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Llegó el 2009: El
2009 ha llegado bajo la sombra de la crisis económica de los Estados
Unidos de América que ha tenido un fuerte impacto a nivel mundial, sin
embargo, más que dramatizar lo importante es tomar medidas de ahorro
que nos permitan pasar la crisis de la mejor manera posible. Es importante mantener viva la esperanza sabiendo que Dios está de
nuestra parte y que nos acompañará a lo largo del 2009. La
mejor manera de comenzar el año es buscando que nuestra actitud sea
optimista y que seamos capaces de proponernos ciertas metas que nos
favorezcan tanto a nosotros mismos como a los demás. Cada nuevo año es
una oportunidad para cambiar y crecer como personas lo que, de hecho, se
relaciona íntimamente con el mensaje de Jesús que nos invita a la
conversión para que podamos ir tras sus huellas sin importar las
dificultades del camino. Los
conflictos de Medio Oriente también empañan este nuevo año, sin
embargo, lo importante es mantener viva la llama de la esperanza y tener
presente en nuestras oraciones a quienes se encuentran sufriendo a causa
de las calamidades de la guerra. Nuestro mundo avanza un año más y
sigue necesitando de nuestra entrega a favor de la causa del Evangelio
en donde quiera que nos encontremos, de hecho, tenemos en nuestras manos
la oportunidad de seguir ayudando al mundo que nos pide a gritos
palabras y acciones congruentes con la esperanza cristiana. Más
allá de la crisis económica que ha dejado a muchos países en recesión
tenemos que mirar al futuro con esperanza ya que, solo de esta manera,
evitaremos que que el miedo
nos inmovilice. El mensaje que Jesús le presenta al mundo de cara al
2009 se encuentra cargado de esperanza porque quiere que nos convenzamos
de su acción en medio de nosotros. La
esperanza que surge del encuentro con Cristo no es imaginaria sino real
porque es capaz de mejorar nuestras actitudes a fin de que podamos salir
adelante no sólo en materia económica sino también desde el punto de
vista espiritual. Lejos de cundir el pánico lo importante es que
mantengamos nuestra mirada en Jesús sabiendo que mientras pongamos de
nuestra parte podremos enfrentar las peores y más complicadas crisis
tanto sociales como económicas. Que
en este 2009 nos animemos a ver la realidad desde la perspectiva de la
esperanza que Cristo ha hecho real en nuestras propias vidas. Empecemos
bien el año dejándonos sorprender por las grandes experiencias que nos
esperan como parte de la gran aventura de vivir. Carlos Díaz,
laico de la Familia de la Cruz
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