Los
padres Ni-Ni: ni trabajan ni estudian para mejorar su futuro
Francisco
Grass | MiCumbre
No siga leyendo, si solamente piensa en quejarse de la crisis y de
la mala situación en la que está, porque no encuentra trabajo, pero no
quiere tomar medidas drásticas para disminuir las posibilidades de que
le vuelva a ocurrir. Confórmese con su situación y siga quejándose.
Si
no encontramos a quien vender, nuestro tiempo es como el empresario que
no encuentra a quien suministrar sus productos o servicios. No encontrar
trabajo es una mala situación tanto para el que es empresario, como
para el que es trabajador. Ambos sufren las consecuencias. Para intentar
solucionarlo, hay que pedir consejo a los especialistas.
Hay
mil y una formas exitosas para buscar y encontrar trabajo, para ello hay
que dirigirse a los expertos en esta especialidad, que suelen ser las
oficinas públicas, organizaciones, empresas, asesores, Iglesias,
comunidades, bibliotecas, Internet, etc. que con mucho conocimiento y
experiencia, aconsejan según las capacidades y circunstancias de cada
persona.
Los
que hoy no encuentran trabajo deben tener en cuenta, que no son ellos la
excepción y que no será la única vez que no lo encontrarán, en su
futura vida laboral. Cada poco tiempo les espera una crisis económica,
corta o larga, dependiendo de cada país, ciudad, profesión, edad,
preparación y grupo social.
Pero
ese gravísimo problema tiene soluciones, algunas veces muy amargas y
difíciles de querer o poder aceptar. Los padres tienen que evitar caer
en ese paralizante estado anímico y emocional que les impide resolver
el problema, porque se sienten responsables y culpables por no haber
hecho lo que tenían que haber hecho. Casi siempre la solución para
encontrar trabajo, pasa por la formación profesional continua, que
permita estar adecuado y bien preparado, para la demanda presente y para
la que haya en la siguiente crisis económica.
10
preguntas básicas e imprescindibles que deben hacerse, los que no
encuentren trabajo y quieran alcanzar sus metas y objetivos
1.
¿Qué
he hecho mal o medio mal, y que no he hecho bien o medio bien, para que
esta crisis de falta de trabajo, me haya castigado tan fuertemente?
2.
¿Qué
tengo que hacer o no hacer, para que las próximas crisis de desempleo,
no me perjudiquen tanto?
3.
¿Qué
quiero hacer, qué debo hacer y qué puedo hacer, en mi formación
profesional, académica y social, para poder salir de esta crisis y que
no me alcance la siguiente?
4.
¿Qué
tengo que hacer para manejar mi situación económica, presente y
futura?
5.
¿Qué
tengo que hacer para realizar un cambio mental personal y de la familia,
ante las actuales y futuras crisis económicas?
6.
¿Cuáles
son los primeros pasos reales que tengo que dar, para enfrentarme a esta
situación?
7.
¿Estoy
siguiendo los pasos que me han recomendado para encontrar trabajo?
8.
¿Empiezo
a hacer las cosas más fáciles, haciéndome falsas ilusiones y
dejando las difíciles, para un después que nunca llega?
9.
¿Estoy
haciendo muchas cosas a la vez, sin controlar ninguna?
10.
¿Estoy
invirtiendo o he invertido un 3% de los ingresos anuales en mi formación?
Analizar
bien estas respuestas
y preparar un Plan 125 (1, 2 y 5 años) para encontrar el camino
a seguir, que le permita vislumbrar dónde podrá estar, dentro
de cinco años, en función de los objetivos propuesto, las acciones que
realice y los medios de control que emplee. Le ayudará mucho si ese
mismo plan 125 lo hace en sentido inverso, es decir, donde estaba y que
es lo que hacía o no hacía, hace 1, 2 y 5 años. Así podrá darse
cuenta, de cómo ha ido evolucionando o retrocediendo e intentar no caer
en los mismos errores u omisiones, reforzar lo que tiene y no tiene que
hacer en el futuro, tomando precauciones y haciendo caso cuando le
insistan en “Que viene el lobo”, pues el lobo en forma de crisis,
siempre llega con periodicidad.
El
plan consistirá entre, otras cosas, en dividir las 24 horas diarias en
varias actividades o grupos de actuación, dándole importancia a las
mejores horas del día, las horas estrella, para buscar trabajo, pero
también dedicarle, las más posibles, a prepararse para las próximas
crisis, que con plena seguridad van a ocurrir en la previsible
vida profesional. Tienen que sacar horas para buscar trabajo y
prepararse para la siguiente crisis, siguiendo el método que los
profesionales le hayan indicado. Horas para estudiar y formarse
nuevamente, bien sea por Internet o yendo a los centros de enseñanza.
Horas para hacer relaciones públicas, con sus amigos y familiares,
tendentes a buscar un nuevo trabajo. No deben seguir dando vueltas a la
noria, sin sacar agua. Deben parase a pensar, cuál es la mejor forma de
sacar más agua, dando las menos vueltas posibles. Si están ofuscados
en una idea o bloqueados sin ninguna, obtendrán eso, ninguna solución.
Después
de los años de vacas gordas, siempre llegan las vacas flacas. Es un
ciclo económico natural. Para sobrevivir en estos años, no es
suficiente tener unos ahorros disponibles, pues estos se gastan y hay
que volver a empezar. Hay que estar bien preparados mental y
profesionalmente para su llegada, tratando de practicar las virtudes y
valores humanos, que ayuden a sobrellevar mejor las dificultades que
ocurran. Si no se ha previsto el ahorro y la formación profesional
suficiente, para encontrar otro trabajo en las malas épocas, de muy
poco servirá gastarse cíclicamente los ahorros hechos para la vejez,
las emergencias, los estudios de los hijos, etc.
Hay
muchas empresas, organizaciones públicas y privadas, etc. que tienen
disponibles informes relacionados, con el posible futuro de las carreras
a estudiar y la demanda que tienen y tendrán, en el mercado laboral,
incluso indicando los ingresos que pagan los empleadores. También
figuran en los estudios, las profesiones que ya no tienen demanda o que
ésta ha disminuido considerablemente. Pasar de una profesión
decadente, pero conocida, a otra profesión desconocida, pero con
posible éxito, conlleva dificultades, miedos y riesgos, pero quedarse
atascado o estudiar en dirección equivocada, tiene muchos más
problemas. Son situaciones que tienen que afrontar los que no tienen
trabajo y ven muy pocas posibilidades de obtenerlo.
Los
desempleados no deben pensar a corto plazo, en los resultados de los
estudios, sino en la rentabilidad a medio y a largo plazo. Lo que vaya a
estudiar en esta situación de crisis, sirve no tanto para adquirir unos
conocimientos determinados, como unas herramientas con las que
desenvolverse a lo largo de su nueva vida laboral y estar preparados
para cambiar, adaptarse y progresar, aunque sea en forma transversal a
la actual. Cuanto más formación adquieran y esté más adecuada a las
necesidades del mercado presente y futuro, las crisis les afectará
menos, pues podrán demostrar, que son capaces de adaptarse más a los
cambios de trabajos, industria o función.
Algunos
desempleados se ofuscan y bloquean, no viendo las alternativas o
avenidas que esas organizaciones profesionales les ofrecen. No saben ni
dónde, ni cómo ni cuándo buscar empleo. Tampoco quieren hacer
trabajos, que paguen menos que lo que creen que necesitan, para llevar
la familia al mismo nivel que lo hacía cuando tenían un trabajo. No
quieren descender de la categoría profesional, que algunas veces tantos
sudores les costó, hasta que ya es muy tarde para poder hacerlo. Suelen
estar tan paralizados mentalmente, debido a su gran problema de
subsistencia presente y futura, que ni pueden ni quieren escuchar los
consejos que reciben, si es que se prestan a escucharlos.
Es
una práctica desesperada huir hacia delante, tomando decisiones poco
pensadas y llenas de riesgos no medidos, sin hacer caso a su situación
o ignorándola. Esto sucede con algunos que emigran solos, a encontrar
trabajo en otras ciudades o países. La solución que realizan, es muchísimo
peor que el problema que deja atrás con su decisión de abandono de la
familia, que al final queda desmembrada y todos salen perdiendo. Máxime
si las circunstancias en el nuevo lugar y las condiciones de trabajo,
suponen que no puede llevar consigo a toda la familia. Esta es una señal
clara de que el padre, no podrá desarrollarse en esa nueva situación y
que esa familia, corre el inminente riesgo de romperse, según se
demuestra en la mayoría de los casos. No es lo mismo estar alejado de
la familia durante un tiempo provisional, para hacer un trabajo esporádico,
que marcharse a trabajar y dejar a la familia abandonada por esa huida.
A sabiendas casi con plena seguridad, de que ya no volverá a haber una
reunificación familiar, pues cada parte, tendrá que subsistir con las
alternativas que tengan, en las diferentes situaciones y posiblemente
formar nuevas familias, siempre en perjuicio de los más débiles, que
son la esposa y los hijos.
Es
imprescindible ponerse a la tarea de volver a estudiar algo nuevo,
terminar lo empezado y no acabado o mejorar lo que se había empezado.
Si es necesario cambiar a estudiar otra profesión, que tenga mayores
oportunidades de contratación y de ingresos. Para ello es necesario
dedicar cuatro o cinco horas diarias, aunque tengan que quitar parte del
sueño, para estudiar una carrera corta o larga, con el fin de que la próxima
vez que haya otra recesión, se encuentren con mejor preparación ante
la adversidad. Hay carreras profesionales, que aunque su trabajo no sea
muy apetecible, tienen asegurada una gran demanda y puede ayudarle a
progresar. Es menos apetecible no tener trabajo. Incluso si esa carrera
conlleva el tener que trasladarse a otra ciudad, lo tendrán que hacer,
pues es un sacrificio familiar que algunas veces hay que tomar, aunque
solamente sea para sobrevivir.
Si
no tiene un oficio, intentar aprenderlo y si lo tiene, mejórelo con
diplomas, certificaciones técnicas, cursos especializados, etc.
Si ha estudiado hasta un grado escolar determinado, tratar de subirlo al
siguiente. Si no han terminado el ciclo escolar, conseguir terminarlo.
Si lo han terminado, pero no han hecho una carrera corta de formación
profesional, tratar de hacerla. Si han terminado una carrera
universitaria, procurar hacer un máster, etc. Aprender idiomas u otras
alternativas que los expertos les pueden aconsejar, para subir unos o
dos peldaños de su actual situación.
Si
no se tiene dinero para poder estudiar
en los centros de enseñanza públicos o por Internet, tienen que
intentar conseguir créditos del gobierno, bancos, tarjetas de crédito,
familiares o amigos, pues la mejor inversión que puede hacer en época
de crisis es hacerla en uno mismo. Ya lo devolverá cuando pase la
crisis. Así se evitará tener que estar gastando dinero, durante esas
cuatro horas diarias dedicadas al estudio, perdiendo el tiempo frente a
la televisión o con los amigos, o dándole vueltas y vueltas al mismo
problema. También hay subsidios que entregan a las personas que están
desempleadas, para que puedan realizar estudios que les sirvan para
superarse profesionalmente, hacia actividades que tienen gran demanda
presente y futura en el mercado.
En
esa época de crisis cada uno tiene que intentar reinventarse,
incluso periódicamente a lo largo de su vida laboral, tenga o no
trabajo. Para ello debe analizar cuáles son las avenidas por las que
puedan circular, en función de las que ya haya circulado sin éxito.
Buscar y encontrar cual es la tendencia en empleos disponibles, para las
profesiones o actividades que están apareciendo nuevas y cuáles de
ellas están desapareciendo. Proyectar el pasado y el presente hacia el
futuro, como se hace en las previsiones de las empresas, las cuales para
no quedarse atrás o perecer, continuamente se están reinventando,
sacando nuevos productos o servicios al mercado y cambiando los
procedimientos, para satisfacer a los clientes. Así tienen que hacer
las personas, cuando ven que han perdido su trabajo, no encuentran
clientes o prevén que los van a perder.
La
familia es el soporte indispensable para subsistir,
cuando no se tiene trabajo. Es muy posible que todos los miembros de la
familia, tengan que realizar sacrificios heroicos, para poder resistir
mientras el padre encuentra un trabajo. La familia tiene que ser su
firme soporte, que le ayude a solucionar su situación anímica y
a realizar las gestiones necesarias para encontrar trabajo. También
tendrán que ayudarle a buscar, las alternativas necesarias para
sobrellevar las vicisitudes, que esa falta de trabajo conlleva. No se
puede tener la angustia de no encontrar trabajo, mientras el resto de la
familia circula en otra dirección o dirección opuesta, sin haber
cambiado el estilo de vida, reducido el presupuesto de actividades y
gastos, por considerar al cabeza de familia como un simple y obligatorio
proveedor de medios, para mantener a la familia y que a esta no le falte
de nada.
La
austeridad es imprescindible que presida todas las acciones económicas
de la familia.
Eliminar todos los gastos indispensables, ya que esto, da la sensación
de vivir intensamente la campaña de búsqueda de trabajo. Hasta la
posibilidad de eliminar las horas familiares dedicadas a ver la televisión,
para poderlas centrar en el análisis exhaustivo de la situación, de
las acciones realizadas y de las que haya que realizar.
Cuando
por un orgullo mal entendido, no quieren decirle a la familia,
que prevén que se van a quedar sin trabajo en un plazo determinado o
que ya se han quedado sin el trabajo, porque no quieren que su familia
lo sepa o porque, quieren aparentar el seguir figurando como el único o
principal proveedor económico, para no perder el estatus familiar y
social. Mientras tanto, la familia sigue manteniendo el mismo nivel de
gastos y actitudes, sin darse cuenta o sin querer darse cuenta, del
hundimiento de la situación. Esto lo hacen en contraposición a todos
los consejos que reciben, de que la familia es el mejor soporte, para
sobrellevar esa desgracia y así poder secundar todas las acciones y
sacrificios necesarios, que favorezcan la ayuda a solucionar el
problema.
Cuando
tampoco toman conciencia del grave problema que tienen
y no deciden cambiar de vida, ni tomar decisiones frente al futuro. Por
eso se limitan a seguir viviendo como estaban, utilizado los parcos
ingresos que le entregan por el seguro de desempleo, cupones de comida u
otros subsidios, o van gastando poco a poco, los ahorros que tenían
destinados para emergencias, seguro de vejez, rescatando pólizas de
seguros, etc. Pero terminando casi siempre, con el embargo de la casa,
el automóvil y teniendo que vender sus pertenencias más preciadas.
Incluso algunos, tienen que tomar la decisión de sacar a los hijos de
los colegios privados, irse a vivir toda la familia con los padres políticos,
compartir una misma casa con otro familiar o amigo, cambiar de domicilio
a otro más económico, renunciando a la libertad familiar, espacio y
autoridad que eso conlleva, ya que tendrá que negociar o aceptar las
nuevas condiciones de ese tipo de convivencia.
Es
muy importante intentar que el no encontrar trabajo, ni ponerse a
estudiar para el futuro,
no sea la entrada en el submundo de los que tienen que malvivir,
con las dádivas que les dan los gobiernos o las organizaciones sociales
y religiosas. Hay grupos sociales de desempleados, de larga duración y
empobrecimiento sostenible, que incluso si consiguen recuperar un
empleo, es generalmente mucho peor pagado que el anterior. Así van
introduciéndose en una espiral negativa cada vez más profunda, con muy
pocas posibilidades de salir.
Algunas
empresas ofrecen puestos de trabajo en subasta de salario a la baja,
que desgraciadamente a muchos desempleados, no les queda más remedio
que competir a la baja, con los que están dentro o los que quieren
obtener el trabajo. Estas quieren conocer, antes de contratar
trabajadores, quienes se conforman con ganar menos para contratarlos, y
a los que no les importa que les rebajen el salario, con tal de quedarse
con él y que no les despidan.
No
existe el fracaso, solo los resultados, que algunos les gustarán y
otros no. Cuando un resultado no le guste, cambie la forma de actuar. El
único fracaso verdadero, es el abandono. Piense que sus hijos harán lo
que hayan visto hacer a sus padres, pues la historia se repite.
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