| Las mujeres anonimas | ||||
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Y no quedan ya más figuras femeninas en la Pasion que aquellas dos criadas chismosas que, en casa de Caifás, fueron causa de las dos negaciones de Pedro —únicas figuras femeninas de la Pasion que pudieramos Ilamar de la <acera de enfrente»—; y, luego, los dos grupos anónimos: el grupo que había seguido a Cristo desde Galilea, sirviéndole y atendiéndole, y del cual los Evangelistas solo destacan a las Marias, y el grupo aquel —« turba mulierum>>— que, Camino del Calvario, « se deshacen en llantos y le plañían». (Lucas 23, 27.) Estas últimas están, a mi ver, equidistantes entre las criadas de Caifás, que parecen del bando fariseo, y las Santas Mujeres, discípulas del Señor. Estas son el pueblo curioso que va al Calvario como a un espectáculo: con exceso de gritos y desmayos sentimentales. Mucho griterío sobre mucha frivolidad. Las Santas Mujeres iban calladas de angustia. Las criadas de Caifás no iban de ningun modo. Estos son los dos bandos claros y sinceros. En el centro, chillonas, parlanchinas, divertidas en el fondo, iba la turba plañidera...
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