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No
bajes la guardia, sigue adelante: Una vez, estando cansado de
buscar salidas en medio de mi camino espiritual, me puse en contacto con
un joven sacerdote Misionero del Espíritu Santo, pues ya no aguantaba
seguir así. Le conté lo que hacía como parte de la Iglesia y, al
mismo tiempo, le hable del desgaste que estaba sintiendo, de hecho, el
sacerdote me puso toda su atención, y me dijo algo que nunca olvidaré:
“haz lo que haces”, es decir, continúa con lo que vienes
trabajando, pues vale la pena. Me dijo que, aunque a veces
me sintiera cansado de luchar, valía la pena seguir haciendo mi
trabajo, lo cual, me confirmó en mi tarea y, desde ahí, por acción
del Espíritu Santo, logré “recargar baterías”, quitando mi visión
pesimista y cargada de agotamiento. Quise comentar lo anterior, pues
vale la pena, seguir adelante en nuestro camino tras las huellas de
Cristo Sacerdote y Víctima, ya que está en nuestras manos la
posibilidad de transformar positivamente la realidad que nos rodea.
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