Es sabido que un intento muy perseguido por parte del
laicismo de todos los tiempos (sea la forma que haya tenido la ocultación de la
fe) es que lo religioso, la relación existente entre Dios y sus hijos quede
encorsetada en ciertos lugares para que, así, no pueda influir en la sociedad.
Por tanto, lo pretendido es esconder
Para tratar de evitar que cunda tan mal ejemplo se va a llevar a cabo en Madrid, el próximo 1 de marzo,
Las pretensiones de
O, lo que es lo mismo, que
Antes que nada hay que decir que no es que tanto los
sacerdotes como las personas que dedican sus vidas a la pertenencia a
institutos religiosos no estén, como se dice, «en el siglo» (de ahí lo de
«Seglar») sino que lo están de forma distinta, como para recordarnos la misión
que tenemos encomendada y que tales personas representan de forma tan especial.
Pero es a los seglares a los que nos toca no abandonar, por decirlo así,
nuestra área de juego porque si hacemos tal cosa seguros estamos que seremos
vencidos por el enemigo.
Corresponde, por tanto y sobre todo, a la gran mayoría de
creyentes que somos los laicos hacer que no se entorpezca la práctica de la fe
y que no se la encierre en los ámbitos en los que se pretende esconder. Aunque
sea cierto que lo íntimo y lo puramente físico de
Ya dice el Decreto Apostolicam Actuositatem (sobre el
apostolado de los laicos), dado en Roma, el 18 de noviembre de 1965 por Pablo
VI, que «Por nuestros
tiempos no exigen menos celo en los laicos, sino que, por el contrario, las
circunstancias actuales les piden un apostolado mucho más intenso y más amplio.
Porque el número de los hombres, que aumenta de día en día, el progreso de las
ciencias y de la técnica, las relaciones más estrechas entre los hombres no
sólo han extendido hasta lo infinito los campos inmensos del apostolado de los
laicos, en parte abiertos solamente a ellos, sino que también han suscitado
nuevos problemas que exigen su cuidado y preocupación diligente»
No cabe, por tanto, una fe estrictamente privada por
ausente del mundo ya que «el progreso de las ciencias y de la técnica» hace
necesario hacer explícita nuestra creencia en Dios y lo que, en relación a unas
y otra, supone tal creer. Si, por ejemplo, se habla de la evolución de las
especies no es posible callar y no decir que
Sobre esto, el presbítero Álvaro Rocha dice (en su obra
«La teoría de
Y sobre la necesidad de preocupación de lo religioso ante
el mundo y ante la voluntad, digamos (y en el peor sentido) «de privacidad»
(por egoísta) que abunda mucho,
Una forma, quizá, general, de respuesta a la anterior
pregunta la da, por ejemplo, el documento «Los cristianos laicos, Iglesia en el
Mundo» (surgido a raíz de
Y dice «animar el mundo», no abandonarlo aislándose de él
en la intimidad o en lo privado como buscando una introspección muy propia, y
poco fructífera, de otras espiritualidades que no son la católica.
Por eso, cabe repetir cuantas veces sea necesario que
Conoze.com