Stephen Hawking hace caja: anuncia que Dios no existe... justo antes de que llegue el PapaDesde un punto de vista mercadológico, Stephen Hawking, interpreta el papel de Einstein del siglo XXI. No parece que esté a la altura del físico alemán, pero remite a él. Su cuerpo contrahecho por una terrible enfermedad concentra todas las admiraciones en su prodigiosa inteligencia. (Lo cual demuestra, por cierto, sobre todo a aquellos que son partidarios del aborto “por graves malformaciones”, que lo importante está en el contenido, no en el continente). Ignoro la calidad de físico que es Mr. Hawking, porque me despedí de tal disciplina en segundo de bachillerato y todavía estoy dando gracias por haberme librado de ella. Todo parece indicar, sin embargo, que estamos hablando de un científico extraordinario, tanto por sus investigaciones como por su ejemplo de superación. Sin embargo, no pasará a la Historia don Stephen por su sentido común. Acaba de anunciar en su nuevo libro que Dios no creó el Universo. Y se ha quedado tan ancho. Y los periodistas, que somos un prodigio de sensatez, nos damos galletas en los morros por dar la primicia: “Dios no creó el Universo”. Sólo nos faltaría añadir: "mañana anunciamos quién lo hizo... una pista: el creador del universo no nació en Bilbao. Indignación en Ajuria Enea".
No se ha fumado nada don Stephen, aunque desvaríe un poco. Suele ocurrir entre los genios. Cuentan que Napoleón, harto de que el Papa no se dejase dominar, amenazó del siguiente modo a uno de sus cardenales: “¡Voy a destruir a la Iglesia!”. A lo que el purpurado respondió, flemático y con un torrente de lucidez espiritual: “Eso es imposible, Sire. No lo hemos conseguido ni nosotros”. Demostrar la no existencia de Dios partiendo de la física resulta tan absurdo como aventurar, valiéndose de la misma disciplina, qué tipo de sexo tienen los ángeles. Se supone que eso lo debería tener muy claro alguien tan listo como este profesor de Cambridge. Eso sí, lo que no se le escapa a don Stephen es que soltar una parida teológica suficientemente escandalosa como para copar todas las portadas en vísperas de la visita del Papa Benedicto XVI produce unos réditos editoriales impresionantes. En eso sí que es listo. Animo con las ventas, don Stephen. Sin duda, es
usted un genio. Juan Bosco Martín Algarra, ha visto correr los años de su vida entre Granada, ciudad que le vio nacer en 1974, y Cádiz, Valencia, Pamplona, Sevilla y Madrid, así como en El Salvador (Centroamérica), donde comenzó su andadura profesional "porque era el momento para hacerlo".
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