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San José y la Navidad: Muchas
veces, a pesar de la importante participación de San José en la
historia de nuestra salvación, no alcanzamos a valorar y conocer su
obra, de hecho, uno de los pocos lugares del mundo, en los que existe
algún templo dedicado a su memoria, es la ciudad de Montreal, en Canadá,
pues ahí se encuentra el Oratorio de San José, el cual, es dirigido
por la Congregación de la Santa Cruz. El
oratorio, impulsado por el beato hermano André, acoge a peregrinos de
muchas partes del mundo, de hecho, destaca la capilla, en la cual, se
han colocado varias muletas, de todos aquellos que, por intercesión de
San José, se han curado milagrosamente. La realidad es que, más allá
de lo que sabemos sobre él, es muy importante reconocer el trabajo que
desempeñó, no sólo al acompañar a la Virgen María en su tarea, sino
al convertirse en el padre adoptivo de Jesús, lo cual, como es obvio,
resultó un verdadero desafío. San
José, es un ejemplo de obediencia y fidelidad a Dios, pues se la jugó
por su causa, acompañando a Jesús y a la Virgen María, en la ardua
tarea de nuestra redención. Al hablar de la Navidad, tenemos que
recordar la huella que dejó en Jesús, la presencia de su padre
adoptivo, de hecho, como todos sabemos, el que Cristo haya sido
carpintero, se debió a que era el oficio de San José. Personajes
de la Iglesia en México como, por ejemplo, el Venerable Siervo de Dios
P. Félix de Jesús Rougier, también se unieron a la tarea de dar a
conocer la vida, figura y mensaje de San José, pues es lamentable que
no se le valore en todas sus dimensiones. Imaginemos todo lo que ha de
ver sentido cuando, en medio de la confusión, se acercó la Virgen María,
para que la ayudara en lo relacionado con el anuncio que había recibido
del Ángel, es por esto, que su misión fue realmente admirable y llena
de valentía. Cuando,
por medio de un sueño que Dios le había inspirado, descubre que Jesús
corría peligro, pues Herodes quería matarlo, sin dudarlo un solo
momento, se lleva a la Virgen y al niño a Egipto, para salvarlo del
peligro al que estaba expuesto. De una manera u otra, se las ingeniaba
para protegerlos y, desde ahí, responder al llamado que Dios, desde su
fuerte experiencia de fe, le había hecho. Carlos
Díaz Rodríguez
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