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Peregrinar con los Reyes Magos: “Al
entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre,
y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros,
le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”. (Mateo
2:11) de
esta manera las Sagradas Escrituras nos narran la manera en que los
Magos de Oriente, tras haber sido guiados por la estrella, se
encontraron con el niño Jesús. Los popularmente conocidos como Reyes
Magos nos invitan a ponernos en marcha hasta encontrarnos con Cristo en
la persona de los pobres, abandonados, enfermos, etc. porque decir que
Jesús ya no está en medio de nosotros sería negar su presencia real
en los que sufren y necesitan de nuestra entrega. Los
Reyes Magos nos enseñan a reconocer a Jesús como nuestro salvador ya
que cuando lo encontraron de inmediato lo adoraron dándole varios
regalos. En muchos países de América Latina y Europa se ha perdido el
legado histórico de los Reyes Magos lo que, de hecho, tiene que
sensibilizarnos para reactivar la historia de éstos personajes bíblicos
que peregrinaron hasta encontrarse con el niño Jesús quien más tarde
moriría en la Cruz para salvarnos. La
historia de los Reyes Magos es fascinante porque tanto a grandes como a
pequeños les llega a lo más profundo ya sea por los recuerdos de la
infancia o por su interés al respecto como lectores de la Biblia.
Imaginemos todo el recorrido que tuvieron que hacer para encontrarse con
el niño Jesús porque, aunque la estrella los guiaba, la realidad es
que no les debieron haber faltado las dificultades, sin embargo, ellos
siguieron adelante con la firme convicción de adorar al Salvador. La
relación entre la estrella y los Reyes Magos no constituye un mito
porque se sabe que ellos eran astrónomos y, por ende, conocían esta
clase de fenómenos que, aunque ciertamente mostraban la acción divina,
no les eran del todo desconocidos. Una gran verdad es que no eran Reyes
sino personas muy sabias, sin embargo, lo importante y trascendente es
que fueron tres personajes que históricamente existieron y que
dedicaron su peregrinaje al niño Jesús. Carlos
Díaz, laico de la Familia de la Cruz
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