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¿Estuvo San Pedro en Roma?
por José Miguel Arráiz
He querido hacer este estudio para analizar una de las argumentaciones que suele escucharse a menudo como argumento contra el Papado, y es que San Pedro no estuvo en Roma. Uno se preguntaría ¿Por qué atacar el primado Petrino desde este ángulo? Como el origen del Papado se remonta al apóstol San Pedro, y el obispo de Roma es su legítimo sucesor, algunos protestantes piensan que si logran demostrar que San Pedro no estuvo en Roma, minarían la aseveración de que fue el primer Papa, o que el Papa actual le ha sucedido.
Los hermanos protestantes no han notado que el asunto es en cierta forma intrascendente, ya que aunque San Pedro no hubiera estado en Roma, bien pudo uno de sus sucesores haberse trasladado a Roma y ejercer su ministerio allí (San Pedro no siempre estuvo en Roma por tanto el Papado no siempre tuvo que estar relacionado con Roma en sus comienzos). A pesar de esto, hacen grandes esfuerzos para negar su presencia en Roma pensando sacar ventaja de ello. ¿Qué sabemos sobre la vida de San Pedro por medio de la Biblia? No debemos esperar encontrar en la Biblia un itinerario completo de los viajes de cada uno de los apóstoles, (esa no fue la finalidad con la que fue escrita). Podemos sin embargo obtener algunos datos de ella, que nos pueden dar ciertas pistas sobre la vida y viajes del apóstol San Pedro que en este caso es la que nos interesa estudiar. Aproximadamente a partir del Año 36 d.C: Luego de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo sabemos que los apóstoles realizaron gran cantidad de viajes en su ministerio. Aproximadamente en el año 36 d.C. San Pedro y San Juan van a organizar la Iglesia de Samaria luego de que allí aceptaran la palabra de Dios.
Por esa fecha San Pablo se convierte camino a Damasco (Hechos 9,1-8) mientras San Pedro hace numerosos viajes misioneros. No podemos saber exactamente todas las ciudades que pudo haber visitado.
Sin embargo se sabe con seguridad que por lo menos estuvo en Lida, Joppe y Cesárea. (En Lida cura al paralítico Eneas, en Joppe resucita a Tabita y en Cesárea bautiza a los primeros no judíos:
Nota: Algunos apologetas protestantes han tratado de sostener la
hipótesis de que San Pedro no pudo haber estado en Roma en esta
fecha porque estuvo en estos tres lugares. Aunque no pretendo
afirmar que si estuvo en Roma durante esta fecha, tampoco se puede
asegurar que no estuvo adicionalmente allí. Aproximadamente en esta fecha sabemos que San Pedro estaba en Jerusalén por la visita que le hace San Pablo. (Elemento que denota un reconocimiento claro por parte de San Pablo de la autoridad de San Pedro, sobre todo por su mención explícita sobre el motivo de que su viaje fue expresamente para visitarle, y la referencia indirecta de que se vio a Santiago como un suceso de menor importancia)
Por esa fecha San Pablo conoce a Bernabé y huye de los judíos helenistas refugiándose en Tarso. Posteriormente San Pablo va con Bernabé a Antioquia. Aproximadamente a partir del Año 42 - 44 d.C.: Por esta fecha Herodes comienza una persecución donde apresa y mata a varios cristianos. Muere Santiago “el de Zebedeo” (Hechos 12,2) y apresa a San Pedro quien es liberado milagrosamente por Dios:
Posteriormente dice la Escritura que San Pedro salió para “otro lugar”:
Aquí hay una tradición que testifica que Pedro partió a Roma (estudiaremos esto más adelante) y estableció una Iglesia allá, pero respecto a lo registrado por la Biblia no hay mención específica del lugar al que fue Pedro. Se puede así afirmar sin temor a equivocarse que no se puede afirmar ni negar tajantemente que Pedro fuera en este momento a Roma (Es importante hacer notar esto porque algunos de los intentos apologéticos de protestantes tratan en base a suposiciones de demostrar que no hay período posible en que San Pedro fuera a Roma). Aproximadamente a partir del Año 46 d.C.: A partir de aquí San Pablo hace varios viajes apostólicos y no hay noticias de San Pedro (Por ende Pedro pudo haber estado en cualquier lugar incluyendo Roma). Aproximadamente a partir del Año 48 d.C.: San Pablo regresa a Jerusalén. Aproximadamente a partir del Año 50 d.C.: Ocurre el concilio de Jerusalén contra los judaizantes que querían imponer la circuncisión a los gentiles, por lo que San Pedro en este lapso vuelve a Jerusalén donde preside el concilio y toma un papel decisivo en el resultado (Hechos 15)
A partir de aquí no tenemos noticias de San Pedro y los lugares que visitó. Sin embargo: Aproximadamente a partir del Año 51 d.C.: Por esta fecha en que San Pablo escribe la carta a los tesalonicenses, podemos suponer que San Pedro visitó Antioquia, y puede haber retornado allá varias veces. Sabemos esto por la narración de la discusión entre San Pedro y San Pablo narrada en la carta a los Gálatas, la cual si bien no puede ubicarse con precisión como ocurrida antes o después del concilio de Jerusalén, es muy probable que ocurriera luego:
Aproximadamente a partir del Año 54 d.C: Por esta fecha San Pablo escribe la carta a los corintios desde Efeso donde deja constancia de que en algún momento San Pedro pudo haberlos visitado (muy posiblemente en años pasados) ya que hace referencia a unos partidarios del apóstol allí:
Aproximadamente a partir del Año 57-58 d.C: Por esta fecha San Pablo escribe 2 Corintios, Filipenses y Gálatas. Luego escribe la Carta a los Romanos desde Corinto para preparar su viaje a Roma (Es importante notar que cuando viajó Pablo a Roma la comunidad ya existía) y la manda con Febe (Romanos 16,1). Podemos aceptar también que cuando San Pablo escribe la carta, él sabía que San Pedro no estaba en ese momento en Roma porque en su saludo a los miembros de la iglesia menciona 28 personas de la Iglesia y no menciona a San Pedro. Aproximadamente a partir del Año 58-60 d.C: Por esta fecha San Pablo vuelve a Jerusalén. Los judíos de Antioquia le acusan y tratan de matarle. El tribunal Romano impide le maten y le encarcela. El procurador Romano Antonio Felix le retiene 2 años (Hechos 23,23 y 25). Se estima que por estas fechas escribe la carta a Filemón. Aproximadamente a partir del Año 61-62 d.C: Por este año envían a San Pablo preso a Roma donde escribe la carta a los Colosenses (año 62 d.C). A partir de esta fecha o poco tiempo luego es muy posible que estuviera en Roma, lo sabemos porque en esta carta San Pablo hace una mención de que San Marcos estaba con él (en Roma) (Colosenses 4,10) y San Pedro escribe su carta desde el lugar donde estaba San Marcos (1 Pedro 5,13) y da su ubicación e “Babilonia” (Los cristianos primitivos se referían a la Roma pagana simbólicamente como Babilonia).
Tendríamos entonces 2 evidencias bíblicas para pensar que San Pedro ya estaba en Roma: El saludo desde Babilonia (designando simbólicamente a la Roma pagana y distinguiéndola de la Iglesia de Roma, alabada por todo el mundo según el mismo testimonio de San Pablo) y la presencia de San Marcos con San Pedro que ya sabemos que estuvo en esa ciudad. A pesar de esto, los hermanos protestantes suelen mantener la tesis de que la Babilonia a la que hace referencia Pedro es la Babilonia (sobre el Eufrates), la Nueva Babilonia (Seleucida) sobre el Tigres, o la Babilonia Egipcia (cerca de Menfis), en última instancia a Jerusalén. Esta tesis difícil es difícil sostener dado que los cristianos primitivos asociaban a la nación Romana pagana como la nueva opresora de su pueblo (que en otros tiempos fue literalmente Babilonia pero que ya para ese entonces no era ninguna amenaza para nadie, y sí el Imperio Romano, potencia de la época, con emperadores como Nerón, Calígula y posteriormente Vespasiano entre otros). Evidencias extrabíblicas adicionales que demuestran que para los primeros cristianos era común designar a la Roma pagana simbólicamente como “Babilonia” que apoyan esta interpretación los tenemos en Oráculos Sibilinos (5,159f), el Apocalipsis de Baruc (2,1), 4 Esdras (3,1). También tenemos evidencia de esto es “La Crónica, (compuesta alrededor del 303 d.C) donde se advierte que la primera epístola de Pedro, en la cual hace mención a Marcos, fue compuesta en la misma Roma; y que él mismo indica esto, refiriéndose figurativamente a la ciudad como Babilonia". Ya en adelante por la Biblia no tenemos registros sobre la vida de San Pedro. ¿Qué sabemos sobre la vida de Pedro por medio de historiadores y escritos de la Iglesia Primitiva? Imposible ignorar los testimonios escritos que dejaron aquellos cristianos que estuvieron en contacto directo o indirecto con la era apostólica, ya que son testigos indiscutibles de la época. Si alguien puede saber de la actividad apostólica posterior a la resurrección de Cristo, son ellos. Y son precisamente ellos quien unánimemente nos dan testimonio del ministerio de San Pedro desde Roma y su posterior muerte junto con San Pablo en la persecución de Nerón. San Clemente Romano: San Clemente Romano fue el tercer sucesor de San Pedro, y testigo directo de la época apostólica. Fue evangelizado por él y San Pablo y es mencionado en la Biblia (Filipenses 4,3) como un estrecho colaborador del último en la evangelización. Contemporáneo al evangelio de San Juan escribió su carta a los corintios para poner orden en una rebelión que se había presentado en esa comunidad donde algunos fieles desconocieron la autoridad de los presbíteros (Una prueba sólida de que ya para ese entonces el sucesor del Obispo de Roma tenía autoridad sobre el resto de las Iglesias). La traducción protestante de dicha carta, tomada del libro “Los Padres Apostólicos, por J.B. Lighfoot, de Editorial CLIE puede ser consultada en http://escrituras.tripod.com/Textos/EpClemente1.htm En dicha carta se muestra familiar con los sucesos ocurridos durante la persecución de Nerón (año 64 d.C) que se desencadenó a raíz del gran incendio que redujo a cenizas diez de los catorce barrios o distritos de Roma. Nos allí habla del martirio de Pedro junto con otro conjunto de fieles:
San Ignacio de Antioquia (escribió sus cartas alrededor del 110 d.C.) Obispo de Antioquia, martirizado en Roma (devorado por los leones) en tiempos del emperador Trajano (98-117). Se conservan de él las siete cartas que escribió camino al martirio. Pueden consultar la traducción protestante de las cartas de San Ignacio directamente de http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm la cual está basada también en el libro “Los Padres Apostólicos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE. En la carta que escribe San Ignacio a los romanos hace una clara mención a la autoridad que San Pedro y San Pablo ostentaban en Roma y testifica que él no les manda como ellos lo hacían (afirmación que sería absurdo si San Pedro no hubiera estado en Roma y hubiera ejercido liderazgo allí).
San Ireneo (obispo y mártir). Fue discípulo de San Policarpo que a su vez fue discípulo del apóstol San Juan, por lo que su contacto con la era apostólica por medio del santo obispo es indiscutible. Celebre por su tratado Contra los herejes donde combate las herejías de su tiempo. Aunque se perdieron muchos otros de sus escritos y solo se tienen fragmentos, se conserva también integro Demostración de la enseñanza apostólica. Para los que nos interesa ahora su testimonio es importantísimo, ya que testifica poder enumerar los obispos designados por los apóstoles y la serie de los que han ido sucediéndoles hasta su tiempo. Observa que sería demasiado largo establecer la lista sucesoria de los obispos de todas las Iglesias fundadas por los apóstoles, y se limita a darnos la sucesión episcopal de las principales iglesias, atestigua que Pedro y Pablo fundaron y establecieron la Iglesia de Roma.
Posteriormente San Ireneo lista enseguida los obispos Romanos en 3,3,3, continuando con Lino, Anacleto, Clemente hasta Eleuterio, luego de que antes en 3,1,1 había afirmado que Pedro y Pablo fundaron la Iglesia de Roma: Tertuliano (160 d.C - 220 d.C) Si bien Tertuliano no es considerado un padre de la Iglesia, sino un apologeta y escritor eclesiástico, y al final de su vida cae en herejía abrazando el montanismo, fue muy leído antes de abandonar la Iglesia Católica y su testimonio es muy importante debido a que perteneció a la Iglesia primitiva. En una de sus obras más célebres (Prescripciones contra todas las herejías) combate a los herejes por muchos flancos. En uno de ellos hace notar que sus herejías son recientes y no proceden de la fe apostólica tradicional (capítulo XXX), luego les reta a que demuestren su origen apostólico y que sus Iglesias fueron fundadas por alguno de los apóstoles (capítulo XXXII). Nos interesa sobre manera este relato, por la mención que hace Tertuliano de la Iglesia de Roma, y de que la presidió San Clemente por ordenado por San Pedro.
Aunque San Clemente puede parecer aquí como sucesor inmediato de
San Pedro, y otros escritores como San Ireneo (que acabamos de ver)
dan un orden diferente colocando primero a San Lino, esta aparente
contradicción ha recibido varias explicaciones. San Epifanio
explica la diferencia se debe a que, San Clemente, obispo ya de
Roma, sede, por bien de la paz su puesto a San Lino, lo vuelve a
ocupar después de la muerte de éste. Sin embargo la explicación más
lógica es que Tertuliano simplemente afirma que San Clemente fue
ordenado por San Pedro, no que fue su inmediato sucesor. Lo que nos
acopia ahora no es analizar estas aparentes diferencias, sino el
testimonio de Tertuliano de que San Pedro estuvo en Roma y ordenó a
San Clemente.
Clemente de Alejandría (150 d.C - 215 d.C) Nació hacia el año 150, probablemente en Atenas, de padres paganos; después de hacerse cristiano, viajó por el sur de Italia y por Siria y Palestina, en busca de maestros cristianos, hasta que llegó a Alejandría; las enseñanzas de Panteno hicieron que se quedara allí. Hacia el año 202, la persecución de Septimio Severo le obligó a abandonar Egipto, y se refugió en Capadocia, donde murió poco antes del 215. Sus conocimientos de escritos paganos como de literatura
cristiana son notables (En sus obras se encuentran unas 360 citas de
los clásicos, 1500 del Antiguo Testamento y 2000 del Nuevo).
Eusebio de Cesárea (260 d.C - 339 d.C) Eusebio de Cesárea es uno de los más notables historiadores cristianos. Fue el primero en emprender la tarea de registrar en detalle los hechos durante los primeros tres siglos cristianos (desde Cristo hasta Constantino). Como no existe otro autor antiguo que haya intentado cubrir el mismo periodo, Eusebio es fuente primaria excepcional para conocer el cristianismo primitivo. Eusebio nos da mucha información respecto a la estadía de San Pedro en Roma. Nos narra el relato cuando él hace frente a Simón el mago (mencionado en Hechos 8) y como éste luego huye a Roma donde los romanos le consideraron como Dios. Según relata Eusebio, su suerte no duró mucho, ya que Dios envió a Roma a San Pedro y Simón quedó apagado y destruido.
Eusebio también da testimonio de que San Pablo fue decapitado en Roma y San Pedro crucificado. Afirma que los cementerios allá designados por los nombres de San Pedro y San Pablo confirman este registro, y que también lo confirma un clérigo de Cayo:
En su libro III en 1-2 también menciona la estadía de San Pedro en Roma y su crucifixión de cabeza. Luego menciona como Lino le sucedió como obispo de Roma. Lo mismo hace en III.21. Es importante también la reseña que hace de que Orígenes en su comentario sobre el génesis sobre la muerte de Pedro en Roma.
En su libro IV menciona la muerte de Alejandro (obispo de Roma) y como este había sucedido a Sixto. En V.8 reproduce la cita de San Ireneo en “Contra los herejes” que mencionamos anteriormente. En V.28 Eusebio menciona un tratado donde Pablo de Samosata refutando la herejía de Artemón y de Teodoro, menciona como referencia a Víctor, como decimotercer obispo de Roma después de San Pedro.
Existen muchas otras referencias sin embargo no podríamos mencionarlas todas. Finalicemos mencionando brevemente los testimonios de: Pedro de Alejandría (306 d.C) en “Penitencia”, Canon 9 “Pedro, el primer elegido de entre los Apóstoles, habiendo sido tomado y encarcelado muchas veces, siendo tratado con grande ignominia, finalmente fue crucificado en Roma.” Lactancio (316-320 d.C) en “La muerte de los perseguidores” escribió: “Siendo él [Nerón] un despreciable y perverso tirano, se apuró a realizar la obra de destrucción del templo celestial [la Iglesia] y de destruir la justicia. Él fue el primero en perseguir a los siervos de Dios. A Pedro lo clavó en una cruz, a Pablo lo decapitó.". San Jerónimo (395 d.C) en “Vidas de hombres ilustres I” escribió: “[De manos de Nerón, Pedro] recibió la corona del martirio, siendo clavado a la cruz, con su cabeza hacia el suelo y sus pies hacia arriba, asegurando que él no era digno de ser crucificado del mismo modo que lo había sido su Señor.” Pienso que con estas referencias hay evidencia más que suficientes. Conclusión A pesar de todo esto, se pueden encontrar en la Web afirmaciones como estas:
Loraine Boettner afirma que “no hay prueba histórica de ninguna clase” no tiene la menor idea de lo que está hablando (Es posible verificar la evidencia presentada incluso por las traducciones que han hecho los protestantes de los escritos patrísticos). A Fernando Saraví simplemente bastaría hacerle notar que quien ha construido un gigantesco edificio sobre la arena, basando sus argumentos en suposiciones y especulaciones es él, mientras que la evidencia histórica es unánime y sólida. A Daniel Sapia se le podría responder en su habitual tono de esta manera: Ante este argumento expuesto, no sería raro recibir como respuesta que “aunque los escritos patrísticos e históricos demuestren de forma absolutamente unánime que el Apóstol Pedro si estuvo en Roma y era considerado por los romanos como una figura de auténtica autoridad, y la lista de sus sucesores la narran no menor número de historiadores, nosotros que nos regimos exclusivamente por la Biblia no tenemos porqué dar oído alguno a semejante evidencia”. Tampoco la Biblia menciona que hayan existido personajes como Napoleón Bonaparte y Adolfo Hitler, y ello no autoriza “per se” a negar que existieron… Bromas aparte, cada quien está en su derecho de negar lo que desee. Sin embargo, decida el lector, si es más válido el testimonio de tantos cristianos primitivos que estuvieron en contacto directo con los apóstoles, recibiendo la predicación directamente de ellos, o las especulaciones de algunos de los pseudo-historiadores protestantes del siglo XX. Bibliografía Pasajes bíblicos tomados de la Biblia de Jerusalén.
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