Rafael Puyol: No sólo España, toda Europa va
a ser un geriátrico

por IGNACIO PEYRÓ

 

 

 

ABSTRACT

Analizamos, con uno de nuestros más reconocidos expertos en geografía humana, la crítica situación que, en términos culturales y económicos, conlleva nuestro estancamiento demográfico. 

ARTÍCULO

  Doctor en Geografía y referencia académica en su ámbito, el asturiano Rafael Puyol preside ahora el Consejo de Dirección de la Universidad del Instituto de Empresa en Segovia y es vicepresidente de la Fundación Instituto de Empresa. Reconocido por sus trabajos universitarios con doctorados honoris causa por siete instituciones hispanoamericanas de educación superior, su itinerario académico –con gran repercusión pública por su trabajo como rector de la Complutense entre 1995 y 2003 –lo ha convertido en un nombre imprescindible a la hora de analizar los retos de nuestra geografía humana, ante todo la preocupante crisis demográfica. Sobre este tema, y sobre el número monográfico de Nueva Revista que está coordinando a propósito de la situación de la Universidad española, hemos conversado con él.

- Se dice que la situación demográfica de España es muy preocupante. ¿Hasta qué punto está de acuerdo? ¿Vamos de verdad a ser el geriátrico de Europa?

Efectivamente, no es buena. La fecundidad es muy baja, el envejecimiento fuerte y creciente y el balance migratorio negativo. Ya no crecemos. La población ha empezado a disminuir y nada hace prever que este panorama vaya a cambiar a corto plazo. En cuanto a si vamos a ser el geriátrico de Europa, considero que toda Europa va a ser un geriátrico, aunque nosotros vamos a tener las mejores habitaciones. A nuestro propio envejecimiento se añadirá el producido por la llegada de personas mayores de otros países europeos en busca de buenas condiciones económicas, sol y sanidad.

-¿Hay una conciencia –entre la sociedad y también entre la clase política- de que tenemos un problema con la natalidad?

Una tasa de fecundidad de 1,3 hijos por mujer es muy baja. Desde hace tiempo no renovamos generaciones y los tamaños medios familiares son cada vez más pequeños. Tenemos menos mujeres en edad de procrear que además tienen a sus  hijos  a edades muy tardías lo cual limita su número. En efecto, este panorama dista mucho del que nos convendría.

- ¿Ha afectado muy negativamente la salida de jóvenes al extranjero y el regreso de inmigrantes a sus países?

Que salgan jóvenes al extranjero no es malo. Lo negativo son las causas que producen ese éxodo: la crisis económica y la falta de oportunidades laborales para ejercer el derecho a quedarse. Ahora bien, yo creo que esa emigración ni es cuantitativamente muy numerosa, ni va a suponer una pérdida definitiva de la gente que se va. Cuando la economía mejore, volverán y lo harán con más conocimientos, más experiencia, otras capacidades y algunos ahorros. Eso supondría recuperar un talento con mayor valor añadido, lo cual acabará resultando positivo para el país.

El regreso de nuestros inmigrantes a su país o a otros destinos más propicios es un hecho inevitable en tiempos de crisis. Quizás para el congestionado mercado de trabajo es un alivio, en cambio, para la maltrecha demografía es una complicación añadida. Pero yo estoy seguro de que volverán, con otras profesiones y de otras procedencias, pero volverán.

- Por decirlo muy llanamente, la natalidad es baja, sí, pero eso, ¿cómo nos afecta?

Una natalidad baja es la causa inicial del envejecimiento y si como ahora se combina con un aumento de la longevidad, provoca un envejecimiento prácticamente irreversible. Además, al cabo de unos años, ocasionará dificultades en el mercado laboral.

En pocos años ya, probablemente en no más de 4 o 5, la baja natalidad y una mortalidad creciente, precisamente por el envejecimiento, producirán un balance negativo del crecimiento natural. Si no hay inmigración la población acaba disminuyendo como ya ocurre con el caso actual de nuestro país.

- ¿Qué podríamos hacer para decir que por fin estamos haciendo bien las cosas? ¿Políticas de ayuda a la familia? ¿A quién podríamos copiar?

Yo creo que es imprescindible una buena política de ayuda familiar, con medidas que faciliten el acceso de los jóvenes a la vivienda, el uso de guarderías, la conciliación entre vida laboral y familiar para las madres que deseen o tengan que trabajar. Ahora parece que el gobierno la va a establecer por fin. Yo espero que sea pronto y que además sea lo suficientemente generosa para que cumpla los objetivos deseables. Aunque cada país tiene sus propias peculiaridades, las políticas emprendidas en algunos estados del Norte de Europa ofrecen algunas referencias interesantes.

- Además de la economía, ¿hay detrás de la escasa natalidad un declive de los valores tradicionales?

Yo no creo que la economía sea la causa principal de nuestra situación demográfica. De hecho el declive de la natalidad empezó mucho antes que la crisis económica. Hay muchos factores que lo explican, pero sin duda la pérdida de los valores tradicionales por una parte de nuestra sociedad es uno de los más significativos. Además de la recuperación económica, el país necesita una recuperación ética tan fundamental como la primera.

- Por último, don Rafael, y por su fecunda trayectoria en el ámbito universitario, quería preguntarle por el especial de Nueva Revista que está coordinando, y que versará sobre la Universidad española. ¿Qué nos puede adelantar?

Creo que va a ser un excelente número. Hemos tratado de seleccionar temas de gran calado académico y buscado los mejores autores posibles para escribirlos. El número no pretende ser un diagnóstico más sobre los problemas de la Universidad española. Prioritariamente, intenta ofrecer soluciones a los granes asuntos tratados: el sistema universitario, la selección del profesorado, los sistemas de Gobierno, los títulos, la investigación, los estudiantes, la financiación, las nuevas tecnologías, la acreditación del sistema y la internacionalización.

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