Diferentes sacerdotes, laicos y académicos hablaron sobre la
naturaleza del celibato, su origen y su sentido así como
sobre las excepciones que la Iglesia ha permitido
especialmente en algunos ritos orientales y en los sacerdotes
ex anglicanos que hayan contraído matrimonio y que desean
entrar en plena comunión con la fe católica.
El padre Pablo Gafael en su ponencia denominada «El celibato
sacerdotal en las iglesias orientales», reconoció que para
el tema de las excepciones que permite la Iglesia es necesario
entrar «con los pies de punta» mientras que el padre Stefan
Heid mostró en su ponencia cómo la Iglesia en la historia ha
ido discerniendo y asimilando la importancia de que los
sacerdotes vivan la continencia perfecta por el Reino de Dios.
Para aclarar este asunto, Zenit entrevistó al padre Laurent
Touze, profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz
en Roma, quien participó en este congreso con su ponencia:
«¿El celibato está vinculado al sacramento del orden? Para
una teología espiritual del celibato».
- ¿El celibato es un dogma de fe o una disciplina?
- Ni lo uno ni lo otro. No es un dogma de fe porque se ve hoy
actualmente en la Iglesia hay sacerdotes casados como por
ejemplo, algunos de la Iglesia católica oriental. No todos
pero algunos admiten sacerdotes casados o como se ha recordado
recientemente en el motu proprio del Santo Padre Anglicanorum
coetibus, publicado el pasado 4 de noviembre: entre los ex
anglicanos que quieren regresar a la comunión con la Iglesia
católica serán admitidos sacerdotes casados.
- Con esta medida ¿cree que podría un día el celibato
llegar a ser voluntario también para los sacerdotes del rito
latino?
- No, porque la Iglesia está entendiendo cada vez más la
relación entre el sacerdocio, el episcopado y el celibato. Es
algo que podría asemejarse a la revelación de un dogma
aunque no lo sea en este momento y se tiende siempre más a
entender que se debe promover entre los todos los sacerdotes y
también entre los sacerdotes católicos orientales una práctica
que sea verdaderamente similar a la que se vivía en los
primeros siglos.
- ¿Pero si en los primeros siglos había tantos sacerdotes
casados, entre ellos los apóstoles?
- Estudios han demostrado de un modo convincente que este
hecho debe interrogarse: no se vivía la continencia de todos
los clérigos, pero desde el momento de la inclusión del
orden sacerdotal estos hombres debían vivir la continencia
con el permiso de la propia mujer, porque esto era un
compromiso de la pareja
- ¿Entonces por que se hacen excepciones?
- Históricamente, porque ha habido una manipulación de
textos y creo que una mala traducción que la Iglesia
oriental, que se ha separado de Roma y ha reconocido que esto
que habían declarado contrariamente a la tradición, se podía
aceptar. En este sentido hay verdaderamente algunas
excepciones que la Iglesia ha descubierto que tenía la
posibilidad de admitir, pero que debían ser entendidas como
tales. Respetablemente, como lo ha subrayado el Concilio
Vaticano II en las iglesias católicas orientales, hay
sacerdotes casados santísimos que han contribuido mucho a la
historia de la Iglesia y a la fe en tiempos de persecución,
pero son verdaderamente excepciones y deben entenderse como
tales.
- Pero con los obispos no se hacen estas excepciones. ¿Tiene
un significado especial el celibato episcopal?
- Sin duda. Es muy distinto, tanto teológica como históricamente.
Es más, el Concilio Vaticano II con la constitución Lumen
Gentium ha definido que el episcopado es la plenitud del
sacramento del orden. Es necesario descubrir la especificidad
del episcopado y por ende, el celibato episcopal. Y puede
demostrarse con el hecho de que en el celibato o continencia
del obispo no se ha hecho nunca una excepción.
Esto es algo estudiado por la Iglesia sobre la cual el
pontificado romano ha debido reflexionar más recientemente en
la historia contemporánea en dos ocasiones: después de la
Revolución Francesa, donde algunos obispos, o mejor, ex
obispos pedían casarse.
Se ha estudiado y se ha dicho que era imposible, que esto no
se había hecho nunca, que estaba en juego el asunto dogmático
o todavía recientemente con la ordenación de hombres casados
y obispos esposados que se efectuaron en la ex Checoslovaquia
por imposición o con la presión del partido comunista al
poder. También allí la Iglesia había afirmado sobre el
hecho de que el obispo siempre debe ser célibe o si había
contraído matrimonio antes de su ordenación porque debería
vivir la continencia hasta el momento de su ordenación
episcopal.