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¿Mal humor?, los demás no tienen la culpa: Estar
de mal humor por algo que nos haya pasado no quiere decir que los demás
tengan la culpa y que deban pagar la factura de nuestro enojo. El
mensaje de Jesús Sacerdote aboga por las buenas relaciones entre los
seres humanos, por esta razón, no debemos desquitarnos con las personas
que nos rodean ya que esto nos aleja del buen trato que hemos de tener
con los demás, especialmente, con las personas que viven en nuestra
casa o que se encuentran muy cerca de nosotros. A
veces cuando las cosas no salen como nosotros queríamos tomamos una
actitud caprichosa y malhumorada, por ejemplo, cuando en familia se
decide ir a un restaurante y nosotros queríamos ir a otro, o bien,
cuando no nos logramos poner de acuerdo para elegir la película que
veremos. Aunque suene ilógico, muchas veces de pequeños detalles
surgen los grandes pleitos familiares que terminan por amargar a toda la
familia, por esta razón, debemos aprender a controlar nuestro mal humor
evitando, a toda costa, transmitirlo a quienes nos rodean. Una
de las cosas que más me irritan es ir al colegio y que el profesor
llegue de mal humor pues, cuando esto sucede, la clase no resulta ni
agradable ni productiva pues el maestro solo desea desahogarse desquitándose
con los alumnos. Ciertamente la idea no es que debamos guardarnos
nuestro enojo sino que sepamos desahogarnos de una manera positiva, ante
esto, la oración y el diálogo con nuestros seres queridos nos permitirán
decir lo que sentimos sin caer en el extremo de los insultos que, en la
mayoría de los casos, terminan por complicar aún más la situación. Cuando
nos sintamos de mal humor analicemos qué es lo que lo produce para
poder responder a la situación que se nos esté presentando.
Encontrarnos con Dios por medio de la oración, nos permite conocernos a
nosotros mismos e identificar que es lo que llevamos dentro, es decir,
cuál es la causa de nuestro mal humor. Según
la psicología el mal humor es algo normal, siempre y cuando, no sea un
estado habitual, por tanto, cuando estemos pasando por un momento difícil
hemos de buscar controlar nuestro mal humor sabiendo que los demás no
se merecen alguna mala contestación o reacción desconsiderada de
nuestra parte. Jesús, el maestro del amor, nos invita a moldear nuestro
carácter para que, cuando estemos de mal humor, evitemos ofender a
quienes nos rodean porque en cada persona está presente el rostro de
Dios, de aquel Dios que nos salvó y que hoy nos invita a mejorar
nuestro trato con todas las personas que se crucen en nuestro camino. Carlos
Díaz, joven laico de c_diazs@hotmail.com
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