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El Santo Padre imparte la bendición Urbi et Orbi El Papa advierte de que es necesaria una conversión espiritual y moral para que el mundo salga de la crisisBenedicto XVI recordó que con su muerte y resurrección Jesucristo ha liberado al hombre de la esclavitud radical que es el pecado, abriéndole el camino hacia la verdadera Tierra prometida, el Reino de Dios. Cada hombre tiene que realizar un «éxodo» hacia la vida nueva en el Espíritu Santo, fruto del Bautismo. Sin entrar en detalles concretos, el Papa advirtió en su Mensaje Pascual que la humanidad necesita «no sólo retoques superficiales, sino una conversión espiritual y moral» para «salir de la crisis que es profunda». El Santo Padre pidió a la comunidad internacional que ayude a la reconstrucción de Haití tras el terremoto, exhortó a los chilenos a afrontar con tenacidad los trabajos en el mismo sentido y condenó el narcotráfico en América Latina. 04/04/10
(Agencias/InfoCatólica) “Cantemus Domino: gloriose enim magnificatus est”. Con estas palabras de la Liturgia de hoy, que evocan el antiquísimo himno de alabanza de los israelitas después del paso del Mar Rojo, Benedicto XVI ha iniciado su Mensaje Pascual del Domingo de Resurrección ante miles de peregrinos congregados, a pesar de la lluvia, en la plaza de San Pedro para escuchar su felicitación y recibir la Bendición Urbi et Orbi.
Éste canto es precisamente el que repiten todos los cristianos en el mundo. Es decir, que Jesucristo con su muerte y resurrección ha liberado al hombre de aquella esclavitud radical que es el pecado, abriéndole el camino hacia la verdadera Tierra prometida, el Reino de Dios, Reino universal de justicia, de amor y de paz. Este “éxodo”, ha explicado el Papa, se cumple ante todo dentro del hombre mismo, y consiste en un nuevo nacimiento en el Espíritu Santo, fruto del Bautismo que Cristo nos ha dado precisamente en el misterio pascual.
Porque como ha señalado Benedicto XVI, la Pascua es la verdadera salvación de la humanidad. Si Cristo, el Cordero de Dios, no hubiera derramado su Sangre por nosotros, no tendríamos ninguna esperanza. Por lo que la resurrección de Cristo es una nueva creación, como un injerto capaz de regenerar toda la planta. En este sentido el Papa ha exclamado: “¡Somos libres, estamos salvados! Por eso, desde lo profundo del corazón exultamos: Cantemos al Señor, sublime es su victoria”. Porque el pueblo cristiano está llamado a testimoniar esta salvación, del mismo modo que a lo largo de la historia lo han hecho los santos.
El Papa exhortó a los responsables de todas las naciones para que la actividad económica y financiera “se rija finalmente por criterios de verdad, de justicia y de ayuda fraterna”. Apoyo al Papa del decano del colegio cardenalicio Por su parte, el decano del colegio cardenalicio, el cardenal Angelo Sodano, ha afirmado, dirigiéndose al Papa Benedicto XVI al comienzo de la ceremonia de Domingo de Resurrección, que la Iglesia está con él: “Santo Padre, el pueblo de Dios está con usted y no se dejará influenciar por los chismorreos del momento, por los juicios que a veces asedian a la comunidad de los creyentes”, comentó. El cardenal, que en ningún momento hizo referencia directa a los escándalos de pedofilia, recordó que, tal y como predijo Jesús, “en el mundo tendréis tribulaciones”, pero que Cristo animó a los creyentes a tener “coraje” porque Él “ha vencido al mundo”, precisó. Benedicto XVI pide el fin de los conflictos armados Benedicto XVI ha exigido igualmente el cese definitivo de la guerra en Oriente Medio y la violencia en Irak y en África, e hizo votos para que los países afectados por el terrorismo y las discriminaciones sociales o religiosas puedan emprender caminos de diálogo y de convivencia serena.
En su mensaje el Obispo de Roma condenó la "cultura de la muerte" y pidió que la vida sea respetada. Concluido el mensaje, el Papa imparte la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad de Roma y a todo el mundo) en 65 idiomas, entre ellos el español, el portugués y el guaraní.
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