No al «derecho al aborto» como si fuera un «derecho humano» más
Qué alegría que ReL sea el primer medio de comunicación que da la noticia, y apoya, una iniciativa global de la «Cultura de la Vida»: que la vida siga siendo un derecho humano, sin limitaciones, con la adecuada interpretación en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No es la primera vez que se intenta, ahora la excusa es el aniversario de la Declaración el día 10 de diciembre. Un conjunto de lobbys abortistas de la ONU, bien apoyados y financiados, quieren que el aborto sea reconocido como un derecho. C-FAM —Catholic Family and Human Rights Institute—, el único grupo provida que trabaja de forma estable en la ONU, está promoviendo una recogida de firmas para que se mantenga y interprete correctamente el derecho a la vida de cada ser humano desde su concepción hasta su muerte natural y el derecho de cada niño o niña a ser educados por sus padres. ¿A qué suena muy familiar, aquí en España? En la blogosfera, anoche, lo comentaban, cada uno a su estilo, Scriptor.org y Embajador. El primero, con su proverbial maestría de maestros, «es de esperar que quien lo firme, esté racionalmente de acuerdo con lo que dice el escrito en cuestión», «es importante actuar, si de verdad pensamos que vivimos en una realidad cívica, con comunicación interactiva, tipo al menos ‘2.0′», ¿persuasivo?. El segundo, nos indica un cariñoso «hazlo ahora, no lo dejes para más tarde», muy conocedor de la naturaleza humana (eso sí, después de haberlo argumentado, claro). El tema de los «derechos reproductivos» es importante, es mucho más que una batalla del lenguaje. La historia está espléndidamente relatada y analizada por Eugenia Rocella en el ensayo No crezcáis, no os multipliquéis, la segunda parte del libro Contra el Cristianismo. Recuerdo también 1995, el estado más pequeño del mundo, con el líder más grande, protagonizó en la Cumbre Mundial de la ONU sobre la Mujer un episodio heroico, digno de ser relatado por Tolkien. Juan Pablo II encarga de la misión del Vaticano a Mary Ann Glendon. Poco a poco va recabando apoyo de todas las naciones, razas y religiones y consigue parar el primer golpe de los grupos abortistas, de planificación familiar y de las poderosas industrias y fundaciones de la Cultura de la Muerte. Una historia que pone los pelos de gallina, desde entonces se recrudece la iniciativa para quitarle al Estado Vaticano la condición de estado en la ONU. A principios de octubre, la Conferencia Internacional para el Aborto Seguro (con el patrocinio de varias agencias de la ONU, entre ellas UNICEF), lanzó —liderado por el Marie Stopes y Women Deliver— la campaña de recogida de firmas para una llamada a:
El C-FAM, contrarrestó la iniciativa. Tenemos la oportunidad de volver a estar a la altura. Esta vez no hay más que firmar el manifiesto, estando racionalmente de acuerdo, pero ahora. Para los que tienen pereza de ir al enlace, lo reproduzco: Nosotros, los ciudadanos de los estados miembros de la Organización
de las Naciones Unidas, en este año del 60 Aniversario de la
Declaración de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la
Resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones
Unidas 217 A(III) del 10 de Diciembre de 1948, Recordando que: La Declaración Universal es el logro de un estándar común para todas las personas y todas las naciones, Teniendo en cuenta que: Los derechos humanos, la dignidad, la libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia constituyen el patrimonio espiritual y moral en el cual se basa la unión de las Naciones, Indicamos que: Se debe dar apropiada consideración a
Por eso solicitamos: A todos los gobiernos interpretar de manera apropiada la Declaración Universal de los Derechos Humanos dado que:
Se firma aquí: Llamado internacional por los derechos y la dignidad de las personas y la familia Juanjo Romero, DeLapsis@gmail.com
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