A veces se usa una expresión de refinada hipocresía
para denominar el aborto provocado: se dice que es la interrupción
del embarazo (...) La horca o el garrote pueden llamarse
interrupción de la respiración, y con un par de minutos basta.
Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es
una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué
lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia
de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la
muerte. Con frecuencia se afirma la licitud del aborto cuando se
juzga que probablemente el que va a nacer (el que iba a nacer) sería
anormal, física o psíquicamente. pero esto implica que el que es
anormal no debe vivir, ya que esa condición no es probable, sino
segura. Y habría que extender la misma norma al que llega a ser
anormal por accidente, enfermedad o vejez. Y si se tiene esa
convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias"
[1].
La misma afirmación del derecho a la maternidad consciente y
responsable es anulada, puesto que se persigue tal maternidad
interrumpiéndola.
Se habla y hasta se discute sobre el aborto, sin embargo a veces
se carece de ideas claras; es por esto que a continuación se
procura dar respuesta a algunos de los principales argumentos que
los partidarios del aborto plantean.
1 MITO. Nadie está a favor del aborto..., pero en
ocasiones es la única salida.
REALIDAD. Este mito halaga a los oídos, pero no es
verdadero. Afirmando que se es consciente de la realidad del
aborto se pretende justificar como la única salida a la
angustiante situación que supone un embarazo no deseado y se hace
caso omiso de que la peor angustia para una mujer vendrá después
del aborto.
La Dra. Maria Simon, psicóloga en la Clínica Ginecológica
Universitaria de Würzburg (Alemania), ha realizado un estudio de
las consecuencias psíquicas del aborto. La propia autora expone
los resultados de esta investigación. Señala que tras un aborto
se acumulan las siguientes consecuencias psíquicas: sentimientos
de remordimiento y de culpa, oscilaciones de ánimo y depresiones,
llanto inmotivado, estados de miedo y pesadillas. Frecuentemente
estos fenómenos van acompañados de perturbaciones físicas, como
alteraciones del ritmo cardiaco o de la tensión arterial, migraña,
trastornos del aparato digestivo o calambres en el vientre.
Inmediatamente tras el aborto y bastante tiempo después, las
pesadillas tienen como tema niños pequeños muertos. Al 52% de
las encuestadas les molesta ver a mujeres embarazadas porque les
recuerdan sus propios hijos abortados. En el 70% de las mujeres
surge una y otra vez el pensamiento de cómo serían las cosas si
el niño abortado viviera ahora. Además, las encuestas arrojan
proporciones de hasta 50% de uniones que se rompen después de un
aborto [2].
A semejante conclusión llegó el Dr. Nathanson. La mujer que se
sometía a este procedimiento, pasado el tiempo, presentaba síntomas
no sólo en su aspecto físico (cefalea, gastralgia, etc.) sino
también en el emocional (insomnio, crisis de angustia, crisis
depresivas, abuso de alcohol, frigidez, etc.). Lo mencionado hasta
aquí se hace tomando en cuenta que la experiencia del aborto
provocado puede generar dos posibilidades: ningún efecto
psicopatológico o algún efecto. En el primer caso se tratará de
pacientes con cierto grado de insuficiencia psíquica o trastorno
de la personalidad de tipo sociopático, y que por lo mismo, les
falta conciencia de su propia conducta y de su trascendencia. En
cambio la experiencia del aborto provocado en una personalidad
normal, se asocia negando la culpa. Ante un caso de Síndrome
post-aborto (SPA), se impone la actitud terapéutica y
comprensiva, así como la ayuda espiritual [3].
Un estudio financiado por el gobierno de Finlandia confirmó que
las mujeres que se someten a un aborto corren cuatro veces más el
riesgo de morir que las que continúan su embarazo y dan a luz. El
estudio analizó más de nueve mil casos. El médico David C.
Reardon, encargado de la investigación, explicó que "se
trata de un estudio impecable, basado en informaciones verídicas"
que "confirma que el hecho de que el aborto sea más
peligroso que el parto, no es algo que pueda dudarse". Los
investigadores de la unidad de análisis estadístico del National
Research and Development Center for Welfare and Health examinaron
los certificados de defunción de todas la mujeres en edad
reproductiva (entre 15 y 49 años de edad) que murieron entre 1987
y 1994, es decir unas 9,129 mujeres. Luego, examinaron la base de
datos nacional para identificar cualquier evento relacionado con
el embarazo ocurrido en el año previo a la muerte. Los
investigadores encontraron que en comparación con las mujeres que
llevaron su embarazo hasta el final, las que abortaron en el año
previo a su muerte fueron: 60 % más propensas a morir por causas
naturales; siete veces más tendientes al suicidio; cuatro veces más
propensas a morir en accidentes; y 14 veces más propensas a ser víctimas
de un homicidio. Los investigadores creen que el alto índice de
muertes relacionadas a accidentes y homicidios está relacionado a
las tasas más altas de conductas suicidas o de alto riesgo.
Reardon, que publicó un artículo al respecto en la revista
Post-Abortion Review, denunció que "aunque este importante
estudio fue publicado por el medio más importante de la medicina
escandinava, fue completamente ignorado por la prensa
estadounidense". "Todo el cuerpo de la literatura médica
muestra claramente que el aborto sólo perjudica la salud física
y mental de las mujeres", aseguró Reardon. "A las
mujeres se les oculta esto. Nadie les dice que dar a luz mejora la
salud femenina, no sólo en comparación con las que han abortado
sino con las que no han resultado embarazadas", agregó.
"Si los que promueven el aborto son en realidad gente
pro-choice (pro-opción), permitirían que las mujeres conozcan
los riegos reales del aborto [4].
Así pues, el recurso al aborto no significa una verdadera solución,
sino todo lo contrario, posteriormente se convierte en un grave
problema.
Por otra parte, siempre existen alternativas menos violentas que
el aborto. A este respecto, las estadísticas nacionales del
Centro de Ayuda a la Mujer, después de 11 años de atención han
llegado a la mismo conclusión.
Las razones por las que una mujer decide recurrir al aborto son
las siguientes:
1) 51.6% sociales
2) 22.8% económicas
3) 14.3% familiares
4) 5.7% salud
5) 3.3% personales
6) 2.2% violación
Las ayudas que se les ofrecen para salir adelante de su problema
sin poner en riesgo su propia vida y la de su hijo son: orientación
educativa sobre el valor de su persona y autoestima, despensas,
bolsa de trabajo post-parto, media beca para atención prenatal y
parto en instituciones públicas y privadas, albergue y respaldo
frente a la familia, canalización a instituciones de salud y
atención de embarazos de alto riesgo, asistencia psicológica
para el tratamiento del síndrome post-violación y canalización
a organismos que pueden dar en bebés en adopción [5].
Gracias a esas ayudas se han podido salvar de la muerte a cientos
de bebés, pues habitualmente las madres optan por su hijo.
Pero aun así, algunas personas estimulan a las mujeres a optar
mejor por el aborto, presentándolo como el camino "más fácil"
o como la "única salida". Sin embargo esas mismas
personas ignoran o parecen olvidar, que el aborto no es la "única
salida", sino la "peor salida".
2 MITO. Debería permitirse el aborto ante un embarazo no
deseado, porque trauma a la mujer.
REALIDAD. La experiencia ha demostrado que si se le deja
nacer, muchos hijos no deseados se convierten en muy queridos. Es
probable, incluso, que nosotros mismos al principio no fuimos unos
hijos deseados, pero sí acogidos.
Stan Sinberg confiesa en The Baltimore Sun estar perplejo, como
partidario del derecho al aborto, desde el día en que supo que él
estuvo a punto de ser abortado: en una reunión su propia madre le
confesó que al enterarse que estaba embarazada, intentó
abortarlo; su padre dijo que trataría de encontrar a alguien que
realizara el aborto y al no encontrarlo -o no buscarlo-, lo
tuvieron. Así pues, él debía su existencia a una legislación
social a favor de la vida; vive gracias a que su mamá no tuvo el
derecho al aborto [6]. ¡Cuántos deberán su vida a una legislación
así! No es fácil averiguarlo.
La mujer que acude a una clínica de abortos, puede tener
seguridad de que no le informarán bien acerca de los traumas que
podrá sufrir años más tarde, si toma la decisión de abortar.
Pero en el fondo, en muchos partidarios del aborto existe el
convencimiento de que toda inclinación, si es acogida, tiene
derecho a que se satisfaga, independientemente de si es justa o no
la pretensión, y eso no es válido. Así por ejemplo, ante el
deseo que alguien pueda tener de matar a su vecino, no debe
llevarse a la práctica tan sólo porque se contrapone al gusto de
aquél de conservar su vida, sino en primer lugar porque es
injusto hacerlo. Por tanto, ¿con qué derecho se niega la vida a
quien no ha cometido ningún delito?
3 MITO. El embrión es sólo una masa de células. La vida
propiamente humana inicia a partir de que se registra actividad
cerebral, y en el feto esto se da pasados muchos meses.
REALIDAD. La biología moderna enseña que los progenitores
están unidos a su descendencia por un eslabón material que es el
DNA. En cada célula reproductora, este filamento de un metro de
longitud aproximadamente, está cortado en piezas (23 en el ser
humano). Cada segmento está cuidadosamente enrollado y
empaquetado (como sucede en un casete), de tal manera que al
microscopio aparece como un bastón, un cromosoma [7].
Es exclusivo de los seres humanos poseer 23 pares de cromosomas en
las células.
La genética enseña que desde el momento de la fecundación
existe un ser humano con todo el material genético que se va a
desarrollar a lo largo del tiempo; algo semejante a como en una
cinta de casete que tiene modificaciones físicas y hace que al
colocarlo en un aparato de casetes se escuche el jarabe tapatío,
aunque ni la cinta, ni el aparato tengan un mariachi, ni
guitarras, ni trompetas.
edad aproximada y características
1 día.- 1 célula con 23 pares de cromosomas al unirse las células
germinales
3-4 días.- Se traslada hacia el útero
5-9 días.- Se implanta por sí mismo en el útero
10-15 días.- Suspende el ciclo menstrual de su madre, mide tan sólo
2 mm
20 días.- Se establecen el cerebro, el sistema nervioso y la
columna vertebral
21 días.- El corazón empieza a latir, y continuará latiendo
hasta la muerte
28 días.- Se forman músculos y se manifiestan brazos y piernas
30 días.- Es 10,000 veces más grande que la célula primera,
ahora mide 4.5 mm
40 días.- Se detectan las ondas del cerebro
42 días.- Comienza a producir células sanguíneas. Sería la
segunda menstruación de la madre de no estar embarazada
60 días.- Mide 3 centímetros, tiene impulsos eléctricos
cerebrales
Aceptar el que tras la fecundación, un nuevo ser humano ha
comenzado a existir, no es cuestión de gusto u opinión ¿puede
alguien sostener seriamente que lo que hoy es humano, ayer que
estaba en el útero no lo era? Lo que se extrae del útero cuando
se realiza un aborto ¿es una cosa o un ser viviente? Y si es ser
viviente, ¿a qué especie pertenece?
Y en caso de "duda", la única actitud razonable sería
cuidar el embarazo, y no destruirla. Así por ejemplo: si alguien
va de cacería con un amigo y escucha un ruido, no disparo, ante
la duda de si es un jabalí o su compadre que ronca muy parecido.
No existe un ser humano adulto que no haya pasado antes por ser
embrión, feto y bebé. Por eso se dice que si el vientre de la
madre fuera transparente, el aborto provocado se vería de otra
manera.
El sentido común -que no necesita conocimientos científicos- nos
dice que lo que se lleva en el seno materno es algo vivo, sin
embargo algunos dudan de que se trate de un ser humano, pero, ¿si
no es un ser humano, qué tipo de ser es?, si no se tuviera la
convicción de que es un ser humano ¿por qué los pro-abortistas
buscan que se interrumpa su crecimiento? y ¿por qué todo el
mundo espera el nacimiento de un ser humano?
La experiencia demuestra que sí es un ser humano. Al presentarse
el parto a nadie se le ocurre llamar a un veterinario por si nace
un gorilita, o un cocodrilo; ni se acude a un botánico, por si da
a luz una flor de zempazúchitl [8].
4 MITO. El aborto debe permitirse porque la mujer tiene
derecho a disponer de su cuerpo.
REALIDAD. Tratándose del aborto no se está manipulando el
propio cuerpo, sino que se acaba con la vida de otra persona sobre
la que no tiene derecho, menos aún de eliminarla. Además, el
derecho al propio cuerpo tiene sus límites; por ejemplo, no es
permitido manejar en estado de ebriedad, venderse como esclavo, o
desvestirse en vía pública, y esto ¿por qué? porque ser dueños
del propio cuerpo no justifica cualquier acción.
En años recientes, ciencias como la genética, la inmunología y
la fecundación in vitro (fivet) lo han demostrado cada una por su
cuenta: madre e hijo son seres distintos. De ella recibe alimento
y espacio para vivir. En efecto, la posibilidad misma de la fivet
representa una prueba contundente de que el embrión no constituye
un apéndice de la madre.
A la mujer que ha consentido acabar a su propio hijo, una sociedad
permisiva quizá no encuentre gran dificultad en dejar pasar esa
acción, lo peor es que ella misma no se lo perdonará fácilmente.
Y si efectivamente se sobrepone y hace callar a su conciencia, lo
hace a base de insensibilizarse, de destruir su sentido de
valores, de desfeminizarse, de deshumanizarse [9].
De hecho, en principio, ningún tipo de mujer normal persiste en
apoyar la muerte de los hijos, en todo caso buscaría otras
alternativas no violentas o menos brutales.
En una entrevista a Norma Mc Corvey, la mujer cuyo caso -en el que
intervino con el seudónimo de Jane Roe- dio origen a la sentencia
del Tribunal Supremo Roe versus Wade (1973), que liberalizó el
aborto en E.U.A., comentó que en 1991 empezó a trabajar en una
clínica abortista y conoció de cerca la realidad del aborto. En
1995 anunció que había cambiado de mentalidad, y dijo: conozco
muy poca gente que pueda presenciar un aborto y después seguir
estando a favor de él. Ante la pregunta de si ¿no hay entre
ellas personas sinceras que piensan que de esta forma ayudan a las
mujeres? contestó: algunas quieren tal vez convencerse de que
trabajan por una buena causa, pero para ellas es sólo un debate
intelectual. Todo lo que quieren es hacer progresar su causa. Si
sintieran verdaderamente algo por las mujeres, intentarían
ayudarlas de otra forma [10].
El caso también es paradógico, porque esta mujer, relacionada
con la muerte de millones de no nacidos, nunca ha abortado.
McCorvey era una mujer soltera, de 21 años, embarazada por
tercera ocasión, pobre e inculta. Cuando la sentencia fue
favorable al aborto, ya había nacido su hija, así que la dió en
adopción, al igual que las dos niñas anteriores. Ahora está en
contra del aborto en cualquier periodo del embarazo [11].
Cada vez se lucha más contra la violencia intrafamiliar, por lo
que se puede preguntar: ¿cabe peor violencia que matar a un hijo
en el seno materno?
5 MITO. Que el aborto lo decidan los médicos, ellos saben
si es conveniente o no realizarlo en cada caso.
REALIDAD. Los médicos se someten a un largo período de
enseñanza superior y práctica técnica. Aprenden a diagnosticar
las enfermedades y aportan al enfermo la preparación
especializada. Por realizar estos servicios se les compensa con el
pago, con un reconocimiento especial y con el privilegio de
invadir el cuerpo ajeno con autoridad [12]. Sin embargo, eso no
les otorga el derecho a decidir si conviene o no el aborto, pues
los intereses para admitirlo pueden ser múltiples.
Desde hace años existe en Estados Unidos el negocio llamado
"Industria del aborto". Anualmente se realizan en ese país
alrededor de 1.3 millones de abortos y se cobra un promedio de 350
dólares por cada uno. Carol Everett estuvo envuelta en este
negocio en el área de Dallas, Texas desde 1977 hasta 1983, como
directora de cuatro clínicas y dueña de dos de éstas. En aquél
entonces el precio oscilaba entre los 185 y 1,250 dólares según
el estado de adelanto del embarazo. Ella personalmente llegó a
ganar 150,000 dólares anuales. Más tarde la Sra. Everett se alejó
de la industria del aborto por una conversión religiosa [13].
El ginecólogo norteamericano George Flesh, decidió abandonar la
práctica del aborto cuando empezó a sufrir ataques de ansiedad,
con náuseas, palpitaciones y vértigo. El mismo explica por qué,
en un artículo: "Ya no estaba orgulloso de ser cirujano.
Cuando volvía del trabajo y abrazaba a mis hijos, me sentía
indigno de que Dios me hubiera bendecido con sus caras sonrientes.
Al comienzo de mi ejercicio profesional, una pareja de casados
vino y me pidió que les practicara un aborto. Como el cuello
uterino de la paciente estaba rígido, no pude dilatarlo para
llevar a cabo la operación. Le dije que volviera la semana
siguiente, pasada la cual el cuello uterino estaría más blando.
La pareja volvió y me dijo que había cambiado de opinión. Les
asistí en el nacimiento de su hijo siete meses después. Años más
tarde, pude jugar con el pequeño Jeffrey en la piscina del club
de tenis del que sus padres y yo éramos miembros. Era un niño
precioso y feliz. Yo estaba horrorizado al pensar que tan sólo un
obstáculo técnico me impidió terminar con su vida en formación
(...) Todas las mañanas, cuando abrazaba a mis hijos, empezaba a
pensar en el aspirador que usaría dos horas después. Era una
tensión emocional que no podía aguantar" [14].
La cuestión del aborto inducido no es algo que deba resolver el médico,
del mismo modo que la pena de muerte no es de la competencia de
los ingenieros por el hecho de que se use la silla eléctrica.
6 MITO. Está demostrado que permitir el aborto reduce
el índice de criminalidad.
REALIDAD. Se ha levantado una polémica después de la
noticia de un estudio que afirma los efectos benéficos del aborto
para la sociedad. Según informó el International Herald Tribune
(10/8/99) dos investigadores: Steven Levitt, economista, de la
Universidad de Chicago y John Donohue, profesor de leyes de la
Universidad de Stanford, han afirmado que la legalización del
aborto hizo disminuir la criminalidad. Dado que la incidencia del
aborto durante los años setenta fue desproporcionadamente alta
entre las mujeres pobres de grupos de minorías, el número total
de jóvenes que podrían tener problemas con la ley es mucho
menor. Levitt declaró que el aborto ofrece una alternativa a las
madres para no tener hijos que van a enfrentarse a una vida dura.
Dado que esos niños habrían nacido en un ambiente de pobreza y
carencia de amor maternal, hubieran tenido mayor probabilidad de
entrar en conflicto con la policía. El estudio de los dos académicos
incluso afirma que el aborto podría haber sido el factor
responsable de la mitad de la reducción de la criminalidad de
1991 a 1997. Áreas en donde hubo tasas altas de aborto, han
experimentado una disminución más significativa de la
criminalidad, según el estudio. Los autores no estaban
satisfechos con otras explicaciones como el aumento en el número
de personas encarceladas y mayor dureza por parte de la policía
para justificar la disminución en los crímenes.Compararon las
tasas de aborto de 1973 a 1976 y la criminalidad de 1985 a 1997.
Los diez estados con el nivel más bajo de aborto vieron aumentar
el número de homicidios en un 16.9% de 1985 a 1997. Mientras que
los diez estados con la incidencia más alta de aborto
experimentaron una disminución de los homicidios de un 31.5%. En
los días posteriores a la divulgación de esa noticia el Pro-Life
Infonet publicó diversos estudios con las reacciones a la tesis
sobre el aborto y la criminalidad. La directora de un grupo
pro-vida en el estado de Massachusetts, Maryclare Flynn, comentó
que "es una desgracia sugerir que los 40 millones de niños
que han sido abortados desde 1973 habrían llegado a ser
criminales. El estudio está dando por supuesto que las mujeres
pobres y las de las minorías están criando criminales". Un
editorial del periódico Boston Herald criticó el estudio
haciendo notar que se encuentra al mismo nivel de las peores
afirmaciones de los grupos racistas. El periódico Chicago Tribune
hace hincapié en que poco a poco se están eliminando las
palabras "trágico" y "lamentable" de las
descripciones del aborto y que quizá serán reemplazadas por
expresiones como "socialmente útil". Mientras tanto el
Christian Science Monitor afirmó que es simplemente preferible
disfrutar la buena noticia de un declive en el crimen y no aceptar
que alguien se decida a robar un banco simplemente porque su madre
no le quería. El London Independent añadió que aún
considerando correcto el análisis de los investigadores, de ahí
no se puede derivar una política útil. El periódico observa que
aunque pudiéramos poner fin al hambre, la pobreza, la miseria y
el crimen simplemente abortando a todos, constituiría una idea
absurda. Michael Geer, del Instituto de la Familia en el estado de
Pennsylvania, describió el estudio como una nueva herramienta
contra el crimen, "la pena capital preventiva". Además,
mientras que puede ser cierto que algunos criminales potenciales
hayan sido eliminados por el aborto Geer se pregunta, "¿a cuántos
científicos y genios habremos sacrificado?". Alan Keyes
respondió al estudio diciendo que en los años setenta era obvio
que el aborto se usaba como una arma contra los negros. Dentro de
poco, observó Keyes, los negros perderán su posición como la
principal minoría en Estados Unidos, y ésto se debe casi por
completo al fenómeno del aborto. El comentarista Cal Thomas
recordó que en los setenta el entonces pro-vida líder negro,
Jesse Jackson y otros negros consideraban el aborto como un medio
empleado por los blancos para reducir los gastos sociales. De esta
manera no hace falta alimentar y educar a tanta gente pobre. Es
como preguntarnos ¿matar a todos los niños de la calle mejoraría
el ingreso per cápita del país? "Esta pregunta tendría un
mensaje implícito: calificar al asesinato de antemano como algo
bueno o cuando menos un hecho diferente. En el momento de la
fecundación se inicia una entidad biológica diversa al padre y a
la madre, al igual que después cuando nazca el nuevo ser va a
necesitar de un ambiente especial para continuar viviendo, como
usted, como yo y como todos los humanos necesitamos oxígeno, agua
y alimentos para poder sobrevivir. Concluye el licenciado Juan
Bernardi con esta frase: "No cabe preguntarse si el aborto
disminuye la criminalidad, porque el aborto mismo es un
crimen" [15].
7 MITO. Que el aborto sea legal por los que sí lo deseen,
si alguno no está de acuerdo, que no lo haga, pero no quiera
imponer su criterio sobre los demás. Además, el actual régimen
legal que penaliza el aborto está en desuso, a nadie se persigue
por aborto.
REALIDAD. Las leyes cumplen una determinada función:
lograr un Estado de Derecho. Al declarar un precepto como
conveniente se postula un criterio social de comportamiento, que,
de hecho, puede ir en beneficio o no de los fines de los
ciudadanos. En el caso del aborto, es claro que no censurarlo va
en perjuicio de la persona humana.
Lo mismo hace el derecho penal, siempre impone convicciones. Cabría
incluso afirmar que resultaría inconcebible si renunciara a ello;
tan absurdo sería, desde el punto de vista de su objeto, dar paso
a la sanción penal sin estar convencido de que el bien protegido
lo merezca, como dejar el cumplimiento de sus normas al libre
arbitrio de cada sujeto [16].
Sin embargo, es frecuente escuchar, en cierto ambiente político,
que se está a favor de la vida, pero que se apoya el aborto por
respeto a quienes mantienen otros puntos de vista. Lo que no
mencionan es que ese respeto por la opinión ajena, tiene sus límites,
porque ninguno apoyaría una ley que protegiera la vida de todos,
pero permitiera a cualquiera privarle de la suya.
El aborto siempre es un acto violento que no debe ser alentado, y
quien es indiferente ante la violencia, favorece a quien la
ejerce. En este, como en otros casos, quien busca una posición
neutral o apoya la libre elección, realmente favorece el aborto.
Ese mismo aceptaría que, por ejemplo, en la Alemania Nazi se
hubiera hecho este razonamiento: yo soy neutral, pero si tú
quieres realizar el genocidio, es asunto tuyo, atente a las
consecuencias, pero tú escoge.
Siguiendo la lógica del mito también se podría decir: si tú no
quieres violar, no violes, pero no impongas tu criterio sobre los
demás, ¿cómo suena esto?
En el caso Dred Scott de E.U.A., la Suprema Corte de Justicia, a
través del juez Roger B. Taney confirmó y extendió la
esclavitud; declaró que los negros no eran personas y por tanto
podían ser esclavos. Actualmente se considera la postura de Taney
como la peor decisión constitucional. Pero hay un hecho curioso.
Muchos años antes, Taney había liberado a sus propios esclavos.
Hoy podríamos decir que estaba personalmente en contra de la
esclavitud, pero que no quería imponer sus puntos de vista a
otros. La contradicción de Taney -la de oponerse en privado, pero
tolerar públicamente una extendida práctica social- es la
postura preferida respecto al aborto por los que se declaran
pro-choice [17].
Se dice ser pro-choice, a escoger que muera un inocente. Por eso
la pregunta ¿es el aborto una válida elección de la madre? ¿acaso
se puede "escoger" la suerte del vecino, de la suegra o
del hermano? ¿por qué se ha de poder escoger la suerte del hijo?
La experiencia también demuestra que cuando se pierde el respeto
por la vida, fácilmente se trasgrede cualquier derecho. John S.
Aird, demógrafo que trabajó casi 30 años en la oficina del
Censo de Estados Unidos, comenta que desde 1979 se prohibió tener
más de un hijo en China, y que esta política demográfica ha
sido aplicada desde con amenazas y multas, hasta abortos y
esterilizaciones forzosas [18].
8 MITO. El aborto es un asunto de la propia conciencia, es
una cuestión personal, íntima, en la que ni la legislación, ni
la religión, ni nadie, excepto la propia madre, debe intervenir.
REALIDAD. Aunque todos debemos seguir la propia conciencia,
el papel de ella no es crear la verdad,; y en lo particular
respecto al aborto no es un asunto de la propia conciencia, una
cuestión personal, íntima, en la que nadie debe intervenir,
porque afecta en concreto a una persona, al no nacido, que es
conducido a la muerte.
No hay que perder de vista que quien aborta acaba con la vida, la
libertad, la intimidad y la conciencia de otra persona, por eso
mismo, cuando se defiende la vida humana del no nacido, no se está
en contra de la mujer, sino a su favor, ya que estadísticamente
está demostrado que por cada dos abortos, uno era del sexo
femenino. Protegiendo la vida desde la concepción se establece
que ninguna mujer podrá ser agredida, ni siquiera en el vientre
de su madre.
Si se realizan campañas a favor de la conciencia ecológica,
cuanto más debemos hacer por los seres humanos.
La Madre Teresa de Calcuta lo entendió y explicó con claridad:
promoviendo el respeto al ser humano no nacido como condición
para la paz social.
9 MITO. Es preferible abortar cuando el feto presenta
alteraciones genéticas o congénitas, pues ¿qué calidad de vida
podrán llegar a tener esos niños? Nadie desea un hijo con
malformaciones o SIDA.
REALIDAD. Muchos no nacidos fallecen; otros no podrán
llegar a la vida adulta porque su naturaleza no está preparada
para alcanzarla ¿por qué acabar con ellos intencionadamente?
Gracias a los avances de la técnica aplicada en la medicina se
han conseguido adelantos que antiguamente eran inimaginables, y
entre ellos está la posibilidad de obtener datos suficientes para
pronosticar alguna patología del no ser en gestación. Pero, ¿quién
dirá qué enfermedad es definitiva para optar por el aborto?
La Fundación Kennedy presentó una película para mostrar lo
terrible que era rechazar a los niños porque estuvieran enfermos.
Esta película fue filmada en base a una historia real que sucedió
en el hospital John Hopkins de Baltimore. La historia es la
siguiente: Poco después del nacimiento de un niño afectado de
mongolismo se descubrió que tenía además un estrechamiento en
el tubo digestivo que le impedía alimentarse. Esta anomalía
condenaba al niño a la muerte, a menos que se le hiciera una
operación quirúrgica relativamente sencilla. Los padres
rechazaron la intervención. El cirujano se dirigió entonces al
juez proponiéndole lo siguiente: si le pido, oficialmente, que me
autorice a no hacer caso de la negativa paterna, usted ¿me apoyaría?
La opinión del juez fue que los padres tienen el derecho a
oponerse a la intervención. Después de esta respuesta el jefe de
Pediatría decidió no operar al niño, que fue colocado en una
habitación separada con aviso 'Nothing by mouth' (nada por la
boca) y tardó quince días en morir de hambre en uno de los
mayores hospitales del país más rico del mundo [19].
Casos muy distintos son los siguientes:
Un fotógrafo reportó una intervención quirúrgica por espina bífida
practicada a un feto de 21 semanas de gestación y captó cómo el
bebé sacó su pequeñísima mano desde el interior del útero de
su madre e intentó sujetar uno de los dedos del médico que lo
había intervenido. La pequeña mano pertenece a Samuel Alexander
Armas. Los especialistas lo operaron dentro de la matriz para
corregir su anomalía. Sus padres, Julie y Alex Armas lucharon
durante mucho tiempo por tener un bebé. Julie, una enfermera de
27 años de edad, sufrió dos pérdidas antes de salir embarazada
del pequeño Samuel. Sin embargo, cuando cumplió 14 semanas de
gestación comenzó a sufrir fuertes calambres y una prueba de
ultrasonido mostró las razones. El cerebro de Samuel lucía
deforme y la espina dorsal se desprendía de una columna vertebral
que también lucía anomalías, el bebé sufría de espina bífida
y podían decidir entre un aborto o un hijo con serias
discapacidades. Según Alex, el aborto nunca fue una opción.
Antes de dejarse abatir, la pareja decidió buscar una solución
por sus propios medios y fue así como ambos comenzaron a
solicitar ayuda a través de internet. De esta manera, entablaron
contacto con el Doctor Joseph Bruner (cuyo dedo es el que sostiene
Samuel en la fotografía). La espina bífida puede llevar al daño
cerebral, generar diversas parálisis e incluso una incapacidad
total. Sin embargo, al ser corregida antes que el bebé nazca, se
tienen muchas más opciones de curación. Aunque el riesgo era
grande la operación fue un éxito. Durante ella, los médicos
pudieron tratar al bebé sin sacarlo del útero, cerrar la brecha
originada por la deformación y proteger la columna vertebral, que
sirve de camino para las señales nerviosas hacia el cerebro [20].
Después del nacimiento, los padres de Samuel dirigieron una carta
a todos los amigos que en el mundo se unieron en oración por el
bebé y adoptaron su conmovedora historia como estandarte de la
lucha pro-vida. El texto de la misiva dice: Queridos amigos y
familiares: Samuel nació el jueves 2 de diciembre a las 6:25 pm
en el Northside Hospital, pesando 5 libras con 11 onzas y midiendo
20 pulgadas y media. Nació a las 36 semanas de gestación pero
llegó al mundo asomando su cabeza con un llanto. Samuel no tuvo
que pasar por alguna unidad neonatal y llegó a nuestro hogar
junto con nosotros el lunes 6 de diciembre. Después de ver un
ultrasonido de su cerebro, su neurocirujano se mostró muy
optimista porque no presentó rasgo alguno de hidrocefalia y la
malformación cerebral quedó resuelta. Está moviendo sus piernas
muy bien desde las caderas y con un poco menos de facilidad desde
sus rodillas. Estuvo doblado por la mitad en el útero y el
ortopedista cree que tiene una muy buena oportunidad para caminar.
Comenzará su terapia física la próxima semana para poder
superar la rigidez de sus piernas que fue resultado de su posición
en el vientre. Samuel se está alimentando muy bien. Gracias por
todas sus oraciones y su apoyo. ¡Somos más felices de lo que
alguna vez soñamos que era posible ser! Con todo nuestro amor,
Julie, Alex y Samuel Armas [21].
Otro caso muestra a una bebé prematura que estuvo a punto de
morir cuando los médicos decidieron desconectar los aparatos que
la mantenían con vida porque pensaron que presentaba una anomalía
genética grave. Los padres nunca aceptaron el diagnóstico de los
médicos. Según los especialistas, su hija padecía de un
desorden cromosomático llamado síndrome triploideo que no le
permitiría sobrevivir. Los especialistas estaban dispuestos a
desconectar los aparatos que aseguraban alimentación y asistencia
a la bebé mientras terminaba su crecimiento porque supuestamente
la niña tenía los días contados y no "valía la pena"
seguir manteniéndola con vida. Los padres decidieron practicarle
nuevas pruebas antes de someterla a lo que consideraron una
eutanasia. Los nuevos análisis confirmaron sus temores: los médicos
iban a matar a una niña sana. El caso ha causado polémica sobre
la actitud indiferente de la mayoría de los médicos ingleses
ante los no nacidos y los bebés [22].
Es muy triste enterarse de padres que rechazan a sus hijos por
sufrir de alguna discapacidad, así como de médicos que están
dispuestos a "mejorar la raza"; sin embargo, también
alegra saber que siempre existen personas que acogen como hijo muy
querido a un bebé así. Por ejemplo, si se toma el frecuente
ejemplo de los niños con sindrome de Down y se les pregunta a los
papás, la mayoría de ellos dirá que son hijos muy felices, más
aún, que ellos se dicen felices de su hijo.
Niños y adultos con problemas de discapacidad son felices,
mantienen la esperanza, y prefieren vivir a no haber nacido nunca.
Existen muchos casos que lo confirman.
Así por ejemplo, Jesús Francisco Marroquín Gómez es un buen
alumno de quinto año de primaria, juega futbol y baloncesto,
tiene muchos amigos, quiere ser doctor y tiene una discapacidad física.
Nació con malformaciones múltiples que impidieron el desarrollo
de algunas vértebras y de sus piernas, por lo que sus pies, de
talla muy pequeña, están unidos a diminutas extremidades fijas
en forma de cruz y él se considera una persona feliz [23].
Y así, entre todos podríamos mencionar miles de casos
semejantes. Por todo ello habría qué reconsiderar qué es lo
realmente importante, porque se están tomando determinaciones que
afectan a la persona humana y no a la cría de ganado.
Si fuera legítimo matar a un ser humano porque corre el riesgo de
tener una vida "sin valor", entonces habría que matar a
todos los que entren en ese mismo modelo, porque ¿en dónde se
sitúa la calidad de vida de una persona? Realmente es algo muy
subjetivo. En donde uno es feliz, otro piensa en el suicidio.
En un debate ante la televisión francesa, Lejeune preguntó a
Monod: de un padre sifilítico y una madre tuberculosa que
tuvieron cuatro hijos; el primero nació ciego, el segundo murió
al nacer, el tercero nació sordomudo, y el cuarto es tuberculoso;
la madre queda embarazada de un quinto hijo. Ud. ¿qué haría?
-Yo interrumpiría ese embarazo- respondió Monod con toda
seguridad; a lo que su contrincante le contestó: Tengamos un
minuto de silencio, pues Ud. hubiera matado a Beethoven [24].
Es pues necesario esperar a que cada uno elija su destino, no
adelantarse tomando una decisión que no admite rectificación. ¡Valiente
ley sería aquella que permite matar al más desvalido y débil, y
en el caso, enfermo!
Por tanto, estar a favor del aborto eugenésico conduce a la
aberración de suponer que dar muerte a un ser humano es hacerle
un favor; como dice el dicho aquél: "mejor no me ayudes
compadre".
10 MITO. Sólo las mujeres con recursos económicos que
deciden abortar se hacen abortos ilegales en las mejores
condiciones, mientras que las demás fallecen o quedan afectadas
debido al aborto clandestino mal realizado.
REALIDAD. El argumento de quienes están a favor del aborto
para evitar la clandestinidad es: si la madre arriesga la vida por
matar a su hijo, démosle permiso para que pueda destruirlo sin
arriesgarse.
Autorizar el aborto porque de todas formas se va a realizar
clandestinamente, es algo tan absurso como razonar que si un
bandido arriesga su vida para robar, será mejor dejarle la puerta
abierta y la luz encendida para que no tropiece [25].
Algo que no se suele decir es que el aborto siempre es peligroso
en sí mismo, realizado clandestinamente o bajo manos expertas y
con las mejores condiciones de higiene. No existen los
"abortos buenos". Algunas consecuencias son: hemorragia,
perforación uterina, infección genital, esterilidad permanente,
embarazo ectópico, apertura permanente del cuello uterino,
perforación de intestino. Además están las perturbaciones psíquicas,
más graves y profundas que las anteriores.
Testimonios -como éste-, señalan que el aborto marca para
siempre: "No sé por qué lo hice, pero lo que que sí estoy
segura es que aún no me recupero de esa experiencia. Las
pesadillas no me dejan vivir en paz" [26].
Los partidarios del aborto mencionan cifras alarmantes de mujeres
fallecidas por causa de abortos clandestinos. A ellos habría que
preguntarles cuántas mujeres fallecen anualmente, porque sería
una locura adoptar la medida jurídica de matar a unos inocentes
por un dato impreciso o desconocido.
Diversas organizaciones internacionales de planificación
familiar, como el instituto Alan Guttmacher -entidad financiada en
gran parte por la International Planned Parenthood Federation
(IPPF)-, han difundido datos sobre mujeres fallecidas a causa de
los abortos clandestinos en Latinoamérica. Según sus cifras,
estos fallecimientos eran cada año 300,000 en México. Sin
embargo, el anuario estadístico de la Organización Mundial de la
Salud (OMS) ha desmentido esas cifras. Así por ejemplo, en 1989
fallecieron en nuestro país 172,423 mujeres, de las cuales 21,177
se encontraban en edad fértil, y de esas muertes, la OMS sólo
registra 149 en México debidos al aborto, incluidos los espontáneos
[27].
Los datos del INEGI [28], indican que en 1994 se registraron un
total de 181,136 defunciones femeninas. Las 5 principales causas
fueron: enfermedades del corazón 16.7%, tumores malignos 13.4%,
diabetes mellitus 9.4%, enfermedad cerebrovascular 6.7%, neumonía
e influenza 4.9%, sin especificar la edad.
En cuanto a la mortalidad materna, por cada 10,000 nacidos vivos
fallecieron 4.9 mujeres en 1994. Las principales causas son:
Toxemia del embarazo 27.4%, hemorragia del embarazo 24.1%,
complicación del puerperio 10.4%, aborto 6.7%. Niños nacidos
vivos en 1994: 2,903,825. Por tanto, por razón de maternidad
fallecieron en ese año 1,421 mujeres y de ellas 212 se
atribuyeron al aborto, ¿en dónde quedaron las cifras de las
otras mujeres fallecidas? ¿quién sostiene esas cantidades? ¿de
dónde se obtuvieron?
Ahora bien, no resulta novedoso manipular las cifras para
conseguir implantar el aborto, así lo consiguió Bernard
Nathanson, el llamado "Rey del aborto" para todo Estados
Unidos en 1973. Como él mismo lo declaró una vez cambiada su
opinión. En 1968 organizó la "Asociación Nacional para la
Revocación de las Leyes del Aborto", y afirmaba que de 10 a
15 mil mujeres morían cada año debido a los abortos
clandestinos, cuando de hecho él sabía que eran entre 200 y 300
los casos [29].
En todo caso, cualquiera que sea la cifra real de mujeres
fallecidas por abortos clandestinos, lo único que significaría
es que, tanto la sociedad como el gobierno, no hemos sabido
ofrecer alternativas para las mujeres que han concebido un hijo no
deseado.
La función de la ley es crear un estado de Derecho, si, en
cambio, consistiera en consagrar las situaciones de hecho, es
claro que no podría ser así sólo en el caso del aborto. Ante la
extensión del robo, la violencia, el fraude, las torturas, los
secuestros, el acoso sexual, la corrupción de menores (por
mendicidad inducida, droga, agresión sexual), la explotación
(sordomudos, dementes, lisiados), el maltrato infantil y femenino,
el cohecho, el terrorismo, el narcotráfico, etc., al legislador
no le quedaría otro camino que declarar legal lo que es ilegítimo
¿por qué en estos casos no se propone que se cambien las leyes
para despenalizar los delitos? [30].
Algunos afirman que mientras el aborto no sea permitido habrá más
abortos clandestinos. A esas personas habría qué preguntarles si
piensan seriamente que: ¿habrá menos gente que se drogue cuando
la droga sea permitida? ¿habrá menos asaltos cuando robar sea
legal? ¿se deben entonces legalizar los delitos que el pueblo
recurrentemente cometa? En tal caso, en Estados Unidos deberían
ir pensando en legalizar que los niños de escuelas de enseñanza
básica acribillen a sus compañeros [31].
Indudablemente que en toda legislación existen preceptos que se
deberían cambiar. Quienes apelan a las costumbres para pedir la
abrogación de una ley, se debe a que suponen que se trata de una
norma circunstancial, y en muchos casos será así. Sin embargo,
también existen preceptos inderogables, que hacen posible
disfrutar de seguridad jurídica y social: la vida pertenece a
esas normas.
Por otro lado, es un hecho que en aquellos países en los que es
legal el aborto, continúa la práctica ilegal. ¿Por qué?: para
no aparecer como madre soltera; para cubrir una aventura; por odio
al padre; porque no se reúnen los requisitos para un aborto
legal; o simplemente porque una clínica clandestina resulta ser más
barata.
En E.U.A. una niña nació tullida a las 34 semanas de gestación
a consecuencia de un aborto ilegal y no consumado. La madre quiso
abortar y acudió a un médico que atiende una clínica abortiva
ilegal en Nueva York, con el resultado de amputar un brazo a la niña,
que sobrevivió a la operación. Al aparecer en los periódicos la
foto de la niña, la indignación pública no se hizo esperar
sobre el autor del aborto fallido. Sin embargo, lo que este médico
hizo es lo que a diario se practica en multitud de abortos legales
consumados, sólo que en estos el feto es despedazado. Así pues,
cuando el trabajo consiste en matar, el más incompetente hace
menos daño [32].
En México se tiene la experiencia de que los abortos son
evitables si se logra explicar a las mujeres que el aborto es el
homicidio de su hijo.
"Y es que -comenta el Papa Juan Pablo II-, el no nacido es débil,
inerme, hasta el punto de estar privado incluso de aquella mínima
forma de defensa que constituye la fuerza implorante de los
gemidos y del llanto del recién nacido. Se halla totalmente
confiado a la protección y al cuidado de la mujer que lo lleva en
su seno" [33].
11 MITO. El aborto es una buena medida de control natal,
¿para qué traer más gente al mundo?
REALIDAD. La superpoblación no es un problema en México,
en cambio sí lo es el nacimiento de niños que nacen fuera de
matrimonio (alrededor del 50%) sin formar una familia, como nos lo
han indicado los censos.
Para asegurar el recambio generacional en el mundo se necesitan
2.1 nacimientos por pareja. Actualmente existen países en los que
su índice de crecimiento es menor, por lo cual empieza a
desaparecer su población después de años de estar controlando
la natalidad. Es que, como dice la máxima: Dios perdona siempre,
los hombres algunas veces, pero la naturaleza, nunca.
Algo indicará que en Europa y en Canadá se estén apoyando económicamente
a las familias numerosas.
12 MITO. El aborto debe ser una opción cuando se carece
de capacidad para la manutención económica del no nacido.
REALIDAD. Si se autoriza legalmente atentar contra la vida
del más indefenso e inocente de los individuos, ¿cuál es,
entonces, el sentido de la ley? De ninguna manera puede ser una
solución aceptable acabar con seres humanos. Como tampoco puede
considerarse un delito ser pobre. Existen algunos que desean
aplicar con la población aquél dicho de: "muerto el perro,
acabada la rabia".
En un claro reconocimiento al valor de la vida desde la concepción,
la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires decidió entregar un
subsidio a un bebé por nacer luego de comprobar que la madre, a
pesar de querer criar a su hijo no contaba con los medios económicos
para mantenerlo. Técnicamente, es el niño por nacer el que
recibirá un subsidio de 350 dólares en la persona de la madre
durante un año a partir del período del embarazo. La decisión
de destinar esta ayuda se realizó luego de conocer la situación
de la madre y así evitar que entregue a su hijo en adopción, una
posibilidad que se había contemplado a pesar de querer criar al
bebé. El caso llegó a la Corte y tuvo un trámite sumarísimo.
Es la primera vez que, de esta manera, se reconoce el valor de la
vida antes del nacimiento. En la resolución firmada por el
Presidente de la Suprema Corte de Justicia, el juez explicó que
con esta medida se reconoce el derecho a la protección de la vida
"desde la concepción hasta la muerte natural", como
dice la Constitución provincial promulgada en 1994 [34].
En México una solución semejante se podría fundamentar en la
aplicación del último párrafo del artículo 4º de la
Constitución Federal que señala: "la ley determinará los
apoyos a la protección de los menores, a cargo de las
Instituciones Públicas".
La administración municipal de la ciudad de Niscemi (Italia),
gran centro agrícola de Sicilia, ha decidido ofrecer ayudas
especiales a las mujeres que esperan un hijo y se encuentran en
situación de dificultad económica. El presupuesto municipal prevé
una ayuda económica de hasta 6,000 dólares para las mujeres que
renuncian al aborto y deciden llevar hasta el final su embarazo.
La iniciativa forma parte de un proyecto más amplio denominado
"Ventanilla Infancia". El programa ha sido dotado económicamente
con 115,000 dólares. El concejal confiesa que la idea le vino
tras una conversación con una enfermera profesional del hospital
local que le reveló que la mayoría de las mujeres que se dirigían
a la sanidad pública para abortar lo hacían empujadas por su difícil
situación socioeconómica. Este programa, que se ha podido poner
en marcha desviando fondos del gabinete del alcalde, prevé también
la creación de obras caritativas dirigidas por entidades
religiosas y asociaciones sin ánimo de lucro para la asistencia a
niños necesitados; el refuerzo de las estructuras de servicio a
la infancia, como las guarderías; la activación de centros de
reunión para niños y adolescentes; y la institución de
servicios de apoyo a las actividades escolares y extraescolares
[35].
También en la ciudad de Milán (Italia), la alcaldía otorga una
ayuda de un millón de liras al mes (500 dólares) a las mujeres
embarazadas que, encontrándose en dificultades económicas,
deseen tener su hijo en vez de abortar, casadas o solteras,
italianas o extranjeras. El objetivo es proteger la maternidad de
las personas poco con pocos recursos y evitar el aborto por
motivos económicos [36].
Esas pobres mujeres lo que necesitan es apoyo, pero esa ayuda no
debe consistir en matar a los hijos. Permitir el aborto por
razones económicas, no significa ningún progreso o adelanto
social, sino todo lo contrario: la civilización que promueve el
aborto por razones económicas es totalmente antisolidaria y
descubre una gran pobreza y miseria humanas.
Así lo demostró la legislación en Yucatán, en donde está
considerado legal el aborto por la situación económica de los
padres. Cuando es claro, para cualquier mexicano auténtico, que
la solución debería ir en sentido contrario, pues la cultura de
este país tradicionalmente ha sabido dar acogida al más
necesitado, por ello la legislación debería prever un sistema más
acorde con nuestras costumbres, en la que el cuerpo social sea
valorado a cada nivel, y al mismo tiempo se mantengan vivas las
ricas y múltiples relaciones humanas que garantizan la existencia
de una red capaz de sostener los miembros más débiles.
¿Por qué algunos se plantean que para ayudar haya que abortar?
Simplemente porque no son personas aptas para gobernar.
13 MITO. En los países más desarrollados se practica el
aborto a petición. Prohibir, sólo sirve para condenar a las
mujeres sin recursos a un grave riesgo para sus vidas ¿a quién
sirve que los abortos sean considerados delito?
REALIDAD. Con esta última pregunta resulta evidente que no
se está tomando en cuenta a quien se elimina. Es verdad que en la
actualidad son muchos países los que han autorizado la práctica
del aborto a petición, pero también lo es que esos cambios
legislativos constituyen un retroceso al permitir la supresión de
vidas inocentes.
En esos lugares en donde el aborto a petición es un
"derecho" de los ciudadanos, también suceden casos como
los siguientes. Dos mujeres que estaban en circunstancias
similares. Ambas tenían tres hijos cuando se encontraron con un
embarazo inesperado. Las dos se daban cuenta de que un hijo más
supondría incomodidades y problemas, y les obligaría a renunciar
a los planes que se habían hecho respecto de su trabajo y su vida
familiar. Una, quiso tener el niño; la otra, abortó. Los relatos
son los siguientes: la escritora Elizabeth Klein esperaba el
cuarto hijo en torno a su cuarenta cumpleaños. Sus amigos le
preguntaban ¿y tu libro? Tienes tres hijos. Tú ya has cumplido.
Hasta que vio por la pantalla del scanner la cabeza perfectamente
formada del niño que llevaba dentro, deseó tener el bebé. Después
escribe: desde que nació nuestra hija pequeña ya no podemos
imaginarnos la vida sin ella. El otro relato es el siguiente:
cuando Elinor Nelson supo que estaba embarazada, se llevó una
fuerte impresión. En su caso, quedar embarazada por los medios
naturales era extraordinario, pero mediante la fecundación in
vitro había tenido trillizos. Después de todo, era la más
normal de las experiencias reproductivas que había tenido, sin
embargo al ver el desorden que sus hijos de dos años hacían,
decidió abortar. Klein escribe: nos resulta especialmente grato
tener nuestra hija de propina ahora que sus hermanos se han ido de
casa. Ahora tenemos con ella esas conversaciones íntimas de
sobremesa que rara vez eran posibles cuando nuestro ruidoso trío
se sentaba a comer (¿cómo se sentiría Elinor Nelson si leyera
esto?) [37].
También se conoce el testimonio edificante de madres que, en países
del llamado primer mundo, han preferido tener a su bebé con
riesgo de morir, a optar por un aborto, como por ejemplo la
Venerable Gianna Beretta Molla, y más recientemente Carla
Pomella, que dio a luz el 22 de abril de 1995, falleciendo ella en
junio de ese mismo año.
Suponer que las mujeres por sí mismas tengan derecho a decidir si
continúan embarazadas o no, daría pie a entender que la
procreación está sujeta a su voluntad, y por lo tanto, toda la
responsabilidad de la crianza y educación. Porque los derechos
siempre van vinculados a responsabilidades
Y así lo ha determinado la legislación en países en los que el
aborto es libre. Se está utilizando como excusa para los hombres
que eluden su responsabilidad, alegando que el niño que ellos han
contribuido a engendrar, debía haber sido abortado, y que la
mujer que no quiso abortar no puede imponerles ninguna
responsabilidad por el "estilo de vida que ha elegido".
Sin embargo, todos están siendo perjudicados, pues algunos se
enteran demasiado tarde, y con dolor, de que el niño que ellos
habrían acogido ha muerto [38].
Además, en E.U.A. también existen reacciones favorables a la
vida. Prueba de ello son las llamadas operaciones rescate que
dificultan, pacíficamente, la entrada a las clínicas abortistas,
con el objeto de rescatar de una muerte segura al menos a algunos
no nacidos. Esto se ha llevado a cabo, a pesar de que el Congreso
norteamericano aprobó una ley que establece penas para los
responsables de manifestaciones delante de clínicas abortistas.
Los castigos pueden llegar hasta un año de prisión y 100,000 dólares
de multa la primera vez, o hasta tres años y 250,000 dólares
para los reincidentes, si concurre violencia.
Despenalizar no convertiría lo que era un delito en un derecho,
pero la realidad demuestra que así acaba ocurriendo, debido a la
función promotora de las normas jurídicas. Aunque sólo se
buscara aplicarlo para los casos de excepción, se acabaría
convirtiendo tal conducta en "normal" y exenta de
reproche social, lo que facilitaría su multiplicación.
Resulta poco razonable suponer que porque los países del primer
mundo lo realizan debe ser imitada esa conducta; es como decir que
si en Estados Unidos el SIDA ocupa una de las principales causas
de muerte entre personas de 24 a 44 años, también debe ser así
en México, y otro tanto en lo que respecta a drogadictos,
homicios en escuelas [39].
14 MITO. El aborto es un problema de salud pública.
RESPUESTA Sin duda que quienes así lo sostienen tendrán
sus razones, pero es necesario hacer notar, que, antes de ser una
cuestión de salud pública, es, ante todo, un asunto de justicia,
y, por tanto, de Derecho, que busca conducirse con la máxima
justicia.
Es evidente que no puede conciliarse una idea de Derecho justo,
donde no se reconozca personalidad a todos los seres humanos por
igual, en cualquier estadio de su evolución biológica [40].
Enmarcar el aborto prioritariamente como un problema de salud pública
es tan ingenuo como afirmar que el asalto a un banco es un asunto
fiscal (no parece factible que esa opinión sea compartida por
quien fue amagado), o que la violencia del narcotráfico, debe ser
valorado por Ecología (por el plomo en los pulmones, el ruido de
las ráfagas, y la contaminación de pólvora).
Respuestas a mitos de "católicos" que sostienen
posturas contrarias a la doctrina de la Iglesia
La gran mayoría de las acciones diarias se llevan a cabo gracias
a la confianza. Se confía en el letrero de la ruta que seguirá
el camión que se aborda, en la solidez de la casa que con tanto
esfuerzo se ha adquirido, nos fiamos de la gasolina que ponemos en
el tanque del carro, en los alimentos que diariamente comemos, en
el agua que ingerimos, en la medicina que adquirimos, la propia
vida al médico que ha tenido sus errores graves en su vida
profesional, y un larguísimo etc., incluyendo el hecho de que
fulanito es nuestro papá. Confiamos y actuamos, porque de no
querer proceder con fe, siendo coherentes, permaneceríamos inmóviles
hasta comprobar que el agua que voy a tomar no está contaminada
de cólera, que la señora que me da indicaciones y que se dice mi
mamá, realmente lo es, que los elementos de la tabla periódica sí
existen y no son simplimente un ejercicio para la memoria.
Obvio es que depositar la fe tiene sus riesgos, y lógicamente a
veces termina uno engañado: se venden alimentos con parásitos,
gasolina alterada, kilogramos de menor peso, etc. Pero estos
fraudes no son fruto de la confianza, sino de otras conductas:
falta de higiene, avaricia, hipocresía. Es verdad que la
confianza fue el mejor caldo de cultivo para poder llegar más
lejos en esas desaconsejables conductas, pero no fue su causa.
Aun cuando la confianza ciertamente sea un riesgo, y un riesgo que
se asume más frecuentemente que lo que muchas veces somos
conscientes, sin embargo, gracias a ella, el mundo continúa su
marcha, pues sólo con confianza se puede ir adelante.
Sin esa fe, no podríamos ni siquiera salir a la calle, pues
resulta tanto física como intelectualmente imposible comprobar
todo, por carecer de habilidades, conocimiento y tiempo.
Cualquier limitante de tiempo, de habilidad, o de conocimientos,
es suficiente para impedir la comprobación del beneficio que se
puede obtener de casi la totalidad de las acciones que día con día,
y momento a momento, realizamos.
Se confía en que la película elegida llenará nuestra
espectativa, en que habrá la fiesta a la que fuimos invitados, en
que mañana viviremos. ¡Incluso se cree a ciertos editorialistas
de periódicos! Se confía en algo o alguien, a pesar de que no
existe método científico que conduzca a la comprobación. Si en
lugar de manejarnos en base a la fe, esperáramos a tener certeza
de todo, simple y sencillamente no podríamos avanzar.
Mejor lo dice la Encíclica: El hombre no ha sido creado para
vivir solo. Nace y crece en una familia para insertarse más tarde
con su trabajo en la sociedad. Desde el nacimiento, pues, está
inmerso en varias tradiciones, de las cuales recibe no sólo el
lenguaje y la formación cultural, sino también muchas verdades
en las que, casi instintivamente, cree. De todos modos el
crecimiento y la maduración personal implican que estas mismas
verdades puedan ser puestas en duda y discutidas por medio de la
peculiar actividad crítica del pensamiento. Esto no quita que,
tras este paso, las mismas verdades sean "recuperadas"
sobre la base de la experiencia que se ha tenido o en virtud de un
razonamiento sucesivo. A pesar de ello, en la vida, las verdades
simplemente creídas son mucho más numerosas que las adquiridas
mediante la constatación personal. ¿Quién sería capaz de
discutir críticamente los innumerables resultados de las ciencias
sobre las que se basa la vida moderna? ¿quién podría controlar
por su cuenta el flujo de informaciones que día a día se reciben
de todas las partes del mundo y que se aceptan como verdaderas?
Finalmente, ¿quién podría reconstruir los procesos de
experiencia y de pensamiento por los cuales se han acumulado los
tesoros de la sabiduría y de religiosidad de la humanidad? El
hombre, ser que busca la verdad, es pues también aquél que vive
de creencias. Cada uno, al creer, confía en los conocimientos
adquiridos por otras personas. En ello se puede percibir una tensión
significativa: por una parte el conocimiento a través de una
creencia parece una forma imperfecta de conocimiento, que debe
perfeccionarse progresivamente mediante la evidencia lograda
personalmente; por otra, la creencia con frecuencia resulta más
rica desde el punto de vista humano que la simple evidencia,
porque incluye una relación interpersonal y pone en juego no sólo
las posibilidades cognoscitivas, sino también la capacidad más
radical de confiar en otras personas, entrando así en una relación
más estable e íntima con ellas. Al mismo tiempo, el conocimiento
por creencia, que se funda sobre la confianza interpersonal, está
en relación con la verdad: el hombre, creyendo, confía en la
verdad que el otro le manifiesta. En cuanto vital y esencial para
su existencia, esta verdad se logra no sólo por vía racional,
sino también mediante el abandono confiado en otras personas, que
pueden garantizar la certeza y la autenticidad de la verdad misma.
La capacidad y la opción de confiarse uno mismo y la propia vida
a otra persona constituyen ciertamente uno de los actos antropológicamente
más significativos y expresivos [41].
Así las cosas, cuando un cristiano deposita la fe en la Iglesia,
lo hace sabiendo en quién confía:
a) Infalible en materia de fe y moral (Constitución Dogmática
Pastor Aeternus);
b) Maestra en humanidad;
c) Fuerte para declarar la verdad;
d) y Madre (Encíclica Mater et magistra 15-V-61), con un cariño
a sus hijos y hacia los más necesitados que ha demostrado por su
entrega a lo largo de los dos mil años de su existencia.
Entonces, ¿por qué tanta resistencia de algunos a fiarse de
Ella?
Dentro del ámbito de lo que se debe creer, comenta el Papa Juan
Pablo II en otro documento: El pecado humano de los comienzos se
relata en el libro del Génesis 3. No es difícil descubrir en
este texto los problemas esenciales del hombre ocultos en un
contenido aparentemente tan sencillo. El comer o no comer del
fruto de cierto árbol puede parecer en sí irrelevante. Sin
embargo, el árbol "de la ciencia del bien y del mal"
significa el límite infranqueable para el hombre y para cualquier
criatura. La criatura es siempre, en efecto, sólo una criatura, y
no Dios. No puede pretender de ningún modo ser "como
Dios", "conocedora del bien y del mal" como Dios. Sólo
Dios es la fuente de todo ser; sólo Dios es la Verdad y la Bondad
absolutas, en quien se mide y desde quien se distingue el bien y
el mal. Sólo Dios es el Legislador eterno, de quien deriva
cualquier ley en el mundo creado, y en particular la ley de la
naturaleza humana (Ley natural). El hombre, en cuanto criatura
racional, conoce esta ley y debe dejarse guiar por ella en la
propia conducta. No puede pretender establecer él mismo la ley
moral, decidir por sí mismo lo que está bien y lo que está mal,
independientemente del Creador, más aún, contra el Creador. No
puede, ni el hombre ni ninguna otra criatura, ponerse en el lugar
de Dios, atribuyéndose el dominio del orden moral, contra la
constitución ontológica misma de la creación, que se refleja en
la esfera psicológica-ética con los imperativos fundamentales de
la conciencia y, en consecuencia, de la conducta humana [42].
Aún así, algunos no desean creer a la Iglesia, depositarle su
confianza, logrando de esta manera -dicen ellos-, su autonomía,
mayoría de edad interior, u otros anhelos semejantes. Ante esa
situación cabe parafrasear a Chesterton con lo siguiente:
Lo que sucede con el ambiente cultural que nos rodea es que
abunda, no en pensamiento, sino en palabrería. Muchos saben que
tal frase debe usarse para cierto tema; pero nunca imaginan
siquiera cómo podrían aplicarla a otro asunto. Preguntar de qué
depende; considerar hacia dónde conduce; meditar si existen otros
casos a los cuales se aplica; todo esto parece ser un mundo
desconocido para muchos que usan las palabras con bastante
ligereza. El hecho es que esas personas sólo usan esas palabras
con relación a un asunto determinado. Se entienden entre sí con
fórmulas. Por ejemplo, una joven madre que dice: "No quiero
enseñarle ninguna religión a mi hijo. No quiero influir sobre él;
quiero que la elija por sí mismo cuando sea grande". Ese es
un ejemplo muy común de un argumento corriente, que
frecuentemente se repite, y que, sin embargo, nunca se aplica
verdaderamente. Por supuesto que la madre siempre estará
influyendo sobre su hijo. De la misma manera la madre podría
haber dicho: "Espero que escogerá sus propios amigos cuando
crezca; por eso no quiero presentarle ni a tías ni a tíos".
La persona adulta en ningún caso puede escaparse de la
responsabilidad de influir sobre el niño; ni siquiera cuando se
impone la responsabilidad de no hacerlo. La madre puede educar al
hijo sin elegirle una religión; pero no sin elegirle un medio
ambiente. Si ella opta por dejar a un lado la religión, está
escogiendo ya el medio ambiente. La madre, para que su hijo no
sufra la influencia de tradiciones sociales, tendrá que aislar a
su hijo en una isla desierta y allí educarlo. Pero la madre está
escogiendo la isla, el lago y la soledad; y es tan responsable de
obrar así como si hubiera escogido la secta "X" o la
teología "Y". Es completamente evidente, para quien
piensa las cosas dos minutos, que la responsabilidad de encauzar
la infancia pertenece al adulto, pero la gente que repite esa
fraseología no lo piensa dos minutos. No intentan unir sus
palabras con una razón, con una filosofía. Han escuchado ese
argumento aplicado a la religión, y nunca piensan aplicarlo a
otra cosa fuera de la religión. Han oído que hay personas que se
resisten a educar a los hijos aun en su propia religión.
Igualmente podría haber personas que se resistieran a educar a
los hijos en su propia civilización. Si el niño cuando sea
grande pueda preferir otro credo, es igualmente cierto que puede
preferir otra cultura. Puede molestarse por no haber sido educado
como un burgués; puede lamentar profundamente no haber sido
educado como un caballero inglés. De la misma manera puede
lamentar haber sido educado como un salvaje del desierto. Puede
sentirse envidioso por la dignidad del código de Confucio o
llorar sobre las ruinas de la gran civilización incaica, pero,
evidentemente, alguien ha tenido que educarlo para llegar a ese
estado de lamentar tal o cual cosa; y una responsabilidad grande
es la de no guiar al niño hacia algún fin. La cuestión es que
estas personas hacen una pregunta, para cuya respuesta ellas
mismas no están preparadas, ni siquiera tratándose de los temas
que ellas mismas sugieren, porque no hacen el menor esfuerzo de
tratar el asunto considerado en su conjunto. Sólo repiten el
insulso comentario que se hace respecto a esa polémica. Igual
acontece que si pensáramos que entonando la misma nota musical
ciento cincuenta veces llegaremos a cantar como tenor de ópera.
No todos podemos cantar así o pensar como un filósofo, pero
mucho más nos acercaríamos a ellos si pudiéramos olvidar toda
esa sarta de frases de algunos periódicos y de aquellos que se
llaman a sí mismos "intelectuales", y comenzar de
nuevo, pensando por nosotros mismos [43].
Semejante razonamiento -referido al aborto-, realiza un miembro de
la Real Academia de la Lengua Española: "La espinosa cuestión
del aborto voluntario se puede plantear de maneras muy diversas.
Entre los que consideran la inconveniencia o ilicitud del aborto,
el planteamiento más frecuente es el religioso. Pero se suele
responder que no se puede imponer a una sociedad entera una moral
particular. Hay otro planteamiento que pretende tener validez
universal, y es el científico. Las razones biológicas,
concretamente genéticas, se consideran demostrables, concluyentes
para cualquiera. Pero sus pruebas no son accesibles a la inmensa
mayoría de los hombres y mujeres, que las admiten por fe; se
entiende, por fe en la ciencia" [44].
Por último, parece necesario recordar a "los
creyentes", que en el Símbolo -tanto en el apostólico como
en el niceno-constantinopolitano- decimos: creo en la Iglesia.
15 MITO. Existen maneras distintas de pensar. Algunos
teólogos han resuelto la cuestión del aborto de manera distinta
que la Iglesia.
REALIDAD. Es una realidad conocida que existen teológos en
desacuerdo con la tradicional enseñanza de la Iglesia; sin
embargo, es necesario recordar que ésta no es una insitución que
pueda calificarse de democrática, como, curiosamente tampoco lo
es, la máxima organización mundial, la ONU. Personalmente, no me
atrevería a defender que ésta continúe siendo así, pero, en
cambio, estoy plenamente convencido, de que no podrá ser democrático
lo que ha sido establecido por Dios. Y no sólo eso, la Iglesia
también es dogmática, pero así mismo encontramos ejemplos de
dogmas en la vida corriente, pensemos, por ejemplo, en la ópera o
en la selección del mejor vino tinto. Y, por cierto, que con la
enorme ventaja, en el caso de la Iglesia, por la absoluta certeza
que no variará su manera de pensar.
Pero, antes que esto, podemos preguntar ¿siquiera se habrán leído
los documentos del Magisterio que tratan estos temas? Existen
documentos dirigidos a los fieles católicos -es decir, a
bautizados que creen en Cristo y son miembros de la Iglesia-. No
es posible penetrar en el sentido que tienen si no se advierte que
un católico no es sólo sujeto de derechos, sino también de
obligaciones. El cuidado de la vida es una de ellas.
Y en cuanto a "la manera de pensar", la Iglesia no
propone una filosofía propia ni canoniza una filosofía en
particular con menoscabo de otras, sin embargo tiene el deber de
indicar lo que en un sistema filosófico puede ser incompatible
con su fe [45].
Además, la luz de la razón y la luz de la fe proceden ambas de
Dios; por tanto, no pueden contradecirse entre sí [46].
En esa misma línea algunos, abandonando la búsqueda de la verdad
por sí misma, han adoptado como único objetivo el lograr la
certeza subjetiva o la utilidad práctica. De aquí se desprende
como consecuencia el ofuscamiento de la auténtica dignidad de la
razón, que ya no es capaz de conocer lo verdadero y de buscar lo
absoluto [47].
Por tanto, es posible que algunos teólogos hayan resuelto la
cuestión del aborto de manera distinta que la Iglesia. Esas
personas pueden ser sinceras, pero están sinceramente
equivocadas.
16 MITO. Que no se meta la Iglesia, que no quiera imponer
los criterios religiosos sobre los demás.
REALIDAD. Lo curioso es que quienes dicen eso están de
acuerdo en imponer su propio criterio sobre los demás. Y,
respecto a la Iglesia ¿por qué no hacerlo? Si esas personas lo
desean hacer ¿qué les impide ejercer su derecho como ciudadanos?
¿desde cuándo pertenecer a un grupo religioso descalifica a
alguien como ciudadano? También tienen derechos.
Ser tolerado en la manifestación de las ideas es lo mínimo que
se puede esperar, ¿por qué algunos pretenden excluir de este
derecho a los demás?
Además, en este país, somos más quienes opinamos a favor del
respeto de la vida humana desde el momento de la concepción, sin
hacer distinción en la religión que cada uno profesa.
17 MITO. El Papa es infalible sólo cuando proclama ex
cathedra una doctrina en materia de fe o moral, y respecto al
aborto nunca se ha pronunciado en esta forma. Además no existe
ninguna enseñanza de la Iglesia sobre el momento en el que el
feto recibe el alma y se convierte en persona.
REALIDAD. Aceptar que con la fecundación, un nuevo ser
humano ha comenzado a existir, no es cuestión de gusto u opinión,
es una realidad científica.
Por otra parte, el Papa declaró: "Desde el momento en que el
óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del
padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se
desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha
sido desde entonces (…) Con la fecundación inicia la aventura
de una vida humana (...) El ser humano debe ser respetado y
tratado como persona desde el instante de su concepción"
[48].
"Los Obispos, cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice,
deben ser respetados por todos como testigos de la verdad divina y
católica: los fieles, por su parte, en materia de fe y
costumbres, deben aceptar el juicio de su Obispo, dado en nombre
de Cristo, y deben adherirse a él con religioso respeto. Este
obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento de modo
particular ha de ser prestado al magisterio auténtico del Romano
Pontífice aun cuando no hable ex cathedra; de tal manera que se
reconozca con reverencia su magisterio supremo y con sinceridad se
preste adhesión al parecer expresado por él, según su
manifiesta mente y voluntad, que se colige principalmente ya sea
por la índole de los documentos, ya sea por la forma de decirlo
(…) Por esto se afirma, con razón, que sus definiciones son
irreformables por sí mismas y no por el consentimiento de la
Iglesia, por haber sido proclamadas bajo la asistencia del Espíritu
Santo, prometida a él en la persona de San Pedro, y no necesitar
de ninguna aprobación de otros ni admitir tampoco apelación a
otro tribunal. Porque en esos casos, el Romano Pontífice no da
una sentencia como persona privada, sino que, en calidad de
maestro supremo de la Iglesia Universal, en quien singularmente
reside el carisma de la infalibilidad de la Iglesia misma, expone
o defiende la doctrina de la fe católica. La infalibilidad
prometida a la Iglesia reside también en el Cuerpo de los Obispos
cuando ejerce el supremo magisterio en unión con el sucesor de
Pedro" [49].
La expresión ex cathedra, indica la solemnidad de este tipo de
magisterio (el lugar de honor). Para que una doctrina papal sea
definición ex cathedra se precisan cuatro condiciones (Concilio
Vaticano I): cuando cumpliendo con su cargo de pastor y doctor de
los cristianos, define por su suprema autoridad apostólica que
una doctrina sobre la fe y las costumbres debe ser sostenida por
la Iglesia universal, por la asistencia divina que le fue
prometida en la persona del bienaventurado Pedro [50].
Así las cosas, tenemos la siguiente declaración del Romano Pontífice:
"Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a
sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos -que en varias
ocasiones han condenado el aborto y que (...) han concordado unánimemente
sobre esta doctrina-, declaro que el aborto directo, es decir,
querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave,
en cuanto eliminación deliberadad de un ser humano inocente. Esta
doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios
escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada
por el Magisterio ordinario y universal" [51].
Un dogma es una verdad presente siempre en la Iglesia y
manifestada en un instante determinado de la historia. Ahora bien,
el asentimiento debido al Magisterio del Romano Pontífice no se
limita a las verdades solemnemente definidas ex cathedra, sino que
se extiende a todos los actos de su magisterio ordinario.
Muchos documentos confirman la postura de la Iglesia Católica a
favor del ser humano desde la concepción hasta la muerte natural:
la Carta Encíclica Casti connubii del Papa Pío XI (31 de
diciembre de 1930); las Encíclicas Mater et magistra (15 de mayo
de 1961) y Pacem in terris (del 11 de abril de l963) ambas del
Papa Juan XXIII; la Carta Encíclica Humanae vitae del Papa Paulo
VI (el 25 de julio de 1968); la Constitución Pastoral Gaudium et
spes del Concilio Vaticano II (7 de diciembre de 1965); la
Exhortación Apostólica Familiaris consortio del Papa Juan Pablo
II (22 de noviembre de 1981); la Instrucción conocida como Donum
vitae (22 de febrero de 1987); la Carta Encíclica Evangelium
vitae (25 de marzo de 1995); la Carta del Papa Juan Pablo II a las
Mujeres (29 de junio de 1995).
El Catecismo señala: "dotada de un alma espiritual e
inmortal, la persona humana es la única criatura en la tierra a
la que Dios ha amado por sí misma. Desde su concepción está
destinada a la bienaventuranza eterna" [52].
Por otra parte, también habrá qué decir que el Papa tampoco ha
declarado ex cathedra dogmas sobre la protección ecológica, el
respeto a la opinión distinta, la condena a la mentira pública,
sencillamente porque no lo ha visto necesario, y que mucho menos
llegará a emitirse un dogma a favor del aborto.
18 MITO. Los teólogos, como parte del Magisterio de la
Iglesia, están volviendo a conceptos teológicos formulados por
San Agustín y Santo Tomás de Aquino, según los cuáles, Dios
dota de alma a la vida prenatal sólo cuando tiene un cuerpo
reconociblemente humano. Si ellos hubieran tenido acceso a los
conocimientos actuales, habrían ampliado su doctrina y enseñado
que Dios dota al feto de un alma cuando el cerebro ya está
desarrollado.
REALIDAD. El Magisterio de la Iglesia está representado
por el Papa, o por un Concilio aprobado por el Romano Pontífice,
y por los Obispos en comunión con él; los teólogos no forman,
por sí mismos, parte de ese Magisterio.
Santo Tomás de Aquino, que desconocía (siglo XIII) la genética
y la existencia de los cromosomas, adoptó respecto al feto, la
opinión de la animación retardada o también denominada mediata,
por la que no se consideraba persona humana al no nacido, hasta días
después de la fecundación. La fundamentación de esta teoría,
es de origen filosófico: en esas etapas del desarrollo se carece
de apariencia humana, y el alma humana no puede informar un cuerpo
que no sea humano (Suma Teológica III, q.6 a.4). Sin embargo, se
oponía a atentar contra ese ser no nacido, ya que si bien no lo
consideraba, en los primeros días de la concepción, como una
persona humana, sí pensaba en él como en su potencia más próxima,
y que inequívocamente resultaría un ser humano. Si el no nacido
en el momento del aborto estaba animado, su eliminación sería un
homicidio; si no estaba animado, estaríamos -aún así- ante un
pecado grave.
Y, si con los conocimientos actuales de genética, fuera necesario
redefinir la postura filosófica de la enseñanza Tomista, tendríamos
que afirmar, junto con él, que siendo un verdadero cuerpo humano
el cigoto compuesto de 46 cromosomas, ahí habría alma humana,
desde el momento mismo de la concepción.
Ahora bien, con independencia de la teoría de la animación
retardada, la posición de la Iglesia es clara al imponer una pena
canónica como la excomunión, en el Código de Derecho Canónico,
canon 1398: "Quien procura el aborto, si éste se produce,
incurre en excomunión inmediata".
19 MITO. La Iglesia Católica enseña que en última
instancia la conciencia debe ser el principio rector para la acción
y que sólo pecamos cuando actuamos en contra de nuestra
conciencia. Tenemos obligación de formarla bien y de tomar en
cuenta todos los aspectos que puedan ayudarnos a tomar una decisión
adecuada respecto al aborto; pero la decisión es suya.
REALIDAD. Aunque todos debemos seguir la propia conciencia,
el papel de ella no es crear la verdad.
La conciencia moral es la misma inteligencia que hace un juicio práctico
sobre la bondad o maldad de un acto, por eso no es lícito actuar
en contra de la propia conciencia, incluso aunque el juicio sea
erroneo, siempre y cuando se trate de una ignorancia insuperable
para él. Ahora bien, normalmente se trata de errores superables,
con la obligación de aclarar los asuntos importantes. Por tanto,
existe la obligación de formar la conciencia, ya que si la
conciencia se equivoca por descuidos voluntarios y culpables, la
persona es responsable de ese error [53]. En el caso del aborto,
no parece probable que se dé un error en la valoración de su
bondad o maldad.
En la Encíclica Fe y Razón se explica: "Abandonada la idea
de una verdad universal sobre el bien, que la razón humana pueda
conocer, ha cambiado también inevitablemente la concepción misma
de la conciencia: a ésta ya no se la considera en su realidad
originaria, o sea, como acto de la inteligencia de la persona, que
debe aplicar el conocimiento universal del bien en una determinada
situación y expresar así un juicio sobre la conducta recta que
hay que elegir aquí y ahora; sino que más bien se está
orientando a conceder a la conciencia del individuo el privilegio
de fijar, de modo autónomo, los criterios del bien y del mal, y
actuar en consecuencia. Esta visión coincide con una ética
individualista, para la cual cada uno se encuentra ante su verdad,
diversa de la verdad de los demás" [54].
La Iglesia Católica ha salido al paso declarando que corresponde
a su Magisterio la interpretación de la ley moral [55], y en
repetidas ocasiones se ha declarado a favor de la vida desde el
momento de la concepción.
El derecho a la vida, es tratado abundantemente por la Encíclica
Evangelium Vitae, en donde señala en el n° 73: "Así pues,
el aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley humana
puede pretender legitimar. Leyes de este tipo no sólo no crean
ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario,
establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas
mediante la objeción de conciencia. Desde los orígenes de la
Iglesia, la predicación apostólica inculcó a los cristianos el
deber de obedecer a las autoridades públicas legítimamente
constituidas (cf. Rom 13, 1-7, 1 P 2, 13-14), pero al mismo tiempo
enseñó firmemente que hay que obedecer a Dios antes que a los
hombres (Hch 5, 29). Ya en el Antiguo Testamento, precisamente en
relación a las amenazas contra la vida, encontramos un ejemplo
significativo de resistencia a la orden injusta de la autoridad.
Las comadronas de los hebreos se opusieron al faraón, que había
ordenado matar a todo recién nacido varón. Ellas no hicieron lo
que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida
a los niños (Ex 1, 17). Pero es necesario señalar el motivo
profundo de su comportamiento: Las parteras temían a Dios
(ibid.). Es precisamente de la obediencia a Dios -a quien sólo se
debe aquel temor que es reconocimiento de su absoluta soberanía-
de donde nacen la fuerza y el valor para resistir a las leyes
injustas de los hombres. Es la fuerza y el valor de quien está
dispuesto incluso a ir a prisión o a morir a espada, en la
certeza de que aquí se requiere la paciencia y la fe de los
santos (Ap 13, 10).
20 MITO. Hay teólogos católicos, sacerdotes y obispos,
que consideran morales algunos abortos. Y, aunque el Derecho Canónico
establece que quien comete un aborto queda excomulgada automáticamente,
esto es falso si lo realiza conforme a su conciencia.
REALIDAD. Como afirma el Papa Pio XII: si los Sumos Pontífices
en su Magisterio pronuncian una sentencia en argumentos hasta
entonces controvertidos, es evidente que, según la intención y
voluntad de los mismos Pontífices, esas cuestiones ya no se
pueden considerar como de libre discusión entre los teólogos
[56].
"la Iglesia Romana, por disposición del Señor, posee el
principado de potestad ordinaria sobre todas las otras, y que esta
potestad de jurisdicción del Romano Pontífice, que es
verdaderamente episcopal, es inmediata. A esta potestad están
obligados por el deber de subordinación jerárquica y de
verdadera obediencia los pastores y fieles (...) no sólo en las
materias que atañen a la fe y a las costumbres, sino también en
lo que pertenece al régimen y disciplina de la Iglesia"
[57].
La potestad del Romano Pontífice se extiende sobre los Concilios
y los Patriarcas [58], sobre los obispos tanto individualmente
como agrupados en el Colegio Episcopal, del que el Sucesor de
Pedro es la Cabeza [59].
Es claro que las muchas opiniones no hacen Magisterio, aunque
provengan de voces de personas "muy católicas". Además
en materia tan clara como lo es el aborto, no parece posible
justificar un error de la conciencia, sino, en todo caso, se trata
de una autosugestión de que se está obrando correctamente.
El Papa Juan Pablo II señaló en México lo siguiente: "¡Que
ningún mexicano se atreva a vulnerar el don sagrado de la vida en
el vientre materno!".
21 MITO. En Italia, un país mayoritariamente católico,
en cuyo territorio está el Vaticano, se despenalizó el aborto
motivado por la situación de injusticia que significaba que las
mujeres con recursos económicos pudieran practicarse abortos en
buenas condiciones, mientras que las mujeres de pocos recursos debían
acudir a métodos que muchas veces resultaban mortales. Este hecho
indica que la Iglesia debería cambiar su postura respecto al
aborto.
REALIDAD. Por una parte, con la aprobación del aborto en
Italia se percibió la falta de coherencia de quienes se declaran
a sí mismos católicos. Ahora bien, esa situación no quebrantó
la enseñanza de siempre de la Iglesia en su doctrina.
Por otra parte, muchas situaciones similares se han dado a lo
largo de la historia logrando salir siempre adelante de ellas. Por
ejemplo, muestra la Biblia que peor estuvo la situación para toda
la humanidad cuando Adán y Eva desobedecieron el mandato de Dios
de no probar el fruto del árbol prohibido. Se superó la herejía
de Arrio, acogida por la mayoría de los obispos católicos del
siglo IV. También se puede recordar la situación para la Iglesia
en Oriente con la conquista musulmana (s. VII), la Reforma
protestante del siglo XVI, etc. Resulta pues evidente que una cosa
es lo que la Iglesia Católica sostiene, y otra, lo que decide
hacer cada uno con su libertad.
De manera semejante a si se dijera que son los católicos quienes
comenten homicidios, violan, roban, golpean y mienten. En ningún
caso lo realizarían en cumplimiento a la doctrina católica, sino
dando curso a doctrinas semejantes al argumento del mito, esto es:
"si se hace, es bueno". Por tanto, continuando con esa
linea de pensamiento, si ahora llegaran unos individuos y dijeran
"esta asamblea está muy aburrida, vamos a ponerle
ambiente", y se dedicaran a golpear, a violar y a prender
fuego a quienes nos encontramos reunidos, no porque los amantes de
la violencia comenten que se quitó lo aburrido a la junta, se
calificaría de inmejorable.
Como ha quedado respondido anteriormente, quienes abortan, con
recursos o sin ellos, están dando muerte a otra persona, además
de ocasionarse un grave daño a sí mismas. Así pues, quienes lo
aconsejan no están dando una buena recomendación. A la pobre
mujer que abortó le pesará haberlo hecho quizá en el peor
momento de su vida. Algo indica que cada vez son más los médicos
arrepentidos en Estados Unidos por haber realizado abortos.
¡Qué hay católicos a favor del aborto! Sí, es verdad. Ahora
bien, ¡qué esas personas posean la razón! Evidentemente que la
respuesta es un no. Es innegable que hay madres que abortan, como
también lo es que existen personas que cometen errores.
22 MITO. Las "Católicas por el Derecho a
Decidir" pertenecemos a la Iglesia Católica porque somos
bautizadas, sin embargo tenemos opiniones distintas a lo que enseña
el Papa en ciertas materias, como por ejemplo el aborto.
REALIDAD. Existen innumerables materias opinables en donde
cada persona, católico o no, puede manifestar libremente sus
convicciones, sin embargo algunas pocas verdades han sido enseñadas
por la Iglesia para sus fieles. A este respecto señala la Lumen
Gentium, n° 25: "los fieles (...) tienen la obligación de
aceptar y adherirse con religiosa sumisión de espíritu al
parecer de su obispo en materias de fe y de costumbres cuando él
las expone en nombre de Cristo" ¿Cómo explican estas
personas autodenominadas "Católicas por el Derecho a
Decidir" (CDD) su falta de adhesión?
Los obispos mexicanos descalificaron públicamente a la asociación
autodenominada "Católicas por el Derecho a Decidir",
debido a que a nadie le es lícito atribuirse el supuesto
"derecho a elegir" cuando se trata de la vida de una
persona. A nadie, sacerdote o fiel, es lícito manipular la
Sagrada Escritura o el Magisterio para justificar una opinión
personal en esta materia [60].
La Iglesia denunció al grupo autodenominado "Católicas por
el Derecho a Decidir (CDD)". La jerarquía eclesiástica
precisó que las CDD reciben millonarios financiamientos en dólares
de poderosas fundaciones estadunidenses como la Ford, Rockefeller
Dayton, Packard, y Mac Arthur, entre otras. Eso, sin contar con
los recursos que les proporcionan los organismos de la propia ONU,
y, en el caso de México, el Consejo Nacional de Población
(CONAPO). "Nadie que esté a favor de la práctica del
aborto, de la unión entre homosexuales y la adopción de niños
por estas parejas; del uso indiscriminado de anticonceptivos entre
adolescentes y la esterilización masiva como método de control
demográfico, puede llamarse legítimamente católico"
advirtió la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) [61].
Además el Romano Pontífice, como piedra que soporta el peso de
la Iglesia Católica, es el único colocado al frente. Su doctrina
ha de aceptarse aun cuando no se hable ex cathedra, y aceptarse en
su totalidad.
Por tanto, maestro en la Iglesia no es quien se presente a sí
mismo de entre el pueblo, por más títulos que pretenda aducir.
Tampoco sorprende este mito, pues lo mismo se hizo en Estados
Unidos para liberar el aborto en los años setenta, se fue contra
la Iglesia presentando mujeres católicas para llevarlas al frente
como escudos, para que dijeran que estaban a favor del aborto
[62].
23 MITO. Practico la religión católica y personalmente
nunca estaré de acuerdo en el aborto, sin embargo, soy de la
opinión de que aun cuando la vida del no nacido es un bien que se
debe proteger, es necesario que la legislación no impida la
libertad de realizar o no un aborto cuando una mujer fue violada o
corre peligro su vida.
RESPUESTA. Personalmente cada quien puede tener una opinión
sobre una variadísima gama de cuestiones, sin embargo, las
opiniones deben estar sustentadas, tener fundamento, y de manera
espontánea, todos exigimos una cierta congruencia con ellas.
El aborto directo es una de esas cuestiones que comprometen la
vida de una persona, la del no nacido. Por eso, para disponer de
esa vida se requiere de un buen fundamento. Algunos lo encuentran
en los casos límite de la violación y el peligro para la vida;
sobre esto se tratará en el capítulo siguiente; sin embargo, en
cuanto al aspecto de ser congruente con la religión católica
primero habría que conocer lo que la Iglesia dice acerca de la
defensa del no nacido en la legislación, para que por lo menos se
entere de si su opinión está en conformidad con la religión que
practica.
A continuación se presentan algunos puntos tratados en diversos
documentos:
ENCÍCLICA "EVANGELIUM VITAE" ROMA 25-III-95
58. Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la
vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen
particularmente grave e ignominioso. El Concilio Vaticano II lo
define, junto con el infanticidio, como «crímenes nefandos».
Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido
debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La
aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la
misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del
sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el
bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho
fundamental a la vida. Ante una situación tan grave, se requiere
más que nunca el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar
a las cosas por su nombre, sin ceder a compromisos de conveniencia
o a la tentación de autoengaño. A este propósito resuena categórico
el reproche del Profeta: «¡Ay, los que llaman al mal bien, y al
bien mal!; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad» (Is
5,20). Precisamente en el caso del aborto se percibe la difusión
de una terminología ambigua, como la de «interrupción del
embarazo», que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a
atenuar su gravedad en la opinión pública. Quizás este mismo
fenómeno lingüístico sea síntoma de un malestar de las
conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las
cosas.
71. Para el futuro de la sociedad y el desarrollo de una sana
democracia, urge pues descubrir de nuevo la existencia de valores
humanos y morales esenciales y originarios, que derivan de la
verdad misma del ser humano y expresan y tutelan la dignidad de la
persona. Son valores, por tanto, que ningún individuo, ninguna
mayoría y ningún Estado nunca pueden crear, modificar o
destruir, sino que deben sólo reconocer, respetar y promover.
En este sentido, es necesario tener en cuenta los elementos
fundamentales del conjunto de las relaciones entre ley civil y ley
moral, tal como son propuestos por la Iglesia, pero que forman
parte también del patrimonio de las grandes tradiciones jurídicas
de la humanidad.
Ciertamente, el cometido de la ley civil es diverso y de ámbito más
limitado que el de la ley moral. Sin embargo, «en ningún ámbito
de la vida la ley civil puede sustituir a la conciencia ni dictar
normas que excedan la propia competencia», que es la de asegurar
el bien común de las personas, mediante el reconocimiento y la
defensa de sus derechos fundamentales, la promoción de la paz y
de la moralidad pública. En efecto, la función de la ley civil
consiste en garantizar una ordenada convivencia social en la
verdadera justicia, para que todos «podamos vivir una vida
tranquila y apacible con toda piedad y dignidad» (1 Tm 2,2) .
Precisamente por esto, la ley civil debe asegurar a todos los
miembros de la sociedad el respeto de algunos derechos
fundamentales, que pertenecen originariamente a la persona y que
toda ley positiva debe reconocer y garantizar. Entre ellos el
primero y fundamental es el derecho inviolable de cada ser humano
inocente a la vida. Si la autoridad pública puede, a veces,
renunciar a reprimir aquello que provocaría de estar prohibido,
un daño más grave sin embargo, nunca puede aceptar legitimar,
como derecho de los individuos -aunque éstos fueran la mayoría
de los miembros de la sociedad-, la ofensa infligida a otras
personas mediante la negación de un derecho suyo tan fundamental
como el de la vida. La tolerancia legal del aborto o de la
eutanasia no puede de ningún modo invocar el respeto de la
conciencia de los demás, precisamente porque la sociedad tiene el
derecho y el deber de protegerse de los abusos que se pueden dar
en nombre de la conciencia y bajo el pretexto de la libertad.
A este propósito, Juan XXIII recordó en la Encíclica Pacem in
terris: «En la época moderna se considera realizado el bien común
cuando se han salvado los derechos y los deberes de la persona
humana. De ahí que los deberes fundamentales de los poderes públicos
consisten sobre todo en reconocer, respetar, armonizar, tutelar y
promover aquellos derechos, y en contribuir por consiguiente a
hacer más fácil el cumplimiento de los respectivos deberes.
"Tutelar el intangible campo de los derechos de la persona
humana y hacer fácil el cumplimiento de sus obligaciones, tal es
el deber esencial de los poderes públicos". Por esta razón,
aquellos magistrados que no reconozcan los derechos del hombre o
los atropellen, no sólo faltan ellos mismos a su deber, sino que
carece de obligatoriedad lo que ellos prescriban».
72. En continuidad con toda la tradición de la Iglesia se
encuentra también la doctrina sobre la necesaria conformidad de
la ley civil con la ley moral, tal y como se recoge, una vez más,
en la citada encíclica de Juan XXIII: «La autoridad es postulada
por el orden moral y deriva de Dios. Por lo tanto, si las leyes o
preceptos de los gobernantes estuvieran en contradicción con
aquel orden y, consiguientemente, en contradicción con la
voluntad de Dios, no tendrían fuerza para obligar en conciencia
(...); más aún, en tal caso, la autoridad dejaría de ser tal y
degeneraría en abuso». Esta es una clara enseñanza de santo Tomás
de Aquino, que entre otras cosas escribe: «La ley humana es tal
en cuanto está conforme con la recta razón y, por tanto, deriva
de la ley eterna. En cambio, cuando una ley está en contraste con
la razón, se la denomina ley inicua; sin embargo, en este caso
deja de ser ley y se convierte más bien en un acto de violencia»
y añade: «Toda ley puesta por los hombres tiene razón de ley en
cuanto deriva de la ley natural. Por el contrario, si contradice
en cualquier cosa a la ley natural, entonces no será ley sino
corrupción de la ley».
La primera y más inmediata aplicación de esta doctrina hace
referencia a la ley humana que niega el derecho fundamental y
originario a la vida, derecho propio de todo hombre. Así, las
leyes que, como el aborto y la eutanasia, legitiman la eliminación
directa de seres humanos inocentes están en total e insuperable
contradicción con el derecho inviolable a la vida inherente a
todos los hombres, y niegan, por tanto, la igualdad de todos ante
la ley (...)
Por tanto, las leyes que autorizan y favorecen el aborto y la
eutanasia se oponen radicalmente no sólo al bien del individuo,
sino también al bien común y, por consiguiente, están privadas
totalmente de auténtica validez jurídica. En efecto, la negación
del derecho a la vida, precisamente porque lleva a eliminar la
persona en cuyo servicio tiene la sociedad su razón de existir,
es lo que se contrapone más directa e irreparablemente a la
posibilidad de realizar el bien común. De esto se sigue que,
cuando una ley civil legitima el aborto o la eutanasia deja de
ser, por ello mismo, una verdadera ley civil moralmente
vinculante.
73. Así pues, el aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna
ley humana puede pretender legitimar (…)
En el caso pues de una ley intrínsecamente injusta, como es la
que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a
ella, «ni participar en una campaña de opinión a favor de una
ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto».
Un problema concreto de conciencia podría darse en los casos en
que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer
una ley más restrictiva, es decir, dirigida a restringir el número
de abortos autorizados, como alternativa a otra ley más permisiva
ya en vigor o en fase de votación. No son raros semejantes casos.
En efecto, se constata el dato de que mientras en algunas partes
del mundo continúan las campañas para la introducción de leyes
a favor del aborto, apoyadas no pocas veces por poderosos
organismos internacionales, en otras Naciones -particularmente aquéllas
que han tenido ya la experiencia amarga de tales legislaciones
permisivas- van apareciendo señales de revisión. En el caso
expuesto, cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una
ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposición personal
al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer
su apoyo a propuestas encaminadas a llmitar los daños de esa ley
y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura
y de la moralidad pública. En efecto, obrando de este modo no se
presta una colaboración ilícita a una ley injusta; antes bien se
realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos
inicuos.
Catecismo de la Iglesia CATÓLICA
2272. La cooperación formal a un aborto constituye una falta
grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este
delito contra la vida humana. "Quien procura el aborto, si éste
se produce, incurre en excomunión latae sententiae" (CIC
can. 1398), es decir, "de modo que incurre ipso facto en ella
quien comete el delito" (CIC can. 1314), en las condiciones
previstas por el Derecho (CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia
no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace
es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño
irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres
y a toda la sociedad.
2273. El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a
la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y
de su legislación:
"Los derechos inalienables de la persona deben ser
reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la
autoridad política. Estos derechos del hombre no están
subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son
una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la
naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto
creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es
preciso recordar a este propósito el derecho de todo ser humano a
la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la
muerte".
"Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres
humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el
Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no
pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y
particularmente de quien es más débil, se quebrantan los
fundamentos mismos del Estado de derecho (...) El respeto y la
protección que se han de garantizar, desde su misma concepción,
a quien debe nacer, exige que la ley prevea sanciones penales
apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos".
EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL "ECCLESIA IN
AMERICA" MÉXICO 22-I-99
63. Hoy en América, como en otras partes del mundo, parece
perfilarse un modelo de sociedad en la que dominan los poderosos,
marginando e incluso eliminando a los débiles. Pienso ahora en
los niños no nacidos, víctimas indefensas del aborto; en los
ancianos y enfermos incurables, objeto a veces de la eutanasia; y
en tantos otros seres humanos marginados por el consumismo y el
materialismo. No puedo ignorar el recurso no necesario a la pena
de muerte cuando otros medios incruentos bastan para defender y
proteger la seguridad de las personas contra el agresor (...) En
efecto, hoy, teniendo en cuenta las posibilidades de que dispone
el Estado para reprimir eficazmente el crimen dejando inofensivo a
quien lo ha cometido, sin quitarle definitivamente la posibilidad
de arrepentirse, los casos de absoluta necesidad de eliminar al
reo "son ya muy raros, por no decir prácticamente
inexistentes". Semejante modelo de sociedad se caracteriza
por la cultura de la muerte y, por tanto, en contraste con el
mensaje evangélico. Ante esta desoladora realidad, la Comunidad
eclesial trata de comprometerse cada vez más en defender la
cultura de la vida.
Por ello, los Padres sinodales, haciéndose eco de los recientes
documentos del Magisterio de la Iglesia, han subrayado con vigor
la incondicionada reverencia y la total entrega a favor de la vida
humana desde el momento de la concepción hasta el momento de la
muerte natural, y expresan la condena de males como el aborto y la
eutanasia. Para mantener estas doctrinas de la ley divina y
natural, es esencial promover el conocimiento de la doctrina
social de la Iglesia, y comprometerse para que los valores de la
vida y de la familia sean reconocidos y defendidos en el ámbito
social y en la legislación del Estado. Además de la defensa de
la vida, se ha de intensificar, a través de múltiples
instituciones pastorales, una activa promoción de las adopciones
y una constante asistencia a las mujeres con problemas por su
embarazo, tanto antes como después del nacimiento del hijo. Se ha
de dedicar además una especial atención pastoral a las mujeres
que han padecido o procurado activamente el aborto.
Doy gracias a Dios y manifiesto mi vivo aprecio a los hermanos y
hermanas en la fe que en América, unidos a otros cristianos y a
innumerables personas de buena voluntad, están comprometidos a
defender con los medios legales la vida y a proteger al no nacido,
al enfermo incurable y a los discapacitados. Su acción es aún más
laudable si se consideran la indiferencia de muchos, las insidias
eugenésicas y los atentados contra la vida y la dignidad humana,
que diariamente se cometen por todas partes.
Esta misma solicitud se ha de tener con los ancianos, a veces
descuidados y abandonados. Ellos deben ser respetados como
personas. Es importante poner en práctica para ellos iniciativas
de acogida y asistencia que promuevan sus derechos y aseguren, en
la medida de lo posible, su bienestar físico y espiritual. Los
ancianos deben ser protegidos de las situaciones y presiones que
podrían empujarlos al suicidio; en particular han de ser
sostenidos contra la tentación del suicidio asistido y de la
eutanasia.
Junto con los Pastores del pueblo de Dios en América, dirijo un
llamado a los católicos que trabajan en el campo médico-sanitario
y a quienes ejercen cargos públicos, así como a los que se
dedican a la enseñanza, para que hagan todo lo posible por
defender las vidas que corren más peligro, actuando con una
conciencia rectamente formada según la doctrina católica. Los
Obispos y los presbíteros tienen, en este sentido, la especial
responsabilidad de dar testimonio incansable en favor del
Evangelio de la vida y de exhortar a los fieles para que actúen
en consecuencia. Al mismo tiempo, es preciso que la Iglesia en América
ilumine con oportunas intervenciones la toma de decisiones de los
cuerpos legislativos, animando a los ciudadanos, tanto a los católicos
como a los demás hombres de buena voluntad, a crear
organizaciones para promover buenos proyectos de ley y así se
impidan aquellos otros que amenazan a la familia y la vida, que
son dos realidades inseparables. En nuestros días hay que tener
especialmente presente todo lo que se refiere a la investigación
embrionaria, para que de ningún modo se vulnere la dignidad
humana
•- •-• -••• •••-•
Oscar Fernández Espinosa de los Monteros
Notas
[1] MARIAS, Julian, "La cuestión del aborto", en periódico
EL NORTE, Monterrey, México, 25-XI-99
[2] Cfr. "Aborto y angustia" en ACEPRENSA, 139/92,
Madrid, España, 28-X-92
[3] Cfr. HERNÁNDEZ GÁLVEZ, Dr. Edgar, "Síndrome
post-aborto", en
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/galvez.htm1
[4] Cfr. "Aborto es cuatro veces más peligroso que parto,
demuestra estudio", en ACI Digital, http://www.aciprensa.com,
20-VI-00
[5] Cfr. CENTRO DE AYUDA A LA MUJER, Informe de México en el
seguimiento Beijing+5 capítulo la mujer y la salud, p. 1 y Estadísticas
Nacionales, México, 1989-1999,
[6] Cfr. " Contento de estar aquí" en ACEPRENSA, 99/93,
Madrid, España, 2-VII-93
[7] Cfr. "La certeza de una nueva vida" en Servicio
Especial de Informaciones nº 235, México, 15-III-83
[8] SALDAÑA ARÉVALO, Dr. Emilio, directamente al autor.
[9] Cfr. BURKE, Cormac, Felicidad y entrega en el matrimonio,
Ediciones Rialp S.A., Madrid, España, 1990, pp. 198-199
[10] Cfr. "El aborto visto de cerca" en ACEPRENSA,
172/95, Madrid, España, 27-XII-95
[11] Cfr. "EE.UU.: 25 años de la legalización del
aborto" en ACEPRENSA, 16/98, Madrid, España, 28-I-98
[12] Cfr. NATHANSON, Bernard, La Mano de Dios, Ediciones Palabra,
4 Edición, Madrid, España, 1999, p. 135
[13] Cfr. SHEIBER, Marta, "Yo me hice rica con el
aborto", en revista PALABRA nº 309, España, enero de 1991,
p. 46
[14] International Herald Tribune, 18-IX-91.
[15] Por desgracia no me es posible conocer la fuente de estos párrafos.
Si alguno los identifica, mucho le agradecería que me lo
comunicara para darle el oportuno reconocimiento al autor de este
escrito. Oscar Fernández E.
[16] Cfr. OLLERO, Andrés (Universidad de Granada, España),
"Eutanasia y Multiculturalismo, Derecho, moral y religión en
una sociedad pluralista", n° 3
[17] "El Cardenal y el Gobernador", en ACEPRENSA,
119/90, Madrid, España, 1-VIII-90
[18] Cfr. "El Gulag demográfico chino elevado a modelo por
la ONU", en EUROPE TODAY, nº 131, Bruselas, Bélgica,
27-IX-94, p. 3
[19] Cfr. LEJEUNE, Jerome., " Los médicos
desnaturalizados", en Dejadlos vivir, Ediciones Rialp S.A.,
Madrid, España, 1980, pp. 32 y 33
[20] Cfr. "Fotografía de feto y médico se convierte en
nuevo estandarte pro-vida", ACI
Digital,http://www.aciprensa.com, 18-VIII-99
[21] Cfr. "Padres de Samuel dirigen carta a pro-vidas del
mundo", ACI Digital, http://www.aciprensa.com, 11-XII-99
[22] Cfr. "Médicos casi matan a bebé prematura por falsa
anomalía", en ACI Digital, http://www.aciprensa.com, 1-IV-00
[23] Cfr. MEDELLÍN, María Luisa, "Es un niño sin límites",
en periódico EL NORTE, Monterrey, México, 8-IV-99
[24] Cfr. LLANO CIFUENTES, Carlos, "Trece argumentos en favor
de la vida" en revista ISTMO nº 162, México, Enero-Febrero
de 1986, p.15
[25] SAVE, Alvar, Directamente al autor, Hermosillo, México,
13-VI-00
[26] Cfr. REYES, Rosalía, "Aborto la marca para
siempre...", en periódico EL NORTE, Monterrey, México,
2-VI-99
[27] Cfr. "campaña abortista con datos falsos" en
ACEPRENSA, 123/91, Madrid, España, 1991.
[28] Cfr. INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, GEOGRAFÍA E INFORMÁTICA,
Mujeres y Hombres en México , México, D.F., 1997
[29] " La conversión científica del Rey del aborto",
en ACEPRENSA, 71/82, Madrid, España, 12-V-82
[30] Cfr. ÁLVAREZ SALAS, Dr. José, "La realidad del
aborto", ponencia presentada en el Foro Regional de Salud,
Zona Pacífico, Culiacán, México 8 y 9 de octubre de 1993, p. 13
[31] Cfr. MAYRA DE YAMALLEL, "Sugiere educación y apoyo para
el niño" en Cartas al periódico EL NORTE, Monterrey, México,
21-V-99
[32] Cfr. SERRANO, Rafael," Aborto ilegal, no
clandestino", en ACEPRENSA, 168/91, Madrid, España, 1991
[33] JUAN PABLO II, Encíclica Evangelium vitae, 25-III-95, nº 58
[34] Cfr. "Justicia argentina otorga subsidio a bebé por
nacer", en ACI Digital, http://www.aciprensa.com, 8-V-99
[35] Cfr. "Italia: Un Ayuntamiento ayuda a las mujeres que no
abortan", en ZENIT, http://www.zenit.org, 5-VI-00
[36] Cfr. "Milán: ayudas para evitar el aborto por motivos
económicos" en ACEPRENSA, 185/99, Madrid, España, 29-XII-99
[37] Cfr. "Cuando llega un hijo inesperado, en ACEPRENSA,
99/93, Madrid, España, 1-VII-93
[38] Cfr. "Por una sociedad más acogedora", en
ACEPRENSA, 102/96, Madrid, España, 17-VII-96
[39] PARTIDA, Daniel, Directamente al autor, Hermosillo, México,,
13-VI-00
[40] Cfr. BARRA, Rodolfo Carlos, Estatuto jurídico del embrión
humano, en III Encuentro de Políticos y Legisladores de América,
Buenos Aires, Argentina, 3-5 de agosto de 1999, p. 3
[41] Cfr. JUAN PABLO II, Encíclica Fides et ratio, 14-IX-98, n°
31- 33
[42] Cfr. JUAN PABLO II, Creo en Dios Padre, 4a Edición, Ed.
Palabra, S.A., Madrid, España, 1996, pp. 302 y 303
[43] Cfr. CHESTERTON, G.K., Charlas, Espasa-Calpe, Austral n°
525, Buenos Aires, Argentina 1945, pp. 14-18
[44] MARÍAS, Julian, "La cuestión del aborto", en periódico
EL NORTE, Monterrey, México, 25-XI-99
[45] Cfr. JUAN PABLO II, Encíclica Fides et ratio, 14-IX-98, n°
49
[46] Cfr. JUAN PABLO II, Encíclica Fides et ratio, 14-IX-98, n°
43
[47] Cfr. JUAN PABLO II, Encíclica Fides et ratio, 14-IX-98, n°
47
[48] JUAN PABLO II, Encíclica Evangelium vitae, 25-III-95, nº 6
[49] Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen Gentium,
nº 25
[50] Cfr. Concilio Vaticano I, Constitución Dogmática Pastor
Aeternus, Capítulo IV
[51] JUAN PABLO II, Encíclica Evangelium vitae, 25-III-95, nº 62
[52] Catecismo de la Iglesia Católica nº 1703
[53] Cfr. SADA, Ricardo y Alfonso Monroy, Curso de Teología
Moral, Editora de Revistas S.A. de C.V., Quinta Edición, México,
1989, pp. 60- 62
[54] Cfr. JUAN PABLO II, Encíclica Fides et ratio, 14-IX-98, n°
98
[55] Cfr. Encíclica Humanae vitae, 25-VII-68, n° 4
[56] Cfr. Carta Hac nostra aetate, 9-I-1951, nº 21 y Encíclica
Humani generis, 12-VIII-1950
[57] Concilio Vaticano I, Constitución Dogmática Pastor
Aeternus, Capítulo III
[58] Cfr. Concilio I de Nicea, can. 6, año 325; Concilio I de
Constantinopla, can. 3, año 381; Concilio IV de Constantinopla,
can. 17, año 870; Concilio Vaticano II, decreto Orientalium
Ecclesiarum, nº 7
[59] Cfr. León XIII, Encíclica Satis cognitum, 29-VI-1896;
Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen Gentium, nº
22
[60] Cfr. "Obispos piden identificar a políticos anti-vida y
no votar por ellos", en ACI Digital http://www.aciprensa.com,
1-V-99
[61] "Cfr. ONU:Insisten feministas en excluir a la Santa Sede
del seno de Naciones Unidas", en periódico El Heraldo de México,
México, D.F., 4-IV-00
[62] SERVICIO ESPECIAL DE INFORMACIONES, nº 239, México, D.F.,
15-V-83, p. 3
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