NENNOLINA Y JESÚS

      Querido Jesús crucificado, yo te quiero tanto y te amo tanto. Yo quiero estar contigo en el Calvario. Querido Jesús, dile a Dios Padtre que también a él le quiero mucho. Querido Jesús, dame tú la fuerza necesaria para soportar estos dolores que te ofrezco por los pecadores. Querido Jesús, dile al Espíritu Santo que me ilumine de amor. Dile a la Virgen que la quiero mucho y que quiero estar junto a ella. Querido Jesús, te quiero repetir que te quiero mucho, mucho.
      
Estas palabras fueron escritas por una niña de seis años y medio, enferma de cáncer de huesos, a la que tuvieron que amputar una pierna. Era italiana y murió en 1937. Se llamaba Antonietta, aunque los suyos preferían dirigirse a ella con el cariñoso apelativo de Nennolina. Durante su enfermedad, escribió cientos de cartas a Jesús. Cada noche las colocaba debajo de una estatuilla del Niño Jesús, para que él viniera de noche a leerlas. La costumbre se inció un día en que su madre le sugirió la idea de que dictase una carta, dirigida a la directora del colegio de monjas donde estudiaba, pidiéndole que le permitiesen hacer la primera comunión. Su propia madre no podía dar crédito a lo que vino después.
       Ahora el Papa, mediante un decreto de la Congregación para las Causas de los Santos, acaba de reconocer de forma oficial las virtudes heroicas de Nennolina, con lo que se ha dado el primer paso de cara al proceso de beatificación.
       ¿No estaremos subestimando a los niños?