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Recibe un cordial saludo y gracias por escribirnos. Para darte mi respuesta para los argumentos de tu amigo, aprovecharé de utilizar las reglas hermenéuticas que un amigo (Fernando García Sotomayor, quien es pastor y director de un seminario protestante en Colombia) me ha compartido.
Los católicos interpretamos que Cristo se refería a Pedro como la Piedra en este texto, algunos protestantes dicen en Cristo se refería a sí mismo. Apliquemos la segunda regla hermenéutica que mi amigo pastor me suministró:
En dicha frase Cristo cambia el nombre a Simón por Pedro (que quiere decir Piedra). ¿Por qué se ha de pensar que Cristo se refería a sí mismo si acababa de cambiar el nombre de Pedro a Piedra? ¿Fue casualidad?
El contexto no revela que Cristo se refiriera a sí mismo, sino a Pedro. Primero porque como se ha hecho notar, es a Pedro a quien cambia el nombre y precisamente por Piedra. Segundo porque cuando en las Escrituras Dios cambia el nombre a una persona, ocurre un cambio de función o ministerio para ella. Ejemplos: A Abram Dios le cambia el nombre por Abraham porque le constituye en padre de muchedumbre de pueblos:
A Saraí (esposa de Abraham) Dios le cambia el nombre a Sara que significa “princesa fecunda", “madre de reyes":
A Jacob Dios le cambia el nombre por Israel porque “lucho con Dios y los hombres y venció”
El nombre de Jesús también tiene un significado:
Si todos los nombres tienen un significado y los cambios de nombre implican un cambio en la función o ministerio de la persona ¿Por qué ignorar aquí deliberadamente este contexto? Tercero, porque si vemos los versículos que preceden, Cristo le pregunta a Cristo “quien dice los hombres que soy yo", Pedro le contesta diciendo quien es él y su ministerio: “Tu eres el Mesías, el hijo del Dios vivo". Cristo le retribuye diciendo ahora quien es Pedro: “Tu eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia” Y si seguimos profundizando todavía más el contexto será fácil ver cual es el propósito de ese cambio nombre y cual es ese nuevo ministerio que implica:
El versículo que precede a Mateo 16,18 es este:
Cristo entrega las llaves del Reino de los cielos a Pedro. Su función será ser el portador de las llaves. ¿Esto se confirma por otras reglas hermenéuticas protestantes?. Si.
Un pasaje paralelo a Mateo 16,19 es sin duda Isaías 22 “Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre. Colgarán allí todo lo de valor de la casa de su padre - sus descendientes y su posteridad -, todo el ajuar menudo, todas las tazas y cántaros.Aquel día - oráculo de Yahveh Sebaot - se removerá la clavija hincada en sitio seguro, cederá y caerá, y se hará añicos el peso que sostenía, porque Yahveh ha hablado.” Isaías 22,20-25 Dicho texto es una profecía donde Dios instaurará un nuevo mayordomo en Israel (Elyaquím, quien de hecho llegó a ser mayordomo en lugar Sebná. Ver 2 Reyes 18,18; 19,2; Isaías 33,3; 37,2). El mayordomo era un ministro con las llaves del reino. Aunque el resto de ministros también tenían autoridad, la autoridad del mayordomo era superior. Todos ataban y desataban, pero lo que el mayordomo ataba los otros ministros no lo podían desatar y viceversa. (Se refiere esto a la autoridad de tomar decisiones). El mayordomo no era el rey, tenía autoridad conferida de la mano del Rey. ¿Por qué Cristo utiliza esta figura? Lo más lógico es pensar que Cristo quiere utilizar un ejemplo de su tiempo para que todos entendieran la nueva función de Pedro: Ser el nuevo mayordomo de su Reino. Así como los antiguos reyes de Israel tenían un mayordomo, Cristo designa al suyo: a Pedro. Todas estas reglas las ignoran los protestantes en la práctica. ¿Por qué la interpretación protestante es errada? Te diré ahora porqué la interpretación de que Cristo es la Piedra específicamente en Mateo 16,18 es incorrecta. La razón es porque los protestantes aplican un patrón fijo de significados a los elementos metafóricos. Esto es un exabrupto a cualquier exégesis seria. Me explicaré. En la Escritura entre todos los géneros literarios que podemos encontrar están las metáforas. En una metáfora se compara un elemento literal y se le asocia un significado. Ejemplos:
Ejemplos abundan, pero no es necesario citar más porque todos conocemos cuales metáforas hay en la Sagrada Escritura. En estas metáforas se utiliza una palabra o un objeto en sentido simbólico. No se hace referencia al objeto literalmente, pero sirve para sugerir una comparación. En este sentido Cristo no es literalmente luz, tampoco literalmente un pastor, mucho menos nosotros literalmente ovejas. Demás está decir que tampoco el Señor es una puerta ni una planta (una vid), sin embargo las metáforas nos ayudan a entender por medio de este tipo de comparaciones una realidad. Una vez aclarado esto, hay que entender que si bien en la Biblia hay muchas metáforas, los elementos utilizados en ellas no tienen un significado fijo. Es un error pensar que porque en Juan 8,12 se diga que Cristo es Luz del mundo, cada vez que en una metáfora aparezca la palabra luz, se refiere a Él. Un ejemplo claro lo tenemos en Mateo 5,14 donde Cristo nos dice: “Vosotros sois la luz del mundo” Eso es lo que hacen los protestantes. Tratan de buscar muchas metáforas donde Cristo es la piedra (o Roca), para tratar de establecer la tesis de que cada vez que se mencione la palabra piedra en la Escritura se refiere indiscutiblemente a Cristo. En Isaías 51,1 por ejemplo, dice: “mirad á la piedra de donde fuisteis cortados” , y en esta metáfora la piedra no es Cristo sino Abraham. El pasaje continúa “…y á la caverna de la fosa de donde fuisteis arrancados. Mirad á Abraham vuestro padre,” En 1 Pedro 2,5 se nos llama a nosotros “piedras vivas” Un ejemplo también lo tenemos en otro texto donde el fundamento es los apóstoles y profetas y Cristo figura de Piedra angular:
Sin embargo en otra metáfora el fundamento es Cristo
En el pasaje que nos aboca (Mateo 16,18 ) también se compara la Iglesia con un edificio, pero en esa metáfora Cristo está figurando como el constructor, no como parte de la construcción, lo vemos cuando utiliza el verbo “edificar” y lo conjuga en primera persona: “Edificaré”.Nosotros somos las piedras que Cristo va colocando, Pedro la primera. El error en este sentido es mezclar las metáforas o querer establecer un significado constante para un elemento literal en todas ellas. Con ese método se puede probar cualquier cosa, tomas una palabra de aquí, buscas el significado simbólico, y luego saltas allá, y el contexto de cada pasaje “bien gracias". Es importante señalar también que la Piedra angular de una construcción no es la piedra sobre la que se edifica la Iglesia. La primera piedra sobre la que se edifica una construcción está en la base, la piedra angular está en la parte superior y es la que le da consistencia a todas las demás. (En una construcción, por ejemplo, en una pirámide, realmente hay 5 piedras angulares, pero la que generalmente se refieren con la Piedra angular es la que está en la cúspide, no la que está en la base). Así podríamos construir una metáfora general donde es si se simboliza la Iglesia con un edificio espiritual, Cristo puede figurar como Piedra angular, Pedro y los apóstoles como fundamento, siendo Pedro la primera Piedra sobre la cual se edifica (el mayordomo) y nosotros piedras vivas que conforman el resto del edificio. A pesar de esto los protestantes ignoran el claro significado de Mateo 16,18 y se ven obligados a torcerlo para no aceptar el Primado de Pedro. “La paciencia de nuestro Señor juzgadla como salvación, como os lo escribió también Pablo, nuestro querido hermano, según la sabiduría que le fue otorgada. Lo escribe también en todas las cartas cuando habla en ellas de esto. Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente - como también las demás Escrituras - para su propia perdición. Vosotros, pues, queridos, estando ya advertidos, vivid alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos disolutos, os veáis derribados de vuestra firme postura.” 2 Pedro 3,15-17
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