CAPITULO  II

DEL MODO DE LA UNIÓN DEL VERBO ENCARNADO

 

 

Articulo  I

 

DE LA UNIÓN MISMA

 

TESIS 2. LA UNIÓN DEL VERBO ENCARNADO NO HA SIDO HECHA EN LA NATURALEZA, SINO QUE DESPUÉS DE LA UNIÓN HA DE SER RECONOCIDO EL UNIGÉNITO EN DOS NATURALEZAS SIN CONFUSIÓN.

 

16. Nexo. Resuelta la cuestión acerca de si es y por qué es pasa S. Tomás a explicar la esencia misma de la encarnación, en cuanto que es la unión del Verbo con la naturaleza humana. Considera en primer lugar la unión en sí (q.2), después los extremos que se unen (q.3-q.6). La unión indica orden al término producido por la acción unitiva y de este término parece que toma su razón. Por eso considera S. Tomás en primer lugar en los seis primeros artículos de la cuestión el término íntegro producido por la acción unitiva, y muestra que tal término no es una sola naturaleza sino una sola persona.

 

17. Nociones. NATURALEZA o φνσις. Como la persona fácilmente se aprehende como lo que es y actúa, o sea el sujeto cuyas son las partes, las facultades, los principios en general de obrar, la naturaleza se concibe como el complejo de fuerzas, cualidades, substancias por el que alguien puede actuar o es colocado en cierta especie. Yo (persona), tengo manos, cuerpo, alma (naturaleza). Yo (persona), soy hombre (humanidad, naturaleza), no ángel. Este sentido vulgar coincide con el sentido dogmático con el que la palabra *naturaleza+ fue entendida en el Concilio de Calcedonia; es decir, la esencia concreta, hecha abstracción del sujeto o persona en que subsiste semejante naturaleza.

 

EN DOS NATURALEZAS, es decir, la divina y la humana.

 

SIN CONFUSIÓN. Se añade esta expresión por los errores que vamos a exponer en seguida, que admitían una cierta "mezcla" de naturalezas en el Verbo encarnado.

 

18. Adversarios. El monofisismo real defiende que el Verbo encarnado proviene ciertamente de dos naturalezas (ex duabus naturis), divina y humana, pero que no existen dos naturalezas. Admiten los monofisistas la unidad personal de Cristo, pero de tal manera exageran esta unidad que exigen también la unidad en la naturaleza. El monofisismo se suele llamar también eutiquianismo. EUTIQUES (ca.378 - H454) fue archimandrita de muchos monjes en Constantinopla. Se discute mucho de la doctrina personal de este varón, aunque no se pueda negar que él representa ciertamente esa tendencia que se llama monofisismo.

 

19. Muchas son las clases de monofisismo, todas o casi todas anteriores al mismo Eutiques. a) La humanidad en Cristo se dice absorbida por la divinidad, de donde nació el teopasquismo o error que atribuye los dolores a la misma naturaleza divina.

 

b) En modo contrario se dice que la divinidad desaparece en la humanidad, de tal manera que el Verbo deja de ser Dios para hacerse hombre. Son seguidores de este antiguo error los que en época más reciente defienden la llamada *kenosis+ o anonadamiento exagerado del Verbo (cf. Fil 2,7).

 

c) Una metamorfosis real del Verbo en carne, de tal manera que el Verbo no tomó la carne de la Virgen, sino que la misma esencia divina se hizo carne, como el agua líquida puede hacerse hielo. Permanece pues sólo la naturaleza divina.

 

d) Metamorfosis aparente del Verbo en carne. Pues el Verbo no se ha hecho realmente carne, como en c), sino sólo aparentemente. Por esto se llaman estos herejes fantasistas; de hecho son docetas.

 

e) Pero la forma clásica del monofisismo es otra, a saber, la divinidad y la humanidad se mezclan para hacer una tercera cosa, cierto compuesto teándrico, el cual no puede decirse propiamente Dios ni propiamente hombre.

 

f) Finalmente una especie más sutil de monofisismo afirma que el Verbo y la humanidad se unen sin mezcla o confusión como una esencia o naturaleza completa. No permanece ni la plena divinidad ni la plena humanidad. De este modo explicaban la unión del Verbo con la naturaleza humana algunos arrianos y apolinaristas. Un verdadero monofisismo, al menos lógicamente, lo defienden los ubiquistas protestantes, que atribuyen a la naturaleza humana una propiedad divina, a saber, estar en todas partes, la ubicuidad.

 

20. Doctrina de la Iglesia. Además de muchos documentos más antiguos, tenemos la epístola dogmática de S. LEON I MAGNO a Flaviano (D 143s) y principalmente el Concilio de Calcedonia: *... enseñamos... que se ha de reconocer a uno solo y el mismo Cristo Hijo Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando más bien, cada naturaleza su propiedad+ (D 148). La doctrina de este Concilio se explica ofrecida ocasión por el Papa PÍO XII en la Encíclica *Sempiternus Rex+

 

Valor dogmático.   De fe divina y católica definida (D 148).

 

21. Se prueba por la Sagrada Escritura. Como en el tratado de la SS.Trinidad se prueba la divinidad de Jesucristo por la Sagrada Escritura, y siendo sobradamente evidente por el tratado de Dios Uno que la naturaleza divina no puede experimen­tar ningún cambio, sólo tenemos que mostrar que en el Verbo encarnado permaneció la verdadera naturaleza humana. Esto lo prueba toda la vida de Jesucristo ya desde su concepción hasta su muerte, sepultura, resurrección y todo lo que se siguió para demostrar la verdad de la resurrección. Más textos pueden verse después en la tesis 7, nn.118-122. Ahora veremos sólo unos pocos.

 

1) Cristo está sujeto a las mismas pasiones, a) del cuerpo y, b) del alma. a) Jn 4,6: Jesús, FATIGADO, del camino, se sentó sin más junto a la fuente; Mt 8,24: Se produjo en el mar una agitación grande, tal que las olas cubrían la nave; pero El entre tanto DORMIA; b) Jn 11,33: Viéndola Jesús llorar, y que lloraban también los judíos que venían con ella, SE CONMOVIO hondamente y SE TURBO; cf. Jn 11,38; 12,27; Mt 26,37s. Mt 8,10: Viéndolo Jesús SE MARAVILLO y dijo a los que lo seguían: En verdad os digo que en nadie de Israel he hallado tanta fe; Jn 11,35: LLORO Jesús. Cf. Lc 19,41.

 

22. 2)  A Cristo se le atribuyen actos de virtudes, que no pueden atribuirse sino a un hombre. Heb 5,8: Y aunque era Hijo de Dios APRENDIO por sus padecimientos la OBEDIENCIA. En este texto no sólo se afirma que Cristo fue obediente (cf. Fil 2,8), sino que aprendió, es decir, con ciencia experimental, cuán difícil es obedecer. Ahora bien, esta obediencia difícil supone un superior, que el Verbo como tal no puede tener. Heb 4,15: No es nuestro pontífice tal que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, antes FUE TENTADO EN TODO A SEMEJANZA NUESTRA, FUERA DEL PECADO. Se afirman en general actos de virtudes propiamen­te humanas, porque se dice que Cristo fue tentado como nosotros (aunque sin ningún *fómes+ del pecado: cf. después tesis 15, escolio 1, n.356; tesis 17, escolio 1, nn.442-447). Y sin embargo nunca consintió en la tentación.

 

23. Se prueba por la tradición.  Baste citar como testigos de la tradición a los SS. Padres anteriores al Concilio de Calcedonia.

 

1) Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Ya S. IGNACIO DE ANTIOQUIA: *El médico es uno, carnal y espiritual, engendrado e increado, Dios existente en la carne, en la muerte vida verdadera, de María y de Dios, primera­mente pasible, después impasible, Jesucristo Señor nuestro+ (R 39). ORIGENES: *Jesús, que murió, es hombre..., no murió el Dios Verbo...+ (R 482). S. EFREN: *En el seno de María se hizo niño el que desde la eternidad es igual al Padre..., en el útero de su madre se hizo hombre permaneciendo perfecto Dios+ (R 711).

 

2) Ninguna mezcla o conversión. TERTULIANO: *Porque si la Palabra se hizo carne por la transfiguración y mutación de la substancia, será ya una sola substancia de Jesús procedente de dos, de carne y de espíritu, una como mezcla, como el electro del oro y de la plata. Vemos un doble estado no confuso sino unido, en una persona Dios y hombre Jesús+ (R 379). S.EPIFANIO: *... el cual, sin mutación en cuanto a la naturaleza, con la divinidad asumió la humanidad... El mismo Verbo se hizo carne, sin dejar de ser Dios, no convirtiendo la divinidad en humanidad...+ (R 1086). S. JUAN CRISOSTOMO: *Porque por la unidad y la conjunción son una sola realidad el Dios Verbo y la carne; sin ninguna confusión ni pérdida de substancias, sino por una inefable e inexplicable unión+ (R 1160).

 

24. 3) Se dice expresamente que permanecen dos naturalezas después de la unión. S.MELITON DE SARDES: *Porque como el mismo simultáneamente fuese Dios y hombre perfecto, nos puso de manifiesto sus dos naturalezas+ (R 189). ORIGENES: *En primer lugar conviene que sepamos lo siguiente, que una es en Cristo la naturaleza de su divinidad, que es el Hijo unigénito del Padre, y otra la humana naturaleza que en los últimos tiempos para la economía redentora recibió (R 453). S. EFREN: Porque no estaba sola la naturaleza inferior ni sola la naturaleza superior... una sublime, la otra humilde...+ (R 705). S. ANFILOQUIO ICONIENSE: *Distíngueme las naturalezas, de Dios y de hombre. Porque no se ha hecho hombre separándose de Dios, ni Dios brotando del hombre. Pues digo Dios y hombre+ (R 1080).

 

25. Razón teológica. Por un triple modo podría suceder que dos naturalezas concurrieran en una sola: primeramente por modo de conjunción u orden, permaneciendo las naturalezas mismas en sí íntegras y perfectas, de tal manera sin embargo ordenadas o conjuntas entre sí que forman una sola; en segundo lugar, por transmutación, bien de una de las dos naturalezas en la otra, bien de ambas en alguna distinta de una y otra; en tercer lugar, por composición de una sola naturaleza perfecta a base de dos imperfectas; es así que de ninguno de estos modos la naturaleza divina y la humana coincidieron en Cristo, luego en Cristo no se da concurso de dos naturalezas en una.

 

Pruebo la menor. El primer modo incluiría en Cristo una unión meramente accidental; pero en la próxima tesis, n.44s, se va a mostrar que la unión del Verbo encarnado es substancial. El tercer modo se rechaza fácilmente, porque ni por parte de la naturaleza divina, como es claro, ni por parte de la naturaleza humana, la cual es substancia completa, se da imperfección. El segundo modo se rechaza principal­mente por la inmutabilidad de la naturaleza divina, por razón de la cual ni la naturaleza divina puede convertirse en otra cosa, ni otra cosa en ella, principalmen­te teniendo presente que en Cristo permanece íntegra la naturaleza humana.

 

26. Objeciones. 1. Plures sunt textus SS.Patrum ante Concilium Calcedonense in quibus de *mixtione Dei et hominis+ sermo fit. Atqui hic modus loquendi monophysismum sapit. Ergo argumentum ex SS.Patribus satis infirmatur.

 

Concedo la mayor y distingo la menor. Este modo de hablar en tiempos de la controversia monofisística sonaba mal, concedo la menor; antes de empezar la controversia y en la mente de los SS.Padres, niego la menor.

 

2. Al menos algunos Padres, máxime S.Cirilo Alejandrino, parecen favorecer el monofisismo. Es así que la autoridad de S.Cirilo es máxima, luego el testimonio de los SS.Padres falla.

 

Distingo la mayor. Las palabras de S.Cirilo de hecho fueron interpretadas por los monofisitas en favor de su herejía, concedo la mayor; en la mente de S.Cirilo tenían ese sentido, niego la mayor. Concedo la menor. Contradistingo la consecuencia.

 

Explico. Máxima dificultad creó la sentencia de S.Cirilo: Mια φυσις τον θεον Λογον σεσαρχωμενη *Una natura Dei Verbi incarnata+. Sin embargo S.Cirilo usó esta fórmula *como entregada por S.Atanasio, pero sin embargo en sentido recto, ya que transfería la naturaleza a significar la misma persona+. El sentido recto consta de la explícita doctrina de S.Cirilo. La auténtica interpretación católica de esta sentencia la entregó el Concilio Constantinopolitano II (D 220).

 

27. Escolio. Uno de la Trinidad padeció. Esta fórmula de los siglos quinto y sexto se relaciona históricamente con el monofisismo; qui eam invenerant de tal manera parecían ensalzar la naturaleza divina de Cristo, que la humana casi desapareciese y las mismas pasiones se atribuyesen a la divinidad. Sin embargo entre los que la impugnabant no faltaban los que parecían favorecer el nestorianismo, como si Cristo que padeció no fuese Dios. El Sumo Pontífice Hormisdas no condenó simplemente la fórmula, sino que la reprobó como peligrosa y después del Concilio de Calcedonia superflua. Pero Juan II, pocos años después, la explicó en sentido recto y la aprobó (D 201; cf. D 255).

 

TESIS 3. LA UNIÓN DEL VERBO ENCARNADO FUE HECHA EN LA PERSONA, DE TAL MANERA QUE DESPUÉS DE LA UNIÓN EL HIJO DE DIOS UNIGÉNITO ES SIMULTÁNEAMEN­TE VERDADERO HOMBRE.

 

28. Nociones. PERSONA o προσωπον o υποστασις. Persona en sentido obvio se entiende un individuo racional totalmente distinto a otro también individuo. En este sentido saben algunos numerar cuantas personas hay en lugar. La persona se aprehende fácilmente como algo distinto de aquellas cosas que son de esa persona, y sin embargo no son esa persona. Pedro (persona) se dice que tiene entendimiento, manos, etc.; este entendimiento, estas manos, son ciertamente de Pedro, pero no son Pedro. Para designar a la persona se emplea quién, pero para designar la naturaleza se emplea qué. La persona se dice el principio que es o hace; pero la naturaleza el principio con que alguien es o hace.

 

29. LA UNIÓN FUE HECHA EN LA PERSONA. Dos naturalezas, divina y humana, que, según la tesis precedente, existen inconfusas en Cristo, son de un Cristo, de una persona. El sujeto de quien es propia la naturaleza divina y la humana es uno, es decir, Cristo. Por la unión, pues, es ciertamente en Cristo una y otra cosa (cf. más adelante, tesis 16, escolio 1, n.406), pero Cristo no es ciertamente una y otra cosa, uno y otro. Consiguientemente, así como de Pedro se afirma la naturaleza humana, y de Miguel arcángel la naturaleza angélica, así verdaderamente de Cristo uno se debe afirmar lo que pertenece a su naturaleza humana y lo que pertenece a su naturaleza divina. Brevemente, el término total que por la unión se tiene es una persona.

 

DE TAL MANERA QUE DESPUÉS DE LA UNIÓN EL HIJO DE DIOS UNIGENITO ES SIMULTANEAMENTE VERDADERO HOMBRE. Estas palabras se añaden para que más expresamente se rechace el error de Nestorio, el cual en seguida trataremos. Porque aquel *uno+ o *el mismo+ que se tiene después de la unión y a quien pertenecen la divinidad y la humanidad, no es solamente aquel ser complexo que se dice Cristo, sino que es propiamente eterno Hijo de Dios, que permaneciendo lo que era, se ha hecho verdadero hombre.

 

30. Adversarios. DIODORO TARSENSIS (H392) y TEODORO MOPSUESTENO (H428), los dos de la escuela de Antioquía, empezaron a dividir a Cristo. Pero el autor de la herejía llamada por su nombre fue NESTORIO (H451), obispo de Constantinopla, también de la escuela de Antioquía. Aunque no fue discípulo de Teodoro de Mopsuestia, pero padeció ciertamente su influjo.

 

La doctrina de Nestorio, de la que recientemente se ha disputado mucho, en su sentido objetivo parece que fue ésta. Según Nestorio, María no era θεοτοχος, Madre de Dios, sino θεοδοχος, receptora de Dios, o mejor Χριστοτοχος, Madre de Cristo. También, según Nestorio, no se puede decir "Dios padeció". Nestorio insiste mucho en que en Cristo hay dos naturalezas, pero un προσωπον o una persona. Toda la dificultad está en entender qué es este προσωπον, que Nestorio muchas veces emplea pero nunca explicó. Según él, cada una de las naturalezas tiene su προσωπον, es decir el προσωπον de la unión (προσωπον unionis).

 

31. Convienen los autores en que ni el mismo Nestorio sabía claramente qué fuese este su προσωπον. La unión existente entre la naturaleza divina y la naturaleza humana se dice por Nestorio o como un templo con la divinidad que en él habita, o unión voluntaria, χατ ενδοχιαν, pero no unión física, χατα φνσιν, ni hipostática, χαθνποστασιν.

 

Aunque hay muchas cosas obscuras en la doctrina de Nestorio, sin embargo, aquella persona, προσωπον, que consecuentemente a la unión admite ese único en Cristo, niega abiertamente que sea el mismo Verbo de Dios. Por eso Nestorio, contra la doctrina de la tradición, niega que el Hijo eterno del Padre sea el mismo que se ha dignado nacer de María Virgen.

 

32. Las impugnaciones de los monofisitas contra el Concilio de Calcedonia como si éste favoreciese el nestorianismo, dieron lugar a aquella conocidísima controversia *De tribus capitulis+ (a saber, los escritos de TEODORO DE MOPSUESTIA y de TEODORETO CIRENSE, la epístola de IBAE EDESSENI al obispo persa MARIN), de que trató el Concilio Constantinopolitano II (D 224-228).

 

A.GÜNTHER (1783-1863) pone una unión de naturaleza en Cristo meramente dinámica y moral. Porque la persona, según Günther, se constituye por la conciencia de sí mismo; por tanto, como Cristo tiene doble conciencia, divina y humana, hay en El dos personas físicas, que se unen en una unidad no numérico-real, sino dinámico-formal.

 

ROSMINI-SERBATI (1797-1855) proponit unionem naturalem non qualem definiverunt Concilia, sed accidentalem et moralem. Esta doctrina fue condenada por LEÓN XIII (D 1917).

 

33. Doctrina de la Iglesia. Se tiene en los mismos símbolos, en cuanto que de quien se dice que es Hijo de Dios Unigénito, se dice también que nació y padeció. Así ya el Símbolo Apostólico: *Creo en Dios Padre omnipotente, y en Cristo Jesús, su único Hijo, Señor nuestro, que nació del Espíritu Santo de María Virgen, crucificado... y sepultado+ (D 2; cf. D 6). El Concilio Niceno: *Creemos... en un único Señor nuestro Jesucristo, Hijo de Dios, nacido del Padre unigénito, esto es, de substancia del Padre, Dios de Dios... que por nuestra salvación descendió, se encarnó y se hizo hombre y padeció+. Todavía más claro en griego (D 54). Similarmente en otros símbolos (D 13, 16, 18, 40, 86, 282-287).

 

34. Concilio de Éfeso*Y aunque las naturalezas son distintas, conviniendo sin embargo en una verdadera unión, nos hicieron un Cristo e Hijo... Así [los Santos Padres] no dudar en llamar a la sagrada Virgen Deiparam (θεοτοχον) (D 111a). *Si alguno no confiesa que Dios es verdaderamente Emmanuel y, por tanto, madre de Dios (θεοτοχο) la santa virgen (porque dio a luz hecho según la carne al Verbo de Dios) A.S.+ (D 113). *Si quis non confitetur que el Verbo de Dios padeció en la carne, fue crucificado en la carne y gustó la muerte en la carne, y hecho primogénito de los muertos (Col 1,18), según que es vida y Dios vivificador, A.S.+ (D 124).

 

La confirmación de esta doctrina se tiene en los documentos en que se estatuyó contra los monofisitas que ni la unidad de persona induce la unidad de naturaleza ni la dualidad de naturaleza induce la dualidad de personas. Así principalmente el Concilio de Calcedonia (D 148) y el Constantinopolitano II (D 213-228).

 

Valor dogmático.   De fe divina y católica definida (D 111a, 113, 124, 143, 148).

 

35. Se prueba por la sagrada Escritura. Parar rechazar directamente el error de Nestorio, no basta mostrar que los atributos, tanto de la naturaleza divina como de la naturaleza humana, se predican de uno y el mismo Cristo; porque esto lo admitía Nestorio, y por eso llamaba a María χριστοτοχον, engendradora de Cristo; sino que se debe mostrar cómo A, del Hijo de Dios se diga que nació, padeció; y B, del hombre Jesús es verdadero Dios; se tiene también prueba directa contra Nestorio si, C, Cristo se dice simplemente Dios; porque entonces no hay ninguna razón para decir que Cristo nació y padeció, y Dios no nació y padeció.

 

A. 1) Jn 1,1.14. Luego el mismo Verbo se hizo hombre, vivió entre los hombres. 2) Gal 4,4. Del Hijo de Dios se predica un nuevo modo de ser, es decir, que tomó la naturaleza humana de una mujer. Cf. también Hch 3,15; 20,28; 1 Cor 2,8; 1 Jn 1,1-3.

 

36.  B. 1) Rom 9,5. Ese Jesús, que ha nacido del linaje israelítico, ese Cristo de cuya humana naturaleza χατα σαρχα) había hablado S.Pablo, se dice simplemente Dios bendito por los siglos.

 

2) Jn 3,13. El hombre Jesús se dice que descendió del cielo, porque el Verbo se ha hecho hombre (Jn 1,14). Todavía es mayor la fuerza de este texto si se admite la lectura de la versión de la Vulgata, que está en el cielo. Cf. también Fil 2,9-11.

 

37. C. 1) Fil 2,6-8. Cristo Jesús se dice igual a Dios, es decir, Dios. 2) Tit 2,13. Cristo se dice gran Dios. 3) 1 Jn 2,22. Por el paralelismo está claro que Cristo es Hijo.

 

38. Se prueba por la tradición. Los Santos Padres refieren de muchos modos la tradición. Por facilidad y brevedad pondremos pocos ejemplos, casi en el mismo orden en que se refieren los testimonios de la sagrada Escritura.

 

1) De Dios se dice que padeció, fue crucificado, murió. Así S.IGNACIO DE ANTIOQUIA: *Revocados a la vida por la sangre de Dios+. *Concededme ser imitador de las pasiones de mi Dios+. TERTULIANO: *Responde aquí ya, enemigo de la verdad. )Acaso no ha sido Dios verdaderamente crucificado? )Acaso no ha muerto verdaderamente y no ha sido crucificado? )Acaso no ha resucitado verdaderamente, para que verdaderamente haya muerto? (R 353). S.EFREN: *No, como dicen hoy, sólo el cuerpo fue fijado en la cruz. Sino que, según yo creo, Dios hombre ha sido fijado en la cruz. El que con una gran voz expiró y tuvo su costado perforado por una lanza, El mismo es el Dios escondido+ (R 709). S.CIRILO ALEJANDRINO: *Realmente fue hecho hombre, aquél por quien el Padre hizo los siglos; y no como algunos piensan, fue en el hombre, para que se entienda, por nosotros al hombre como teniendo a Dios inhabitante+ (R 2124; cf. R 394, 1859, 2171, 2183).

 

2) Se dice Dios al hombre Jesús. Así S.IRENEO: *Y como el mismo (Hijo del hombre) propiamente, por encima de todos los que fueron hombres, Dios y Señor y rey eterno y Unigénito y Verbo encarnado es predicado+ (R 222). S.HILARIO: *Esta es la verdadera fe de la humana bienaventuranza, predicar al Dios y hombre, confesar al Verbo y a la carne, y no ignorar que Dios es hombre ni ignorar que su carne es el Verbo+ (R 873).

 

39. 3) A Cristo se le dice simplemente Dios. Así S.IGNACIO: *El médico es uno, carnal y espiritual, génito e ingénito, Dios existente en la carne, en la muerte la verdadera vida, de María y de Dios, primero pasible y también impasible, Jesucristo Señor nuestro+ (R 39). *Nuestro Dios Jesucristo fue llevado en el seno de María+ (R 42). S.AMBROSIO: *Contra todos sin embargo es general esta fe, que Cristo es Hijo de Dios, y sempiterno del Padre, y nacido de María Virgen+ (R 1288; cf. R 189, 218, 709).

 

4) Se niega que en Cristo haya algo tercero distinto de Dios y del hombre. Así TERTULIANO: *Como si hubiese algo tercero, confuso de uno y de otro (Dios y el hombre Jesús), como el electro... (R 379).

 

5) María es llamada generadora de Dios. Así S. ALEJANDRO ALEJANDRINO: *...nuestro Señor Jesucristo, que llevó verdaderamente carne, no la sola apariencia, tomada de María Deipara+ (R 680). S. GREGORIO NACIANCENO: *Si alguno no cree a santa María Deiparam, está fuera de la divinidad+ (R 1017). S.ATANASIO: *Lo que arriba del Padre ha sido engendrado inefablemente desde la eternidad, eso mismo en el tiempo aquí abajo engendrado de la Virgen María Deipara+ (R 788; cf. R 711, 1086, 1400, 2125, 2171, 2241, 2364, 2379).

 

40. Razón teológica. Todo lo que hay en alguna persona, sea que pertenezca a su esencia específica o a sus miembros o a sus partes o a sus accidentes, se une a ella en persona; de tal manera está en esa persona que no resulta una nueva persona. Porque persona es la que tiene color, manos, naturaleza humana. Si, pues, la naturaleza humana del Verbo no se une en persona no está en ella, o sea que de ningún modo se une. Ahora bien, la fe de la encarnación pide precisamente la unión entre el Verbo y la naturaleza humana. Luego la naturaleza  humana se une al Verbo en la persona del Verbo.

 

41. Objeciones. 1.  Hay muchos textos en las sagradas Escrituras en los que Cristo se dice de uno u otro modo templo de Dios (Jn 2,19; 2 Cor 5,19; Col 2,19). Es así que entre Dios y su templo no se da unión en persona, luego la unión del Verbo encarnado no se ha hecho en persona.

 

Distingo la mayor. Estas apelaciones son afirmativas pero no exclusivas, concedo la mayor. Son exclusivas, subdistingo: si la misma sagrada Escritura no nos enseñara que en Cristo la naturaleza humana está unida en la persona del Verbo, pase la mayor; si esto se enseña en la sagrada Escritura, niego la mayor y contradistingo la menor.

 

Explico: Aun después de la multisecular afirmación de la unión personal en Cristo, las recientes letanías del Sagrado Corazón de Jesús dicen: *Corazón de Jesús, templo santo de Dios+. Esta metáfora es verdadera, aunque no agote toda la realidad. Por lo demás el mismo S.Pablo en el lugar citado, Col 2,9 habla de la encarnación en el mismo sentido en que S.Juan (1,14) había dicho: *Y el Verbo se hizo carne+.

 

2. Cristo diciendo en una parte: El Padre y yo somos una sola cosa (Jn 10,30) y en otra parte: El Padre es mayor que yo (Jn 14,28), parece que distingue dos yo en sí mismo. Es así que  hay tantas personas cuantos son los yo, luego en Cristo hay dos personas.

 

Distingo la mayor. Cristo diciendo estas cosas muestra darse en sí mismo algo doble, de manera que El sea Dios y al mismo tiempo hombre inferior por razón de la humanidad, concedo la mayor; muestra darse en sí mismo precisamente dos personas, subdistingo: si la duplicidad de naturalezas llevara consigo la duplicidad de personas, concedo la mayor; si no la lleva, niego la mayor; concedo la menor y distingo igualmente el consecuente.

 

42. 3.  Los escritores eclesiásticos suelen hablar del hombre en Cristo. Es así que esto es lo que los nestorianos defendían, es decir que había en Cristo el Verbo y el hombre, luego la tradición no siente rectamente de la unidad personal en Cristo.

 

Admito el aserto y explico. Con estas locuciones significaban cuan verdadera e íntegra naturaleza humana se había unido al Verbo, concedo la mayor; significabant illam naturam humanam esse in Christo verdadera persona, de tal manera que en El hubiese persona humana y persona Verbi, niego la mayor y contradistingo la menor.

 

43. Escolio 1. De persona seu hypostasi Christi composita post incarnationem. S.Tomás trata esta cuestión en el art.4 y responde distinguiendo; es decir, si la persona o hipóstasis de Cristo se considera en sí debe decirse completamente simple como la naturaleza del Verbo; pero si se considera la hipóstasis en cuanto que lo propio de ella es subsistir en alguna naturaleza, hay que decir que la persona de Cristo es compuesta en cuanto que unum subsistens subsiste en dos naturalezas.

 

La controversia en sí (qoad rem) no puede darse entre los católicos. Sin embargo, en cuanto al modo de hablar (quoad modum loquendi) se da alguna diferencia. Porque mientras algunos antiguos Padres preferían decir que la hipóstasis de Cristo era compuesta, los escolásticos más bien evitaban esta expresión.

 

44. Escolio 2.  De la unión substancial en Cristo. Que la unión del Verbo con la naturaleza humana es substancial, no accidental, significa que lo que resulta de tal unión es algo uno en el género de substancia. Por la tesis consta que la unión se ha hecho en persona; se pregunta si se ha hecho substancial o accidentalmente, porque los accidentes también se unen en persona. Responde S.Tomás en el art.6 que esta unión es substancial y no meramente accidental o moral, porque por razón de ella se predica del Verbo algo substancial, es decir, que es hombre, y por modo de substancia, es decir, no se diría rectamente que el Verbo está vestido de humanidad, como con un vestido, sino que se debe decir que el Verbo es hombre simplemente en toda su verdad. Todo esto consta claramente de las tesis probadas contra los monofisitas y contra Nestorio.

 

45. Sin embargo se debe avanzar algo más; porque si la unión es substancial del modo explicado, la naturaleza humana se une al Verbo no solamente en persona y substancialmente, sino propiamente según la persona o según la hipóstasis.

 

De una parte el Hijo de Dios subsiste de la naturaleza humana y en la naturaleza humana (cf. antes, n.18). Pero por otra parte la naturaleza humana en Cristo carece de subsistencia humana; puesto que es ente completo en el género de naturaleza (cf. después, tesis 7, donde se trata de la naturaleza humana perfecta de Cristo), debería unirse al Verbo de Dios accidentalmente, a no ser que fuese atraída a la comunión del ser completo del Verbo en cuanto que Este es hipóstasis o persona. Luego la naturaleza humana subsiste por la subsistencia propia del Hijo de Dios y no por sí misma. La unión pues es por modo de subsistencia entre la persona del Hijo de Dios y la naturaleza humana, y tal unión se llama secundum hypostasim.

 

46. Escolio 3.  De la circuminsesión de las naturalezas en Cristo. De la misma manera que en la Trinidad se dice que las tres Personas circumseden, así en Cristo las dos naturalezas. Esta circumsesión (περιχωρησις) de las naturalezas no se diferencia de la conmixtión de las naturalezas, de que hablan algunos latinos. Luego se salva la perfecta distinción de las naturalezas como en las tres divinas Personas circumsedentes la distinción de persona; pero al mismo tiempo se expresa la estrechísima copulación de las naturalezas. El fundamento de esta circumsesión es la unidad de persona en una y otra naturaleza. De aquí se sigue  que ni Dios en Cristo sin lo que es hombre ni es lícito pensar en el hombre sin lo que es ser Dios. La importancia de esta circumsesión constará de lo que se dirá después en la tesis 16, n.374.

 

47. Escolio 4. De la doctrina moderna sobre la persona. Aunque son muy distintas las sentencias de los escolásticos acerca de la noción de persona, todos sin embargo convienen en que persona es algo de orden ontológico. En Cristo hay una sola persona, porque sólo el Verbo posee una y otra naturaleza, la divina y la humana. Por el contrario, la moderna filosofía no escolástica enseña como una verdad completamente adquirida que la persona no es otra cosa sino la conciencia de sí; algo, por tanto, de orden psicológico. Cristo debería en este sentido ser dicho persona humana pues tiene conciencia humana.

 

Para la teología escolástica la conciencia o el yo, no constituye la persona, sino que supone la naturaleza ontológicamente terminada por la hipóstasis, ya propia (generalmente), ya ajena (en el caso de la encarnación).

 

Escolio 5. De la unidad psicológica de Cristo. El misterio de la unión hipostática lleva consigo el que una persona divina tenga dos conciencias, divina y humana. Se trata recientemente por los teólogos cómo hay que explicar la unidad psicológica de Cristo, o cuál es el principio de esta unidad en el Verbo encarnado.

 

En una cosa tan disputada parece lo más seguro el camino propuesto por Galtier. A saber, Cristo en su naturaleza humana tiene conciencia de la visión beatífica, con la que se ve a sí mismo como es en sí mismo. En tal visión la naturaleza humana de cristo aparece realmente distinta a la persona del Verbo, a la que esta naturaleza humana pertenece y está substancialmente unida a esta divina persona según la hipóstasis. Por tanto ese "yo" que es de Cristo profiere no sólo esta humana naturaleza mira en que esta voz se forma, sed illud totum compositum theandricum, del cual una persona es el Unigénito del Padre, subsistiendo en dos naturalezas.

 

Por tanto el centro psicológico de la unidad de Cristo se tiene en su conciencia; la visión beatífica explica esta unidad, ya que por esta visión todo aquello personal que es Cristo más presente exista a su entendimiento que cualquier otra persona está presente a su conciencia.

 

TESIS 4. LA NATURALEZA HUMANA DE CRISTO NO ES PERSONA HUMANA PORQUE CARECE DEL MODO SUBSTANCIAL DE SUBSISTENCIA, REALMENTE DISTINTO DE LA NATURALEZA.

 

48. Nexo. Definida la doctrina de la Iglesia acerca de la unión hipostática, el teólogo ha de proceder más en la penetración especulativa de este dogma. S.Tomás había tratado ya alguna cuestión en los artículos de la segunda cuestión que hemos considerado; otras también en esta segunda cuestión, otras en las cuestiones 3, 4, 17.

 

Hemos expuesto en el escolio segundo de la tesis precedente que la naturaleza humana se une al Verbo no solamente en persona, sino propiamente secundum personam o secundum hypostasim. La naturaleza humana carece, pues, de personalidad humana y subsiste por la subsistencia del Verbo.

 

Este hecho supone alguna diferencia entre naturaleza y su subsistencia. De tal diferencia trata nuestra tesis. En la tesis siguiente consideraremos la misma unión hipostática en sí.

 

49. Nociones. Por la NATURALEZA HUMANA EN CRISTO se entiende el conjunto de substancias, fuerzas, cualidades, por las que Cristo es constituido verdadero hombre. En este sentido naturaleza es lo mismo que esencia o substancia. Sin embargo, filosóficamente estos nombres tienen diversas significacio­nes. Esencia es aquello por lo que una cosa determinada es lo que es; se llama también *quidditas+. Substancia es la esencia en cuanto ésta es aquello por lo que una cosa consiste y está en sí. La naturaleza es la esencia en cuanto principio de operaciones. Nosotros en la tesis tomamos la naturaleza en ese sentido más general por el que no se contradistingue de la esencia o substancia.

 

PERSONA. Ya en el sentido escolástico se define con Boecio *individua substantia de una naturaleza racional+. Se dice substancia para excluir los accidentes, puesto que son entes *in alio+ (en otro). Individua es lo mismo que incomunicable; se excluye, pues, de la noción de persona toda comunicación, es decir, de accidente a sujeto, de parte a todo; de la naturaleza universal a los particulares o singulares por real comunicación, de la naturaleza singular incompleta a la substancia completa, de la naturaleza singular completa o a varias personas por identidad (en la SS.Trinidad) o a un supósito más noble (en la encarnación). De la naturaleza racional, porque las naturalezas irracionales constituyen un supósito, no una persona. Se define pues la persona: substancia racional singular completa toda en sí.

 

50.  SUBSISTENCIA. Puede tomarse en doble sentido: concreto y abstracto. En sentido concreto es lo mismo que cosa subsistente, supósito, persona, hipóstasis. Así se tomaba antiguamente la palabra substancia. En sentido abstracto es forma o formalidad en fuerza de la cual el supósito se concibe existir todo en sí. En este sentido subsistencia se puede entender doblemente: adecuadamente, es decir, como forma por la que el ser (ens) se concibe existir todo en sí; inadecuadamente, a saber, como forma que se concibe que le adviene a una substancia singular completa para que exista toda en sí.

 

En otro sentido esencialmente diverso se entiende la subsistencia por existir en sí, y conviene a cualquier substancia ya completa ya incompleta. En esta tesis tomamos la subsistencia no en este sentido, sino en sentido abstracto inadecuado.

 

51. MODO. En sentido lato significa cualquier determinación. Estrictamente, o sea modo real o físico, es una entidad positiva distinta del sujeto independiente de la consideración de la mente, cuyo todo ser consiste en la última determinación formal de la cosa para realizar algún oficio, o alguna real denominación que se ha de tener en acto, sin la cual determinación, al menos tomada en individuo, la misma cosa puede existir absolutamente. Se dice determinación última, porque al modo no es una determinación aptitudinal o exigitiva, como son los accidentes absolutos cuya esencia exige determinar; en modo, por el contrario todo cuanto es una actual determinación, que consecuentemente se llama última, porque el modo no necesita ninguna ulterior determinación para ejercitar su oficio, mientras que, por ejemplo, la cantidad, como accidente absoluto necesita una ulterior determinación, es decir, la unión o inherencia. Se llama también determinación formal, por el modo produce sus efectos por comunicación de sí mismo.

 

El modo es de una entidad tenuísima, que ni por potencia divina puede separarse del sujeto; por lo cual se llama ser del ser (ens entis). Todo el ser del modo consiste en la última determinación formal de otra cosa. El modo, según algunos, apenas añade algo de perfección a la cosa modificada; según otros ninguna nueva perfección confiere sino que a la perfección que ya existe le confiere solamente un nuevo modo de estar.

 

MODO SUBSTANCIAL. Es un modo que se refiere a la constitución de la misma substancia, como la unión del cuerpo y del alma. Se opone el modo accidental que modifica accidentalmente la substancia.

 

La subsistencia pertenece ciertamente a la constitución de la misma substancia, porque precisamente es la última terminación o último complemento de la substancia en razón de ser por sí. Así pues, el modo de la subsistencia es un modo substancial.

 

52. REALMENTE DISTINTO DE LA NATURALEZA. Entendemos por distinción real la que se da antecedentemente e independientemente de la consideración de la mente. Muchos pretenden que la distinción del modo y de la naturaleza no sea real, sino media entre la real y la de razón porque el modo es de tan tenue entidad que parece que no merece el nombre de cosa. Mas rectamente esta distinción se llama real ciertamente, pero real menor, la cual comunísimamente se denomina distinción modal.

 

53. Sentencias. A. Entre la naturaleza humana y su subsistencia solamente se da distinción de razón.

 

Escotistas. Subsistencia es la negación de dependencia actual y aptitudinal de otra hipóstasis. Existe una triple dependencia: actual, que existe actualmente, como la humanidad de Cristo que está actualmente unida al Verbo; potencial, que es pura potencia y no quiere decir en sí misma nada sino no-repugnancia, dependencia potencial que tienen todas las criaturas, en cuanto que no hay ninguna entidad creada a la que repugne contradictoriamente depender del Verbo; aptitudinal, que es media entre la actual y la potencial, porque es verdadera aptitud, como en el alma humana separada del cuerpo, que tiene aptitud para unirse nuevamente al cuerpo. A la razón de persona se requiere y basta la negación de la dependencia actual y aptitudinal.

 

Entre la naturaleza y su dependencia no se da distinción real, ya que subsistencia es negación.

 

La naturaleza humana de Cristo no es persona porque tiene dependencia actual del Verbo. Parece, sin embargo, que retiene la negación de la dependencia aptitudinal, negación que es propia de cualquier naturaleza completa.

 

Esta sentencia la defienden además de casi todos los escotistas MOLINA, A.MAYR, MUNCUNILL y otros. Algunos atribuyen esta sentencia a DURANDO, OCKHAM y los demás nominalistas.

 

54. TIFANO. La subsistencia no es negación, sino algo positivo; más aún, en el género de ente y substancia subsistencia es sumamente perfecta. Esta perfección es totalitas e integridad substancial, opuesta a la imperfección del accidente, del universal y de la parte; de tal manera que el supósito es substancia primera, toda e íntegra per se independiente y sui iuris.

 

Entre la naturaleza y su subsistencia no se da distinción real, sino únicamente distinción de razón. La subsistencia ciertamente es un modo de naturaleza, pero modo no físico sino metafísico, tal a saber que *por su naturaleza no difiere de aquello de lo que es modo, siendo como es ipsa rei de quien es modo entidad de otra manera y concebida bajo otra razón.

 

La naturaleza humana de Cristo no es persona porque está en Cristo *a modo de parte, y no es suya, y porque fuera de ella hay algo, a saber el Verbo, con quien de tal modo está real y substancialmente unida, que en razón de substancia y perfección, tiene para ello menor perfección que una milésima parte de gota de agua con todo el mar+ (Tifano).

 

Esta sentencia la defienden THOMASSINUS, FRANZELIN, STENTRUP, HURTER, PESCH, DALMAU, GALTIER, POHLE-G