No
todo es malo en la prensa
Diego
Contreras | laiglesiaenlaprensa.com
La
prensa ofrece
con más frecuencia de lo que uno imagina, noticias que van un tanto
contracorriente con lo que parecería que es la tendencia general. A
modo de ejemplo, cito algunas que he visto, aquí y allá, en los últimos
días.
La
primera es
una información sobre una joven magistrado italiana, Serena Riguzzi,
que decide colgar la toga para entrar en un monasterio de clausura de
carmelitas descalzas, cuando parecía que ya tenía resuelto el futuro.
No se trata de un propósito desesperado tomado tras un desengaño
amoroso ni nada de eso. Es una decisión muy meditada (leído en Libero,
2 de febrero).
La
segunda noticia
es la historia de un periodista italiano, Paolo Brosio, que después de
años de “desenfreno, sexo y droga, con los que pretendía huir de la
realidad” (muerte de su padre, abandono de su mujer, atentado contra
un local de su propiedad), da un giro radical a su vida y lo va contando
sin ñoñerías en colegios e institutos: “la Virgen me ha agarrado de
la mano y me ha salvado” (leído en Il
Giornale, 7 de febrero).
La
tercera es
sobre la actividad de Claudia Kroll, una actriz que protagonizó en los
noventa algunas películas pornográficas y que ahora -después de años
de profunda conversión y maduración- dirige un teatro para jóvenes,
inspirada en la “Carta a los artistas de Juan Pablo II”. Cuando
piensa en el pasado, dice, “veo que ha sido Dios quien me ha ayudado a
cambiar de vida. Ahora, además, trabajo más que antes” (leído en Il
Giornale, 23 de enero).
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