Quinientos años de Derechos Humanos: su origen está en la Iglesia

Los dominicos, encarnados en la figura de fray Montesinos, sentaron en la Conquista de América las bases del respeto y la dignidad de la persona, del ‘otro’ indígena. Sin saberlo, estaban germinando una corriente de grandes defensores del Hombre que desembocaría en los actuales Derechos Humanos
Monumento en Santo Domingo que honra la memoria de Fray Antonio de Montesinos
Juan Francisco Jiménez Jacinto

El famoso discurso pronunciado en La Española (que actualmente contiene la República Dominicana y Haití) por fray Antón Montesinos en 1511 significó el pistoletazo de salida para que naciera el concepto y desarrollo de los Derechos Humanos. El contenido de las palabras de este fraile dominico, que denunciaban la explotación a la que estaban sometidos los indígenas reclamando su dignidad, inspiraron a muchos otros históricos baluartes de los Derechos Humanos como por ejemplo fray Bartolomé de las Casas, que precisamente estuvo presente en el histórico discurso que pedía la detención de aquella máquina de terror que era la Conquista, que torturaba y masacraba a los indígenas

Las buenas intenciones indigenistas de Montesinos y la orden dominica no hubieran tenido tanto auge sin la intervención de Bartolomé de las Casas. De las Casas se erigió como el paladín de la defensa indigenista de la España de la Conquista americana. Sus buenas relaciones con el monarca Carlos V beneficiaron sus postulados y facilitaron la creación de las Nuevas Leyes de encomiendas (de Burgos y Valladolid) que prohibían a los encomenderos explotar a los indígenas americanos. Isabel II ya en 1500 había prohibido la esclavitud, pero a menudo la realidad del Nuevo Mundo y las leyes que se dictaban desde el Imperio no guardaban relación. Se trataba de un territorio vasto y difícil de controlar.
 
Quinientos años del discurso de Montesinos
 
El próximo 21 de diciembre se conmemoran los quinientos años del sermón de Montesino en la isla de La Española. Era el IV Domingo de Adviento, 21 de diciembre de 1511 y el sermón hablaba por boca de los dominicos que habían llegado entonces a esas tierras.
 
Aquellos dominicos, afirma Calvo Alonso, “fueron unos profetas” y encarnaron, como dice fray Jesús Espeja, la figura del buen samaritano: “Escucharon el gemido de los indígenas maltratados, se dejaron alterar por el sufrimiento de los inocentes, y hablaron en nombre de Dios: ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿estos no son hombres?”, según reporta Zenit.
 
Eso no era suficiente y la Iglesia continuó la defensa de la dignidad de los hombres y mujeres de aquellas tierras. “El sermón y el papel de esos primeros frailes tiene un lugar importante en la historia de los derechos humanos”, subraya Calvo Alonso.
 
La Brevísima: texto capital en la concepción de la Controversia de Valladolid
 
El texto de la Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias de Bartolomé de las Casas data de 1552. Estaba dirigido al Emperador Felipe II, futuro rey de España, para que conociese las injusticias que se estaban dando en el Nuevo Mundo, ya que las Leyes Nuevas de 1542 que prohibían el sistema de encomiendas no se estaban cumpliendo.
 
Los treinta capítulos narran a modo de sumario lo ocurrido en el Nuevo Mundo (enumeración provincia por provincia, siguiendo el orden de las conquistas) relatando la larga lista de abusos cometidos por los españoles. No se trata de una obra historiográfica, sino un memorial de agravios. Aunque se basa en hechos reales, de las Casas exagera deliveradamento lo sucedido para llamar más la atención sobre el caso. Menéndez Pidal, en su obra El padre las Casas, su doble personalidad, califica estas dramatizaciones como “enormizaciones”.
 
El dominico se sirve de estas exageraciones de manera cuantitativa para describir el número de indígenas asesinados. En la obra habla de más de 15 millones de muertos, aunque si sumamos realmente sus números obtenemos más de 24 millones, este dato es imposible. Además de las matanzas también hubo epidemias que acabaron con la vida de muchos indígenas (por ejemplo la de viruela en 1545) y plagas de hambre por falta de cosechas fructíferas. El hilo en sí del argumento es real, pero está exagerado.
 
La obra de de las Casas dio lugar en Europa a la Leyenda Negra que ensombrecía a la España del momento y sirvió de eficaz propaganda a favor de los enemigos del imperio español.
 
La Leyenda negra española
 
La Leyenda Negra supuso uno de los ataques propagandísticos más violentos contra el imperialismo español. Se discutían las supuestas barbaries que cometían los españoles en suelo americano como una forma de desprestigiar su conquista y deslegitimar su autoridad para hacerlo.
 
Portugal, Francia, Inglaterra y los Países Bajos fueron los principales valedores que azuzaron esa leyenda ya que la conquista española iba en contra de sus intereses. Irónicamente el rey Francisco I de Francia pidió a España el testamento de Adán en el que se otorgaban tales derechos a los españoles.
 
Grabados difundidos por los enemigos del Imperio español para azuzar la Leyenda Negra 
 
La Junta de Valladolid: por primera vez un Imperio discute su legitimidad
 
La Junta de Valladolid es la denominación habitual del célebre debate que tuvo lugar en 1550 y 1551 en el Colegio de San Gregorio de Valladolid, dentro de la llamada polémica de los naturales (indígenas americanos o indios), y que enfrentó dos formas antagónicas de concebir la conquista de América, interpretadas románticamente como la de los defensores y la de los enemigos de los indios: la primera, representada por Bartolomé de las Casas, considerado hoy pionero de la lucha por los derechos humanos; y la segunda, por Juan Ginés de Sepúlveda, que defendía el derecho y la conveniencia del dominio de los españoles sobre los indígenas, a quienes además concibe como naturalmente inferiores.
 
El propósito declarado de la discusión era ofrecer una base teológica y jurídica segura para decidir cómo debía procederse en los descubrimientos, conquistas y población de las Indias. La discusión parte de bases teológicas. No discurría en torno a si los indígenas de América eran seres humanos con alma o salvajes susceptibles de ser domesticados como animales a pesar de que todavía hoy en día hay quien considera que fue así. Eso hubiera sido herético ya que estaba resuelto por la bula papal Sublimis Deus (1537) del papa Paulo III que afirmaba que eran hijos de Dios poseedores de alma.
 
El papel de Juan Ginés de Sepúlveda era la defensa de la guerra justa contra los indios a causa de sus pecados e idolatría (de no haberlos creído seres humanos, tampoco podrían pecar, y malamente podrían los españoles tener el deber de evangelización). Ginés de Sepúlveda defendió su inferioridad, que obligaba a los españoles a tutelarlos.
 
El hecho de que se considerara necesaria una reflexión pública como la de esta Junta se ha considerado siempre excepcional, en comparación con cualquier otro proceso histórico de formación de un Imperio. Por primera vez en la historia se puso a discusión la justificación jurídica de una guerra.
 
La Junta está en sintonía con la preocupación que la Monarquía Católica sintió siempre de mantener bajo un control paternalista a los naturales y que había producido el gran corpus legislativo de las Leyes de Indias. La nota que diferencia y distingue la colonización española de las de otros países es su intención y teoría, por la que se ventilaban y discutían públicamente los agravios, en jurídicas reuniones autorizadas y hasta convocadas por el Rey.
 
Hay que destacar que no surgieron controversias públicas similares en las colonias inglesas o francesas de América, pero desgraciadamente sabemos de los malos tratos y del exterminio que se produjo también en ellas. España fue la primera nación colonizadora que planteó y discutió públicamente el problema de la colonización así como el de los derechos de los indios en gran medida en connivencia con el Vaticano. No hay que olvidar que los reyes españoles eran católicos y se debían al Magisterio de la época.
 
Consecuencias de la Junta de Valladolid
 
La Junta se desarrolló entre los meses de agosto y septiembre de 1550 y quedó inconclusa, por ello volvió a convocarse el año siguiente. En la disputa no hubo resolución final. Los dos exponentes se consideraron vencedores. No obstante la Junta inspiró varias medidas posteriores como por ejemplo la abolición de la encomienda, así como la esclavitud de los indios. 
 
El Debate de Valladolid sirvió para actualizas las Ordenanzas de las Indias y crear la figura del protector de indios. Cabe destacar el interés de los propios reyes en mantener vivos a sus súbditos y garantizar la continuidad de los ingresos americanos frente a la codicia de los encomenderos, lo cual propició nuevas normas.
 
El resultado fue la promoción de la Legislación de Indias (ya iniciada antes de la Junta), que es considerada como la base del Derecho Internacional. Las conquistas españolas se regularon de tal forma que solo a los religiosos les estaba permitido avanzar en territorios vírgenes. Una vez que habían convenido con la población indígena las bases del asentamiento se adentraban más tarde las fuerzas militares, seguidas poco después por los civiles. Nunca en la historia, ningún otro país del mundo ha desarrollado una política semejante.