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“LO
NUESTRO”, UNA MARAVILLOSA AVENTURA
Todo
empezó hace 25 años. “Lo nuestro” , COMO ME GUSTA LLAMAR A MI
MATRIMONIO, no sólo es una
aventura, la más apasionante y maravillosa, que
constituye una fuente de felicidad incomparable. Es más, mucho más.
El solo hecho de mirarnos a los ojos y decirnos diariamente “siempre
te volvería a escoger a ti, y solo a ti”, lleva consigo la puesta en
marcha de un proyecto de amor
de por vida en el que
“por pesadas y tormentosas que sean las pruebas que nos esperan, no
estaremos nunca abandonados a nosotros mismos, no caeremos nunca de las
manos del Señor, las manos que nos crearon y que ahora nos siguen en el
itinerario de la vida. Como confesará San Pablo: “Quien inició en
vosotros esta buena obra, la irá consumando” como nos asegura
Benedicto XVI
Los
que me conocen saben de mi gran afición culinaria, de mis dotes de gran
gourmet. Conocer los detalles del “buen comer” y del “buen
beber” es un arte que requiere una gran inversión, del mismo modo,
que “el buen hacer en el matrimonio” exige los mejores ingredientes
para mantenerlo vivo y fortalecerlo durante toda la vida sin dejarlo a
la improvisación, al destino, ni a la suerte Aquí
tienes una receta, mejorada con los años,
para preparar el exquisito «Éxito en el matrimonio»: -Mezclamos
en un bol los ingredientes: cada uno los que tenga a mano y en su
totalidad, con su acidez y su confitura. No busques otros mejores , ni
de sabores compatibles a tu paladar, ni mucho menos pretendas ver
cualidades y defectos diferentes en los productos que conservas en tu
alacena. ¡No temas nunca de si el otro
ingrediente es el adecuado. Más bien, preocúpate de ser tú el
ingrediente más apropiado para él! -Les
damos vueltas hasta que afianzar una masa. No te preocupes de la
mezcolanza de sabores. Hay que descubrir la riqueza de compartir
aromas en la mezcla, muy superior a degustarlos en su
individualidad. -Solo
necesitas un poco de esfuerzo diario y continuo de «querer querer»,
con sus virtudes y con sus defectos al otro, e intentar adaptar todos
los ingredientes al molde elegido para el resto de vuestra vida sin
perder la autenticidad de
ser quienes sois. -Cuidar
los detalles pequeños. El arte del “buen comer” gana valor cuando
el comensal siente el respeto y el amor de tu trabajo. -No
tengas nunca miedo al resultado. Pide perdón… ¡y prueba otra, y
otra, y otra vez! Como
los grandes gourmet, tendrás que dedicar miles de horas, alguna que
otra lágrima y cantidades
enormes de sonrisas, hasta que consigas el éxito. Y
recuerda: Antes de servir riégalo con
grandes cantidades de sentido del humor, añade tu toque personal, y ya
tienes el plato listo para señalar al comensal: ¡Tú eres la persona más
importante para mí! Escrito por Reme |