremos sino cumplir con nuestro deber, pagar una deuda pendiente, una cuenta antigua e ineludible. Además de ser un deber de estricta justicia, Dios ha querido que sea también la mejor manifestación de una auténtica carida= d. Por eso el Señor valora y paga con creces cuanto hagamos por nuestros padres. Si no amamos con obras a los nuestros, difícilmente podremos amar, según Dios, a los demás.

 

Ellos son familia"H= ermanos: Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado..." (Col 3, 12)

La Santa Madre Iglesia dedica a la familia una dominica. Todos los años por estas fechas habla de esta realidad tan entrañable y tan humana que es la familia. Ese grupo de seres que vi= ven juntos los acontecimientos más importantes de la vida: el nacimiento= , la niñez, la adolescencia, la juventud, la madurez, la ancianidad, la muerte, la esperanza en la Resurrección... Estos días son eminentemente familiares, días para estar juntos, para convivir más cerca que nunca.

San Pablo nos recuerda que somos el pueblo elegido por Dios, que somos hijos su= yos y que por tanto hemos de comportarnos como tales. De modo especial en nuest= ra vida de hogar, en donde nuestra actitud ha de ser de bondad, de humildad, de dulzura y de comprensión. Familia en paz,bendici= ón de Dios que la Iglesia= pide y desea para todos los hombres. Y es que si vivimos en un ambiente familiar en el que reine la paz y la alegría de Dios, el noventa por ciento de nuestras dificultades están superadas.

 

Poner a Dios en el centro "Cuando llegó el tiempo de la purifica ción de María..." (Lc 2,22)

En la fiesta de la S= agrada Familia, miremos hacia Nazaret, donde se desarrolló= ; la vida sencilla y humilde, maravillosa como ninguna otra, de Jesús, María y José, la Trinidad en la tierra, como gustaba llamarla al Bto Josem= aría Escrivá...Contemplación de la honradez de José, de la entrega amorosa de María, de la docilidad alegre de aquel Niño que es el mismo Dios. Aprender, comparar su vida con la nuestra.

Repasar, a la luz diáfana y cálida de Nazaret, las rinconeras que se h= ayan ido formando con el paso del tiempo en nuestra propia familia. Seamos since= ros y reconozcamos que hay quizá serios descalabros, que pueden hundirno= s en el marasmo que nos circunda. Posiblemente esto es lo primero que hemos de detectar, que la sociedad se nos pudre lentamente y que esa putrefacci&oacu= te;n ataca de forma particular a la familia, cimiento sólido de la vida humana.