Matrimonio:
odiado pero imitado
Max
Silba Abbott | msilva@ucsc.cl
Las
distintas iniciativas que pretenden desbancar al matrimonio
“tradicional”, suelen presentarlo como algo absurdo y arbitrario,
casi un error nefasto que se ha impuesto dogmáticamente y del cual por
fin podemos liberarnos.
Sin
embargo, al mismo tiempo que se lo critica, en el fondo se busca
imitarlo, al menos en parte. Así, la regulación de las uniones de
hecho pretende otorgarles un estatuto jurídico similar al matrimonio, y
en el caso del llamado matrimonio homosexual, se intenta hacerlo más
“inclusivo”.
Mas,
¿por qué, si por un lado se critica tanto al matrimonio, por otro
pretende imitárselo o usarlo como “paraguas” para otros eventos que
no se acomodan a su estructura “tradicional”?
En
realidad, si fuera una situación tan absurda, sencillamente se la
sustituiría por algo completamente distinto. Esto demuestra que el
matrimonio no es una institución tan errada ni dogmática como se
pretende.
Insistimos:
¿por qué no se sustituye su andamiaje jurídico por algo absolutamente
diferente? La respuesta parece ser que dada nuestra realidad, o si se
prefiere, en atención a la más íntima naturaleza humana, no cabe otra
forma de enfrentar o intentar enfrentar un cúmulo de necesidades del
hombre mismo, tal como no podemos vivir sin alimento, agua o aire. Pero
¿cuál es esta realidad tan evidente?
A
nuestro juicio, esta realidad apunta en primer lugar, a la necesaria
procreación de la especie humana para que ésta no se extinga, lo que
dada nuestra naturaleza sexuada, obliga a la unión entre personas de
distinto sexo; mas como se sabe, la tarea no termina sólo engendrando,
sino que luego de ese paso decisivo, comienza una larga etapa de educación
y formación de esos hijos –lo que desde su perspectiva, viene a ser
un derecho–, hijos que son el futuro de cualquier sociedad, lo que
hace que exista un especial interés público por su cuidado. A esto se
añade el genuino amor humano entre hombre y mujer, quienes encuentran
en el otro un “compañero de viaje” en esta vida, con quien
proyectarse como personas, junto a los hijos, cuando los hay.
Y
es esto, precisamente, lo que poco a poco ha acabado regulando el
vilipendiado matrimonio, que sencillamente, busca dar un marco jurídico
estable para que este aspecto tan fundamental de la vida individual y
social pueda llevarse a cabo, imponiendo las obligaciones y derechos
correspondientes. Ello explica que pese a criticarlo, siempre se busque
imitarlo, porque en el fondo, es una realidad in-eliminable para el ser
humano.
En
consecuencia, si podemos comprender su razón de ser (con lo que queda
claro qué es matrimonio y qué no), ¿por qué se lo sigue criticando
tanto y al mismo tiempo se busca imitarlo (porque en ambas situaciones
se lo “copia” de alguna manera), ya sea con una institución de peor
calidad, ya sea deformándolo?
|