¿Por
qué no se habla del síndrome postaborto?
Cada
vez que se pregunta a un político por este tema evade responder
directamente. Evidentemente, la vida humana que se destruye es lo más
importante del debate. Si la clase política no quiere abordar este
tema, que a nosotros nos parece indiscutible, proponemos debatir sobre
las otras víctimas del aborto, que las hay y también son
silenciadas. Muchas
leyes y actuaciones administrativas necesitan la realización de
estudios e informes previos que evalúen su impacto antes de ser
aprobadas. Así, hablamos de evaluaciones de impacto ambiental que
permiten la defensa de la naturaleza ante la construcción de obras públicas.
Y si las cigüeñas y las hayas tienen derechos, ¿Por
qué la ley del aborto no ha merecido una evaluación de las víctimas
que deja, además de la vida humana que siega? A
nadie le gusta vivir cerca de una central nuclear o un centro de
almacenamiento de residuos nucleares. Todos los días nos bombardean
con las campañas antitabaco y antialcohol. Cada día se da más
importancia a la salud de algunos, pero ¿porqué
no se han evaluado los efectos del aborto en la salud?
Los datos nos dicen que si esos efectos se hicieran públicos no habría
ley del aborto. El aborto ha causado múltiples víctimas y daños que
es necesario poner de manifiesto. Las leyes del aborto se aprueban con
premisas falsas.
Los
datos nos dicen que si esos efectos se hicieran públicos no
habría ley del aborto. El aborto ha causado múltiples víctimas
y daños que es necesario poner de manifiesto. Las leyes del
aborto se aprueban con premisas falsas. Otra
moda impuesta hoy es lo ecológico. Todo debe ser ecológico, la
comida, los coches... Cuando una mujer está embarazada, no parece
muy ecológico que sea la propia madre la que impida que la criatura
llegue a término. No hay ninguna otra especie sobre la tierra que
lo haga. Si no es ecológico que esto suceda, debemos hacernos dos
preguntas, una sobre las causas y otra
sobre las consecuencias. ¿Por
qué sucede esto? ¿Qué presiones recibe la mujer para hacer algo
tan antinatural como abortar? ¿Qué presiones ha interiorizado y
cuáles son evidentes desde el exterior? Cuando el presidente de
Uruguay, el socialista Tabaré Vázquez, vetó la ley del
aborto de su país afirmó “Es
menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y
que surgen de nuestra realidad socio-económica. Existe un gran número
de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que
soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la
mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de
facilitarle el aborto”.
Ante
una realidad así, lo socialista es preguntarse por qué sucede. Y una
vez preguntado y respondido, atajar las causas del problema. No hace
mucho se celebraba en España un juicio contra un empresario por
coaccionar a una trabajadora a abortar el hijo que esperaba si quería
conservar su puesto de trabajo. ¿Cuántas coacciones directas como ésta
existen que no son denunciadas? ¿Cuántas indirectas como la
explotación laboral, el precio de la vivienda, etc?
La
otra pregunta que debemos hacernos es qué sucede después. Lo
más importante, insistimos, es la vida que se elimina. Como además
se siega por parte de aquella persona que más debería protegerla, lo
más lógico es pensar que un acto tan antinatural como el aborto
provocado no puede pasar sin consecuencias para quien lo hace. En los
pueblos de España no ha sido raro encontrar hasta hace poco a viejos
que participaron de una u otra manera en la Guerra Civil: en
combate, en la retaguardia, en milicias de uno u otro bando, en
enfrentamientos en pueblos, delaciones... Muchos de ellos, poco antes
de morir seguían atormentados por sus implicaciones en actos
realizados muchos años antes, que directa o indirectamente habían
llevado al asesinato de otras personas. Personas creyentes o no
creyentes, de una u otra ideología... nunca consiguieron superar
su participación en actos que atentan contra una ley escrita en
el corazón de todo ser humano. Si esto sucede con personas que
fueron enemigas... ¿cómo no va a suceder en la madre que acaba con
la vida de aquel a quien está llamada a cuidar y proteger? Se
habla del sufrimiento que genera el embarazo en la madre y la ansiedad
que le puede provocar para justificar el aborto. Pero cabe preguntarse
si ese argumento no sirve para cuando el niño ya ha nacido.
Aquel que se mete en problemas de drogas a los 15 años y empieza a ir
mal en los estudios... ¿acaso no genera sufrimiento y ansiedad en los
padres? El que empieza a ir al botellón y se emborracha ¿no provoca
ansiedad en su madre? ¿No le da disgustos que muchas veces merman su
salud física? ¿No sería lícito según el argumento de evitar
sufrimientos a la madre, que ésta matara a su hijo para ahorrarse los
sufrimientos que le genera su conducta? Cualquier cabeza sensata
aborrecería esta solución. Y es lógico pensar que si una madre
actuase así, no tardaría en arrepentirse. Ha
habido intentos de sistematizar los síntomas que se manifiestan tras
un aborto provocado
en el llamado síndrome postaborto, que ha recogido toda una serie de
síntomas psicológicos, sociales, emocionales... que pueden padecer
las personas implicadas en un aborto, de modo especial la madre.
Algunos de los síntomas mostrados por distintos estudios hablan de
mayor riesgo de padecer problemas mentales como depresión,
hablan de un aumento del riesgo de hospitalización psiquiátrica
tras el aborto, del aumento de consumo de alcohol y drogas, del
incremento de las probabilidades de padecer trastornos alimentarios,
de problemas del sueño, de pensamientos obsesivos sobre niños.
Las consecuencias no se reflejan sólo en el interior de la mujer,
sino que afecta a sus relaciones con los demás. Un amplio número de
mujeres informan incluso tiempo después de realizado del aborto de atonía
emocional (necesidad de ahogar emociones o insensibilidad para
experimentarlas). De igual forma aparece un sentimiento de soledad
y aislamiento, mucho más dañino cuando se oculta el aborto a
personas significativas del entorno: el padre del niño, los padres
cuando es una menor la que aborta... Otra consecuencia es la dificultad
para iniciar o mantener nuevas relaciones afectivas. Todo ello
provoca que haya mayor índice
de intentos de suicidio en mujeres que han abortado que en el
resto de la población. Se calcula que en España se han producido
alrededor de un millón de abortos desde la despenalización del
aborto. Con estos números parece lógico pensar que parte del
malestar psicológico que padece nuestra sociedad puede tener su
origen en el aborto. Según
un estudio de la Fundación Iberdrola en su Proyecto Esperi de
abril de 2005, cerca de 700.000 adolescentes españoles sufren
trastornos del comportamiento. ¿Por qué no se investiga la relación
entre una y otra realidad? Esta
realidad de sufrimiento tras un aborto, aunque la padecen
especialmente las mujeres, también afecta a los hombres. El
aborto en España ni con la vieja, ni con la nueva ley, tiene en
cuenta al padre del niño. No es extraño encontrar hombres que han
padecido ansiedad y depresión tras el aborto de un hijo suyo o que se
han visto impotentes para impedirlo. Ni que el aborto influya en la
relación de la madre con los otros hijos que ya tenía o con los que
pudieran llegar más tarde. Cuando
los portavoces (oficiales y extraoficiales) del gobierno
hablan de estos síntomas y los niegan o banalizan, diciendo
que no son ciertos, que una acción así no tiene consecuencias para
la madre, culpabilizan doblemente a la madre que los padece, ya
que al tormento que padece por el aborto provocado, se suma el de
pensar que esos padecimientos se deben a que ella es especialmente débil,
a que no está suficientemente “liberada”... Es mucho el sufrimiento que un aborto puede generar para la madre. Pero aunque toda la ciencia del mundo asegurase que no hubiera ninguna consecuencia para ella (cosa improbable) el aborto no dejaría de ser un odioso acto de violencia.
Es
mucho el sufrimiento que un aborto puede generar para la
madre. Pero aunque toda la ciencia del mundo asegurase que no
hubiera ninguna consecuencia para ella (cosa improbable) el
aborto no dejaría de ser un odioso acto de violencia. Finalizamos
con la llamada de Juan Pablo II a vosotras, mujeres que habéis
recurrido al aborto: “Sabemos cuántos condicionamientos
pueden haber influido en vuestra decisión, y no dudamos que en muchos
casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática.
Probablemente la herida no ha cicatrizado en vuestro interior. Es
verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto (es
decir, que el aborto es un acto grave por cuanto destruye a un ser
humano no nacido). Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo
y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e
interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con
humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia
os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la
Reconciliación. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis
pedir perdón también a vuestro hijo que ahora vive en el Señor.
Ayudados por el consejo y la cercanía de personas amigas y
competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los
defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio
de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el
nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención
hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de
un nuevo modo de mirar la vida del hombre”. De
vuestro sufrimiento puede brotar la fuerza para una nueva lucha. Una
lucha solidaria por la vida. Contra las estructuras que os empujaron
a vosotras a abortar y condenaron a vuestros hijos a no nacer.
Una lucha por una sociedad cuyas condiciones políticas, económicas,
sociales y culturales estén configuradas
para que los más débiles sean sus protagonistas. Autor: Ana Cuevas y Diego Velicia, psicólogos.- Fecha: 2010-03-03
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