Los errores son duros de matar, casi tanto como Bruce Willis en
cualquiera de las secuelas de Die Hard. Uno de esos errores
es la historia alternativa y casi mitológica que se ha propagado
dentro del protestantismo, en donde los padres de la Iglesia
rechazaban el primado de Pedro y del obispo de Roma como su sucesor.
A ese respecto circula en la Web circula un artículo del doctor
Fernando Saraví (reconocido apologeta protestante) donde se
comparten varias citas patrísticas con las que se intenta probar
que la exégesis que hoy da la Iglesia Católica sobre Mateo 16,18 («Tu
eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» ) donde
se reconoce a Pedro como la piedra sobre la que se edifica la
Iglesia, es opuesta al consenso de los padres de la Iglesia. Se
insinúa también que los padres no reconocían el primado de Pedro,
sino que consideraban a Pedro uno más entre los apóstoles. En
dicho artículo, que puede consultar aquí,
se utiliza la siguiente línea de razonamiento.
1. Según las declaraciones oficiales
del Magisterio de la Iglesia, el consenso de los Padres es un
criterio fundamental en la recta interpretación de las Escrituras
2. Ese mismo consenso se opone a la
interpretación católica de Mateo 16,18 ya que ellos afirmaban que
Jesús no se refirió a Pedro como la piedra, sino a la confesión
de la fe de Pedro, o a Jesucristo mismo.
3. Por tanto, la Iglesia Católica no
se ajusta a lo que ella misma define, a saber, el evitar interpretar
la Escritura por fuera del consentimiento unánime de los Padre de
la Iglesia, ya que como ha quedado evidenciado, lejos está en el
pensamiento de los Padres la idea de que la “Roca” de Mateo
16,18 esté orientada a la persona del apóstol Pedro.
He querido hacer un análisis detallado de este estudio para
anallizar cuan cierto hay en las afirmaciones realizadas por el artículo.
¿Cual es la realmente la exégesis Católica de Mateo 16,18?
El catecismo oficial de la Iglesia Católica dice:
CIC 424 Movidos por la gracia del Espíritu Santo y atraídos por
el Padre nosotros creemos y confesamos a propósito de Jesús: “Tú
eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16). Sobre la
roca de esta fe, confesada por San Pedro, Cristo ha construido su
Iglesia (cf. Mt 16, 18; San León Magno, serm. 4, 3;51, 1;62,
2;83, 3).
CIC 552 En el colegio de los doce Simón Pedro ocupa el primer lugar
(cf. Mc 3, 16; 9, 2; Lc 24, 34; 1 Co 15, 5). Jesús le confía una
misión única. Gracias a una revelación del Padre , Pedro había
confesado: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo".
Entonces Nuestro Señor le declaró: “Tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán
contra ella” (Mt 16, 18 ). Cristo, “Piedra viva” (1 P 2,
4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro la victoria sobre
los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él,
será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión
de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en
ella a sus hermanos (cf. Lc 22, 32)..
CIC 881 El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro,
y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las
llaves de ella (cf. Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo
el rebaño (cf. Jn 21, 15-17). “Está claro que también el
Colegio de los Apóstoles, unido a su Cabeza, recibió la función
de atar y desatar dada a Pedro” (LG 22). Este oficio pastoral
de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la
Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa
Así, ya desde el comienzo del planteamiento el doctor Saraví
comienza con pie izquierdo. ¿Cómo podría ser cierto que la
Iglesia Católica no se ajuste a lo que ella misma define, a saber,
el evitar interpretar la Escritura fuera del consenso de los padres,
cuando el mismo catecismo oficial reconoce también como
interpretación válida que sobre la confesión de fe Cristo edifica
su Iglesia?.
No habría por qué sorprenderse que al igual que el catecismo,
los padres de la Iglesia hagan uso de ambas interpretaciones.
Ciertamente la Iglesia se edifica sobre la fe en Cristo, hijo del
Dios vivo, pero también es cierto que Pedro fue elegido para
encabezar el colegio apostólico, en virtud de esa fe (Todo esto está
en perfecta armonía con la doctrina católica).
Como veremos a lo largo de estas líneas, cuando un padre de la
Iglesia hace uso de una interpretación de Mateo 16,18 no
necesariamente está rechazando la otra. Veremos también como su exégesis
dista un universo de la posición protestante actual (donde
generalmente se rechaza enfáticamente a Pedro como la piedra) y
como ellos (los santos padres) no solo consideraban válidas ambas
interpretaciones, sino que las consideraban complementarias, ya que
así como Pedro fue llamado Piedra en virtud de su confesión de fe,
así también cierto es que por esa confesión de fe, Pedro fue
instituido mayordomo del reino de los cielos y cabeza del colegio
apostólico. También veremos como ninguno de estos padres rechazó
realmente el primado de Pedro, como anacrónicamente hoy se les
intenta endosar.
¿Y los Concilios Ecuménicos?
Antes de comenzar con los padres citados, quiero hacer notar algo
que el artículo en cuestión no menciona, y es que en pleno
concilio ecuménico de Efeso ocurrió una solemne proclamación de
la primacía petrina, llamando a Pedro príncipe y cabeza de los apóstoles,
y columna de la fe y fundamento de la Iglesia Católica, al
mismo tiempo se reconocía al obispo de Roma su sucesor.
“A nadie es dudoso, antes bien, por todos los siglos fue
conocido que el santo y muy bienaventurado Pedro, príncipe y
cabeza de los Apóstoles, columna de la fe y fundamento de la
Iglesia Católica, recibió las llaves del reino de manos de
nuestro Señor Jesucristo, salvador y redentor de género humano, y
a él le ha sido dada potestad de atar y desatar los pecados; y él,
en sus sucesores, vive y juzga hasta el presente y siempre”
Concilio de Efeso, 431. Discurso de Felipe, Legado del Romano Pontífice,
en la sesión III
Lo mismo ocurrió en el concilio ecuménico de Calcedonia, donde había
aproximadamente 150 obispos, todos orientales y solo dos
occidentales (legados papales):
“¡Esta es la fe de los Padres! ¡Esta es la fe de los apóstoles!
¡Debemos creerla! ¡Anatemas a quien no la cree! Pedro nos ha
hablado por medio de León… Esta es la verdadera Fe.”
Concilio de Calcedonia, Actas del Concilio, Sesión 2.
“Por que el santísimo y bienaventurado León, arzobispo de la
gran y antigua Roma, a través de nosotros, y a través del presente
Sacrosanto Sínodo, junto con el tres veces bienaventurado y todo
glorioso Pedro, el Apóstol que es la roca y fundación de la
Iglesia Católica, y la fundación de la fe ortodoxa.. .”
Concilio de Calcedonia, Actas del Concilio, Sesión 3.
¿Como podría ser posible que los padres rechazaran la interpretación
de que Pedro es la piedra de Mateo 16,18 cuando aquí se proclamó
nada menos que en dos concilios ecuménicos repletos de obispos
pertenecientes a todas las regiones cristianas? ¿No es curioso, de
ser dicha interpretación rechazada por el consenso de los padres,
que nadie dijera “pío”?.
¿Y que de los padres?
Comenzaré ahora cada uno de los padres y escritor eclesiásticos
citados por el doctor (omitiré algunos para no extenderme
demasiado, pero en ellos ocurre casi siempre lo mismo que con el
resto de los casos citados):
Tertuliano
Citas aportadas por el artículo:
”Si, porque el Señor le dijo a Pedro, «Sobre esta roca
edificaré mi Iglesia», «a ti te he dado las llaves del reino
celestial», o «cualquier cosa que hayas atado o desatado en
la tierra, será atada o desatada en los cielos», tú por
tanto supones que el poder de atar y desatar se ha derivado hacia
ti, es decir, a toda Iglesia similar a Pedro, ¿qué clase de
hombre eres, subvirtiendo y cambiando totalmente la intención
manifiesta del Señor, confiriendo (como lo hizo aquella intención)
esto personalmente a Pedro? «Sobre ti», dice, «edificaré mi
Iglesia»; y «Te daré las llaves a ti», no a la Iglesia; y
«lo que desatares o atares», no lo que «ellos hayan desatado o
atado». Pues así enseña el resultado junto con esto. En (Pedro)
mismo la Iglesia fue criada; esto es, a través de (Pedro) mismo;
él mismo probó la llave; tú ves cuál: «Hombres de Israel,
dejad que lo que digo penetre en vuestros oídos: Jesús Nazareno,
hombre destinado por Dios para vosotros», y así. (Pedro) mismo,
por tanto, fue el primero en despejar, en el bautismo de Cristo,
la entrada al reino celestial, en el cual son desatados los
pecados que estaban antes atados; y aquellos que no han sido
desatados son atados, según la verdadera salvación…”
Sobre la Modestia, 21 (ANF 4:99)
“Otra vez, Él cambia el nombre de Simón a Pedro …
Pero, ¿por qué Pedro? Si era por el vigor de su fe, había
muchos materiales sólidos los cuales podrían prestar su nombre a
causa de su fuerza. ¿Fue porque Cristo era tanto una roca como
una piedra? Pues leemos que fue puesto «como piedra de
tropiezo y roca de contención»”.
Contra Marción, IV, 13 (ANF 3:365)
Antes de comenzar a analizar los textos de Tertuliano, es necesario
precisar que este escritor eclesiástico si bien en un comienzo era
muy leído en la Iglesia Católica, terminó finalmente por abrazar
ha herejía.
Es por eso que podríamos clasificar sus escritos en dos etapas:
pre-montanistas (obras que escribió en su período como católico)
y post-montanistas (cuando ya había abrazado el montanismo y cuando
finalmente les abandonó para fundar su propia secta: los
tertulianitas).
En los textos pre-montanistas del primado hay una aceptación implícita
por parte de Tertuliano de la preeminencia de la Iglesia de Roma. En
De praescriptione haereticorum (La prescripción de lo
herejes o prescripciones contra todas las herejías) afirma que en
la Iglesia de Roma está pronta la autoridad y menciona el martirio
de San Pedro y San Pablo allí.
“2.Pero si te encuentras cerca de Italia, tienes Roma, de
donde también para nosotros está pronta la autoridad. 3 Qué
feliz es esta Iglesia a la que los Apóstoles dieron, con su sangre,
toda la doctrina, donde Pedro es Igualado a la pasión del Señor,
donde Pablo es coronado con la muerte de Juan [Bautista], donde el
apóstol Juan, después que, echado en aceite rusiente, no sufrió
ningún daño, es relegado a una isla.”
Tertuliano. De praescriptione haereticorum, XXXVI.2-3.
En el mismo tratado donde intenta demostrar a los herejes que nada
el Señor ocultó al conocimiento de los apóstoles, pone por
ejemplo a Pedro y a Juan, pero de Pedro dice que es la piedra en que
la Iglesia iba a ser edificada y que obtuvo las llaves del reino de
los cielos y la potestad de atar y desatar. De Juan hace referencia
pero como el discípulo amado.
“¿Quién, pues, de mente sana puede creer que ignoraron algo
aquellos que el Señor dio como maestros, manteniéndolos
inseparables en su comitiva, en su discipulado, en su convivencia, a
quienes exponía aparte todas las cosas oscuras, diciéndoles ue a
ellos era dado conocer aquellos misterios que al pueblo no era
permitido entender?
¿Se le ocultó algo a Pedro, que fue llamado piedra de la
Iglesia que iba a ser edificada, que obtuvo las llaves del reino de
los cielos y la potestad de desatar y atar en los cielos y en la
tierra?”
Tertuliano De praescriptione haereticorum, XXII.2-4
Hasta aquí, si el doctor Saraví pretendió presentar a Tertuliano
como un opositor de la interpretación donde se reconoce a Pedro
como la piedra de Mateo 16,18, tiene serios problemas, ya que
Tertuliano no solo no rechazó esta interpretación, sino que hizo
uso de ella.
Ahora bien, cuando Tertuliano abraza el montanismo rechaza que el
poder conferido a Pedro en virtud de sus llaves lo recibieran sus
sucesores y niega también que los obispos en comunión con él lo
pudieran utilizar, contradiciendo lo que el mismo había establecido
en De paenitentia (Sobre la penitencia). Dice en forma tajante en De
pudicitia (Sobre la modestia):
“Si, porque el Señor dijo a Pedro: “Edificaré mi Iglesia
sobre esta piedra; te he dado las llaves del reino de los cielos”,
o bien: “Todo lo que atares o desatares en la tierra, será atado
o desatado en el cielo” presumes que el poder de atar y de desatar
ha llegado hasta ti, es decir, a toda la Iglesia que esté en comunión
con Pedro, ¿Qué clase de hombre eres? Te atreves a pervertir y
cambiar totalmente la intención manifiesta del Señor, que no
confirió este privilegio más que a la persona de Pedro. “Sobre
ti edificaré mi Iglesia”, le dijo El, “A ti te daré las
llaves”, no a la Iglesia. “Todo lo que atares o
desatares”, etc. Y no todo lo que ataren o desataren…Por
consiguiente, el poder de atar o desatar, concedido a Pedro, no
tiene nada que ver con la remisión de los pecados capitales
cometidos por los fieles…Este poder, en efecto, de acuerdo con la
persona de Pedro, no debìa pertenecer màs que a los hombres
espirituales, bien sea apóstol, bien sea profeta”
Tertuliano, De pudicitia 21
En pocas palabras, en este texto Tertuliano no rechazó la idea de
que Pedro fuera la piedra, por el contrario, llegó al extremo de
afirmar que el oficio de Pedro era exclusivo e intransferible, por
lo que inclusive siendo ya hereje, Tertuliano no presenta ningún
apoyo al argumento del doctor Saraví.
Lo mejor de todo, es que el texto en cuestión, estando escrito por
un Tertuliano hostil es muy revelador, porque en el texto se hace
evidente que se enfrentaba a un obispo que utilizaba Mateo 16,18-19
para afirmar que las Iglesias en comunión con Pedro tenían la
autoridad de perdonar pecados incluso graves, ¡en plena época de
Tertuliano!. No sería tan impopular dicha interpretación en ese
entonces, que no solo no la utilizó Tertuliano en su período católico,
sino que al abandonar la Iglesia, se enfrenta con un obispo se la
estrujaba en el rostro.
Orígenes
Citas aportadas por el artículo:
“Y si nosotros también hemos dicho como Pedro, «Tú eres el
Cristo, el Hijo del Dios viviente», no como si carne y sangre nos
lo hubiese revelado, sino por la luz del Padre en los cielos
habiendo resplandecido en nuestro corazón, nos tornamos un Pedro,
y a nosotros nos podría decir el Verbo, «Tú eres Pedro», etc. Pues
es una roca cada discípulo de Cristo de quien bebieron aquellos
que bebieron de la roca espiritual que los seguía, y sobre
cada roca así se construye toda palabra de la Iglesia, y la
constitución que corresponde a ella; pues en cada uno de los
perfectos, quienes poseen la combinación de palabras y actos y
pensamientos que llenan la bendición, la Iglesia es construida
por Dios. “
Comentario sobre Mateo, 10 (ANF 10:456)
“La promesa dada a Pedro no es restringida a él, sino
aplicable a todos los discípulos como él. Pero si supones
que sobre este Pedro solamente toda la Iglesia es construida por
Dios, ¿qué dirías sobre Juan el hijo del trueno o de cada uno
de los Apóstoles? ¿Nos atreveremos, de otro modo, a decir
que contra Pedro en particular no prevalecerán las puertas del
Hades, pero que prevalecerán contra los otros Apóstoles y los
perfectos? ¿Acaso el dicho previo, «las puertas del Hades no
prevalecerán contra ella», no se sostiene con respecto a todos y
en el caso de cada uno de ellos? ¿Y también el dicho, «Sobre
esta roca edificaré mi Iglesia?» ¿Son las llaves del reino de
los cielos dadas por el Señor a Pedro solo, y ningún otro de los
benditos las recibirá? Pero si esta promesa, «Te daré las
llaves del reino de los cielos» es común con los otros, ¿cómo
no lo serán también todas las cosas de las que previamente se
habló, y las cosas que están subordinadas como habiendo sido
dirigidas a Pedro, ser comunes para ellos? Pues en este lugar
estas palabras parecen haber sido dirigidas como sólo a Pedro …
Pero en el Evangelio de Juan, el salvador habiendo dado a los discípulos
el Espíritu Santo soplando sobre ellos, dijo, «Recibid el Espíritu
Santo»…
«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Y si alguno le
dice esto a Él … obtendrá las cosas que fueron habladas
conforme a la letra del Evangelio a aquel Pedro, pero, como el espíritu
del Evangelio enseña, a todo el que se torna tal como era Pedro. Pues
llevan el sobrenombre de «roca» todos los que son imitadores de
Cristo, esto es, de la roca espiritual que seguía a quienes
estaban siendo salvados, para que puedan beber de ella [en] la
sequía espiritual. Pero éstos llevan el sobrenombre de la roca
tal como lo hace Cristo. Pero también como miembros de Cristo que
derivan su sobrenombre de Él ellos son llamados cristianos, y de
la roca, Pedro.
Y también en relación con Sus otros nombres, los aplicarás a
modo de sobrenombre a los santos; y a todos los tales se les puede
decir la declaración de Jesús: «Tú eres Pedro», etc., hasta
las palabras [no] «prevalecerán contra ella». Pero ¿qué es el
«ella»? ¿Es la roca sobre la cual Cristo construye la Iglesia,
o es la propia Iglesia? Pues la frase es ambigua. ¿O es como si
la roca y la Iglesia fuesen una misma cosa? Yo creo que esto es lo
cierto; pues ni contra la roca sobre la que Cristo construye la
Iglesia, ni contra la Iglesia, prevalecerán las puertas del
Hades…”
Comentario sobre Mateo XII, 11 (ANF 10:456)
Lo primero que salva a la vista, es que aquí Orígenes no se
opone a la interpretación donde se reconoce a Pedro como la piedra,
tal como el doctor Saraví sostenía, por el contrario, Orígenes ve
en la metáfora donde se compara a la Iglesia como un edificio
espiritual, una construcción donde las piedras son “creyentes”
(personas) sobre las cuales Cristo va construyendo la Iglesia. Para
Orígenes Pedro es la primera piedra, y nosotros somos también
piedras que conforman el edificio espiritual que es la Iglesia.
En pocas palabras, mientras la posición protestante sostiene que
Pedro fue llamado Piedra, Orígenes va al otro extremo y sostiene
que todos los cristianos podemos también ser “piedras” con las
que está construida la Iglesia.
Ahora ¿es un rechazo al primado de Pedro la interpretación de Orígenes
al decir que todo aquel que confiesa a Cristo como hijo de Dios se
torna otro Pedro?. Lo veo muy dudoso. Lo que se observa aquí es un
lenguaje alegórico similar al que usaría un pastor al predicar que
“cada cristiano es otro Cristo”, y no por eso vamos a creer
podemos tener su poder y autoridad.
Es cierto que todos los apóstoles son tan apóstoles como Pedro,
pero eso no quiere decir que se niegue su primado entre ellos. El
problema es que estos textos los protestantes ven erróneamente un
apoyo a su modelo de Iglesia invisible. En esta visión de la
Iglesia, no habría sucesión apostólica, tampoco una Iglesia
organizada jerárquicamente con autoridad para sancionar y
excomulgar a nadie, pues a fin de cuentas un “Pedro” no tendría
autoridad sobre otro “Pedro” mientras ambos confiesen a Cristo
como hijo de Dios.
Tratar de enmarcar estas idas en el pensamiento de Orígenes es un
anacronismo. Orígenes ve a la Iglesia como la ciudad de Dios sobre
la tierra, fuera de la cual no puede haber salvación (In Ios. Hom.
3,5). Los laicos deben sumisión a sus presbíteros e incluso deben
al confesar sus pecados someterse a su juicio sobre si deben
confesar sus pecados públicamente (In. Ps. Hom. 37,2,5). Cuestiona
duramente a quienes se arrojan el poder de perdonar pecados que fue
concedido a los sacerdotes (De orat. 28 ), y nunca rechaza la sucesión
apostólica, la cual afirma es la que salvaguarda la tradición, por
lo que afirma “Mas como la enseñanza eclesiástica,
transmitida en sucesión ordenada desde los apóstoles, se conserva
y perdura en las Iglesias hasta el presente, no se deben recibir
como artículo de fe más que aquellas verdades que no se apartan en
nada de la tradición eclesiástica y apostólica (El
Peri-Archon (De prencipiis), Prefacio 1-2).
Es importante mencionar que hay otros textos de Orígenes omitidos
por el doctor Saraví, donde si reconoce a Pedro como la Piedra de
Mateo 16,18:
“Pero ¿quién es tan feliz que esté libre del peso de las
tentaciones, de modo que ningún pensamiento de duda sorprenda su
alma? Mira lo que el Señor dice al gran fundamento de la
Iglesia, a aquella roca solidísima sobre la cual Cristo fundó la
Iglesia: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?”
Origen, In Exod. Hom. v. n. 4, tom. ii. p. 145, ed. Del la Rue,
Migne) in Charles F.B. Allnatt, ed., Cathedra Petri-The Titles and
Prerogatives of St. Peter, (London: Burns & Oates, 1879),15-16
“Y Pedro, sobre la cual la Iglesia es construida, contra la
cual las puertas del infierno no prevalecerán…”
Orígenes, Comentario sobre Juan . 5:3; ANF, Vol. X, 347; cf.
Jurgens, I, 202
“Sobre él (Pedro) en la tierra, la Iglesia fue fundada”
(Origen, In Epist. Ad Rom. Lib. v. c. 10, tom. iv. p. 568 ), in
Charles F.B. Allnatt, ed., Cathedra Petri – The Titles and
Prerogatives of St. Peter, (London: Burns & Oates, 1879), 16
“Asimismo Pedro, sobre quien la Iglesia fue fundada por
el buen gusto del Señor”
(Origen, De Bono Patient. p. 494), in Joseph Berington, John Kirk,
eds., and James Waterworth, rev., The Faith of Catholics, vol. 2,
(New York: Pustet & Co., 1884), 6-7
Estos textos muestran que Orígenes también hacía uso de la
interpretación donde Pedro es la piedra de Mateo 16,18, por lo que
si Orígenes fue citado como un opositor a esta interpretación, el
doctor Saraví volvió a fallar.
Cipriano de Cártago
Citas aportadas por el artículo:
“Nuestro Señor, cuyos preceptos y admoniciones debemos
observar, describiendo el honor de un obispo y el orden de Su
Iglesia, habla en el Evangelio, y le dice a Pedro: «Te digo a
ti, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y
las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y te daré
las llaves del reino del cielo, y lo que atases en la tierra, será
atado en el cielo, y lo que desatares en la tierra, será desatado
en el cielo». De aquí, a través de los cambios de tiempos y
sucesiones, el ordenamiento de los obispos y el plan de la Iglesia
fluye hacia delante; de modo que la Iglesia está fundada sobre
los obispos, y cada acto de la Iglesia está controlado por estos
mismos gobernantes.”
Epístolas 26:1 (ANF 5:305)
“Y el Señor también en el Evangelio, cuando los discípulos
lo abandonaron mientras él hablaba, tornándose hacia los doce,
dijo «¿también vosotros os iréis?»; entonces Pedro le
respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes la palabra de
vida eterna; y creemos, y estamos seguros, de que eres el Hijo del
Dios viviente». Aquí habla Pedro, sobre quien la Iglesia había
de ser edificada, enseñando y mostrando en el nombre de la
Iglesia, que aunque una rebelde y arrogante multitud de aquellos
que no oirían ni obedecerían pudiera apartarse, aun así la
Iglesia no se apartará de Cristo; y son la Iglesia quienes forman
un pueblo unido al sacerdote, y el rebaño que se adhiere a su
pastor.”
Epístolas 68:8 (ANF 5:374)
San Cipriano. De la Unidad de la Iglesia. 4.5
“El Señor habla a San Pedro y le dice: “Yo te digo que tú
eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las
puertas del infierno no prevalecerán contra ella…” Y
aunque a todos los apóstoles confiere igual potestad después
de su resurrección y les dice: “Así como me envió el Padre,
también os envío a vosotros. Recibid el Espíritu Santo. Si a
alguno perdonareis los pecados, le serán perdonados; si alguno se
los retuviereis, le serán retenidos”, sin embargo, para
manifestar la unidad estableció una cátedra, y con su autoridad
dispuso que el origen de esta unidad empezase por uno. Cierto
que lo mismo eran los demás Apóstoles que Pedro, adornados con
la misma participación de honor y potestad, pero el principio
dimana de la unidad. A Pedro se le da el primado, para que se
manifieste que es una la Iglesia de Cristo…El que no tiene
esta unidad de la Iglesia ¿cree tener fe?.. El que se opone y
resiste a la Iglesia, ¿Tiene la confianza de encontrarse dentro
de la Iglesia?…El episcopado es uno solo, cuya parte es poseída
por cada uno in solidum. La Iglesia también es una, la cual se
extiende con su prodigiosa fecundidad en la multitud, a la manera
que son muchos los rayos del sol, y un solo sol, y muchos los
ramos de un árbol, pero uno solo el tronco fundado en firme raíz,
y cuando varios arroyos proceden de un mismo manantial, aunque se
haya aumentado su número con la abundancia de agua, se conserva
la unidad de su origen. Separa un rayo del cuerpo del sol: la
unidad no admite la división de la luz, corta un ramo del árbol:
este ramo no podrá vegetar, ataja la comunicación del arroyo con
el manantial y se secará. Así también la Iglesia, iluminada con
la luz del Señor, extiende sus rayos por todo el orbe; pero una
sola es la luz que se derrama por todas partes, sin separarse la
unidad del cuerpo; con su fecundidad y lozanía extiende sus ramos
por toda al tierra, dilata largamente sus abundantes corrientes,
pero una es la cabeza, uno el origen y una la madre, abundante en
resultados de fecundidad. De su parto nacemos, con su leche nos
alimentamos y con su espíritu somos animados” (trad. Caminero
4,404-5).
Aquí, según los mismos textos patrísticos que suministra el
doctor Saraví, vemos a Cipriano refiriéndose a Pedro como la
piedra sobre la que se edifica la Iglesia, por lo que este texto
en cuestión no sirve para el propósito inicial del doctor, que
era, probar que los padres de la Iglesia se oponían a reconocer en
Pedro la piedra. Otros textos similares:
“Pedro, sobre quien la Iglesia ha sido edificada por el
Señor mismo, uno hablando por todos, y respondiendo con la voz
de la Iglesia al decir «Señor, ¿a quién iremos?»”
Cyprian, Ep. ov. Ad Cornel. p. 83, in Colin Lindsay, The Evidence
for the Papacy, (London: Longmans, 1870),22
Otra cosa que es importante notar, es que Cipriano reconoce
explícitamente que a Pedro se le da el primado. Podría
discutirse si la forma en que Cipriano concebía dicho primado (de
honor, de jurisdicción…), pero nunca afirmar que lo rechazó,
sobre todo porque son las mismas palabras de Cipriano las que lo
refutan.
Es importante entender que SI HUBO un cambio significativo en
la posición de Cipriano respecto a su forma de concebir e
interpretar la primacía del obispo de Roma a raíz de su conflicto
con el Papa Esteban. Nunca la negó, pero negó su carácter
jurisdiccional que antes aunque no a todas voces, la reconocía como
trataré más adelante.
Antes de este conflicto, Cipriano era mucho más explícito al
reconocer la primacía papal, al punto de que no podía pertenecerse
a la Iglesia si se perdía comunión con la cátedra de Pedro.
Escribe entonces Cipriano sobre Novaciano quien se había rebelado
contra Cornelio (El Papa):
“…La Iglesia es una sola, y así como ella es una, no se
puede estar a la vez dentro y fuera de la Iglesia. Porque si la
Iglesia está con doctrina del (hereje) Novaciano, entonces está en
contra del (Papa) Cornelio. Pero si la Iglesia está con Cornelio,
el cual sucedió en su oficio al obispo (de Roma) Fabián mediante
una ordenación legítima, y al cual el Señor, además del
honor del sacerdocio concedió el honor del martirio, entonces
Novaciano está fuera de la Iglesia; ni siquiera puede ser
considerado como obispo, ya que no sucedió a ninguno, y
despreciando la tradición evangélica y apostólica, surgió por su
propia cuenta. Porque ya sabemos que quien no fue ordenado en la
Iglesia no pertenece a ella de ningún modo”.
Cyprian, Ep 75,3
Pero para ese entonces, el ejercicio del primado Romano era ejercido
principalmente como una corte de apelaciones, y Cipriano empieza a
ver mal que los herejes “corran a apelar al Papa” cada vez que
no querían someterse a su autoridad de obispo. En ese
entonces escribe quejándose de que los herejes se atrevan a llevar
su causa a “la cátedra de Pedro, la Iglesia principal donde
brotó la unidad del sacerdocio”
“Ellos no tuvieron bastante con apartarse del Evangelio,
con arrancar a los herejes la esperanza del perdón y la penitencia,
con apartar de todo sentimiento y fruto de penitencia a los
enredados en robos, o manchados con adulterios, o contaminados con
el funesto contagio de los sacrificios, de suerte que éstos ya no
ruegan a Dios ni confiesan sus pecados en la Iglesia; no se
contentaron con constituir fuera de la Iglesia y contra la Iglesia
un conventículo de facción corrompida, al que pudieran acogerse la
caterva de los que tienen mala conciencia y no quieren ni rogar a
Dios ni hacer penitencia. Después de todo esto, todavía, habiéndose
dado un falso obispo, creación de los herejes, han tenido la
audacia de hacerse a la vela y de llevar cartas de parte de los cismáticos
y profanos a la cátedra de Pedro, a la Iglesia principal de la que
brotó la unidad del sacerdocio; y ni siquiera pensaron que
aquellos son los mismos romanos cuya fe alabó el Apóstol cuando
les predicó, a los que no debería tener acceso la perfidia. ¿Por
qué fueron allá a anunciar que había sido creado un pseudo-obispo
contra los obispos? Porque, o se sienten satisfechos de lo que
hicieron y con ello perseveran en su crimen, o se arrepienten y se
retractan y ya saben adónde han de volver. Porque fue establecido
por todos nosotros que es cosa a la vez razonable y justa que la
causa de cada uno se trate allí donde se cometió el crimen y que
cada uno de los pastores tenga adscrita una porción de la grey, que
cada uno ha de regir y gobernar dando cuenta de sus actos al Señor.
Por tanto, los que son nuestros súbditos, no han de andar de acá
para allá, ni han de lacerar la coherente concordia de los obispos
con su audacia astuta y engañosa, sino que han de defender su causa
allí donde pueda haber acusadores y testigos de su crimen. A no ser
que se crea que la autoridad de los obispos establecidos en África
es demasiado pequeña para esos pocos desesperados y pervertidos”.
Cyprian Ep 59, 14. Sobre la legitimidad de la apelación a Roma
Cuando por fin estallan las diferencias entre el Papa y Cipriano por
el bautismo de los herejes, éste se obstina y rechaza su jurisdicción
sobre los asuntos de su propia iglesia. (Evento que casi degeneró
en un cisma)
Ahora bien, comentan eruditos como M. Bévenot y que califica
Quasten como acertado, que hay evidencias que demuestran que
Cipriano reconocía tener que llevar al pontífice los asuntos de
mayor importancia.
Un ejemplo de esto lo tenemos en la reacción de Cipriano a la
investigación del papa Cornelio a propósito de la consagración de
Fortunato, que Cipriano había hecho sin consultar previamente a
Roma. En su respuesta, el prelado africano reconoce su deber de
llevar al Pontífice todos los asuntos de mayor importancia y le
escribe excusándose:
“No te escribí inmediatamente, carísimo hermano, porque no
se trataba de una cosa tan importante y tan grave que pidiera que se
te comunicara en seguida… Confiaba que conocías todo esto y
estaba seguro de que te acordabas de ello. Por eso juzgué que no
era necesario comunicarte con tanta celeridad y urgencia las
locuras de los herejes… Y no te escribí sobre todo aquello porque
todos lo despreciamos, por otra parte, y poco ha te mandé los
nombres de los obispos de aquí que están al frente de los hermanos
y no han sido contaminados por la herejía. Fue opinión unánime
de todos los de esta región que te mandara estos nombres”
Cyprian, Epístola 59,9
Esta carta es bastante sugestiva, ya que de no reconocer la primacía
del obispo de Roma ¿por qué las excusas por no haberle notificado
antes? ¿Es que si el Papa preguntaba no podía alegar que era
asunto de su propia iglesia?, ¿por qué la opinión unánime de
todos los de la región en mantener informado al obispo de Roma?
Sucedió también algo similar cuando la persecución de Decio
(250). San Cipriano se oculta pero envía una carta a la Iglesia de
Roma explicando las razones que le motivaron a huir:
“He creído necesario escribiros esta carta para daros
cuenta de mi conducta, de mi conformidad de la disciplina y de mi
celo…Pero aunque ausente en el cuerpo, he estado presente en
espíritu…”
Cyprian, Ep 20
Es evidente que en ese momento reconocía en la Iglesia de Roma una
autoridad a quien dar cuentas, de lo contrario, una carta a Roma
justificando su conducta hubiera sido innecesaria.
Respecto a estas epístolas comenta Quasten:
“En esta respuesta no leemos que el obispo sea responsable sólo
ante Dios, sino que, al rendir de hecho cuentas del incidente,
reconoce a Cornelio el derecho a exigir sumisión sobre toda
“materia de suficiente importancia y gravedad.” La misma razón
explica que Cipriano obrara exactamente igual durante la vacante que
siguió a la muerte del papa Fabiano (250). Cuando el clero de la
capital expresó su desaprobación por haberse escondido, Cipriano
se justificó enviando una relación de su conducta. Además, y
sobre todo, Cipriano hizo suya la postura de los romanos en el
problema de los lapsos. Se ve, pues, que se siente obligado no
solamente hacia el obispo de Roma, sino hacia la sede misma.”
Patrología I, Johannes Quasten, pag. 329
Afraates el Sirio
Citas aportadas por el artículo:
“La fe … es como una construcción que se construye de
muchas piezas de artesanía y así su edificio se eleva hasta la
cima. Y sabed, mis amados, que en los fundamentos del edificio se
colocan piedras, y así descansando sobre piedras, todo el
edificio se eleva hasta que es perfeccionado. Así también la
verdadera Piedra, nuestro Señor Jesucristo, es el fundamento de
toda fe. Y en Él, en (esta) Piedra, se basa la fe. Y
descansando sobre la fe toda la estructura se eleva hasta ser
completada. Pues es el fundamento lo que constituye el principio
de todo el edificio. Pues cuando alguien es traído cerca de la
fe, es puesto por él sobre la Piedra, es decir nuestro Señor
Jesucristo. Y Su edificio no puede ser zarandeado por las olas,
ni dañado por los vientos. Por los embates de la tormenta no se
cae, porque su estructura está levantada sobre la roca de la
verdadera Piedra. Y en que he llamado a Cristo la Piedra, no he
hablado mi propio pensamiento, sino que los Profetas le llamaron
de antemano la Roca.
Y ahora oíd lo concerniente a la fe que es basada sobre la
Piedra, y lo concerniente a la estructura que se levanta sobre la
Piedra … Así también que el hombre quien se torna una
casa, sí, una morada para Cristo, preste atención a lo que se
necesita para el servicio de Cristo, quien se aloja en él, y con
qué cosas puede complacerle. Pues primero él construye su
edificio sobre la Piedra, la cual es Cristo. Sobre Él, sobre la
piedra, se edifica la fe … Todas estas cosas demanda la fe que
está basad en la roca de la verdadera Piedra, es decir Cristo. Y
si por ventura dijeses: «Si Cristo está puesto por fundamento,
¿cómo es que Cristo también mora en el edificio cuando éste se
completa?» Pues el bendito Apóstol dijo ambas cosas. Pues dijo:
«Yo como perito arquitecto he puesto el fundamento». Y allí él
definió el fundamento y lo hizo claro, pues dijo como sigue: «Ningún
hombre puede poner otro fundamento que el que está puesto, el
cual es Cristo Jesús» … Y por tanto se cumple aquella palabra,
que Cristo mora en los hombres, a saber, en aquellos que creen en
Él, y Él es el fundamento sobre el cual se levanta todo el
edificio”.
Demostraciones Selectas, 1:2-6,13, 19
He aquí un ejemplo de como utilizar un texto que en nada niega la
primacía petrina, para endosar a Afraates un rechazo que nunca
existió, y es sorprendente que el doctor Saraví haga uso de este
texto porque ¿es que piensa que para los católicos nuestra fe no
está puesta en Cristo?
Que Afraates se refiera a Cristo como la roca en este tipo de metáfora
no quiere decir que niegue que Pedro sea la roca de Mateo 16,18,
después de todo, los elementos metafóricos no tienen porqué
mantener el mismo significado entre metáforas distintas.
Lo que omite el doctor es comentar que Afraates es otro padre que
hace uso de AMBAS interpretaciones de acuerdo al contexto y a la
predicación. En las mismas demostraciones insta a imitar a Simón,
a quien llama jefe de los discípulos y fundación y roca de la
Iglesia.
“el jefe de los discípulos…El Señor lo aceptó y lo
estableció como fundación, llamándolo roca y la estructura de la
Iglesia”.
Aphraates, Hommily 7:15, De Paenitentibus, ed. Parisot in Patrología
Syriaca, vol. 1, col. 335, in Michael M. Winter, St Peter and the
Popes, (Baltimore: Helicon, 1960),58
Otros textos similares:
“Jesus, nuestro salvador llamó a Simón la roca firme y
lo colocó como un fiel testigo entre las naciones”
(x,4). Tomado de Jesús, Peter & Keys, Butler, Dahlgren, Hess,
pag. 226
En otro lugar, da preeminencia a Pedro sobre Santiago y Juan,
llamando a Pedro fundación de la Iglesia y a Santiago y Juan
pilares.
“Simón Cefas la fundación de la Iglesia…Santiago y Juan
firmes pilares de la Iglesia”
(xxiii), “Aphraates, in S. Herbert Scott, The Eastern Churches and
the Papacy,(London: Sheed & Ward,1928 ),60.
“David…el jefe de los reyes de Israel, confesó su iniquidad y
fue perdonado; Simón, también, el jefe de los discípulos…cuando
se arrepintió…nuestro Señor lo recibió y le hizo la fundación,
y la llamó Cefas, el edificio de su Iglesia”
VII,15(Dom. J. Parisot,Patrología Syriaca Aphraatis
Demonstrationes).
El doctor Saraví también omitió a otro ilustre padre de la misma
región, conocido como Efrén el sirio (350-370) quien también hace
declaraciones muy explícitas a favor del primado petrino.
“Simón, mi discípulo, Yo te he hecho la fundación de la
santa Iglesia. Yo te he llamado Pedro porque soportaras todas las
construcciones . Tu eres el inspector de aquellos que construirán
en la tierra la Iglesia para mi. Si ellos desean construir algo
falso, tu, la fundación, los condenarás. Tú eres la cabeza de
la fuente donde mi enseñanza fluye, tú eres el jefe de los discípulos.
A través de ti daré de beber a todas las naciones…Yo te he
elegido a ti para ser el primer nacido en mi institución…Yo te he
dado a ti las llaves de mi reino y autoridad sobre todos mis tesoros
”
(Ephraem, Homilies 4,1)
Tomado de W. A. Jurgens, The Faith of the Early Fathers, Tomo I,
(Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1970),311
“…Pedro, la lengua de los discípulos, la voz de los
predicadores, los ojos de los apóstoles, guardián del cielo,
primogénito de los que tienen las llaves”
Ephraem, Encom. S.S. Petri et Pauli.
S.S. Herbert Scott, The Eastern Churches and the Papac, London:
Sheed & Ward, 1928, 62-63
“Él era el principe de los apóstoles, y había recibido
las llaves, y sido asignado como pastor del rebaño”
Ephraem, Tom. ii. Syr. Lvi. Adv. Haer.
In Charles F.B. Allnatt, ed., Cathedra Petri-The Titles and
Prerogatives of St. Peter, (London: Burns & Oates, 1879), 41
Jacobo o Santiago de Nisbis
Citas aportadas por el artículo:
“La fe está compuesta y compactada de muchas cosas. Es como un
edificio, porque se construye y completa con mucha esperanza. No
ignoras que se ponen grandes piedras en los fundamentos de un
edificio, y entonces todo lo que es edificado encima tiene sus
piedras unidas entre sí, y así se eleva hasta que se completa la
obra. Así, de toda nuestra fe, nuestro Señor Jesucristo es el
firme y verdadero fundamento; y sobre esta roca se establece
nuestra fe. Por tanto, cuando alguno ha venido a la fe, es
puesto sobre una roca firme, la cual es nuestro Señor Jesucristo.
Y, a llamar a Cristo una roca, no digo nada por mí mismo, pues
los profetas lo han llamado antes una roca.”
Sermón 1, Sobre la Fe 1,13
Otro texto que armoniza perfectamente con la doctrina católica y
que es presentado como si fuera contrario. Omite sin embargo que el
mismo Jacobo de Nisbis afirma que fue Pedro quien fue llamado Roca
en virtud de su fe:
James of Nisibis, Serm. i. De Fide, n.i.13, Galland, tom. v.p.9),
in Charles F.B. Allnatt, ed., Cathedra Petri-The Titles and
Prerogatives of St. Peter, (London: Burn & Oates, 1879),18
“Simón, quien fue llamado roca, fue merecidamente llamado roca
por causa de su fe”
El doctor Saraví tampoco comenta que Jacobo de Nisibis reconoce a
Pedro como cabeza de los apóstoles y le llama explícitamente la
fundación y la roca del edificio de la Iglesia:
“Y Simón, el jefe de los apóstoles, el que negó a
Cristo, diciendo que no lo había visto, y maldijo y juró que no lo
conocía, desde el momento en que ofreció a Dios contrición y
penitencia, y lavó sus pecados en las lágrimas de su dolor, nuestro
Señor lo recibió y le hizo la fundación, y le llamó la roca del
edificio de la Iglesia”
James of Nisibis, Orat. Vii. De Paenit. no. 6,p.lvii.
Galland.t.v.p.lxxxiv., in Colin Lindsay, The Evidence for the
Papacy, (London: Longmans, 1870),27
¿Como puede colocarse a Santiago de Nisibis como ejemplo de un
padre que rechazaba la interpretación donde Pedro es la piedra
cuando hace uso de ella?. Solo se puede concluir o que el doctor
Saraví desconocía estos textos, o los omitió deliberadamente.
Ambrosiaster
Citas aportadas por el artículo:
Pablo escribe sobre las órdenes eclesiásticas; aquí se ocupa
de los fundamentos de la Iglesia. Los profetas prepararon, los apóstoles
establecieron los fundamentos. Por lo cual el Señor le dice a
Pedro: «Sobre esta roca edificaré mi Iglesia», esto es, sobre
la confesión de fe católica estableceré en vida a los fieles.
Comentario sobre Efesios (PL 17:380)
Se repite la misma historia, y se omite mencionar que Ambrosiaster
reconocía a Pedro como el primer apóstol, y a quien el Señor dió
las llaves:
“El primer apostol, a quien el Señor dió las llaves del
reino de los cielos”
Ambrosiaster, Com. In Ep. Ad Falat. ii. II, Ap. Op. St. Ambros.), in
Charles F.B. Allnatt, ed., Cathedra Petri-The Titles and
Prerogatives of St. Peter, (London: Burn & Oates, 1879), 33
“…todos fueron incluidos en Pedro, porque él fue
constituido su cabeza, que sería el pastor del rebaño del Señor
…”
Ambrosiaster, Quast. 75, ex N. Test. In App. St. August. Tom. iii.
2894), in Charles F.B. Allnatt, ed., Cathedra Petri-The Titles and
Prerogatives of St. Peter, (London: Burns & Oates)
En el siguiente texto Ambrosiaster declara la primacía
jurisdiccional de Pedro sobre las Iglesias:
“Es correcto que en efecto, él [Pablo], debía estar
ansioso de ver Pedro, porque fue el primero de los apóstoles, y fue
encargado por el salvador con el cuidado de las iglesias”
Ambrosiaster, Comm. On Galatians, Migne Patr. Lat., vol.
17,col.344),in Michael M. Winter, Saint Peter and the Popes,
(Baltimore: Helicon, 1960),62
También se refiere al Papa Dámaso como el que gobierna la Iglesia:
“Considerando que todo el mundo es de Dios pero es la Iglesia
dice ser su casa, la cual Dámaso en el día de hoy gobierna”.
Ambrosiaster, Comment. In Epist. i. Ad Tim. Inter. Op. S. Ambros.),
in Charles F.B.Allnatt, ed., Cathedra Petri-The Titles and
Prerogatives of Sst. Peter, (London: Burn & Oates, 1879),107.
Eusebio de Cesarea
Citas aportadas por el artículo:
“Empero, no errarás en absoluto del ámbito de la verdad si
supones que «el mundo» es en realidad la Iglesia de Dios, y que
su «fundamento» es en el primer lugar, aquella inefablemente sólida
roca sobre la cual está fundada, como dice la Escritura: «Sobre
esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no
prevalecerán contra ella»; y en otra parte: «La roca, además,
era Cristo». Pues, como el Apóstol indica con estas palabras: «Nadie
puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es
Cristo Jesús». Entonces, también, luego del Salvador mismo,
puedes rectamente juzgar que los fundamentos de la Iglesia son las
palabras de los profetas y los apóstoles, de acuerdo con la
afirmación del Apóstol: «Edificada sobre el fundamento de los
apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra
angular».”
Comentario sobre los Salmos (PG 23:173, 176)
Eusebio era uno de los padres que utilizaban ambas interpretaciones
de Mateo 16,18 de acuerdo al contexto de la predicación. En
su más célebre obra (Historia eclesiástica) afirma que sobre
Pedro fue construida la Iglesia:
“Y Pedro, sobre el cual la Iglesia de Cristo es construida,
contra las cuales las puertas del infierno no prevalecerán”
Historia Eclesiástica, por Eusebio de Cesárea, Libro VI,25; NPNF
2, Vol. I, 273
Así, Eusebio, quien supuestamente rechazaba la interpretación católica
donde Pedro es la piedra de Mateo 16,18, nos deja desde el pasado
suficientes pruebas para rechazar que se distorsione su pensamiento.
El historiador en varias ocasiones referencia la estancia y
predicación de Pedro en Roma (História Eclesiástica, Libro
VI.14), también llama a Pedro guía de los otros apóstoles y capitán
de Dios :
”…una Providencia llena de gracia envió a Roma al grande
y poderoso Pedro, escogido por sus méritos como guía de los otros
apóstoles. Como un noble capitán de Dios, él 15. Proclamaba
el Evangelio de la luz y l Palabra que salva las almas.”
Historia Eclesiástica, por Eusebio de Cesárea. Libro II.14. Simón
el mago y Pedro
Tomado de Eusebio. Historia de la Iglesia. Paul L. Maier. Pág. 72
“Se convirtió [Cristo] en un extraño a estos sus hermanos
(Salmo LXVIII, 9), en el momento de su pasión, cuando todos sus
discípulos le abandonaron, y el jefe de los apóstoles, Pedro,
le negó tres veces”
Eusebius, Comm. In Ps. Lxix. t. i. p. 373, Nov. Collect.( in Joseph
Berington, John Kirk, eds, and James Waterworth, rev, The Faith of
Catholics eds., and James Waterworth, rev., The Faith of Catholics,
vol. 2, (New York: Pusted & Co., 1884), 13.
También reconoce a los obispos de Roma como sucesores de Pedro. En
su libro III en 1-2 menciona como Lino sucedió a Pedro como obispo
de Roma. Lo mismo hace en III.21. Es importante también la reseña
que hace de que Orígenes en su comentario sobre el génesis sobre
la muerte de Pedro en Roma.
“…Pretenden que todos sus predecesores y los mismos apóstoles
enseñaron como ellos y que la verdadera enseñanza fue preservada hasta
la época de Víctor, el decimotercer obispo de Roma después de
Pedro…”
Tomado de Eusebio. Historia de la Iglesia. Paul L. Maier. Pág. 201
Hilario de Poitiers
Citas aportadas por el artículo:
“Una creencia de que el Hijo de Dios es Hijo sólo de nombre,
y no en naturaleza, no es la fe de los Evangelios y de los Apóstoles
… por lo cual pregunto, ¿fue que el bendito Simón bar-Jonás
le confesó, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente? … Si
Él era Hijo por adopción, ¿en dónde descansa la bendición de
la confesión de Pedro, la cual ofreció un tributo al Hijo para
el cual, en este caso, no hubiese tenido más derecho que
cualquier miembro de la comunidad de los santos? La fe del Apóstol
penetró en una región cerrada al razonamiento humano… Y
esta es la roca de confesión sobre la cual la Iglesia se edifica
… que Cristo no debe ser solamente nombrado, sino creído, como
Hijo de Dios.”
Sobre la Trinidad, VI,36 (NPNF2 9:111)
”Esta fe es aquella que es el fundamento de la Iglesia;
a través de esta fe las puertas del infierno no pueden prevalecer
contra ella. Esta es la fe que tiene las llaves del reino de los
cielos. Cualquier cosa que esta fe haya desatado o ligado en la
tierra será desatada o ligada en el cielo … La razón misma por
la cual él es bendecido es que confesó al Hijo de Dios. Esta es
la revelación del Padre, este es el fundamento de la Iglesia,
esta es la seguridad de la permanencia de ella. De aquí que ella
tiene las llaves del reino de los cielos, de aquí el juicio en el
cielo y el juicio en la tierra …”
Sobre la Trinidad, VI,37 (NPNF2 9:112)
”Así nuestro único inconmovible fundamento, nuestra única
bendita roca de fe, es la confesión de la boca de Pedro, Tú
eres el Hijo del Dios viviente. Sobre ella podemos basar una
respuesta a toda objeción con la cual el ingenio pervertido o la
amarga traición puedan atacar la verdad.”
Sobre la Trinidad, II,23 (NPNF2 9: 5
El doctor Saraví cita extractos de la obre de San Hilario sobre la
Trinidad, y antes de comenzar a analizar dichos textos, es
importante entender el contexto de la obra. San Hilario no está
hablando aquí específicamente del primado de Pedro, sino que está
defendiendo la doctrina trinitaria contra los herejes arrianos. Allí
no niega el primado de Pedro, sino estableciendo que Pedro fue
elegido para este ministerio en virtud de su confesión de fe.
Esto puede comprobarse en lo que dice líneas después:
“el que en el silencio de todos los apóstoles, al
reconocer, por revelación del Padre, al Hijo de Dios, mereció una
gloria excelsa, que supera toda la debilidad humana, con la confesión
de su fe bienaventurada!.”
Tomado de La Trinidad, San Hilario de Poitiers, VI,20, BAC 481, pág
280-282
“…Por esto tiene las llaves del reino de los cielos, por
eso sus juicios terrenales son celestiales. Aprendió, por una
revelación, un misterio oculto desde la eternidad, expresó la fe,
anunció la naturaleza divina de Cristo, lo confesó como Hijo de
Dios. El que niegue esto confesando que es una criatura, tiene
que negar primero el apostolado de Pedro, su fe, su bienaventuranza,
su sacerdocio, su testimonio; y después de todo esto sepa que
se ha alejado de Cristo, porque Pedro mereció todas estas cosas
por confesarlo como Hijo.”
Tomado de La Trinidad, San Hilario de Poitiers, VI,20, BAC 481, pág
280-282
La fuerza del argumento de de San Hilario contra los arrianos es
hacerles entender que negar a Cristo en su divinidad, implicaba
negar aquello por lo cual Pedro mereció escuchar esas gloriosas
palabras y por la cual fue elegido para su ministerio.
Pero quienes citan estos textos nunca citan otros (incluso en la
misma obra) donde San Hilario se refiere a que Pedro fue establecido
como la piedra-fundación de la Iglesia, y que demuestran que para
él, y a diferencia de la perspectiva protestante, no solo ambas
interpretaciones no son excluyentes, sino complementarias:
“y el bienaventurado Simón, que después de su confesión
sostiene el edificio de la Iglesia y ha recibido las llaves del
reino de los cielos”
San Hilario de Poitiers La Trinidad, VI,20
Tomado de La Trinidad, San Hilario de Poitiers BAC 481, pág 259
El texto en ingles traducido por Philip Schaff (protestante) en The
Early Church Fathers en NPNF2-09 dice: “and blessed Simon, who
after his confession of the mystery was set to be the
foundation-stone of the Church, and received the keys of the kingdom
of heaven, lo cual traducido es aún más claro y explícito: “el
bienaventurado Simón, quien luego de la confesión del misterio fue
establecido para ser la piedra-fundación de la Iglesia y recibió
las llaves del reino de los cielos ”
Otros texto donde mantiene la misma idea:
“Pedro creyó primero, y es el príncipe del apostolado”
San Hilario de Poitiers, Comentario sobre Mateo 7,6 en Berington and
Kirk, Faith of Catholic, 2:15
Traducido de Upon This Rock, Stephen K. Ray, pág 202
“El miedo exitó a los apóstoles por su bajeza de la pasión (de
modo que incluso la roca firme sobre la cual la Iglesia iba a ser
construida tembló)” (6)
San Hilario de Poitiers, Tract. In Ps. 141,8 in Berington and Kirk,
Faith of Catholics, 2:15
Traducido de Upon This Rock, Stephen K. Ray, pág 203
“Él [Jesús] tomó a Pedro, a quien poco antes había dado
las llaves del reino de los cielos, sobre quien estaba a punto de
construir la Iglesia, contra la cual las puertas del infierno no
podía en modo alguno prevalecer, quien aquello que atara o desatara
en la tierra quedaría desatado en los cielos. Este mismo Pedro,
el primer confesor de el Hijo de Dios, la fundación de la Iglesia,
el portador de las llaves del reino celestial, y en su juicio sobre
la tierra, un juicio sobre del cielo”
Tract. In Ps. 131,8, in Berington and Kirk, Faith of Catholics,
2:14-15
Traducido de Upon This Rock, Stephen K. Ray, pág 203. También
puede ser encontrado en Jesús, Peters & Keys, por Butler,
Dahlgren y Hess, pág. 231.
Si todo esto no fuera suficientemente claro, el siguiente texto el
mismo San Hilario explica con claridad como la confesión de Pedro
obtuvo la recompensa de haber sido designado portador de las llaves
y fundación de la Iglesia, lo cual quedó expresado con su cambio
de nombre.
“Y en la cierta confesión de Pedro obtuvo una digna
recompensa…Oh, por tu designación de un nuevo nombre, feliz
fundación de la Iglesia, y una roca digna de la creación de lo que
era la dispersión de leyes infernales, y las puertas del
infierno, y todos los bares de la muerte! Oh el Beato poseedor de
entonces puerta del cielo, a cuya disposición se entregan las
llaves de la entrada en la eternidad; cuya juicio en la tierra es
una autoridad de un juicio previo en el cielo, a fin de que las
cosas que son atadas o desatadas en la tierra, también lo son en el
cielo…”
San Hilario de Poitiers, Commentary in Matthews, 7,6 in Berington
and Kirk, Faith of Catholic, 2:15
También reconoce al obispo de Roma como sucesor de Pedro y su
jurisdicción sobre todas las provincias. Al Papa San Julio I
escribe:
“Y usted, el más apreciado y amado hermano, aunque ausente de
nosotros en cuerpo, presente en el mismo pensamiento y voluntad… Para
ello se considera que lo mejor y consecuente, si a la cabeza, que es
la silla del apóstol San Pedro, los sacerdotes del Señor informan
(o, consultan) desde cada una de las provincias”
San Hilario de Poitiers, Fragment 2 ex opere Historico (ex Epistle
Sardic. Concil. Ad Juliaum) n.9, p. 629
Atanasio de Alejandría
Citas aportadas por el artículo:
“Por esto debemos buscar antes que todas las cosas, si Él es
Hijo, y sobre este punto escudriñar especialmente las Escrituras:
«pues esto fue, cuando los apóstoles fueron preguntados, que
Pedro respondió, diciendo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del
Dios Viviente” … esta es la verdad y el principio soberano de
nuestra fe … Y como Él es un fundamento, y nosotros piedras
construidas sobre él .. La Iglesia está firmemente establecida;
está fundada sobre la roca., y las puertas del infierno no
prevalecerán contra ella … Y porque esta es la fe de la
Iglesia, que ellos de alguna manera entiendan que el Señor envió
a los Apóstoles y les mandó hacer de esto el fundamento de la
Iglesia. “
Cuatro Cartas a Serapión 1:28.
Como hemos visto, confesar que la fe es el fundamento de la Iglesia
no es un rechazo al primado de Pedro. Tampoco puede asumirse porque
haga uso de esta interpretación que rechace la otra donde Pedro
figura como Piedra. Un estudio de la vida y obras de San Atanasio
permiten descartar cualquier insinuación de que este padre
rechazara el primado de Pedro.
En sus controversias con los arrianos, Atanasio fue muy perseguido
por defender la fe del concilio de Nicea, incluso depuesto de su
sede en Alejandría y desterrado recurre al obispo de Roma, a quien
le reconoce la primacía y la autoridad capaz de reponerle en su
cargo (lo cual hizo el Papa Julio).
“Cuando dejé Alejandría, no fui a la sede de sus hermanos,
ni a ninguna otra persona, sino solo a Roma, y habiendo puesto mi
caso ante la Iglesia (era lo único que me importaba), dediqué
mi tiempo a la adoración pública”
Athanasius (Defence before Constantius 4, NPNF 2, Vol. IV, 239)
En el concilio de Sárdica (concilio donde partició Atanasio y
se juzgó su caso), se reconoció el primado del obispo de Roma y se
decidió que si algún obispo hubiere sido juzgado o depuesto podía
apelar al obispo de Roma honrando así la memoria del apostol Pedro.
”Can. 3 [Isid. 4]. Osio obispo dijo: También esto, que un
obispo no pase de su provincia a otra provincia donde hay obispos, a
no ser que fuere invitado por sus hermanos, no sea que parezca que
cerramos la puerta de la caridad. —También ha de proveerse otro
punto: Si acaso en alguna provincia un obispo tuviere pleito contra
otro obispo hermano suyo, que ninguno de ellos llame obispos de otra
provincia. —Y si algún obispo hubiere sido juzgado en alguna
causa y cree tener buena causa para que el juicio se renueve, si a
vosotros place, honremos la memoria del santísimo Apóstol
Pedro: por aquellos que examinaron la causa o por los obispos que
moran en la provincia próxima, escríbase al obispo de Roma; y si
él juzgare que ha de renovarse el juicio, renuévese y señale
jueces. Mas si probare que la causa es tal que no debe
refregarse lo que se ha hecho, lo que él decretare quedará
confirmado. ¿Place esto a todos? El Concilio respondió
afirmativamente.
(Isid. 5) El obispo Gaudencio dijo: Si os place, a esta sentencia
que habéis emitido, llena de santidad, hay que añadir: Cuando algún
obispo hubiere sido depuesto por juicio de los obispos que moran en
los lugares vecinos y proclamare que su negocio ha de tratarse en la
ciudad de Roma, no se ordene en absoluto otro obispo en la misma
cátedra después de la apelación de aquel cuya de posición está
en entredicho, mientras la causa no hubiere sido determinada por el
juicio del obispo de Roma.
[Can. 3 b] (Isid. 6) El obispo Osio dijo: Plugo también que si un
obispo hubiere sido acusado y le hubieren juzgado los obispos de su
misma región reunidos y le hubieren depuesto de su dignidad y, al
parecer, hubiere apelado y hubiere recurrido al beatísimo obispo
de la Iglesia Romana, y éste le quisiere oír y juzgare justo que
se renueve el examen; que se digne escribir a los obispos que están
en la provincia limítrofe y cercana que ellos mismos lo investiguen
todo diligentemente y definan conforme a la fe de la verdad. Y
si el que ruega que su causa se oiga nuevamente y con sus ruegos
moviere al obispo romano a que de su lado envíe un presbítero,
estará en la potestad del obispo hacer lo que quiera o estime: y si
decretare que deben ser enviados quienes juzguen presentes con los
obispos, teniendo la autoridad de quien los envió, estará en su
albedrío. Mas si creyere que bastan los obispos para poner término
a un asunto, haga lo que en su consejo sapientísimo juzgare.”
Concilio de Sárdica, Canon 3
Atanasio también llama a Roma el “El tro-no apostólico” (Hist.
Arian. ad. Monarch, 35)
Basilio el Grande
Citas aportadas por el artículo:
Y la casa de Dios, ubicada en los picos de las montañas, es la
Iglesia según la opinión del Apóstol. Pues él dice que uno
debe saber «cómo comportarse en la casa de Dios». Ahora, los
fundamentos de esta Iglesia están sobre las montañas sagradas,
ya que está construida sobre el fundamento de los apóstoles y
profetas. Una de estas montañas era ciertamente Pedro, sobre la
cual roca el Señor prometió construir su Iglesia.
Verdaderamente por cierto y por el mayor derecho son las almas
sublimes y elevadas, almas que se elevan sobre las cosas
terrenales, llamadas «montañas». El alma del bendito Pedro
fue llamada una alta roca porque él tenía un fuerte asidero en
la fe y soportó constante y valientemente los golpes
inflingidos por las tentaciones. Todos, por tanto, quienes han
adquirido un entendimiento de la divinidad – por causa de la
amplitud de la mente y de aquellas acciones que proceden de ella-
son los picos de las montañas, y sobre ellos se edifica la casa
de Dios.
Comentario sobre el Profeta Isaías, 2:66 (PG 30:233)
Es difícil entender como este texto puede utilizarlo El doctor
Saraví como aval de que Basilio el Grande rechazaba que Pedro fuera
la piedra de Mateo 16,18, cuando más bien el mismo texto lo afirma.
¿Es acaso contrario a la posición católica que Pedro fue elegido
y llamado roca en virtud de su fe? Es esa precisamente la exégesis
católica, distinta a la de Saraví que sostiene que la roca fue la
fe de Pedro excluyendo a Pedro mismo, pero eso no es lo que sostiene
aquí Basilio.
Hay otros textos donde Basilio mantiene la misma idea:
“Quien (refiriendose a Pedro), a cuenta de la preeminencia
de su fe, recibió en sí mismo la construcción de la Iglesia”
Basil, Adversus Eunomius 2:4 Migne, Patr. Graec. Vol. 29 col. 577),
in Michael M. Winter, Saint Peter and the Popes, (Baltimore:
Helicon, 1960),55.
“el bendito Pedro, quien fue preferido antes de todos los
demás discípulos, quien solo recibió un más grande testimonio y
bendición que el resto, y a quien fueron confiadas las llaves del
reino de los cielos”
Basil, T. ii. p.1. Procem de Judic. Dei, n.7,p.221), in Colin
Lindsay, The evidence for the Papacy, (London: Longmans , 1870),35
Gregorio de Nisa
Citas aportadas por el artículo:
La calidez de nuestras alabanzas no se extienden a Simón
[Pedro] en cuanto él era un pescador; más bien se extiende a su
firme fe, la cual es al mismo tiempo el fundamento de toda la
Iglesia.
Panegírico sobre San Esteban (PG 46:733)
Gregorio de Nisa es otro padre que armoniza y hace uso de ambas
interpretaciones. En el mismo panegírico sobre San Esteban
también escribe:
“Pedro, que es la cabeza de los apóstoles … él es el
más firme y la roca, sobre la cual el salvador construyó su
Iglesia.” (Panegyric on St. Stephen, 3; Winter, 56)
Otro padre que no menciona el artículo es precisamente otro
Gregorio (Nacianceno), quien también usa la interpretación donde
Pedro es la Piedra en Mateo 16,18:
“Observa que de los discípulos de Cristo, todos de los cuales
fueron exaltados y merecedora de elección, uno es llamado roca,
y se le confía la fundación de la Iglesia”
Gregory Nazianzen (Oration 32, 18; Winter, 56)
Ambrosio de Milán
Citas aportadas por el artículo:
La fe, pues, es el fundamento de la Iglesia, pues no fue
dicho de la carne de Pedro, sino de su fe, que «las puertas
del Hades no prevalecerían contra ella» … ¡Haz un esfuerzo,
por tanto, en ser una roca! ¡No busques la roca fuera de ti, sino
dentro de ti! Tu roca es tu obra, tu roca es tu mente. Sobre esta
roca se construye tu casa. Tu roca es tu fe, y la fe es el
fundamento de la Iglesia. Si eres una roca, estarás en la
Iglesia, porque la Iglesia está sobre una roca. Si estás en
la Iglesia las puertas del infierno no prevalecerán contra ti.
Comentario sobre Lucas VI,98 (CSEL 32:4)
Otro texto perfectamente católico, sin embargo nuevamente en este
caso Saraví omite textos donde Ambrosio se refiere a Pedro explícitamente
como la Piedra en la cual Cristo edifica su Iglesia:
“Hasta que, después de haber sido tentado por el diablo, sobre
Pedro se fija la Iglesia“.
Ambrosio, Comentario sobre los Salmos, 43:40 (AD 397), en GILES, 145
“Es al mismo Pedro a quien Él dijo: «Tú eres Pedro, y
sobre esta piedra edificaré mi Iglesia», donde está la
Iglesia, no hay muerte sino vida eterna… Beato Pedro, contra quien
las puertas del infierno no prevalecerán, ni fueron las puertas del
infierno cerradas contra él, sino quien, por el contrario, destruyó
los porches del infierno y abrió lugares celestiales”
Ambrose, T.i.In Ps.xl.n.30,p.879,880 in Colin Lindsay, The Evidence
for the Papacy,(London:Longmans,1870),37
“Pedro es llamado «roca» porque, como una inamovible roca,
el sostiene las articulaciones y la masa del entero edificio
cristiano”
Ambrose, Sermon 4, in The Great Commentary of Cornelius Lapide, II,
Catholic Standard Library, trans, Thomas Mossman, (John Hodges &
Co., 1887), 220, in Michael Malone, ed., The Apostolic Digest,
(Irving, TX:Sacred Heart,1987),248
Habla de la comunión con los obispos católicos como sinónimo con
la comunión con la Iglesia de Roma:
“Pero él no era tan ansioso como para dejar de lado precaución.
Llamó al obispo, y estimando que no puede haber verdadera gratitud
sino la primavera de verdadera fe, el orador pregunta si está de
acuerdo con los obispos católicos, es decir, con la Iglesia Romana”
Ambrose (The Death of his Brother Satyrus, 1, 47; NPNF 2, Vol. X,
168 )
”Donde está Pedro, allí está la Iglesia. Y donde está
la Iglesia, no hay muerte sino vida eterna.. “
Ambrose (Commentaries on Twelve of David’s Psalms, 40, 30;
Jurgens, II, 150)
Un extracto de la carta de Ambrosio el grande al emperador Graciano
es muy interesante para el tema que tratamos, porque reconoce en
Roma la cabeza de toda la cristiandad:
“Su gracia no debe permitir que nada perturbe a la Iglesia
de Roma, la cabeza de todo el mundo romano y la más sagrada fe
apostólica, de la cual fluye hacia todos los lazos de la sagrada
comunión”
Ambrose (Letter to Emperor Gratian, Epistle 11:4; Winter, 160)
Dídimo el Ciego
Citas aportadas por el artículo: (completado porque estaba
truncado):
Cuán poderosa es la fe de Pedro y su confesión de que Cristo es
el Dios unigénito, el Verbo, el verdadero Hijo de Dios, y no
meramente una criatura. Aunque él vio a Dios sobre la tierra
vestido de carne y sangre, Pedro no dudó, pues estaba dispuesto a
recibir lo que «carne y sangre no te han revelado». Más aún,
reconoció al consubstancial y coeterno retoño de Dios,
glorificando de este modo aquella raíz increada, aquella raíz
sin comienzo, la cual le había revelado la verdad. Pedro creyó
que Cristo era una misma deidad con el Padre; y así fue llamado
bendito por aquel quien solo es el bendito Señor. Sobre esta roca
la Iglesia fue construida, la Iglesia a la cual las puertas del
infierno –esto es, los argumentos de los herejes- no vencerán:
a él fueron dadas las llaves del cielo”
Sobre la Trinidad, I, I,30 (PG 39:416)
Aquí Didimo está hablando de Pedro, y es a él al que llama roca y
a quien se entregan las llaves. En la cita de Saraví no se percibe
con claridad porque la frase “sobre esta roca la Iglesia fue
contruida…” fue truncada, sin embargo, examinándola completa se
observa que la roca a la que se refería era a Pedro, a quien se
entregan las llaves. Podría decirse que Didimo sostiene que Pedro
es llamado roca por reconocer la divinidad de Cristo (el mismo
argumento que utiliza Hilario de Poitiers contra los arrianos).
Epifanio de Salamis
Citas aportadas por el artículo:
Esto es, ante todo, porque él confesó que «Cristo» es
«el Hijo del Dios
viviente», y se le dijo, «Sobre esta roca de fe segura edificaré
mi Iglesia» -pues él claramente confesó que Cristo es el
verdadero Hijo.
Panarion, II-III
Otro texto que tampoco niega la interpretación donde Pedro es la
piedra en Mateo 16,18, sino que explica la causa de ese nombre, el
reconocimiento de Cristo como hijo de Dios.
Hay otros textos nuevamente omitidos por el doctor donde Epifanio
desarrolla la idea con claridad: Ambos son la roca, tanto la fe en
la cual se edifica la Iglesia, tanto Pedro, quien se convierte en
una roca firme de la construcción y fundación de la casa de Dios:
“Y el beato Pedro, que negó por un tiempo el Señor, quien
fue el jefe de los apóstoles, quien vino a ser para nosotros
en verdad una firme roca sobre la cual se basa la fe del Señor,
en la que la Iglesia está construida en todos los sentidos: en
primer lugar, en que confesó que Cristo era el hijo del Dios
viviente, y escuchó que en esta roca firme de la fe edificaría
mi iglesia… Además, también se convirtió en una roca
firme de la construcción y fundación de la casa de Dios, en
que después de haber negado a Cristo, y habiendose convertido
nuevamente, siendo encontrado por el Señor y digno de oir «apacienta
mis ovejas y alimentar a mis corderos».
Epiphanius, Adv. Haeres. p.500,in Colin Lindsay, The Evidence for
the Papacy, *London: Longmans, 1870),35-36
“Los santos son llamados templo de Dios, porque el Espíritu
Santo habita en ellos, como jefe de los apóstoles testifica,
el que fue encontrado de ser bendecido por el Señor, porque el «Padre
se lo había revelado». A él, el Padre reveló su verdadero hijo,
y él es bendecido; y él mismo (Pedro) revela el Espíritu Santo. Esto
se corresponde en primer lugar por ser el primero de los apóstoles,
la roca firme sobre la cual la Iglesia de Dios es construida, y
‘las puertas del infierno no prevalecerán contra ella’. ‘Las
puertas del infierno’ son los herejes y heresiarcas. En todos los
sentidos la fe es confirmada en él, que recibió las llaves del
cielo, quien ata en la tierra y se une en el cielo….Él escuchó
de el mismo Dios, Pedro, «apacienta mis ovejas», a el fue confiado
el rebaño; él los conduce de manera admirable en el poder de su
propio maestro”
Epiphanius, T.ii.in Anchor.n.9.p.14,15 in Colin Lindsay, The
Evidence for the Papacy, (London: Longmans,1870),36
Juan Crisóstomo
Citas aportadas por el artículo:
Por tanto Él añadió esto, «Y te digo, tú eres Pedro, y
sobre esta roca edificaré mi Iglesia; esto es, sobre la fe de su
confesión … Pues Cristo no le añadió nada más a Pedro,
sino que como si su fe fuera perfecta, dijo, que sobre esta
confesión Él edificaría la Iglesia, pero en el otro caso
[Juan 1:49-50] no hizo nada parecido, sino lo contrario …
Homilías sobre el Evangelio de Juan XXI,1 (NPNF 14:73)
Su significado [1 Cor 3:11] es este: He predicado a Cristo, os
he entregado el fundamento. «Pues ningún otro fundamento puede
un hombre poner, que aquel que está puesto». Sobre éste
entonces edifiquemos, y como un fundamento adhirámonos a él,
como una rama a una viña; y que no haya distancia entre nosotros
y Cristo.
Homilías sobre 1 Corintios VIII, ver. 11 (NPNF 12:47)
De ambos textos que se dan de Crisóstomo, ninguno puede usarse como
prueba de un rechazo al primado de Pedro.
En el primer texto Crisóstomo hace uso de la popular
interpretación usada por el arrianismo donde la se enfatiza que
Pedro fue elegido en virtud de su confesión de fe, sobre la que se
edifica la Iglesia, y como hemos visto, esto no implica un rechazo
en sí mismo al primado ni una oposición a la otra interpretación.
En el segundo Crisóstomo comentan 1 Corintios 3,11, (no Mateo
16,18-19). Ambas son metáforas distintas donde los elementos metafóricos
tienen a su vez significados distintos. En 1 Corintios 3 la metáfora
se refiere a la vida del creyente, donde cada quien la va
construyendo con sus obras. Estas obras pueden estar edificadas
sobre el fundamento del evangelio (Cristo) o fuera de él,
recibiendo recompensa o castigo (1 Corintios 3,14-15), en Mateo
16,18 la metáfora se refiere a la Iglesia como un edificio
espiritual formado por piedras (creyentes), y donde Pedro es llamado
la piedra sobre la que se edifica la Iglesia en virtud de su fe.
Pero así como Crisóstomo hace uso frecuente de la interpretación
donde la piedra de Mateo 16,18 es la fe, también hay otros textos
donde hace uso de la interpretación donde Pedro es la piedra.
“Pedro, el lider del coro, la boca del resto de los discípulos,
la cabeza de la hermandad, aquel colocado sobre el universo entero,
la fundación de la Iglesia”
Chrysostom, In Illud, hoc Scitote,n.4.p.282),in Colin Lindsay, The
evidence for the Papacy,(London: Longmans,1870),41
“El primero de los apóstoles, la fundación de la Iglesia,
el CORO del coro de los discípulos”
Chrysostom (Ad eos qui scandalizati sunt, 17, vol III, 517[504])
“La fundación de la Iglesia, el vehemente amante de
Cristo,…”
Chrysostom, (In illud, Vidi dominum, 3, vol VI, 123[124])
“Pedro, la base, el pilar…”
Chrysostom. Hom Quod frequenta conueniendum sit, 5, vol XII,
466[328]
“El Coro, Pedro, el fundamento de la fe, Pablo el buque
de la elección”
Chrysostom (Contra ludos et theatra, 1, vol VI, 265[273])
“El fue hecho la fundación de la Iglesia”
Chrysostom (Hom 3 in Matt 5, vol VII, 38[42])
“Pedro mismo, la cabeza o corona de los Apóstoles, el
primero en la Iglesia, el amigo de Cristo, que recibió la
revelación no de hombre sino del Padre …. este Pedro, y cuando
digo Pedro, quiero decir a la Roca irrompible, la inquebrantable
fundación, el gran apóstol, el primero de los discípulos, el
primer llamado, el primero en obedecer”
(Chrysostom, T.ii.Hom.iii. De Paenit.n.4,p.300), in Colin Lindsay,
The Evidence for thhe Papacy,(London:Longmans,1870),41
Textos como estos abundan, por lo que es inexplicable la omisión de
los mismos por parte del doctor Saravi. ¿Estaba San Crisóstomo
contra la exégesis católica actual? No creo que pueda sostenerse
sino pretendiendo que la Iglesia Católica rechaza la interpretación
donde la piedra es la confesión de fe (lo cual hemos visto es
falso) y ocultando estos textos claros donde Crisóstomo se refiere
a Pedro como la fundación de la Iglesia y el jefe de los apóstoles.
Es importante resaltar que Juan Cristóstomo afirma que Pedro,
Santiago y Juan excedían al resto de los apóstoles, pero reconoce
a Pedro como la cabeza de todos.
“Él (Jesús) no dijo a Pedro ‘Si me amas, haz milagros,
sino ‘apacienta mis ovejas’ y en todo el mundo dándole más
honor que el resto, con Santiago y Juan, por lo que, dime, ¿el
lo prefirió?”
Chrysostom (Hom 46[47] in Matt 3, vol VII, 480[485] )
“En el Reino, por lo tanto, el honor no fue igual, ni fueron
iguales todos los discípulos, sino los tres que estuvieron sobre el
resto, y sobre estos tres también había una gran diferencia…y
todos fueron apóstoles, todos se sentarán sobre doce tronos, y
todos dejaran sus posesiones, y todos estarán con Cristo, y todavía
él seleccionó esos tres. Y, de nuevo, entre los tres, él dijo que
alguien debía sobresalir. Para, ‘sentarse en mi mano derecha y mi
izquierda’, dijo,’no está en mi darlo, sino a aquel para quien
está preparado’.Y él colocó a Petro antes de ellos diciendo:
‘¿Me amas más que estos? ’ Y a Juan lo amó más que el
resto…”
Chrysostom (Hom 32, in Rom 4, vol IX, 672[750])
En otros textos enfatiza como San Pablo da a Pedro el primer lugar
(Hom 4 in Acta 3, vol IX, 46[37]; Hom 65[66] in Matt 4, vol VII,
622[648], ibid Hom 50[51], 506[515]; Hom 35 in 1 Cor 5, vol X,
303[329]; Hom 8 in Acta 1, vol IX, 71-72[64-65]).
“Quisiera pedir a aquellos que desean reducir la dignidad del
Hijo: ¿Cuáles son los mayores regalos, los que el Padre ha dado
a Pedro, o aquellos que el Hijo le dio? El Padre dio a Pedro la
revelación del Hijo, y el Hijo le dio a él, la misión de llevar
al Padre y a Él mismo a todo el mundo, y a un hombre mortal El
confió el poder sobre todo lo que está en los cielos, dando las
llaves a él quien extendió la Iglesia en todo el mundo, y se mostró
más fuerte que el mundo”
Crisóstomo ” (Hom 54[55] in Matt VII, 531[546] seq)
Cristóstomo también reconoce que a Pedro se le dio la jefatura de
la Iglesia universal (¿Puede haber un reconocimiento más explícito
de su primado?):
“Después de que una grave caída (ya que no hay pecado igual a
la negación), después de un pecado tan grande, Él lo trajo de
vuelta a su antiguo honor y le confió la jefatura de la Iglesia
universal, y, más que todo, él nos mostró que él tenía un
mayor amor por su maestro que cualquiera de los otros apóstoles,
porque fue dicho de él: ‘Pedro, ¿Me amás más que estos?”
Crisóstomo (Hom 5 de Poen 2, vol II, 308[311])
Explica que La razón de que Pablo deseara ver a Pedro más que al
resto de los apóstoles, era porque era el jefe de los apóstoles:
“Él le dijo ” Apacienta mis ovejas. ” ¿Por qué pasar
por alto que los demás y hablar de las ovejas a Pedro? Fue el
elegido de los apóstoles, la boca de los discípulos, y el jefe del
coro, por esta razón, Pablo fue a verlo en lugar de los demás…”
Crisóstomo (Hom 88[87] in Joann 1, vol VIII, 477-9[525-6])
“Y si alguien dijera ¿Como Santiago recibió la silla de Jerusalén?,
le respondería que él comisionó a Pedro como maestro no de una
silla, sino del mundo…”
Crisóstomo (Chrysostom, on John, Homily 88, Migne PG 59:478,
Giles page 164)
Es preciso detenernos aquí, porque la cantidad de textos donde Crisóstomo
habla del primado de Pedro son demasiado abundantes. En el siguiente
artículo http://www.bringyou.to/apologetics/num52.htm
se examinan 90 pasajes de Crisóstomo relacionados a la primacía
petrina (para quienes entiendan ingles, les va a ser muy útil).
Jerónimo
Citas aportadas por el artículo:
Empero, aunque tu grandeza me aterra, tu amabilidad me atrae. Del
sacerdote demando el cuidado de la víctima, del pastor la
protección debida a las ovejas … Mis palabras son dirigidas al
sucesor del pescador, al discípulo de la cruz. Así como no sigo
a otro líder que a Cristo, no comulgo con otro que con vuestra
bendición, esto es, con la cátedra de Pedro. ¡Pues esta, yo sé,
es la roca sobre la cual se edifica la Iglesia! Esta es la
sola casa donde el cordero pascual puede justamente ser comido.
Esta es el arca de Noé, y quien no se encuentre en ella perecerá
cuando prevalece el diluvio.
Carta al papa Dámaso, XV, 2 (NPNF2 6:1)
Si, entonces, el Apóstol Pedro, sobre quien el Señor ha
fundado la Iglesia, ha dicho expresamente que la profecía y
la promesa del Señor fueron entonces y allí cumplidas, ¿cómo
podemos afirmar otro cumplimiento por nuestra cuenta?
Epístola a Marcela XLI, 2 (NPNF2 6:55)
Pero, dices, la Iglesia fue fundada sobre Pedro: aunque en otra
parte lo mismo se atribuye a todos los Apóstoles, y ellos reciben
todos las llaves del reino del cielo, y la fuerza de la Iglesia
depende de todos ellos por igual, empero uno de entre los doce es
escogido de modo que cuando una cabeza hubo sido dispuesta, no
hubiese ocasión para cisma. ¿Pero por qué no fue elegido
Juan, que era virgen? Se le prestó deferencia a la edad, porque
Pedro era el mayor: uno que era joven, casi diría un muchacho, no
podía ser puesto por sobre hombres de edad avanzada; y un buen
maestro que estaba dispuesto a quitar toda ocasión de contienda
entre sus discípulos … no ha de pensarse que daría causa de
envidia contra el joven que había amado… Pedro es un Apóstol,
y Juan es un Apóstol; pero Pedro es solamente un Apóstol,
mientras que Juan es un Apóstol, y un Evangelista, y un profeta.
Un Apóstol, porque escribió a las Iglesias como maestro; un
Evangelista, porque compuso un Evangelio, cosa que ningún otro de
los Apóstoles, excepto Mateo, hizo; un profeta, porque vio en la
isla de Patmos, donde había sido exiliado por el emperador
Domiciano como un testigo del Señor, un Apocalipsis conteniendo
los ilimitados misterios del futuro… El escritor virgen expuso
misterios que no pudo exponer el casado, y para resumir brevemente
todo y mostrar cuán grande fue el privilegio de Juan, la Madre
virgen fue confiada por el Señor virgen al discípulo virgen.
Contra Joviniano I, 26 (NPNF2 6:366)
El fundamento singular que el arquitecto apostólico puso es
nuestro Señor Jesucristo. Sobre este estable y firme fundamento,
el cual ha sido depositado sobre terreno sólido, se edifica la
Iglesia de Cristo … Pues la Iglesia fue fundada sobre una
roca … sobre esta roca el Señor estableció su Iglesia; y el Apóstol
Pedro recibió su nombre de esta roca (Mt 16,18 ) … Ella,
que con una firme raíz está fundada sobre la roca, Cristo, la
Iglesia católica, es la única paloma; ella se yergue como la
perfecta, y cercana a Su diestra, y nada siniestro tiene en ella
… La roca es Cristo, quien concedió a sus discípulos que ellos
también fuesen llamados rocas, «Tú eres Pedro, y sobre esta
roca edificaré mi Iglesia».
Comentario sobre Mateo 7:25; Epístola 65:15; Sobre Amós VI,12-13
Poco hace falta agregar sobre Jerónimo, ya que los textos que
suministra el doctor Saraví son bastante claros en sí mismos.
En el primero texto citado (la carta al Papa Dámaso), claramente
Jerónimo afirma que la Iglesia fue fundada sobre Pedro (Lo
mismo hace en su epístola a Marcela), por lo cual ya aquí hay una
prueba de que Jerónimo tampoco puede contarse como aquellos que se
oponen a ver en Pedro la piedra de Mateo 16,18.
Al dirigirse al Papa le reconoce al obispo de Roma como el sucesor
del “pezcador” y afirma que la Iglesia fue construida sobre la
silla de Pedro, a la que compara con el arca de Noe.
“Mis palabras hablan al sucesor del pescador, al discípulo de
la cruz. Como yo no sigo lider salvo Cristo, no me comunico con
nadie excepto su bienaventuranza, que está con la silla de Pedro.
Por que esta, yo se, es la roca sobre la que la iglesia está
construida!. Esta es la casa donde solamente se puede comer con
razón el cordero pascual. Esta es el arca de Noé, y el que no se
encuentra en ella perecerá cuando venga la inundación”
Jerome, Letters 15 [ca. 375 A.D.]), in Philip Shaff and Henry Wace,
eds.,Nicene and Post-Nicene Fathers-Jerome:Letters and Select
Works,2nd series,vol 6,(Peabody,MA:Hendrickson,1994),18
En el pensamiento de Jerónimo, Pedro es justamente llamado Roca
porque ha recibido su nombre de Cristo, la Roca, y es correcto decir
que se Cristo construyó su iglesia sobre él:
“«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».
Como Él mismo dio luz a los apóstoles para que se les llamara ‘
luz del mundo’ y los demás nombres que fueron repartidos por el
Señor, así también a Simon, que creía en Cristo como roca, se
le da generosamente el nombre de «Piedro», y según la metáfora
de la voz de «piedra», se le dice correctamente: «Edificaré mi
Iglesia sobre tí»”
Jerome, Ib. 1. iii. Comm. In Matt. Patr. Lat. i. Col. 74), in Colin
Lindsay, The Evidence for the Papacy (London:Longmans,1870),40.
También en Comm. On Matthew III,16,18,Migne, Patr. Lat., vol. 26,
col. 117),in Michael M. Winter, Saint Peter and the Popes,
(Baltimore:Helicon,1960),63.
“si, entonces el apóstol Pedro, sobre la cual el Señor ha
fundado la Iglesia, ha expresamente dicho que la profecía y la
primesa del Señor ocurrió entonces y fue copletemente cumplida
(Hechos 2,14-18 ), ¿como podemos nosotros pedir otro cumplimiento
para nosotros mismos?”
Jerome, Letters 16[385 A.D.], in Philip Schaff and Henry
Wace,eds.,Nicene and Post-Nicene Fathers-Jerome:Letters and Select
Works,2nd series,vol.6,(Peabody,MA:Hendrickson,1994),55
Pero más claro que todo es leer al mismo San Jerónimo explicando
que no solo Cristo es llamado Roca sino también Pedro:
“Cristo no es el único en ser llamado roca, porque él
concedió al apostol Pedro que él debía ser llamado roca”
Jerome,Comm.on Jeremias 3:65,corpus Scriptorum Ecclesiasticorum
Latinorum (Vienna),vol 59,202[415 A.D.], in Michael Winter, Saint
Peter and the Popes (Baltimore:Helicon,1960),63
Con estos textos debería ser suficiente para demostrar que Jerónimo
tampoco es otro de los padres de la Iglesia que se oponen a
reconocer a Pedro como la roca.
La siguiente cita que aporta el doctor (contra Joviniano) es
bastante importante para comprender el pensamiento de Jerónimo.
Para él los obispos tienen exactamente las mismas competencias de
sus ordenaciones, cualquiera que sea la diferencia en su jurisdicción.
Es así lógico que entienda porqué Cristo elige uno de ellos para
ponerlo a la cabeza, para evitar futuros cismas y divisiones.
Alguien podría alegar que Jerónimo está reconociendo aquí a
Pedro solamente una primacía de honor y no de jurisdicción, pero
esto no tiene mucho sentido. Si para evitar el cisma entre los apóstoles
a Pedro se le dió solamente una supremacía de honor, no podría
exigir a los obispos sujeción para precisamente evitar el cisma. Se
hace necesaria una primacía jurisdiccional para poder cumplir con
ese propósito.
Nilo de Ancira
Citas aportadas por el artículo:
“Si, más aún, se significa un hombre del Señor, el primero en
ser comparado con el oro sería Cefas, cuyo nombre es,
interpretado, «roca». Este es el más alto de los Apóstoles,
también llamado Cefas, quien proveyó en su confesión de fe el
fundamento para la edificación de la Iglesia”.
Comentario sobre el Cantar de los Cantares (PG 87 [ii]: 1693)
Este texto habla de Pedro y se dice que su nombre es interpretado
como “roca”. Por si eso fuera poco, le reconoce como el más
alto de los apóstoles. ¿Donde está el rechazo a su primado?
Con Nilo de Ancira sucede lo mismo que con Crisóstomo (dado que era
su discípulo). Al igual que él armoniza ambas interpretaciones, y
Pedro era justamente llamado Roca en virtud de su fe, también era
el jefe del colegio apostólico a quien gobernaba.
“[Pedro] la cabeza del colegio apostólico”
Nilus, Lib. ii. Epist. Cclxi. p. 252,Bib. M. Xxvi),in Charles
F.B.Allnatt,ed.,Cathedra Petri-The Titles and Prerogatives of St.
Pete,(London:Burns & Oates,1879),55.
“Pedro, quien lo fue todo en el colegio apostólico y
siempre gobernó entre ellos”
Nilus, Tract. Ad Magnam. c.8,p.244) in Charles F.B. Aallnatt,
ed.,Cathedra Petri-The Titles and Prerogatives of St.Peter, (London:
Burns & Oates, 1879),55
Agustín de Hipona
Citas aportadas por el artículo:
Distingamos, mirándonos a nosotros mismos en este miembro de
la Iglesia, lo que es de Dios y lo que es nuestro. Pues entonces
no vacilaremos, entonces estaremos fundados sobre la Roca,
entonces estaremos fijos y firmes contra los vientos, y tormentas,
y corrientes, las tentaciones, quiero decir, de este mundo
presente. Empero ved a este Pedro, quien era entonces nuestra
figura; ahora confía, ahora vacila; ahora confiesa al Inmortal, y
ahora tema que Él muera. ¿Por qué? Porque la Iglesia de Cristo
tenía tanto débiles como fuertes … En que Pedro dijo “Tú
eres el Cristo, el hijo del Dios viviente” representa a los
fuertes”; pero en que vacila, y no admite que Cristo pueda
sufrir, en temer la muerte de Él, y no reconocer la vida, él
representa a los débiles de la Iglesia. En aquel un Apóstol,
entonces, esto es Pedro, en el orden de los Apóstoles primero y
principal, en quien la Iglesia estaba figurada, ambas clases
estaban representadas, esto es, tanto los fuertes como los débiles;
porque la Iglesia no existe sin ambos.
Sermón 26.
Cristo, como ves, edificó su Iglesia no sobre un hombre
sino sobre la confesión de Pedro. ¿Cuál es la confesión de
Pedro? «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Aquí
está la roca para vosotros, aquí el fundamento, aquí es donde
la Iglesia ha sido construida, la cual las puertas del
inframundo no pueden conquistar.
Sermón 229P.1
(el resto de citas en el artículo original)
A pesar de que San Agustín debería ser el último padre de la
Iglesia a citar por un protestante al hablar del primado, textos
como los anteriores son tan tentadores que siempre vuelven a chocar
con la misma “piedra”.
Ante todo hay que tener cuenta, que San Agustín a lo largo de su
vida fue partidario de ambas interpretaciones. En un principio
reconcía a Pedro como la Roca de Mateo 16,18:
“No nos permitimos escuchar a aquellos que niegan que la
Iglesia de Dios es capas de perdonar todos los pecados. Ellos se
equivocan porque no reconocen en Pedro la Roca y ellos rechazan
creer que las llaves del cielo, desde sus propias manos han sido
entregadas a la Iglesia”
San Agustín, Christian Combat, 31:33(A.D. 397), in JUR,3:51
“Cuando de este modo él había dicho a sus discípulos,
“Ustedes también me dejaran”, Pedro, la Roca contestó por
todos: “Senor, a quien iremos, tu tienes palabras de vida
eterna”
San Agustín, Homilies on John, Tract 11:5(A.D. 417), in
NPNF1,VII:76
“Pedro, quien había confesado a Él como hijo de Dios, y en
esa confesión había sido llamado roca sobre la cual la Iglesia debía
ser edificada”
San Agustín, In Psalms, 69:4[PL 36, 869] (A.D. 418 ), in Butler,
251
“…Pero esa Roca, Pedro mismo, la gran montaña...”
San Agustín, In Psalms, 104[103]:16(A.D. 418 ),in NPNF1,VIII:513
Pero luego cambia de opinión y favorece más la interpretación
donde la roca es la fe de Pedro:
“En mi primer libro contra donato mencioné en algún lugar una
referencia a el apóstol Pedro como “la iglesia es fundada sobre
él como sobre una roca”. Esta interpretación también suena en
muchos labios en las lineas de bendición de San Ambrosio, donde,
hablando de cocina domestica, él dice: Cuando canta él, la roca de
la Iglesia, absuelve el pecado. Pero yo recuerdo que frecuentemente
expliqué las palabras de nuestro Señor hacia Pedro “sobre
esta piedra edificaré mi iglesia”, de manera que deberían ser
entendidos como refiriendose a la confesión de Pedro mismo cuando
dice “Tu eres el Cristo, el hijo del Dios viviente, y como
significando que Pedro había sido llamado luego roca, portó la
figura de la Iglesia, la cual es construida sobre esta roca y ha
recibido las llaves del reino de los cielos. Por lo que fué dicho
de él no fué «Tu eres Roca» sino «Tu eres Pedro», pero la Roca
era Cristo, habiendo sido confesado por Simón (y como la Iglesia
entera confieza) quien fué llamado Pedro. Cual de estas
interpretaciones es más correcta, decida el lector”
San Agustín, Retractations,1:21(A.D. 427),in GILES, 177
En esta segunda interpretación, San Agustín no rechaza el primado,
sino que sostiene que Pedro es llamado roca en virtud de su fe, y
que por su primado representa a la Iglesia. Entiende sin embargo que
hay otros eminentes padres que interpretan en Pedro la roca (como
San Ambrosio) y deja al lector la libertad de decidir cual es la
interpretación que considera conveniente (lo cual demuestra que no
considera incorrecta la primera interpretación).
Tenemos así que no solo San Agustín no puede considerarse un
opositor de la interpretación donde se reconoce a Pedro como la
piedra, ya que la profesó la mayor parte de su vida, sino que
inclusive después cuando se decanta por la otra, tampoco, porque
sigue reconciéndola como posible dejando a cada quien decidir.
Ahora bien, esta idea donde Pedro porta la figura de la Iglesia
entera por ser la cabeza del colegio apostólico la desarrolla Agustín
en distintos textos:
“…el primero y jefe en la orden de los apóstoles, en la
cual la Iglesia fué representada”
San Agustín, Serm 76,3
“Tal que la Iglesia actúa en bendecida esperanza hacia esto
problemática vida, y esta Iglesia….fue personificada en el apóstol
Pedro, a cuenta del primado que tuvo entre los apóstoles”
San Agustín, On the Gospel of John, Tract 124:5 (A.D. 416), in
NPNF1, VII:450
“San Pedro, el primero de los apóstoles, que amaba
ardientemente a Cristo, y que llegó a oír de él estas palabras:
Ahora te digo yo: Tú eres Pedro. Él había dicho antes: Tú eres
el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Y Cristo le replicó: «Ahora te
digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
Sobre esta piedra edificaré esta misma fe que profesas. Sobre esta
afirmación que tú has hecho: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
vivo, edificaré mi Iglesia. Porque tú eres Pedro». «Pedro»
es una palabra que se deriva de «piedra», y no al revés. «Pedro»
viene de «piedra», del mismo modo que «cristiano» viene de «Cristo».
El Señor Jesús, antes de su pasión, como sabéis, eligió a sus
discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos,
Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi
en todas partes. Por ello, en cuanto que él solo representaba en su
persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas
palabras: Te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas
llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única. De
ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él
representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando
se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado
a todos. Pues, para que sepáis que la Iglesia ha recibido las
llaves del reino de los cielos, escuchad lo que el Señor dice en
otro lugar a todos sus apóstoles: Recibid el Espíritu Santo. Y a
continuación: A quienes les perdonéis los pecados les quedan
perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos. En
este mismo sentido, el Señor, después de su resurrección,
encomendó también a Pedro sus ovejas para que las apacentara. No
es que él fuera el único de los discípulos que tuviera el encargo
de apacentar las ovejas del Señor; es que Cristo, por el hecho de
referirse a uno solo, quiso significar con ello la unidad de la
Iglesia; y, si se dirige a Pedro con preferencia a los demás, es
porque Pedro es el primero entre los apóstoles . No te
entristezcas, apóstol; responde una vez, responde dos, responde
tres. Venza por tres veces tu profesión de amor, ya que por tres
veces el temor venció tu presunción. Tres veces ha de ser desatado
lo que por tres veces habías ligado. Desata por el amor lo que habías
ligado por el temor. A pesar de su debilidad, por primera, por
segunda y por tercera vez encomendó el Señor sus ovejas a Pedro”
San Agustín. Serm. 295; PL 38,1348-1352.
Hasta este punto podemos concluir que no podría decirse que Agustín
rechazara el primado, por el contrario, explícitamente lo reconocía.
Ahora es necesario dilucidar como concebía dicho primado, ya sea de
honor o de jurisdicción. Y es aquí donde un análisis de otros
textos y de la vida de San Agustín no deja lugar a dudas. San Agustín
era más “papista” que el Papa.
“ No puede creerse que guardáis la fe católica los que no
enseñáis que se debe guardar la fe romana”
San Agustín, Serm.120 n.13
“Aún prescindiendo de la sincera y genuina sabiduría…, que
en vuestra opinión no se halla en la Iglesia Católica, muchas
otras razones me mantienen en su seno: el consentimiento de los
pueblos y de las gentes; la autoridad, erigida con milagros, nutrida
con la esperanza, aumentada con la caridad, confirmada por la antigüedad;
la sucesión de los obispos desde la sede misma del apóstol
Pedro, a quien el Señor encomendó, después de la resurrección,
apacentar sus ovejas, hasta el episcopado de hoy; y en fin, el
apelativo mismo de Católica, que son sin razón sólo la Iglesia ha
alcanzado….Estos vínculos del nombre cristiano – tantos, tan
grandes y dulcísimos- mantienen al creyente en el seno de la
Iglesia católica, a pesar de que la verdad, a causa de la torpeza
de nuestra mente e indignidad de nuestra vida, aún no se
muestra”.
San Agustín. C. ep. Man. 4,5.
San Agustín declara que en la Iglesia de Roma siempre residió la
primacía de la cátedra apostólica (no puede haber un más explícito
reconocimiento de su primado).
“…Veínan que Ceciliano estaba unido por cartas de comunión
a la Iglesia romana, en la que siempre residió la primacía de
la cátedra apostólica….”
San Agustín, Ep 43,3,7
Pero quizá una de las mayores evidencias de la actitud de San Agustín
hacia el obispo de Roma la tenemos en su conflicto con los
pelagianos. Luego de los concilios efectuados en Cártago y Mílevis
los obispos africanos condenaron al pelagianismo y apelaron al Papa
para que ratificara su decisión. Un extracto de la carta que 68
obispos enviaron al Papa dice:
“Hemos acudido de acuerdo a la costumbre a la Iglesia de
Cartago, y un sínodo se llevó a cabo para discutir varios temas,
cuando nuestro hermano presbítero Orosio nos presentó cartas de
nuestros santos hermanos y compañeros obispos Heros y Lázaro, las
cuales incluimos. Una vez leídas estas, hemos percibido que Pelagio
y Celestino fueron acusados de ser autores de un perverso error, que
deben ser condenados por todos nosotros. Debido a lo cual pedimos
que todo lo que se ha hecho respecto a Celestino aquí en Cartago
desde hace unos cinco años debe llevarse hasta el final. Habiéndose
leído esto, como su Santidad puede percibir de las actas que
adjuntamos, a pesar de que la decisión era clara, por la cual se
había mostrado que tan grande herida se había amputado de la
Iglesia por juicio episcopal, aún así pensamos conveniente en
deliberación común, que los autores de esta persuasión (a pesar
de que se dijo que este Celestino ha llegado desde entonces al
sacerdocio), sean abiertamente anatemizados para que, si no se logra
su salvación, se logre al menos procurarse la de aquellos que han
sido o puedan ser engañados por ellos, cuando sepan acerca de la
sentencia en su contra. Pensamos correcto que este acto,
honorable hermano, fuera comunicado a su santa caridad, para que
para la estatura de nuestra pequeñez se pudiera añadir la
autoridad de la Sede Apostólica (ut statutis nostrae
mediocritatis etiam apostolcae sedis adhibeatur auctoritas) para la
preservación de la seguridad de muchos, y para la corrección de la
perversidad de algunos”
“Y tememos que por repetirle a usted estas mismas cosas que
usted predica con mayor gracia desde la silla Apostólica (quae
majore gratia de sede apostolica praedicas), pudiera parecer que
actuamos de manera inconveniente. Pero lo hacemos debido, solo
tomando en cuenta nuestra mayor debilidad, mientras más celo
mostramos al predicar la Palabra de Dios, los ataques de los herejes
son más constantes y atrevidos. Si, por lo tanto, Pelagio parece a
su Santidad justamente absuelto por las actas Episcopales que se
dice han sido negociadas en el Este, en todo caso, el error mismo y
la impiedad que ahora tiene muchos promotores en diversos lugares, debe
también ser anatemizado por la autoridad de la Sede Apostólica.
Que su Santidad considere y sienta con nosotros en su corazón de
pastor cuan vanas y destructivas son para las ovejas de Cristo las
necesarias consecuencias de su sacrílega discusión.”
“Por que, incluso si Pelagio y Celestino hayan corregido su
conducta o anuncien que nunca tuvieron dichas opiniones, y nieguen
que sean suyos cualesquiera escritos que se nos presenten como
evidencia contra ellos, y si no hay manera de convencerlos de su
falsedad, aún en general quien quiera asegure dogmáticamente,
etc..que sea anatema. Cualesquiera otras cosas que se objeten contra
ellos, no dudamos que su Reverencia, después de leer la actas
Episcopales que se dice han sido redactadas en el Este por la misma
causa, emitirá tal sentencia que nos hará regocijar a todos en la
misericordia de Dios (id judicarurum unde omnes in Dei misericordia
gaudeamus).”
Concilio de Cártago al Papa Inocencio I
Otra carta que enviaron 61 obispos del concilio de Milevis (San
Agustín incluido) decía:
“Dado que Dios por un don especial de Su gracia lo ha
colocado a usted en la Sede Apostólica, y nos ha dado alguien
como usted en nuestros tiempos, para que pueda mas bien ser imputada
a nosotros como una falta de negligencia si fallamos en mostrar a su
Reverencia lo que se sugiere para la Iglesia, que a usted haber
podido recibir las mismas con desprecio o negligencia le rogamos que
involucre su diligencia pastoral hacia el gran peligro de los
miembros débiles de Cristo.”
“Al insinuar estas cosas a su pecho Apostólico no necesitamos
decir mucho, y apilar palabras acerca de esta impiedad, debido a
que sin duda moverá en usted tal sabiduría que no podrá
abstenerse de corregirlas, para que no puedan seguir infiltrándose
más…Se dice que los autores de esta perniciosa herejía son
Pelagio y Celestino, quienes en verdad, deberían preferir ser
curados con la Iglesia, en lugar de ser separados de la Iglesia sin
necesidad. Se dice que uno de ellos, Celestino, incluso ha llegado
al sacerdocio en Asia. Su Santidad esta mejor informado por el
Concilio de Cartago acerca de lo que se hizo en contra suya hace
algunos años. Pelagio, nos informan las cartas de algunos de
nuestros hermanos, está en Jerusalén, y se dice que ha engañado a
muchos allí. Muchos más, sin embargo, que han podido examinar más
de cerca sus puntos de vista, están combatiéndolo en nombre de la
Fe Católica, pero específicamente su santo hijo, nuestro hermano y
compañero sacerdote, Jerónimo. Pero nosotros consideramos que con
la ayuda de la misericordia de nuestro Dios, a quien rezamos para
que lo aconseje y que escuche sus plegarias, aquellos que mantienen
estas perversas y banales opiniones cederán más fácilmente a
la autoridad de su Santidad, que ha sido tomada de la autoridad de
las Santas Escrituras (auctoritati sanctitatis tuae, de
sanctarum scripturarum auctoritate depromptae facilius….esse
cessuros), para que podamos regocijarnos en su corrección en
lugar de entristecernos por su destrucción. Pero sea lo que sea
que ellos mismos escojan, su Reverencia percibe que al menos se debe
cuidar a esos muchos que pueden ser enredados en sus redes si ellos
no se someten honradamente. Escribimos esto a su Santidad desde el
Concilio de Numidia, imitando a nuestros compañeros obispos de la
Iglesia y provincia de Cartago, que entendemos han escrito acerca de
este tema a la Sede Apostólica que su Gracia adorna.”
Concilo de Milevis al Papa Inocencio I
En dichas cartas se señala al Papa como aquel que recibió de Dios
la gracia especial de sentarse en la silla apostólica, pero lo más
llamativo es que aunque las sentencias de dos concilios locales
repletos de obispos (Agustín incluido) es rechazado por los
herejes, la autoridad de la silla apostólica puede o infundirles el
terror o quizá convertirlos.
Es necesario resaltar que los obispos piden una condenación
autoritativa del Papa a esas doctrinas que ellos ya habían
previamente condenado, para que el mal sea enteramente erradicado,
reconociendo de forma implícita que mientras un concilio local
puede solo alcanzar las regiones africanas, el alcance del Papa
tiene una fuerza universal. Si esto no es primacía de jurisdicción
pregúntese usted que lo es.
Y si el obispo de Roma no tuviera autoridad sobre la Iglesia entera
¿Por qué se iban a preocupar los obispos de Africa y Agustín de
lo que el Papa (también obispo) dijera o no?. ¿Por qué los
herejes que habían ignorado la decisión de más de 100 obispos
iban a convertirse por lo que dijera uno?.
Posteriormente San Agustín envía una carta a un obispo de nombre
Hilario previniéndolo contra los herejes:
“…hemos oido que en la Iglesia de Cártago un decreto de un
concilio de obispos ha sido hecho contra ellos para ser enviado por
carta al santo y venerable Papa Inocencio, y nosotros tenemos cartas
similares del Concilio de Numidia a la misma silla apostólica”
San Agustín, Ep 178, p. 773
Veamos ahora la respuesta del Papa a las cartas de los obispos
africanos el 3 de Enero del 417:
“Al inquirir acerca a esas cosas que deben ser tratadas con
toda solicitud por los obispos, y especialmente por un verdadero y
justo Concilio Católico, preservando, como ustedes han hecho, el
ejemplo de la antigua tradición y preocupándose de la disciplina
eclesiástica, ustedes han verdaderamente fortalecido el vigor de
nuestra Fe, no menos ahora que nos consultan que cuando pasaron su
veredicto. Ya que ustedes decidieron que era apropiado referir a
nuestro juicio, sabiendo lo que es debido a la Sede Apostólica, ya
que todos los que estamos en este lugar, deseamos seguir al Apóstol
(Pedro) del cual el mismo episcopado y la entera autoridad de este
nombre se derivan. Siguiendo sus pasos, sabemos como condenar el
mal y aprobar el bien. Asimismo, ustedes han preservado por su cargo
sacerdotal las costumbres de los Padres y no han desdeñado aquello
que es decretado por una sentencia divina y no humana, que
cualquier cosa que sea echa, aun en provincias distantes, no debe
finalizar sin haber sido dado a conocer a esta Sede. Que es
por su autoridad que todos los pronunciamientos justos deben ser
fortalecidos, y que a partir de estos todas las otras Iglesias (como
aguas fluyendo de su nacimiento y corriendo por las distintas
regiones del mundo, los arroyos puros de la única cabeza
incorrupta) deben recibir lo que buscan imponer, a quienes deben
lavar y a quienes esta agua, digna de cuerpos puros, debe evitar
como profanados con porquería no lavable. Los felicito, por lo
tanto, queridos hermanos, por haber dirigido cartas a nos por medio
de nuestro hermano y compañero Obispo Julio, y por, mientras cuidan
las Iglesias que ustedes gobiernan, han mostrado su solicitud por
el bienestar de todos y que pidan un decreto que debe beneficiar a
todas las Iglesia del mundo de una sola vez, para que la
Iglesia, habiendo establecido en sus reglas y confirmado por este
decreto de justo pronunciamiento contra estos errores, pueda evitar
temer a estos hombres, etc.”
Carta del Papa Inocencio I al Concilio de Cártago, Ep 181 in FC,
XII:121-122, 125, 127
“Dentro de los deberes de la Iglesia Romana y las actividades
de la Sede Apostólica en que tratamos con las fieles y curativas
discusiones de las consultas de diversos, nuestro hermano y compañero
obispo Julio me ha traído sin esperarlas las cartas de su caridad
que envían desde el Concilio de Milevis en su serios cuidados por
la Fe, añadiendo al escrito una queja similar del Concilio de
Cartago. Es por lo tanto con el debido cuidado y apropiadamente
que ustedes consultan los secretos del oficio apostólico
(apostolici consulitis honoris [al. oneris] arcano) ese oficio, me
refiero, a la que corresponde, así como las cosas de afuera, el
cuidado de todas las Iglesias, acerca de que opinión deben
tener en esta preocupante pregunta, siguiendo entonces la antigua
regla que ustedes saben ha sido observada conmigo por todo el mundo.
Pero descarto este tema, por que yo no pienso que sea desconocido
por su prudencia; si no, ¿porque confirmarlo con su acción, si no
conocieran que las respuestas siempre fluyen de la fuente Apostólica
a todas las provincias para aquellos que las piden?
Especialmente con frecuencia se discute una cuestión de fe, Yo
pienso que todos nuestros hermanos y compañeros obispos deber
referirlas a nadie más que a Pedro, el autor de su nombre y oficio,
incluso como ahora que su caridad a nos a referido un tema que puede
ser útil en todo el mundo a todas las Iglesias en común. Porque
por necesidad debemos volvernos más cautelosos cuando vemos a los
inventores de la maldad, debido a la relación de los dos sínodos,
han sido cortados por nuestra sentencia de la comunión eclesial. Su
caridad por tanto hará un doble bien. Porque ustedes obtendrán la
gracia de haber preservado los cánones y el mundo entero compartirá
su beneficio.”
Carta del Papa Inocencio I al concilio de Milevi, Ep 182, in FC,
XII:127, 128, 130, 131
Muy necio sería negar el convencimiento que expresa el Papa en sus
cartas a los obispos Africanos (Agustín incluido) sobre su
jurisdicción sobre el orbe. De hecho, así lo expresa de forma diáfana
cuando afirma que “no debe finalizar sin haber sido dado a conocer
a esta Sede. Que es por su autoridad que todos los pronunciamientos
justos deben ser fortalecidos”. Interesante es que se afirma que
esta es una antigua regla que se sigue en todas partes, y más claro
todavía cuando afirma que a ella corresponde el cuidado de todas
las Iglesias, y que las respuestas fluyen de esta fuente apostólica
a todas las provincias que lo solicitan, sobre todo en cuestiones de
fe.
No es necesario decir que una carta así no hubiera sido bien
recibida por San Agustín y los obispos africanos si rechazaran la
primacía jurisdiccional del papa sobre las provincias del orbe, y
es que de ser así las palabras del Papa hubieran estado
completamente fuera de lugar, sin embargo, San Agustín no muestra
evidencia alguna de que dicha carta causara incomodidad en ningún
sentido, nada de “¡Que se ha creído este Papa!”, no!,
realmente no solo no dice ni “pio”, sino que se alegra del
dictamen del Papa y escribe que ya Roma ha hablado, el caso está
cerrado:
“Ya por este motivo se han enviado dos misivas a la sede
apostólica y también de allí han venido dos rescriptos. La causa
ha terminado para que finalmente termine el error”
San Agustín, Sermo 131,10,10; Ep 1507
En el futuro San Agustín reafirma su pensar sobre lo definitivo del
decreto del Papa Inocencio.
“[Celestio] debería mantener su asentimiento al decreto de
la silla apostólica el cual había publicado por su predecesor de
sagrada memoria. El acusado, sin embargo, rechazó condenar las
objeciones realizadas por el diácono, con todo él no se atrevió
a sostener abiertamente la carta del bendito Papa Inocencio”
San Agustín, On Original Sin,7:8(A.D. 418 ),in NPNF1,V:239
“…él contestó que él consintió a las letras de papa
Inocencio de bendita memoria, en quien toda la duda sobre esta
materia fue removida”
San Agustín, Against Two Letter of the Pelagians, 3:5 (A.D. 420),
in NPNF1, V:393
“Las palabras del venerable obispo Inocencio referentes a esta
materia al Concilio Cartaginense.¿Que podría ser más claro o
manifiesto que el juicio de la silla apostólica?“
San Agustín, Against Two Letter of the Pelagians, 4:6 (A.D. 420),
in NPNF1, V:394
Cirilo de Alejandría
Citas aportadas por el artículo:
Pero ¿por qué decimos que ellos son «fundamentos de la
tierra»? Pues Cristo es el fundamento y la base inconmovible
de todas las cosas … Pero los siguientes fundamentos, aquéllos
más cercanos a nosotros, puede entenderse que son los apóstoles
y evangelistas, aquellos testigos oculares y ministros de la
Palabra quienes se han levantado para el fortalecimiento de la fe.
Pues cuando reconocemos que sus propias tradiciones deben ser
seguidas, servimos a una fe que es verdadera y no se desvía de
Cristo. Pues cuando [Pedro] sabia y osadamente confesó su fe a
Jesús diciendo, «Tú eres Cristo, Hijo del Dios viviente», Jesús
le dijo al divino Pedro, «Tú eres Pedro y sobre esta roca
edificaré mi Iglesia». Ahora, por la palabra «roca» Jesús
indicó, creo, la inamovible fe del discípulo...
Comentario sobre Isaías IV,2 (PG 70:940)
«Y te digo, tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi
Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella».
El apodo, creo, llama a ninguna otra que a la inconmovible y
muy firme fe del discípulo «una roca», sobre la cual la Iglesia
fue fundada y hecha firme y permanece continuamente inexpugnable
aun con respecto a las mismas puertas del infierno.
Diálogo sobre la Trinidad IV (PG 75:866)
Cirilo de Alejandría también hace uso de ambas interpretaciones, y
reconoce que Pedro es llamado “roca” en virtud de su fe, por lo
cual sobre él se edifica la Iglesia.
“El cambió su nombre a Pedro, de la palabra piedra (roca);
porque sobre él después fundaría su iglesia”
(Cyril, T. iv. Comm. In Joan., p. 131), in Colin Lindsay, The
Evidente for the Papacy, (London: Longmans, 1870),50
“Bendito eres tú … llamando, me imagino, nada más la
roca, en alusión a su nombre, por la inmovil y estable fe del discípulo
sobre el cual la Iglesia de Cristo es fundada y fijada sin
peligro de fallar”
Cyril, On the Holy Trinity [426 A.D.], in E. Giles, Documents
Illustrating Papal Authority A.D.96-454,(London:SPCK, 1952),258
“Él promete fundar la Iglesia, estableciendola inamovible,
como Él es el Señor de la fuerza, y sobre esta Él coloca a
Pedro como pastor”
(Ciryl,Comm. On Matt., ad. Loc., Migne, Patr. Graec., vol.72,
col.424), in Michael M. Winter, Saint Peter and the Popes,
(Baltimore: Helicon, 1960), 74. [429 A.D.]
Llama a Pedro “el príncipe de los santos discípulos”:
“…Pedro que era el príncipe de los santos discípulos..”
(Cyril, Ib. l. Xii. Waterworth, rev.,The Faith of Catholics, vol.2,
(New York: Pustet & Co.,1884),46
“Además de todo esto, permitanme presentar al lider de los
santos discípulos, Pedro, que, cuando el señor, en una cierta
ocasión, le preguntó «¿quién dicen los hombres que es el hijo
del hombre?» gritó al instante, tu eres el Cristo, Hijo del Dios
vivo”
(Cyril,T.v.P.2,Hom.viii. De Fest. Paxch. p. 105.), in Joseph
Berington, John Kirk, eds., and James Waterworth, rev., The Faith of
Catholics, vol. 2,(New York: Pustet & Co., 1884),46.
En otros textos le llama “el elegido de los santos apóstoles”,
“el Coro”, etc. (Expresiones no precisamente de quien desconoce
su primado).
Teodoreto de Ciro
Citas aportadas por el artículo:
Que nadie neciamente suponga que el Cristo es cualquier otro que
el Hijo unigénito. No nos imaginemos más sabios que el don del
Espíritu. Escuchemos las palabras del gran Pedro, «Tú eres el
Cristo, el Hijo del Dios viviente». Escuchemos al Señor Cristo
confirmando esta confesión, pues «Sobre esta roca», dice, «edificaré
mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella».
Por tanto también el sabio Pablo, excelentísimo arquitecto de
las iglesias, no fijó otro fundamento que éste. «Yo», dice, «como
perito arquitecto he puesto el fundamento, y otro construye
encima. Pero que cada quien vea cómo edifica. Pues ningún hombre
puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es
Jesucristo». … Por tanto nuestro Señor Jesucristo permitió
al primero de los apóstoles, cuya confesión Él había fijado
como una suerte de cimiento y fundamento de la Iglesia, que
vacilase, y que lo negase, y entonces lo levantó de nuevo…
Ciertamente él está llamando a la fe piadosa y a la confesión
verdadera una «roca». Pues cuando el Señor preguntó a sus discípulos
quién decía el pueblo que era él, el bendito Pedro habló,
diciendo «Tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviente». A lo cual
el Señor respondió: «De cierto, de cierto te digo que eres
Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del
infierno no prevalecerán contra ella».
Epístola 146; 77; Comentario al Cantar de los Cantares, II,14.
(NPNF2 3)
Nilo de Ancira tampoco rechaza el primado de Pedro, por el
contrario, le reconoce como “el primero de los apóstoles”
y afirma que la Iglesia se edifica sobre su confesión de fe. En su
epístola al Papa Leo exhorta a acudir y a apelar a la sede apostólica
(Roma) la cual ocupa el primer lugar, cuando se necesiten curar las
heridas de las Iglesias.
“Si Pablo, el heraldo de la verdad, la trompeta del Espíritu
Santo, se apresuró al gran Pedro para que pudiera llevar de él la
solución deseada de las dificultades a aquellos que en Antioquía
estuvieron dudando sobre la vida según la ley, mucho mas
nosotros, hombres insignificantes y diminutos, apresurémonos a la
silla apostólica en orden de recibir una cura a las heridas de las
Iglesias. Por todas esas razones es mantenida en el primer lugar, en
la medida como ustedes la ven adornada de tantos privilegios“
Theodoret of Cyrus,To Pope Leo,Epistle 113(A.D. 449),in
NPNF2,III:293
Basilio de Seleucia
Citas aportadas por el artículo:
En obediencia la lengua de Pedro se puso en movimiento y aunque
ignorante de la doctrina, aportó una respuesta: «Tú eres
Cristo, Hijo del Dios viviente»… Ahora Cristo llamó a esta
confesión una roca, y nombró a quien la confesó «Pedro»,
percibiendo la apelación como apropiada para el autor de esta
confesión. Pues esta es la solemne roca de la religión, esta
es el muro de la fe y el fundamento de la verdad: «Pues nadie
puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es
Cristo Jesús».
Oración XXV,4 (PG 85:297-298 )
Se sigue repitiendo el anacronismo de pensar que porque un padre
escribe que Pedro recibió su nombre (roca) por su confesión, se
rechaza de algún modo el primado de Pedro. Se omiten también
textos donde se le reconoce su primacía:
Asimismo, para Basilio, San Pedro es el líder (CORO), de
los apóstoles, y el jefe de los discípulos de Cristo.
(Basil, Oratio XVII, MPG, vol. 85, col. 217), in Michael M. Winter,
Saint Peter and the Popes, (Baltimore: Helicon, 1960), 74
“Pedro es nuevamente llamado el CORO de los apóstoles”
(Basil, Orat. Xxv. p. 138 ), in Joseph Berington, John Kirk, eds.,
and James Waterworth, rev., The Faith of Catholics, vol. 2, (New
York: Pustet & Co., 1884),49
León I Magno
Citas aportadas por el artículo:
Nuestro Señor Jesucristo, Salvador de la humanidad, instituyó la
observancia de la religión divina, la cual Él quiso que por la
gracia de Dios derramase su brillo sobre todas las naciones y
todos los pueblos de tal forma que la Verdad, que antes estaba
confinada al anuncio de la Ley y los Profetas, pudiese a través
del sonido de trompeta de los Apóstoles salir para la salvación
de todos los hombres, como está escrito: «Su sonido ha salido a
cada tierra, y sus palabras hasta los confines del mundo». Mas
este sacramento misterioso el Señor deseó que fuese la ocupación
de todos los Apóstoles, pero de tal forma que Él ha puesto el
cargo principal en el bendito Pedro, jefe de todos los Apóstoles;
y de él como de la Cabeza desea que sus dones fluyan a todo el
cuerpo; de modo que cualquiera que se atreve a separarse de la sólida
roca de Pedro pueda entender que no tiene parte ni porción en el
misterio divino. Pues Él deseó que aquel que había sido
recibido al compañerismo en Su unidad indivisa que fuese nombrado
como Él mismo lo fue, cuando dijo: «Tú eres Pedro, y sobre
esta roca edificaré mi Iglesia»; para que la edificación del
templo divino por el maravilloso don de Dios pudiese descansar el
la sólida roca de Pedro: fortaleciendo a Su Iglesia tan
ciertamente que ni la precipitación humana pudiera asaltarla, ni
las puertas del infierno pudieran prevalecer contra ella. Pero a
esta santísima firmeza de la roca, levantada, como hemos dicho,
por la mano edificadora de Dios, un hombre debe desear destruirla
en extrema impiedad cuando trata de quebrantar el poder de ella,
favoreciendo sus propios deseos, y no siguiendo lo que él recibió
de los antiguos…
Epístola a los Obispos de la Provincia de Viena, X (NPNF2 12:8-9)
Y cuando ellos hubieron registrado las varias opiniones de
otras gentes, Él dijo, «Pero vosotros, ¿quién decís que soy?»
… Ante lo cual el bendito Pedro, cuya confesión divinamente
inspirada estaba destinada a beneficiar a todas las naciones,
dijo, «Tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviente». Y no
inmerecidamente fue declarado él bendito por el Señor, tomando
de la piedra angular principal la solidez del poder cuyo nombre
también expresa, él, quien, a través de la revelación del
Padre, le confesó ser a la vez Cristo e Hijo de Dios…
Carta a Flaviano, XXVIII, 5 (NPNF2 12:41-42)
Y si Eutiques hubiese creído esto inteligente y totalmente,
nunca se hubiera retirado del camino de esta Fe. Pues Pedro
recibió esta respuesta del Señor por su confesión: «Bendito
eres tú, Simón bar Jonás; pues carne y sangre no te lo ha
revelado, sino mi Padre que está en el cielo. Y te digo que tú
eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y las puertas
del Hades no prevalecerán contra ella». Pero el que tanto
rechaza la confesión del bendito Pedro como contradice el
Evangelio de Cristo, está muy lejos de la unión con este
edificio; pues se muestra a sí mismo como no habiendo nunca
tenido ningún celo por entender la Verdad, y tener solamente la
vacía apariencia de alta estima, quien no adornó las canas de la
ancianidad con ningún juicio maduro del corazón.
Carta al Sínodo de Éfeso XXXIII, 1 (NPNF2 12: 47)
Ya que, por tanto, la Iglesia universal ha devenido una roca
(petra) a través de la edificación de la Piedra original, y
el primero de los Apóstoles, el beatísimo Pedro, oyó la voz del
Señor diciendo, «Tú eres Pedro, y sobre esta roca (petra)
edificaré mi Iglesia» , quién hay allí que se atreva a
asaltar tal fuerza inexpugnable, a menos que sea el anticristo o
el diablo, quien, permaneciendo inconverso en su impiedad, está
ansioso por sembrar mentira mediante los vasos de ira que son
apropiados para su perfidia, mientras bajo el falso nombre de la
diligencia pretende estar en busca de la Verdad.
Carta a León César CLVI, 2 (NPNF2 12:100)
Y de Su gobierno y protección eterna hemos recibido también
el apoyo de la ayuda de los Apóstoles, la cual ciertamente no
cesa en su operación; y la fuerza del fundamento, sobre la cual
se levanta toda la superestructura de la Iglesia, no se debilita
por el peso del templo que descansa sobre él. Pues la solidez
de aquella fe que fue alabada en el jefe de los Apóstoles es
perpetua; y como permanece aquello que Pedro creyó en Cristo, así
permanece lo que Cristo instituyó en Pedro. Pues cuando, como
se ha leído en la lección del Evangelio, el Señor hubo
preguntado a los discípulos quién creían ellos que era Él, en
medio de las variadas opiniones sostenidas, y el bendito Pedro
hubo replicado, diciendo, «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente», el Señor dice, «Bendito eres tú, Simón bar Jonás,
porque carne y sangre no te lo ha revelado, sino mi Padre que está
en el cielo. Y te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca
edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán
contra ella. Y te daré las llaves del reino de los cielos. Y lo
que atares en la tierra, será atado en el cielo; y lo que
desatares en la tierra, será desatado también en el cielo».
La dispensación de la Verdad por tanto permanece, y el bendito
Pedro perseverando en la fuerza de la Roca, que él ha recibido,
no ha abandonado el timón de la Iglesia, que él tomó. Pues
él fue ordenado antes que el resto en tal forma que de ser
llamado la Roca, de ser pronunciado el Fundamento, de ser
constituido el Portero del reino de los cielos, de ser
colocado como Árbitro para atar y desatar, cuyos juicios retendrían
su validez en el cielo, de todos estos títulos místicos podemos
conocer la naturaleza de su asociación con Cristo. Y aún hoy él
más plena y efectivamente desempeña lo que le está confiado, y
realiza cada parte de su obligación y encargo en Él y con Él, a
través de Quien ha sido glorificado. Y así, si cualquier cosa
es rectamente hecha y rectamente decretada por nosotros, si
cualquier cosa se gana de la misericordia de Dios por nuestras
cotidianas súplicas, es por su obra y méritos cuyo poder vive y
cuya autoridad prevalece en su Sede. Pues esto, amadísimos, fue
ganado por aquella confesión, la cual, inspirada en el corazón
del Apóstol por Dios el Padre, trascendió toda la incertidumbre
de las opiniones humanas, y fue dotada con la firmeza de una roca,
la cual ningún asalto podría conmover. Pues en toda la Iglesia
Pedro diariamente dice: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente», y toda lengua que confiesa al Señor acepta la
instrucción que su voz trae. Esta Fe conquista al diablo, y
quebranta las ataduras de sus prisioneros. Nos arranca de esta
tierra y nos planta en el cielo, y las puertas del Hades no pueden
prevalecer contra ella. Pues con tal solidez está dotada por Dios
que la depravación de los heréticos no pueden dañarla ni la
incredulidad de los gentiles vencerla.
Sermón III , 2-3 (NPNF2 12:117)
Y rectamente fue el bendito Apóstol Pedro alabado por confesar
esta unión, quien cuando el Señor estaba averiguando qué conocían
de Él los discípulos, rápidamente se anticipó al resto y dijo,
«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Y esto
ciertamente vio, no por la revelación de carne o sangre, que podrían
haber retardado su visión interior, sino por el mismo Espíritu
del Padre obrando en su corazón creyente, para que en
preparación para gobernar toda la Iglesia él pudiera primero
aprender lo que habría de enseñar, y para la solidificación
de la Fe, la cual estaba destinado a predicar, pudiese recibir
este reaseguro, «Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi
Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella».
Esta fuerza, por tanto, de la Fe cristiana, la cual, construida
sobre una roca inexpugnable no teme a las puertas de la muerte,
reconoce al único Señor Jesucristo como tanto verdadero Dios y
verdadero Hombre, creyéndolo asimismo el Hijo de la Virgen, quien
es el Creador de su Madre; nacido también al final de los
tiempos, aunque es el Creador del tiempo; Señor de todo poder, y
aún así mortal; ignorante del pecado, y aun así sacrificado por
los pecadores según la semejanza de carne pecaminosa.
Sermón sobre la Pasión, XI Sermón LXII, 2 (NPNF2 12:174)
Estos textos que ha compartido el doctor son una excelente síntesis
de la doctrina católica sobre el primado del cual León se cuenta
como un exponente importantísimo.
Es importante observar que León ve ambas interpretaciones de Mateo
16,18 como complementarias. En un lugar dice “de modo que
cualquiera que se atreve a separarse de la sólida roca de Pedro
pueda entender que no tiene parte ni porción en el misterio divino,
lo cual es un reconocimiento directo de Pedro como la roca (Por
tanto, tampoco Leon rechazaba esta interpretación), en otro lugar
aclara “Pues Pedro recibió esta respuesta del Señor por su
confesión” . Afirma que así como “la solidez de aquella
fe que fue alabada en el jefe de los Apóstoles es perpetua; y como
permanece aquello que Pedro creyó en Cristo, así permanece lo que
Cristo instituyó en Pedro” , lo cual es una afirmación de
que Cristo realmente instituyo en Pedro un ministerio imperecedero,
y esto lo aclara en otro lugar: “Pues él fue ordenado antes
que el resto en tal forma que de ser llamado la Roca, de ser
pronunciado el Fundamento, de ser constituido el Portero del reino
de los cielos”
Esta vez es de elogiar que el doctor no solo remitiera los textos
donde Leon I ve en la confesión de Pedro, la piedra sobre la que se
edifica la Iglesia, sino que también compartió aquellos donde se
refiere explícitamente a Pedro como la Piedra, y como el mayordomo
del reino de los cielos.
Pero hay muchos otros textos de Leon I a favor del primado romano.
Es recomendable leer completa la epístola 10 (la epístola a los
Obispos de la de Viena citada por Saraví) donde se refiere al
Obispo de Roma como heredero y sucesor de Pedro, así también la fe
y el orden eclesiástico son garantizados por la sede de Pedro.
Sostiene su interpretación principalmente en los textos Mateo
16,16-19; Lucas 22,32s y Juan 21,15-19. También llama a Pedro guía
de todos los pastores (Sermón 4,2 y 5,2) y conciente de su primacía
le hace notar al emperador que no puede hacer de Constantinopla una
sede apostólica (Ep 104,3).
Otros textos interesantes donde Leon I muestra una clara conciencia
de su primacía jurisdiccional:
“…para que, imitando a nuestra mansedumbre, nos asistieras en
el cuidado que debemos principalmente a todas las iglesias por
institución divina, y podría, en cierta medida, hacernos presentes
visitando aquellas provincias lejanas… La conexión de la
totalidad del cuerpo nos hace a todos saludables, todos por igual
hermosos, y esta relación de hecho, requiere la unanimidad de
todo el cuerpo, pero sobre todo exige la armonía entre los presbíteros.
Y aunque tienen una dignidad común, todavía no tienen el mismo
rango, en la medida en que incluso entre los bienaventurados Apóstoles,
a pesar de la similitud de estado honorable, había cierta
distinción de poder, y mientras la elección de todos ellos es
igual, a uno le fue dado tomar el liderazgo del resto…el
cuidado de la Iglesia universal deben converger hacia la sede de
Pedro, y en cualquier lugar no debe ser separado de su cabeza”
Leon I (Letter XIV. To Anastasius, Bishop of Thessalonica, I, XII;
NPNF 2, Vol. XII)
“De todo el mundo sólo uno, Pedro, es elegido para presidir
la convocatoria de todas las naciones, y sobre todos los demás Apóstoles,
y sobre de los Padres de la Iglesia. . . Pedro. . . les
gobierna a todos, de los cuales también Cristo es su principal
gobernante”
(Sermon 4, 2; Jurgens, III, 275)
“El más bendecido Pedro recibió la jefatura de los Apóstoles
del Señor, y la Iglesia de Roma todavía se rige por sus
instituciones”
Leon I (To Dioscorus, Bishop of Alexandria: Letter 9, 1, NPNF 2,
Vol. III, 7)
Gregorio I Magno
“Pero ya que no es mi causa, sino la de Dios, ya que las
leyes piadosas, ya que los santos sínodos, ya que los mismos
mandamientos de nuestro Señor Jesucristo son trastornados por la
invención de una cierta orgullosa y pomposa frase, que sea el
piadosísimo Señor que corte el lugar de la llaga, y ate al
paciente remiso en las cadenas de la augusta autoridad. Pues al
ligar estas cosas ajustadamente alivias a la república; y,
mientras cortas estas cosas, provees el alargamiento de tu
reinado.
Pues a todos los que conocen el Evangelio les es evidente que
por la voz del Señor el cuidado de toda la Iglesia le fue
confiado al santo Apóstol y Príncipe de todos los Apóstoles,
Pedro. Pues a él se le dice, «Pedro, ¿me amas? Apacienta a
mis ovejas». A él le es dicho, «He aquí, Satanás ha deseado
zarandearos como trigo; y yo he orado por ti, Pedro, para que tu
fe no falle. Y tú, cuando te hayas convertido, fortalece a tus
hermanos». A él se le dice, «Tú eres Pedro, y sobre esta roca
edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán
contra ella. Y te daré las llaves del reino del cielo; y lo que
atares en la tierra será también atado en el cielo; y lo que
desatares en la tierra, será desatado también en el cielo».
Ved, él recibió las llaves del reino celestial, y le es dado
poder para atar y desatar, le es confiado el cuidado y la
principalidad de toda la Iglesia, y aún así él no es llamado el
Apóstol universal; mientras que el santísimo hombre, mi compañero
sacerdote Juan, intenta ser llamado obispo universal. Estoy
forzado a gritar y decir ¡Oh tiempos, oh costumbres!
Ved, todas las cosas en las regiones de Europa son entregadas
al poder de los bárbaros, las ciudades son destruidas, los campos
arrasados, las provincias despobladas, ningún labriego habita la
tierra, los adoradores de ídolos prevalecen y dominan para la
matanza de los fieles, y aun sí sacerdotes, quienes deberían
ellos mismos yacer llorando sobre el piso y en cenizas, buscan
para sí nombres de vanagloria, y se glorían en nombres nuevos y
profanos.
¿Defiendo yo mi propia causa en este asunto, piadosísimo Señor?
¿Resiento que se me haya hecho mal a mí especialmente? No, la
causa de Dios Omnipotente, la causa de la Iglesia universal.
¿Quién es éste que, contra las ordenanzas evangélicas,
contra los decretos de los cánones, presume para usurpar para sí
un nuevo nombre? Lo haría aquél si por él mismo fuese, si
pudiera ser sin ninguna mengua de los demás – codicia ser
universal.
Y ciertamente sabemos que muchos sacerdotes de la Iglesia de
Constantinopla han caído a la vorágine de la herejía … Si
entonces cualquiera de esa Iglesia toma para sí aquel nombre, por
el cual se hace la cabeza de todos los buenos, se sigue que la
Iglesia universal cae de su pedestal (lo cual no permita Dios)
cuando aquel que es llamado universal cae. Pero lejos de los
corazones cristianos esté aquel nombre de blasfemia, en el cual
es quitado el honor de todos los sacerdotes, mientras se lo arroga
locamente para sí uno (solo).
Ciertamente, en honor de Pedro, Príncipe de los Apóstoles, le
fue ofrecido por el venerable sínodo de Calcedonia al romano pontífice.
Pero ninguno de ellos ha jamás consentido usar tal nombre de
singularidad, no sea que, por algo que se le da peculiarmente a
uno, los sacerdotes en general sean deprivados del honor que se
les debe. ¿Cómo es que nosotros no buscamos la gloria de
este título aun cuando es ofrecida, y otro pretende arrebatarlo
para sí mismo aunque no se le ofrece?
Epístola XX a Mauricio César (NPNF 2 12:170-171)
Este texto no es realmente citado para presentarlo como un rechazo
de Gregorio I al primado de Pedro, ya que de plano cuando allí
Gregorio I escribe que el “el cuidado de toda la Iglesia le
fue confiado al santo Apóstol y Príncipe de todos los Apóstoles,
Pedro” no solo está reafirmando el primado de la Pedro en
la Iglesia, sino reafirmando su primacía jurisdiccional sobre todas
las Iglesias del mundo (Lo mismo cuando dice que a él “le
es confiado el cuidado y la principalidad de toda la Iglesia”).
Este texto es citado porque Gregorio I rechaza aquí el título de
obispo universal.
Como esta controversia está más allá del alcance del artículo,
bastará solo una breve referencia. El patriarca de Constantinopla
había hecho suyo el titulo de obispo universal, el cual el Papa se
había negado a utilizar a pesar de que reconoce que él si tenía
derecho a usarlo tal como había proclamado el concilio ecuménico
de Calcedonia. Es por eso que el papa afirma que cualquiera de esa
sede (Constantinopla) que por usurpación se apodere de ese título
es precursor del anticristo.
El Papa no hubiera actuado de esa manera si no hubiera estado
convendido de su primacía jurisdiccional inclusive sobre el
patriarca de Constantinopla. A esto sus declaraciones son de lo más
explicitas, al punto de afirmar que nadie duda que la iglesia de
Constantinopla está bajo sujeción de la Sede apostólica (Ep.
9,26).
En resumen, si Gregorio Magno creía que la sede apostólica es
la cabeza de todas las Iglesias (Ep. 13,1), que los concilios no
tienen autoridad ni fuerza sin el consentimiento de la sede apostólica
(Ep 9,156), que el Papa como sucesor de Pedro jefe de los apóstoles
tiene un derecho divino de primacía (Ep 3,30) ¿Hemos de pensar que
rechazaba el primado?. Y si la intención era probar que rechazaba
ver Pedro la piedra de Mateo 16,18, también aquí ha fallado.
Otros textos:
“¿Quién puede ignorar el hecho de que la santa iglesia
es consolidada en la solidez del príncipe de los Apóstoles, cuya
firmeza de carácter extendió su nombre tal que debería ser
llamado Pedro después «roca», cuando la voz de la verdad dice
«Yo te dará las llaves del reino de los cielos». Para él
nuevamente es dicho: “Cuando hayas vuelto se el apoyo de tus
hermanos”
Gregory the Great (Epistle 40; Winter, 66)
“… la Sede Apostólica, está, por orden de Dios,
establecida sobre todas las Iglesias…”
Gregory the Great (Letter to Subdeacon John; Register of the
Epistles, Book III, Epistle XXX; NPNF 2, Vol. XII)
Beda el Venerable
“Tú eres Pedro y sobre esta roca de la cual has tomado tu
nombre, esto es, sobre mí mismo, edificaré mi Iglesia, sobre
aquella perfección de la fe que tú confesaste edificaré mi
Iglesia por cuya unanimidad de confesión si alguno se
desviase aunque en sí mismo pareciera hacer grandes cosas, él no
pertenece al edificio de mi Iglesia. … Metafóricamente se le
dice a él que la Iglesia ha de ser construida sobre esta roca, es
decir, el Salvador que tú confesaste, quien ha concedido
participación al fiel confesor de su nombre.”
Homilías 23 (PL 94:260)
El mismo caso donde se ve a Beda haciendo uso de una interpretación,
sin negar el primado de Pedro. Se omiten nuevamente textos conde lo
reconoce explícitamente:
“El beato Pedro recibió de manera especial las llaves
del reino de los cielos y la jefatura del poder judicial, tal
que todos los creyentes en todo el mundo pueden entender que todos
los que en modo alguno se aparten de la unidad de la fe y la comunión,
por ejemplo, no pueden ni ser eximigos de las consecuencias de sus
pecados, ni entrar por la puerta del reino de los cielos”
Bede. Ven Hom. In die S.S. Pet. Et Paul.) in Charles F. B. Allnatt,
ed., Cathedra Petri-The Titles and Prerocatives of St. Peter,
(London: Burns & Oates, 1879), 36
El siguiente texto es aun reconocimiento aún más claro de la
primacía petrina:
Pedro recibió las llaves de los cielos como una señal
para todos los hijos de la Iglesia, de manera que si se separan de
la fe que él enseña, renuncian a toda esperanza de ser absueltos
de su culpa y de entrar en los portales eternos… Y yo les digo
que Pedro es el portero a quien no contradeciré, sino que
obedeceré sus decretos en todo, no sea que cuando llege a las
puertas del cielo no se abran”
Bede, in Colman Barry, Readings in Church History (Westminster, MD:
Newman Press, 1957), vol. 1,273), in Michael Malone, The Apostolic
Digest, (Irving, TX: Sacred Heart, 1987), 243
Conclusión
En este estudio me he limitado por cuestión de espacio, a
estudiar la mayoría de padres de la Iglesia y escritores eclesiásticos
que el doctor Saraví ha citado. Es importante aclarar que hay
muchos otros padres de la Iglesia con testimonios bastante claros a
favor del primado de Pedro. Gracias a Dios, sus voces se elevan
desde el pasado para evitar que la historia sea distorcionada.
Creo que el propósito del artículo se ha cumplido a cabalidad,
y era demostrar que era FALSO que los padres de la Iglesia
rechazaban el primado de Pedro, e inclusive a Pedro mismo como la
Piedra de Mateo 16,18. Siglos han pasado desde estos testimonios,
sin embargo la doctrina católica se mantiene firme y coherente, y
sigue siendo “piedra” de tropiezo para muchos, y hasta
terribles, las palabras:
“Tu eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia”
Nota: Algunas de las citas las hemos tenido que traducir algunos
amigos y yo del ingles. Pido disculpas de cualquier impresición que
alguna traducción pueda tener. Agradezco también a mi amigo Jesús
Manuel (mejor conocido en los foros católicos como “Pelícano”),
quien me ayudó a traducir varias citas de las aquí expuestas.
Este artículo está en contínua mejora. Las actualizaciones serán
realizadas en www.apologeticacatolica.org
Bibliografía
Jesús, Peter & Keys, A Scriptural Handook on the Papacy,
Butler, Dahlgren, Hess
Upon This Rock, St. Peter and the Primary of Rome in Scripture and
the Early Church, Stephen K. Ray
El pontificado Romano en la historia, José Orlandis
Patrología I, Johannes Quasten, BAC 206
Patrología II, Johannes Quasten, BAC 217
Patrología III, Instituto Patristico Augustinianum, BAC 422
San Jerónimo, Obras Completas II, Comentario a Mateo y otros
escritos, BAC 624
The Faith of the Early Fathers, Tomos I,II, III, William A. Jurgens
Obras completas de San Agustín, (BAC 39,53,69,99,441,461,457,512)
Eusebio, Historia de la Iglesia, Paul L. Maier
The Church Fathers Were Catholic, Dave Armstrong
St. Athanasius, Arianism, and the Holy See, John Chapman
St. John Chrysostom on the Apostle Peter, John Chapman
St. Jerome and Rome, John Chapman
Pope Gregory the Great and the “Universal Bishop” Controversy,
PhilVaz
Fuentes Patrístisticas, Tomo 14, Tertuliano. “Prescripciónes
contra todas las herejías". Editorial Ciudad Nueva
San Hilario de Poitiers, La Trinidad, Edición preparada por Luis
Ladaria, BAC 481