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Lo propio de la ideología de género y sus objetivos: abolir el
matrimonio, la familia, la maternidad y la religión
Una mirada general a las teorías que ha hecho suyas y difunde el
Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero; sus características, orígenes,
palabras ‘talismán’, cómo funcionan en la vida cotidiana y las
consecuencias
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¿Qué
se esconde detrás de la ideología
de género que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha
enarbolado como su principal bandera y caballo de batalla? ¿Cuáles
son sus orígenes y características, cómo actúa en la vida
cotidiana y cuáles son sus consecuencias? Las
respuestas a estas preguntas vienen contenidas de forma resumida en un
documento elaborado por S.O.S.
Familia, del cual se han publicado 20.000 ejemplares. Las
conclusiones de ese documento apuntan como objetivo y consecuencias de
la ideología de género a la abolición
del matrimonio, la familia, la maternidad y la religión. Cabe
recordar que, en ese sentido, las leyes socialistas como la del
matrimonio homosexual; contra la violencia de género; divorcio
‘exprés’; Educación para la Ciudadanía; Reproducción Asistida;
de rectificación registral de la mención relativa al sexo;
Investigación Biomédica; o Salud Sexual y Reproductiva y de la
Interrupción Voluntaria del Embarazo, han contribuido en gran medida
al fomento de la ideología de género en España. Los
orígenes S.O.S.
Familia sitúa los orígenes de “la irrupción pública de las ideas
de la ideología de género” en el marco histórico de “la
revolución sexual y cultural de la Sorbona, de mayo de 1968”.
Con
su expansión a las universidades de Estados Unidos, el fenómeno fue
detalladamente analizado en estudios que intentaban ‘demostrar’
que “la diferenciación de roles que el hombre y la mujer
representan en la sociedad es una ‘construcción
social’, una imposición de la cultura dominante”. Expresiones
propagandísticas de ese fenómeno como “está prohibido
prohibir”; “cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la
revolución, cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de
hacer el amor”; “el
matrimonio es la cárcel para el amor”; o “lo
sagrado: ahí esta el enemigo”, definen muy bien el caldo de
cultivo para la ideología de género que estaba por venir. Finalmente,
el término ‘género’ para referirse a la identidad sexual de las
personas fue acuñado en la Conferencia Internacional sobre la Mujer
celebrada en Pekín en 1995, recuerda el informe. Los diferentes
organismos de Naciones Unidas y la propia Unión Europea han acabado
por adoptar también esta ideología. En
la vida cotidiana La
ideología de género se ha introducido de tal manera en la sociedad
que es llevada a la práctica en muchas facetas de la vida cotidiana
de las personas, afectando especialmente a los más pequeños ya en el
proceso educativo. “¿Qué
se enseña hoy en los colegios? ¿Qué circula en los medios de
comunicación o forma parte de los programas de gobierno y de los
organismos internacionales?”, se pregunta S.O.S. Familia.
Y
es que “la ideología de género defiende que las diferencias entre
el hombre y la mujer son construcciones culturales; una práctica
social, independiente del sexo. El
género –y no el sexo– caracteriza al ser humano. Género que
cada uno escoge libremente y cada vez que lo prefiera”. Sexualidad
polimorfa En
definitiva, aunque la ideología de género reconoce que existe el
sexo biológico, “esto no es
determinante en la vida ni en la personalidad […] El hombre y la
mujer no alcanzarán su liberación y su felicidad en cuanto no
procedan de acuerdo a lo que más les atraiga en cada momento, sin
llevar en cuenta los roles que artificialmente la sociedad hasta ahora
les ha impuesto”. La
ideología de género parte de la base de que a lo largo de la
historia la mujer ha sufrido la explotación y el dominio por parte
del hombre y ella “debe rebelarse contra este abuso y transformarse
en fuerza propulsora de la revolución libertaria”.
“Los
seres humanos tienen –según esta ideología– un mismo género que
puede manifestarse como heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual,
etc. Es lo que llaman una
sexualidad polimorfa que permitiría un auge de placer, según los
deseos del momento y que acabaría con toda dominación y desigualdad
humana”, advierte S.O.S. Familia. Las
consecuencias El
documento advierte de las consecuencias que la ideología de género
tiene para la sociedad. La primera de ellas es sobre “la
familia de siempre, fundamentada en el matrimonio, […] la
primera de las instituciones que es necesario destruir, o deconstruir”,
según los defensores de esas teorías. La
familia es culpable, según esta ideología, de “imponer
artificialmente los roles masculino y femenino a los hijos que
educa”, por lo que se ve, un grave delito que hay que erradicar.
Además,
“el lesbianismo se
presenta como una relación ideal por no involucrar dominio del hombre
sobre la mujer, ni posibilitar la procreación. La ideología de género
propone otras vías de reproducción para la perpetuación de la
especie”, que tienen que ver con la reproducción artificial en el
mejor de los casos. El
tercer peligro a erradicar para los ideólogos de género es la
religión, “la causa
principal de opresión de la mujer”, tal como denuncia S.O.S
Familia. “La religión es una invención humana y los principales
credos han sido inventados para oprimir a la mujer”, piensan los ideólogos
de género. Según
la ‘teóloga’ del feminismo Elisabeth Schussler, “los textos bíblicos
no son revelados sino una formulación histórica. La teoría
feminista insiste en que las Sagradas Escrituras son fruto de una
cultura patriarcal”, advierte el documento. Las
‘palabras-talismán’ La
ideología de género, falta de un razonamiento ordenado, claro y
simple, que a buen seguro “provocaría un gran rechazo en la opinión
pública”, recurre a técnicas de manipulación del lenguaje que
conforman el llamado ‘trasbordo
ideológico inadvertido’, de efectos tan o más persuasivos. Son
las llamadas ‘palabras-talismán’,
que suelen despertar “impresiones, emociones,
simpatías o antipatías que los medios de comunicación ponen de moda”.
‘Salud
sexual y reproductiva’ y ‘sexo seguro’ para justificar los
ataques a la vida mediante el uso de preservativos, anticonceptivos,
abortos, etc., son otras palabras clave utilizadas por la ideología
de género. Lo
mismo que ‘orientación sexual’ y ‘homofobia’, son palabras
talismán para defender las conductas homosexuales y lésbicas; o
‘violencia de género’ para culpar al sexo masculino de subyugar a
la mujer. ‘Pareja’,
para evitar el sentido heterosexual que tienen las palabras matrimonio
o esposos; o ‘modelos de familia’, que cambia el único sentido
que tiene el término familia, por otros tipos de uniones. Otras
palabras-talismán empleadas por la ideología de género son
‘sexismo’, ‘feminismo’ y ‘machismo’; o ‘educación
sexual’, ‘Educación para la ciudadanía’, o ‘Plan de Salud
Sexual y Reproductiva’, todos ellos términos empleados para
enmascarar un programa de iniciación precoz de los niños en el sexo,
con el consabido adoctrinamiento de género.
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