Siguen
existiendo conversos en pleno siglo XXI
Jorge
Enrique Mújica | jem@arcol.org Todo
parecería indicarnos que la fe ya es cosa del pasado, una “superstición”
superada. Nos invaden con películas y propaganda anticristiana –por
no hablar propiamente de la persecución real contra los cristianos que
mueren a diario a causa de su fe–, y además estigmatizan a los que
creen: es decir, no es que haya precisamente un ambiente que propicie
las conversiones. Y al catolicismo menos. Pero
los testimonios y los hechos dicen mucho y significan más. Son
actuales, de hombres y mujeres que se encontraron con Cristo o, por
mejor decir, que Cristo les encontró. Su vida ahora ya no es igual y a
pesar del contexto hostil contra el cristianismo en general, y el
catolicismo en particular, son felices porque son parte de la Iglesia
que Jesucristo fundó. Para
convertirse no importan las edades “Decidí
bautizarme tras leer la Biblia”. Y lo hizo con 90 años cumplidos, en
la iglesia de la Santísima Trinidad de Kariobangi, en Nairobi, el
pasado mes de mayo de 2009. Se llama Kimani Ng´ang´a Maruge
–ahora Stephen, después de su bautismo– y fue el escolar más viejo
del mundo pues hace cinco años, cuando tenía 85, se inscribió en la
escuela para aprender a leer y escribir. De hecho, quedó registrado en
el libro Guinnes de los records, al grado de que era compañero
de clases de dos de sus treinta y cinco nietos. Malika
El-Hazzini es más joven que don Stephen, pero coinciden en esa
experiencia de encuentro con Cristo. De origen marroquí y modelo de
profesión, Malika se casó en 2004 con el vicepresidente del club de
futbol Milán, Adriano Galliani. Vive en Italia. A
raíz del nacimiento de su hija, fruto de una relación anterior, su
itinerario espiritual siguió un derrotero preciso: “La primera vez
que entré en una iglesia, nada más nacer mi hija, me quedé extasiada
al escuchar los cánticos y las oraciones que alababan el amor y la
ayuda al prójimo. Soy una persona extremadamente sensible. Amo a las
personas, las cosas bellas y el arte. Me gusta compartir mis
sentimientos. Creo en el amor y Jesús es amor”, afirmó Malika. A
los ocho años bautizó a su hija porque la misma niña lo pidió. En
declaraciones al diario italiano Il Corriere della Sera, Malika
cuenta que desde “hace muchos años voy a misa, conozco las oraciones
y colaboro con religiosos”. Musulmana de nacimiento, comenzó su
proceso de conversión para ser acogida formalmente en la Iglesia católica
mediante el bautismo. En
este proceso de conversión, la Virgen María desempeñó un papel
decisivo: “Desde pequeña me hacía llamar María porque ya tenía
mucho afecto a la Virgen”, refiere. Y no es casual que concretamente
en el santuario mariano de Loreto haya hecho público su proceso de
conversión. De hecho ya eligió su nuevo nombre como católica: se
llamará María Magdalena. ¿Escritores
y periodistas? También los hay Podría
parecer paradójico, pero también de esas profesiones en donde suele
abundar el prejuicio anticristiano y el odio al catolicismo pueden
suscitarse conversiones. Alina
Reyes es conocida por literatura erótica como El carnicero, Satisfacción
o Detrás de la puerta. Sus padres fueron comunistas y en el
comunismo se educó. Pero justo este 2009 declaró que está viviendo un
descubrimiento de Dios y del catolicismo. Y así lo refleja en sus últimas
obras como A la luz del tiempo, Salmos de la época actual
y el reciente ensayo La joven y la Virgen, una composición que
nació justamente después de visitar el santuario de Lourdes. “Estoy
reescribiéndome por completo”, confiesa (cf. La Razón, 01.07.2009),
a la vez que define a Dios como “Aquel que me acompaña desde la
infancia, un Dios que me ha tomado de la mano”. Patrick
Kéchichian se alejó de la fe en la que había nacido. De origen
armenio, es periodista y actualmente colabora en el diario católico de
mayor impacto en Francia, en La Croix. Pero
en su etapa de alejamiento de la fe católica fue jefe de redacción y
crítico literario del suplemente de literatura del diario Le Monde,
Le Monde des livres. Su conversión, motivada en parte por la
lectura de autores franceses-católicos como Claudel, Bernanos, Lubac,
Pascal y Francisco de Sales, le llevó a renunciar a su puesto en Le
Monde, donde su fe debía quedar como un asunto privado, cosa a la
que no estaba dispuesto: “Cuando se acepta la totalidad del dogma,
ante nuestros pasos se abre una multiplicidad de caminos posibles […]
La fe no es ni puede ser un asunto privado”, dice, en declaraciones
recogidas por el diario La Razón (cf. 29.10.2009). El
caso de la hija de Stalin Pero
quizá uno de las conversiones más impresionantes es la de Svetlana
Stalin. Hija del dictador y genocida comunista, Svetlana nació y creció
en una sociedad atea. Escritora
de profesión, pasó los primeros 36 años de su vida en la Rusia atea,
viviendo en un hogar de ateos militantes. Pero los ejemplos de fe de su
abuela paterna, que era campesina, doña Ekaterina Djugashvili, y de su
abuela materna, doña Olga Allilouieva, de quien escuchó hablar de Dios
por vez primera, dejaron una semilla e inquietud dentro de Svetlana. Cuando
a los 18 años un hijo de Svetlana enfermó de gravedad, ella se refugió
de modo natural y espontáneo en Dios: “No conocía ninguna oración,
ni el “Padrenuestro”. Pero Dios, que es bueno, no podía dejar de
escucharme. Me escuchó. Después de la curación, un sentimiento
intenso de la presencia de Dios me invadió”. Pasó
poco tiempo y llegó el bautismo en la fe ortodoxa, concretamente el 20
de mayo de 1962. Se casó y se mudó a América, donde tuvo un dolor muy
grande a raíz de su separación conyugal. La cercanía de un sacerdote
italiano que ejercía su ministerio en Pennsylvania, el apoyo que desde
1976 encontró por parte de una familia católica (Rose y Michael
Ginciracusa), que le conmovió profundamente, la lectura de literatura
católica y el contacto con católicos la llevó a ingresar en la
Iglesia católica un 13 de diciembre de 1982. “Los
años desde mi conversión han sido plenos de felicidad. La Eucaristía
se ha hecho para mí viva y necesaria. El Sacramentos de la reconciliación
con Dios a quien ofendemos, abandonamos y traicionamos cada día, el
sentido de culpa y de tristeza que entonces nos invade: todo esto hace
que sea necesario recibirlo con frecuencia”, afirma Svletana. Y
hablando de la Virgen María dice: “…fui llevada a los brazos de la
Virgen María a quien no tenía costumbre de invocar, teniendo la idea
de que esta devoción era cosa de campesinos iletrados, como mi abuela
Georgiana, que no tenía otra persona a quién dirigirse. Me desengañé
cuando me encontré sola y sin sustento. ¿Quién otro podía ser mi
abogado sino la madre de Jesús? Imprevistamente, ella se me hizo
cercana” (cf. ReligionenLibertad.com, 05.09.2009). No
menos impresionante es la historia de Fabio Quartulli, hoy sacerdote de
la prelatura del Opus Dei. ¿Por qué? Fue militante marxista: a
los quince años ya había leído El Manifiesto y parte de El
Capital, de Marx, y estaba adscrito a las juventudes comunistas. De
la Iglesia pensaba que “su mensaje era bueno, pero que no lo cumplía”.
Dios
le salió al paso cuando tenía 19 años: un supernumerario del Opus
Dei le invitó a su casa pues había perdido el tren y el próximo
salía al día siguiente. En esa casa leyó un folleto titulado “Por
qué y cómo confesarse”: “Desde ese día recibo el sacramento de la
confesión cada quince días”, declaró a la revista francesa Il
est vivant! No tardó mucho en ser admitido como numerario y ser
ordenado sacerdote en 2007: “En el cristianismo descubrí la atención
a cada persona”. Reversiones:
catedráticos, actores, cantantes… También
los hay que después de un periodo de alejamiento vuelven a la fe de niños. “Yo
perdí la moral y al perder la moral se pierde la fe. […] Cuando ya
has perdido la moral y vives libertinamente, dejándote llevar de todas
tus pasiones, entonces ya no te interesa que Dios exista para que no te
reproche nada; entonces caes en el agnosticismo o el ateísmo. Porque
cuando no se es capaz de vivir como se piensa, como se cree, se termina
justificando como vives”. Son palabras de Vicente González, catedrático
emérito en Vizcaya, España, quien perdió la fe cuando estudiaba la
universidad. ¿Y
cómo sucedió la salida de ese mundo de hedonismo donde sólo contaba
el placer? Leyendo al filósofo Henry Bergson, concretamente una frase
del intelectual francés que decía: “vosotros los españoles tenéis
en la mística la más alta filosofía. Vuestros grandes místicos como
Teresa de Jesús y Juan de la Cruz han conseguido de un salto lo que
nosotros los filósofos no somos capaces de conseguir”. Tomó el
libro autobiográfico de Teresa de Jesús y lo leyó entre sollozos y lágrimas.
Y entonces comenzó su conversión, también a los 40 años. Gerard
Depardieu es un conocidísimo actor francés que desde su juventud ha
tenido muy presente la jaculatoria “¡Señor Jesús, ten piedad de mí”.
Nacido en una familia pobre y numerosa, fue bautizado pero vivió sin
practicar. Cuando al final de su adolescencia dejó su tierra natal, se
sabía cargado de espiritualidad, de una espiritualidad que ha tratado
de ir escuchando y transmitiendo a lo largo de su vida. Después
del éxito de la película El guardaespaldas, la vida de Whitney
Houston no fue la misma. Su fama llegó a donde no se imaginó y con
ella la adicción a la drogas. ¿Cómo salió de ahí al grado de lanzar
al fin un nuevo material discográfico este 2009? Gracias a la fuerza de
Dios, como ella misma reconoció en el programa de Oprah Winfrey, el
pasado mes de septiembre de 2009. Cuando
viene la tentación de la recaída, ¿qué hace? ”Me lleva un minuto
olvidarme de eso, rezo y se va”. Otro
famoso, aunque éste fotógrafo, que redescubre la importancia de Cristo
en su vida es Michael Belk. Fotógrafo de publicaciones como Vogue,
Elle o Vanity Fair, decidió reflejar este
redescubrimiento de Cristo en un proyecto fotográfico titulado Jouneys
with the Messiah. Dejarse
conquistar por Cristo conduce a conquistar a más para Él, incluso
olvidándose de uno mismo. Es lo que le pasó a Joaquín Zuazo, actual
misionero laico en Burundi y a quien le correspondió organizar la boda
de los príncipes de Asturias, hace varios años. Después de una vida
de juergas nocturnas y un poco de drogas, experimentó una conversión
en 2005. Una conversión que le llevaría del mundo materialista y
hedonista, de la pompa y lo fastuoso, a uno de entrega generosa en
Bujumbura, la capital de Burundi. Es ahí donde actualmente impulsa la
Fundación María Ayuda (se puede conocer más acerca de su trabajo en http://unvoluntarioenburundi.blogspot.com). Todas historias son reales y de personas verdaderas. Sus vidas nos dejan ver que la acción de Dios en las almas, incluso en pleno siglo XXI, son una constante. Aunque la fe cristiana en general, y católica en particular, desde una perspectiva humana, esté a la baja
|