Una
ley inmoral
El
que una ley aprobada en el parlamento legalice el aborto y lo defina
como un 'derecho' no disminuye en nada su inmoralidad. La cuestión
del aborto no es anecdótica, hay que situarla en el marco de una
cultura global contra la vida. El
aborto de hecho no es sino el asesinato de un ser humano, de una
persona. No se puede ocultar lo que está demostrado de modo objetivo
por la ciencia, y que no es otra cosa que desde el momento de la
concepción comienza la existencia de un ser humano único. Desde la
concepción, la persona posee su identidad y su dignidad y las
mantiene invariablemente de forma continua. No es parte del cuerpo de
la madre, es un ser humano distinto. El
drama de más 112.000 abortos oficiales al año en España supone algo
vergonzoso. ¿Cuáles son las causas del aborto? La más importante es
que el aborto es planificado por el actual sistema político-económico
tanto en el plano nacional como internacional para mantener la
supremacía económica y política de los poderosos. Así vemos cómo
muchas mujeres inmigrantes, expulsadas de sus países por el hambre,
están sufriendo en España una explotación salvaje que es un
verdadero atentado contra su maternidad. Por
eso, es una trágica contradicción y una hipocresía condenar el
aborto y defender el capitalismo. Tampoco
se puede maquillar el aborto como progreso. El
auténtico progreso supone la defensa integral de la vida humana y su
dignidad; supone la lucha por la justicia frente a la explotación y
el poder. El aborto no es progresista. No
hay en nuestros días una afirmación más reaccionaria que la del
derecho de una persona sobre la vida del hijo por nacer. Éste es el
derecho de propiedad más absoluto, despótico y tirano concebible, más
incluso que el derecho del amo sobre el esclavo. Una
sociedad que legitima, explícita o implícitamente, el aborto es una
sociedad totalitaria, que afirma el poder absoluto de unos seres
humanos sobre otros hasta el punto de llegar a autoproclamarse dueños
de la vida. El niño que va a nacer es el ser más débil, necesitado
y pobre; no tiene nada, ni siquiera la capacidad de defenderse y pedir
auxilio. Por
ello debemos luchar firmemente para que desaparezca un régimen
explotador y totalitario como el actual que no respeta la dignidad de
la persona. Tenemos que trabajar para hacer que el vientre de la madre
sea lo que debe ser: el lugar más seguro y protegido. Y que la
sociedad entera lo sea también, antes y después de nacer . Autor: Fernando Bógonez- Fecha: 2010-08-16 solidaridad.net |