Artículo II
DE LA PERSONA ASUMPTA
TESIS 6. AUNQUE EL PADRE Y EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO SE HUBIESEN PODIDO ENCARNAR, SÓLO EL HIJO SE ENCARNÓ.
86. Nexo. Explicada la unión en sí, S.Tomás trata de los extremos unidos. Y en primer lugar del extremo asumente, que es la persona a la que se hace la asumpción.
87. Nociones. HUBIESEN PODIDO. Tratamos de la posibilidad de otro orden o de la posibilidad de la cosa antecedentemente al divino decreto actual, en virtud del cual sólo el Hijo habría de ser encarnado.
88. Adversarios. La segunda parte de la tesis en cuanto a su sentido exclusivo, a saber, que sólo el Hijo fuese encarnado, la negaron varios herejes, que en general se llaman monarquianos porque querían conservar íntegra la divina monarquía, confesando que sólo el Padre es Dios.
El primero que aseguró que el Padre se hubiese encarnado, es NOETO, hacia fines del siglo II en Asia. Casi la misma doctrina enseñó en Roma PRAXEAS, que después marchó a Cartago. En la primera mitad del siglo III SABELIO proponía otra forma de este error, de tal manera que en Dios una sola persona admitiese. Estos autores se llaman también modalistas, porque en Dios no admitían pluralidad de personas, sino varios modos de una misma persona, y se llaman también patripasianos porque dicen que el Padre padeció.
89. Doctrina de la Iglesia. Además de los símbolos en que la encarnación se atribuye al Hijo y no al Padre o al Espíritu Santo, hay varios documentos en los que la encarnación o, a) se atribuye al Hijo en oposición al padre o al Espíritu Santo, o b) expresamente se dice que es de sólo el Hijo.
a) Concilio Constantinopolitano II: *Si alguno no confiesa una naturaleza del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo...Porque un Dios es el Padre... y un Señor Jesucristo... y un Espíritu Santo...+ (D 213). Concilio Constantinopolitano III: +... definientes que nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios nuestro, uno de la santa... Trinidad... antes de los siglos engendrado del Padre según la divinidad, y en los últimos días el mismo... del Espíritu Santo y de María Virgen según la humanidad+ (D 290; cf. D 256,429).
90. b) Concilio Toledano XI: *También creemos que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de una substancia, pero no decimos que la Virgen María haya engendrado la unidad de esta Trinidad, sino únicamente al Hijo, que solo asumió nuestra naturaleza en unidad de persona+ (D 284). La Profesión de fe prescripta por INOCENCIO III a los Waldenses: *La encarnación de la divinidad no en el Padre, ni en el Espíritu Santo, sino únicamente en el Hijo, la creemos de corazón y la confesamos de palabra+ (D 422).
Valor teológico. Que cualquier persona de la Trinidad se hubiese podido encarnar es sentencia común y cierta en teología. Que sólo el Hijo se encarnó es de fe divina y católica definida.
91. Se prueba por la sagrada Escritura. Que sólo el hijo se encarnó se propone: A. por el hecho de que la persona divina encarnada se contradistingue, a) del Padre y, b) del Espíritu Santo; B. porque expresamente se afirma que el Verbo o Hijo se encarnó.
A. a) Se contradistingue del Padre. 1) En los evangelios, Mt 11,27; Jn 17,24; Mc 1,11. En estos textos se habla de Jesús como de persona divina. Es así que esta persona divina se contrapone al Padre, luego Jesús no es el Padre. Por lo demás todo el evangelio proclama esta verdad desde el principio al final. Mc 1,1. Jesús habla muchísimas veces de su Padre, se dice enviado por el Padre (v.c. Jn 5,23.36s; 6,39s.44.58; 8,16; 20,21).
92. 2) En las epístolas. Las fórmulas de salutación muestran la diversidad del Hijo y del Padre, si atendemos a la íntegra doctrina apostólica, por la unión de una y otra persona y al mismo tiempo oposición. Rom 1,7; 1 Cor 1,3; 2 Cor 1,2, etc. Lo mismo prueban muchos lugares en que se yuxtaponen el Padre y Jesucristo. 1 Tes 1,1; 1 Jn 1,3.
93. b) Se contradistingue del Espíritu Santo. Como casi todos los textos en los que la personalidad del Espíritu Santo en el tratado de Dios Trino se prueba, pudiese aducirse aquí baste con indicar la contraposición que Jesús en la última cena propone entre sí y el Espíritu Santo: Jn 14,16; 14,25s; 15,26; cf. Jn 16,7-15. El Espíritu Santo se dice otro que Jesús, enviado en el nombre de Jesús o enviado por Jesús. Es así que esto no puede decirse si Jesús y el Espíritu Santo son uno y el mismo, luego Jesús, persona divina encarnada, se contradistingue del Espíritu Santo.
94. B. Expresamente el Verbo o Hijo se dice encarnado. Jn 1,14; 1 Jn 1,1s; Gal 4,4; cf. Heb 1,2.
95. Se prueba por la tradición. Los Santos Padres, testigos de la tradición en innumerables testimonios, sólo al Hijo encarnado afirman.
1) Dicen que el Hijo, en oposición a otras personas de la Trinidad, se ha encarnado. Así S.JUSTINO: *Como leamos en los comentarios de los apóstoles que él [Cristo] es Hijo de Dios, decimos y entendemos que es Hijo... y que de la Virgen ha sido hecho hombre+ (R 141). S.IRENEO: *Porque la Iglesia... recibió esa fe, que es en un Dios Padre omnipotente... y en un Jesucristo, Hijo de Dios, encarnado por nuestra salvación; y en el Espíritu Santo que por los profetas predicó las disposiciones de Dios, y la venida, y la generación que es de la Virgen y la pasión... del amado Jesucristo Señor nuestro y de su venida al cielo en la gloria del Padre+ (R 191). S.ATANASIO: *Porque lo que ha sido engendrado del Padre, el Verbo, eso mismo en el tiempo es engendrado de la Virgen María Madre de Dios+ (R 788). Cf. R 218,290,907,1518,2059s.
96. 2) Explícitamente confiesan que sólo el Hijo es encarnado. Así S.JUSTINO: *Porque los que dicen que el Hijo es el Padre, éstos son convencidos de que ni conocen al Padre ni conocen que hay un Hijo del Padre de todo. El cual, como el Verbo sea primogénito de Dios, es también Dios. Y primero ciertamente fue visto por Moisés y los demás profetas en imagen corpórea; ahora, en los tiempos de vuestro imperio de la Virgen, como ya dijimos se ha hecho hombre por la voluntad del Padre...+ (R 127). Pero principalmente insisten en esta verdad los que lucharon contra los monarquianos. S.HIPOLITO, contra Noeto: *Veamos ahora lo que se nos propone: que verdaderamente, hermanos, la virtud del Padre, es decir el Verbo descendió del cielo y no el mismo Padre+ (R 393). TERTULIANO, ya montanista, contra Praxeam: *Dos ciertamente definimos, Padre e Hijo, y ya tres con el Espíritu Santo, según la razón de la economía, que hace número para que no, como infiere vuestra perversidad, el mismo Padre se crea que nació y padeció, lo que no es lícito creer, porque no ha sido entregado+ (R 377).
97. Razón teológica. A. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo hubiesen podido encarnarse. La asumpción de la humanidad importa dos cosas, a saber, el mismo acto del que asume y el término de la sumpción. Es así que cuanto a lo uno y a lo otro se encuentra por igual cualquiera de las tres personas de la SS.Trinidad; luego el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo hubiesen podido encarnarse.
Pruebo la menor. El principio del acto de asumir es la fuerza (virtus) divina que común e indiferentemente se refiere a todas las personas; el término de la asumpción, o sea aquello a los que se hace la asumpción, es persona; ahora bien es común la razón de personalidad en las tres personas, aunque las propiedades personales sean diferentes.
98. B. Sólo el Hijo fue encarnado. Tres principales razones propone S.Tomás por las que se muestra que fue convenientísimo que se encarnase la persona del Hijo.
La primera por parte de la unión. Las cosas semejantes convenientemente se unen. Es así que la Persona del Hijo y la naturaleza humana, a) tanto según la común razón de creatura, b) como según la propia razón de naturaleza humana son semejantes; luego más convenientemente el Hijo se encarnó. La menor en cuanto a a) El Verbo de Dios es semejanza ejemplar de toda creatura, porque el Verbo o concepto del artífice es semejanza ejemplar de las cosas que se hacen por el artífice. La menor en cuanto a b) El Verbo de Dios es concepto de la eterna sabiduría, de la que toda sabiduría del hombre se deriva. Ahora bien, la propia perfección del hombre, en cuanto es racional, es perfección en sabiduría. Por tanto, fue conveniente a la perfección consumada del hombre que el mismo Verbo de Dios se uniese personalmente a la naturaleza humana.
99. Segunda razón, por el fin de la unión. Tal fin es lograr la predestinación a la heredad celestial. Ahora bien, la heredad no se debe sino a los hijos. Fue consecuente, pues, que por el que es Hijo natural los hombres fuesen hechos hijos adoptivos.
Tercera razón, por razón de aquello para cuyo remedio tuvo lugar la encarnación, es decir, del pecado del primer hombre. Porque éste pecó apeteciendo ciencia (cf. Gen 3,5; 2,9.17). Luego fue conveniente que por el Verbo de la verdadera sabiduría el hombre se redujese a Dios.
100. Objeciones. 1. Natura divina Filii est realiter identica con la naturaleza del Padre y del Espíritu Santo. Es así que el Hijo es encarnado, luego el Padre y el Espíritu Santo también lo son.
Distingo la mayor. De tal manera, sin embargo, que el Hijo es realmente distinto del Padre y del Espíritu Santo, aunque sea una la naturaleza de ellos, concedo la mayor; de tal manera que el Hijo sea realmente idéntico con el Padre y el Espíritu Santo por razón de ser una la naturaleza de los mismos, niego la mayor. Concedo la menor. Contradistingo el consecuente: el Padre y el Espíritu Santo se hubiesen encarnado si el Hijo fuese idéntico con ellos, concedo el consecuente; si es realmente distinto, aunque sea una misma la naturaleza de los tres, niego el consecuente.
Explico: Tratamos de uno de los máximos misterios de nuestra sacrosanta religión cristiana. Por tanto, basta si no aparece manifiesta contradicción. Pues bien, no hay contradicción manifiesta si decimos que la unión de la naturaleza humana con el Verbo se termina primaria o propísimamente formaliter a la persona, en segundo lugar a la naturaleza. Porque aunque las tres Personas tengan una naturaleza, son sin embargo entre sí realmente distintas. Luego no aparece contradicción en el hecho de que la naturaleza humana uniri possit cum aliqua Persona, y no por lo mismo deba unirse con las demás Personas, como no hay evidente contradicción en que las tres Personas tengan una naturaleza y sin embargo sean tres Personas realmente distintas. A propósito el Concilio Toledano XI: *Sin embargo sólo el Hijo tomó la forma de siervo propio del Hijo, no lo que común a la Trinidad+ (D 284).
101. 2. Hermas en su Pastor tiene la identidad entre el Hijo *que puede muchos trabajos+, y por tanto encarnado, y el Espíritu Santo (R 89,91). Es así que la autoridad de Hermas fue grande en la primitiva Iglesia, luego el consentimiento de los Padres en la encarnación de sólo el Hijo queda muy debilitado.
Distingo la mayor. Esto de tal manera lo defiende clara y abiertamente que no dé lugar a otras interpretaciones, niego la mayor; de tal manera lo defiende que esta interpretación sea probable, concedo la mayor. Concedo la menor. Contradistingo el consecuente. Si Hermas tan clara y abiertamente enseñase esto, pase el consecuente; de otra manera, niego.
Explico. La mente y el modo de hablar de Hermas en su obra contribuye a una grande confusión. Por tanto, aunque admitiésemos que él realmente identificase al Hijo con el Espíritu Santo, se explicaría bien que los cristianos de la primitiva Iglesia, que por otras razones veneraban este libro, no detestasen esas sentencias que sonaban mal.
102. Escolio 1. Asumir una naturaleza creada conviene propísimamente a la persona, en segundo lugar a la naturaleza. Conviene ciertamente a la persona, porque la persona de tal asumpción es principio y término. Es principio porque propiamente a la persona conviene el hacer, pero la asumpción de la carne ha sido hecha por acción divina. Es término porque la unión ha sido hecha en la persona, no en la naturaleza, como arriba vimos en las tesis 2 y 3. Propísimamente, pues, conviene a la persona asumir la naturaleza.
A la naturaleza también le conviene, porque ser principio de la asumpción a la naturaleza divina le conviene *secundum se ipsam+, ya que por su virtud la asumpción ha sido hecha. Pero ser término de la asumpción conviene a la naturaleza divina por razón de la persona en que se considera. Pero en segundo lugar eso conviene a la naturaleza porque ser término no conviene a la naturaleza *secundum se ipsam+, sino solamente por razón de la persona en que se considera.
103. Escolio 2. De la naturaleza divina asumente, abstraída por el entendimiento la divina personalidad. En doble sentido pueden ser entendidas estas palabras y el mismo S.Tomás de quien han sido tomadas. El primer sentido es condicionado, y ciertamente en hipótesis imposible, a saber, si se abstraen las divinas relaciones no sólo del acto de la encarnación, sino también de la misma divinidad. De tal manera que el sentido de la cuestión sea si, en el caso de que en sí misma se entienda la divina naturaleza ser sin relaciones, todavía esta divina naturaleza pudiese asumir.
Hay que responder que la naturaleza en este caso podría asumir. Ahora ciertamente conviene a la naturaleza asumir por razón de la persona relativamente; pero si se abstrayeran las relaciones, permanecería la persona absoluta, porque *en lo divino lo mismo es por lo que es y lo que es+, y así por de esa persona absoluta podría la naturaleza asumir.
104. Otro sentido es absoluto, abstrayendo las relaciones no de la misma divinidad, sino sólo del acto de la encarnación; de tal manera que el sentido de la cuestión sea si, existiendo Dios como es, a saber, uno en substancia y trino en persona, pudiese este Dios, en cuanto este Dios, según sí, no por razón de Padre, Hijo o Espíritu Santo, asumir; esto es, hacer y terminar la asumpción. Con otras palabras, existiendo la naturaleza divina conjunta con las relaciones, pueda, sin embargo, asumir por aquello que precisamente le convine y se abstraen de las relaciones.
Hay que responder también afirmativamente. En este caso las personas, no según sí mismas, sino por razón de la subsistencia de la naturaleza, esto es, en cuanto son este Dios, por sí primeramente terminaren la asumpción. Esto tiene la sentencia más común de los teólogos.
105. Escolio 3. Varias personas divinas asumentes una única naturaleza humana. S.Tomás y los teólogos por lo general lo afirman. La razón es que tres personalidades divinas, en cuanto es de parte de ellas, pueden terminar la misma naturaleza, como es claro en la naturaleza divina. Ahora bien, por parte de la naturaleza que habría de ser asumida, esto es, de parte de la naturaleza humana, ninguna es repugnancia especial. En tal caso, como parece, sería verdadero decir que las tres personas divinas son un hombre, por la unidad de la naturaleza humana.
106. Escolio 4. Una persona divina, que asume dos naturalezas humanas. Esta posibilidad la conceden comúnmente los teólogos con S.Tomás. Porque la imposibilidad no aparece por parte de las naturalezas, ya que una y otra se supone asumptible, y entre ellas no hay repugnancia formal respecto de la misma persona. Ni aparece imposibilidad por parte de la persona asumente, ya que es infinita y por tanto tiene fuerza infinita de terminar.
Pero se disputa si en tal caso esa persona subsistente en varias humanidades, debería decirse un hombre o varios hombres. S.Tomás con los tomistas defiende que es un hombre. Esto parece que hay que decir, porque en ese caso de todas esas naturalezas se constituiría un supósito; ahora bien, según el modo común de hablar, ningún supósito se dice simplemente varios bajo alguna apelación o forma o razones por las que esa denominación pueda darse. Como Cristo, el Señor, aunque tenga dos naturalezas subsistenciales, simplemente es una substancia y no varias; así también un hombre es un artífice aunque posea diversas artes.
107. Escolio 5. Persona creada asumiendo otra naturaleza. S.Tomás y los tomistas afirman que repugna que una persona o personalidad creada termine otra naturaleza, es decir, que Dios no puede unir hipostáticamente un supósito creado con una naturaleza ajena. La razón parece que hay que tomarla principalmente de la naturaleza de la personalidad creada. Ésta, como vimos antes en la tesis 4, es *modus substantialis+. Ahora bien, el modo de una cosa realmente indistinto de ella, no puede, en cuanto parece, sino modificar otra cosa, pero de ninguna manera otra cosa distinta. Porque la condición esencial del modo es que con él tenga intrínseca adecuación en prestar su efecto o cuasi efecto formal.
108. Escolio 6. El Padre y el Espíritu Santo están en Cristo de modo especial. Por razón de la unión hipostática del Hijo, el Padre y el Espíritu Santo están en esa humanidad de un modo singular y más alto que en todas las criaturas. El argumento principal para esta afirmación brota de la conexión que hay entre las personas divinas, más en cuanto a la presencia real por la unidad en la naturaleza.
Esta especial presencia del Padre y del Espíritu Santo en la humanidad de Cristo la llaman algunos cierta impropia circuminsesión de esas personas con la naturaleza humana de Cristo. Tal circuminsesión sin embargo no es sino análoga con la circuminsesión divina de las tres personas. Porque entre la humanidad de Cristo y la persona que se dice que insidera, no se da aquella identidad de naturaleza en que en primer lugar se funda la circuminsesión de las tres personas divinas.
DE LA NATURALEZA ASUMIDA
TESIS 7. EL HIJO DE DIOS ASUMIÓ UN VERDADERO CUERPO DE CARNE Y UNA ALMA RACIONAL SUBSTANCIALMENTE UNIDA ENTRE SÍ.
109. Nexo. Después de que S.Tomás había tratado del extremo asumente, ahora trata del extremo asumpto. El Hijo de Dios asumió una naturaleza humana y sus partes. De donde surge una triple consideración: la primera es en cuanto a la misma naturaleza humana (q.4); la segunda en cuanto a sus partes (q.5); la tercera en cuanto al orden de la asumpción (q.6). Lo principal que en la q.4 trata S.Tomás lo expondremos en el escolio, en cuanto que no habían sido tratados en la misma tesis. De q.6 trataremos en la tesis siguiente.
110. Nociones. ASUMIO, o unió consigo.
CUERPO. Parte material del hombre o esto cuanto resiste lo que llevamos con nosotros y que sentimos que es nuestro.
VERDADERO CUERPO. Cristo tuvo no una mera apariencia, sino cuerpo real.
CUERPO DE CARNE. Cristo no un cuerpo cualquiera, v. gr., celeste, sino un verdadero cuerpo de carne asumió. Por tanto el cuerpo de Cristo fue de la misma materia y razón que el nuestro.
ALMA. Primero y substancial principio diverso de la materia, principio de vida en los vivientes corpóreos.
ALMA RACIONAL. Principio éste substancial, en cuanto es primer principio de entender.
SUBSTANCIALMENTE UNIDOS ENTRE SI. el alma de tal manera se une al cuerpo que constituye con él una naturaleza humana, compuesta ciertamente de substancia material y de espiritual, verdaderamente sin embargo y realmente una.
111. Adversarios. A. El docetismo (a δοχεω, aparece, ser visto) denegó verdadero cuerpo a Jesucristo; según el docetismo Cristo tuvo una humanidad únicamente aparente o fantástica. Todo lo que los evangelios y la Iglesia enseñan de la natividad, vida, pasión y muerte de Cristo ha de ser reputado como una mera ilusión o apariencia. El docetismo más que el nombre de una secta peculiar, es un cierto punto doctrinal de varios sistemas gnósticos de los dos primeros siglos del cristianismo.
El docetismo aparece ya en el mismo tiempo apostólico. Los principales gnósticos que lo enseñaron son SIMON MAGO y SATURNINO y, principalmente, MARION; de algún modo también BASILIDES y VALENTINO. Después de los gnósticos defendieron este error los maniqueos.
112. El cuerpo de carne lo denegaba a Cristo entre los gnósticos de algún modo APELES, el cual como dijese que la carne de Cristo no había sido formado de María, sino de las estrellas y de substancias de un mundo superior, le atribuía una carne celeste, con ciertas celestes propiedades. Más claramente negó a Cristo un cuerpo cárneo VALENTINO, que imaginó una carne de Cristo espiritual.
113. B. El arrianismo y el apolinarismo negaron el alma de Cristo. El arrianismo no podía entender la unidad de Cristo, si hubiese juntamente dos espíritus, el Verbo y el alma. Por tanto el Verbo estaba unido inmediatamente a la carne o cuerpo, ocupando el lugar del alma. El mismo APOLINAR (c.310-c.390) al principio de su actividad negó a Cristo el alma humana.
Después el mismo APOLINAR denegó a Cristo el alma racional, y este es el error que se conoce con el nombre de apolinarismo. Cristo tendría ciertamente alma de animal (ψνχη, pero de ninguna manera alma intelectual ( νομς, πνευμα). El apolinarismo pretende en primer lugar salvar la unidad de Cristo; según él, de dos completos no puede surgir algo verdaderamente uno; por tanto a la humanidad de Cristo debe faltarle algo. Esto que le falta es aquello que podía impedir la unidad del todo, y la misma obra de la redención, es decir el alma intelectual y libre. Consiguientemente el Verbo se ha hecho carne, pero no hombre. El mismo Verbo fue carne para la mente.
114. C. Algunos antiguos escolásticos negaron que Cristo hubiese asumido cuerpo y alma unidos substantialiter entre sí. Porque veían que de la unión del alma y del cuerpo resultaba una verdadera persona humana; temían pues, que se pusiese en Cristo persona humana si se admitiere que había asumido cuerpo y alma.
115. Doctrina de la Iglesia. A. En cuanto la cuerpo verdadero y cárneo de Cristo. Además de la clara doctrina de los símbolos, expresamente enseña esta verdad el Concilio Toledano I: *No un cuerpo imaginario o sólo compuesto por la forma, sino sólido. Y que éste (Cristo) tuvo hambre y sed, se dolió y lloró y sintió todo lo que siente un cuerpo+ (D 20). INOCENCIO III, en la profesión de fe prescrita a los Valdenses: *hombre verdadero de una madre, que tenía verdadera carne de las entrañas de la madre..., nacido de la Virgen María con verdadero nacimiento de la carne+ (D 422). Concilio Lateranense IV: *Jesucristo... de María... concebido, hecho verdadero hombre compuesto de alma racional y carne humana+ (D 429; cf. D 462).
Expresamente enseña las dos cosas el Concilio Florentino en el Decreto para los Jacobitas: *Y anatemiza, execra y condena toda herejía que sienta lo contrario... Anatemiza también a Maniqueo con sus secuaces, que soñando que el Hijo de Dios tomó un cuerpo no verdadero sino fantástico, quitaron completamente la verdad de la humanidad en Cristo. También a Valentino, que aseguraba que el Hijo de Dios no tomó nada de María Virgen, sino que asumió un cuerpo celeste y que así pasó por el útero de la Virgen, como por un acueducto fluye el agua que transcurre+ (D 710).
116. B. En cuanto al alma y ésta racional. Cf. D 40,65. Concilio de Efeso: *... constituido de alma y cuerpo: afirmamos pues que el Verbo, unida a sí según la hipóstasis carne animada por alma racional+ (D 111a). Concilio de Calcedonia: *... el mismo de alma racional y cuerpo+ (D 148). Concilio Constantinopolitano II: *... pero no confiesa unitatem Dei Verbi en carne animada por alma racional e intelectual... tal sea anatema+ (D 216). Concilio Florentino: *Anatemiza pues... también a Arrio que, firmando que el cuerpo asumpto de la Virgen carecía de alma, quiso que la deidad hiciese las veces de alma. También a Apolinar, que entendiendo que si alma informa no el cuerpo se negase en Cristo, no habría allí verdadera humanidad, sólo puso alma sensitiva o la deidad del Verbo haciendo las veces de alma racional+ (D 710).
117. C. En cuanto al cuerpo y alma substancialmente unidos el Concilio de Efeso: *... aseguramos también que el Verbo, unida a sí según la hipóstasis carne animada por alma racional+ (D 111a; cf. D 216,255). Concilio Vienense: *... confesamos que el Unigénito Hijo de Dios... a saber asumió un cuerpo pasible y una alma intelectual o racional, informante por sí y esencialmente el mismo cuerpo+ (D 480).
Valor dogmático. La tesis es de fe divina y católica definida en cuanto a las tres partes (A.B. D 710; C. D 480).
118. Se prueba por la sagrada Escritura. A. En cuanto al verdadero cuerpo cárneo de Cristo.
1)Textos que narran propiedades de verdadero cuerpo cárneo de la misma manera que el nuestro. a) Se refieren varias posiciones de ese cuerpo (Mt 5,1); estar de pie (Jn 7,37); recostarse (Mt 26,7); caminar (Mt 4,18); orar de rodillas (Lc 22,41); caer en tierra (Mc 14,35).
b) Se hace expresa mención de la cabeza (Jn 19,30); de los ojos (Jn 11,41); de la boca (Mt 5,2); de la voz (Mt 27,46); de las manos (Mt 19,15); abrazo (Lc 10,16); de los pies (Lc 7,38); de su sangre (Mt 6,28); de su costado (Jn 19,34).
c) Cristo se dice concebido (Lc 1,31); nacido y envuelto en pañales (Lc 2,7); crecer y confortarse (Lc 2,40); tener sed (Jn 19,28); fatigarse (Jn 4,6); comer y beber (Lc 7,34).
Ahora bien, todo esto manifiesta abiertamente que los evangelistas han hablado de un verdadero cuerpo de Cristo, como del cuerpo de cualquier hombre. Si, pues, todo esto se hubiera de tomar en un sentido meramente aparente y espiritual, no hay que fiarse de los evangelios.
119. 2) Textos que explícitamente pretenden probar el verdadero cuerpo: a) El mismo Jesús. Lc 24,39: Ved mis manos y mis pies, que yo soy. Palpadme y ved, que el espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo+. b) Los apóstoles dicen hecho de mujer (Gal 4,4); tan verdadero hombre como Adán (Rom 5,12-21); tan verdadero hombre como nosotros, de quienes El es mediador (1 Tim 2,5).
120. B. En cuanto al alma racional de Cristo. 1) Textos que narran propiedades de alma racional: se atribuyen a Cristo efectos de ira (Mc 3,5; 8,33); de celo (Jn 2,17); tedio (Mt 26,38; Mc 14,33). Estos efectos, como espirituales que son, nacen en la voluntad de objetos conocidos por el entendimiento y suponen una alma racional, igual que en los demás hombres a quienes se atribuyen (cf. más adelante, tesis 15, escolio 3, n.364). Máxime afectos de tristeza, de pavor, etc. No pueden convenir al Verbo que se suponga ocupar el lugar del alma racional.
121. 2) Textos que hablan explícitamente del alma de Cristo: a) ψυχη. Jn 12,27; Mt 26,38. b) πνευμα. Mc 2,8; Jn 11,33; Lc 23,46. Cf. Mt 27,50. Que este πνευμα sea el Verbo fácilmente se excluye por el hecho de que el Verbo no puede encomendarse al Padre o ser emitido por Jesús en la muerte (Mt 27,50).
3) Estos textos que hemos citado que dicen explícitamente que Cristo es hombre, prueban también que Cristo tenía alma verdaderamente humana y, por tanto, racional. Porque el hombre no consta de sólo cuerpo sino también y principalmente de alma.
122. C. En cuanto al cuerpo y al alma unidos substancialmente entre sí. Eso lo prueban todos los textos que aseguran que Cristo fue verdadero hombre. Porque si en Cristo el cuerpo y el alma no constituyesen un principio y una substancia, como lo constituyen en los demás hombres, de ninguna manera se podría decir a Cristo verdadero hombre.
123. Se prueba por la tradición. A. En cuanto al verdadero cuerpo de carne. S.IGNACIO: *Todas estas cosas las ha padecido por nosotros, para que consiguiésemos la salvación; y verdaderamente padeció, como en verdad se resucitó a sí mismo; no como algunos infieles dicen que El padeció según las apariencias, ellos según las apariencias existentes: y como sienten así les sucedería a ellos, como si fueran sin cuerpo y a la manera de demonios+ (R 63). Cf. R 51,62,64. S.MELITON DE SARDES: *No es necesario a aquellos, a los que no huye la razón, de las acciones de Cristo después del bautismo establecer y demostrar la verdad de su alma y de su cuerpo y la verdad de la naturaleza humana conveniente con nosotros, y la remoción de toda ficción...+ (R 189). TERTULIANO: *Su Cristo (el de Marción)... no era lo que parecía, y mentía lo que era: carne ni carne, hombre ni hombre. Por tanto, Dios, como pienso, ni Dios... Así ni las pasiones de su Cristo parecían fe; porque nada ha padecido quien no verdaderamente ha padecido; porque un fantasma no puede padecer verdaderamente. Destruida está, pues, toda la obra de Dios+ (R 336). Cf. R 343,353,357.
124. B. En cuanto al alma racional. 1) El hecho se afirma simplemente. S.CLEMENTE ROMANO: *Nuestro Señor Jesucristo por voluntad divina entregó su sangre por nosotros y la carne por nuestra carne y el alma por nuestra alma+ (R 26). S.HIPOLITO: *Creamos, pues, hermanos queridos, según la tradición de los apóstoles que Dios Verbo descendió del cielo a la santa virgen María y, encarnado de ella, tomada una alma humana, participó de razón...+ (R 394). DIDIMO ALEJANDRINO: *)Cómo hubiéramos podido saber que él (Cristo) ha sido hecho carne verdaderamente animada, no de cierto imaginariamente, como quieren los maniqueos que tuvo un cuerpo aparente, y los arrianos que fuese inanimado, si no hubiese dicho: Triste está mi alma, y hubiese mostrado temor y hubiese tomado comida, bebida y sueño?+ (R 1076). S.EPIFANIO: *... el que asumió carne y alma humana y... en nosotros fue encarnado, no en apariencia sino en verdad, e hizo en sí un hombre perfecto de María deipara por el Espíritu Santo... Digo hombre perfecto, esto es, todo lo que hay en un hombre y cual es un hombre+ (R 1086).
125. 2) El hecho se prueba por el principio de los Padres: El Verbo se ha unido a la carne mediante el alma. S.GREGORIO NACIANCENO: *La mente se une a la mente como a más cercana y conjunta y, por ella, a la carne entre la divinidad y la mole de la carne interveniente+. S.JUAN DAMASCENO: *Luego el Verbo de Dios es unido a la carne por la mente intermedia+.
3) El hecho se prueba con otro principio de los Padres: *Lo que no ha sido asumido no ha sido sanado+. S.GREGORIO NACIANCENO: *Si alguien espera en un hombre que carece de mente, es verdaderamente demente, no digno de que se tenga en cuenta su salvación. Porque lo que no ha sido asumpto no puede ser sanado" (R 1018). S.GREGORIO NICENO: *...resucitó... para que en una y otra parte de la naturaleza exhibente sus propiedades permaneciendo, naturam corporum per corpus et naturam animarum per animan sanaret+ (R 1055). S.AGUSTIN: *Si el hombre no hubiera perecido el Hijo del hombre no hubiese venido... Porque no es de diversa naturaleza nuestra carne y su carne, ni de diversa naturaleza nuestra alma y su alma. Recibió esa naturaleza que indicó que había que salvar+ (R 1517).
126. C. En cuanto al cuerpo y al alma substancialmente unidos. 1) Se habla explícitamente de la carne animada de Cristo. S.CIRILO ALEJANDRINO: *Asumido el santísimo cuerpo de la santa Virgen y animado por una alma inteligente... (R 2138). S.SOFRONIO: *ni sin carne racionalmente animada eran llevado [en el Verbo encarnado de Dios]+ (R 2289). Ahora bien, la unión íntima y racional del cuerpo y del alma no podía expresarse de una manera más vívida que con la predicha fórmula.
127. 2) Implícitamente se afirma esta substancial unión, cuando Cristo es llamado verdadero y perfecto hombre, y se dice consubstancial con nosotros. Así S.CIRILO ALEJANDRINO: *Confesamos por tanto que nuestro Señor Jesucristo... hombre perfecto constituido por alma racional y cuerpo... y consubstancial con nosotros según la humanidad+ (R 2060). S.VICENTE LIRINENSE: *Uno y el mismo Cristo Dios y hombre... él mismo en el tiempo engendrado por una madre, perfecto Dios, perfecto hombre,... en el hombre plena humanidad...+ (R 2170). S.JUAN DAMASCENO: *Predicantes al mismo Señor nuestro Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre, decimos que él tiene todas las cosas que tiene el Padre, exceptuando la propiedad de ingénito; y todo también lo que el primer Adán, exceptuando sólo el pecado, esto es, cuerpo y alma dotada de razón e inteligencia+ (R 2365).
128. Razón teológica. Para toda esta íntegra tesis valen las razones que en la cuestión quinta trae una y otra vez S.Tomás. Supuesta la conveniencia de la asumpción de la naturaleza humana, convino que el Verbo asumiese todo lo que pertenece a la naturaleza humana, es decir, verdadero cuerpo de carne y alma racional unidos substancialmente entre sí.
Se prueba esto no sólo por el hecho de que, de lo contrario, se diría falsamente que el Verbo se ha hecho hombre, y que nos redimió por su pasión, sino también porque pertenece a la dignidad de la persona asumente, que con ella esté la verdad y no se encuentre ninguna ficción en su obra.
129. Objeciones. 1. En la sagrada Escritura del Antiguo Testamento al mismo Dios expresamente se le atribuye alma (Prov 6,16; Is 1,14). Es así que esta atribución sólo puede entenderse metafóricamente, luego ni por los textos aducidos del Nuevo Testamento se prueba que Cristo tuvo verdadera alma.
Distingo la mayor. En el A.T. se atribuyen al mismo Dios alma y algunos afectos del alma, de tal manera que haya que entenderlos de alma en sentido propio, niego la mayor. Que se puede entender así, subdistingo: si estas frases se consideran en sí mismas, pase; si se consideran en el contexto del A.T. en el que se subraya la simplicidad y espiritualidad de Dios, niego. Concedo la menor e igualmente distingo el consecuente. Si en el N.T. hubiese textos que se pudieran entender únicamente de la verdadera alma de Cristo, pase el consecuente; si tales hay que se deban entender como en el argumento de la tesis demostrada, niego el consecuente.
130. 2. Sacra Scriptura Novi Testamenti explicite asserit Christum missum in similitudinem carnis peccati (Rom 8,3), factum in similitudinem hominum et habitu (σχηματι) inventum ut hominem (Fil 2,7). Atqui haec ostendunt Christum non veram carnem habuisse neque verum hominem fuisse. Ergo Cristo no tuvo verdadera carne ni fue verdadero hombre.
Concedo la mayor. Niego la menor. 1) En Rom 8,3 S.Pablo no dice simplemente a semejanza de carne, sino de carne de pecado. El sentido es que la carne de Cristo no era carne pecadora sino aparentemente. Aparentemente en verdad, porque era carne como la carne de los demás hombres, que es carne pecadora. Sólo aparentemente porque ni tiene en sí la herencia del pecado ni es instrumento de pecado.
2) En cuanto a Fil 2,7, S.Pablo en este texto no mira la verdad de la naturaleza humana de Cristo, sino que por la conexión de ideas expone que Cristo apareció como hombre. Esta apariencia de hombre siervo y moriente tiene importancia por la contraposición con el reconocimiento glorioso de los vv.9-11. Luego nada contra nuestra tesis. Por lo demás, no solamente en otros textos aducidos en el n.119 sino que en el mismo texto confiesa abiertamente S.Pablo que Cristo es verdadero hombre que pudo obedecer y morir.
131. 3. En la sagrada Escritura del Antiguo Testamento se lee de algunos ángeles que comieron, deambularon, fueron vistos por los hombres, etc. Es así que no obstante esto es cierto que los ángeles no tomaron cuerpo sino aparentemente. Ergo argumentum Novi Testamenti pro nostra thesi valde infirmatur.
Distingo la mayor. De tal manera que, o bien por la confesión de los mismos ángeles (Tob 12,14-19), o por el contexto, en el cual aparecen propiedades no sólo diversas sino aun muy opuestas a las de los hombres, de donde se deduce que no eran verdaderos hombres, concedo la mayor; de tal manera que no pueda deducirse esto, niego la mayor. Concedo la menor y distingo igualmente el consecuente.
132. 4. Antiquísimos Padres no raras veces dicen que Cristo constaba de carne y espíritu. Es así que bajo el nombre de espíritu ( σαρξ, πνευμα ) estos Padres entienden la divinidad, luego estos Padres no admiten en Cristo sino carne y divinidad.
Distingo la mayor. De tal manera que en la palabra *carne+ entienden la sola carne en oposición al alma, niego la mayor. De tal manera que con esta palabra entienden la carne animada en oposición a la divinidad, concedo la mayor. Concedo la menor y contradistingo el consecuente.
5. S.Pablo dice expresamente que Cristo es del cielo, celeste (1 Cor 15,47). Es así que hay que entender esto del origen del cuerpo de Cristo, luego Cristo tuvo un cuerpo celeste.
Concedo la mayor. Niego la menor. En este lugar se hace alusión a lo que en Cristo es divino y celeste, pero no a la naturaleza y origen de su cuerpo. Porque Cristo en el v.45 había sido propuesto como espíritu vivificante, lo que conviene a Cristo hombre en cuanto que por razón de la divinidad tiene la plenitud del Espíritu Santo vivificante. Pero este oficio de vivificar no lo ejerce plenamente Cristo, sino después de su resurrección, en la cual apareció "cuerpo espiritual" (v.44).
133. Escolio 1. Del origen adamítico de Cristo. Aunque muchos de los testimonios aducidos en la tesis claramente dicen que Cristo trae origen de María y por tanto de Adán, sin embargo, proponemos expresamente esta cuestión, porque sirve mucho para el complemento de la tesis. Más aún, Cristo, en tanto es verdadero hombre, en cuanto que ha sido engendrado de María. Con este origen suyo Cristo es carne de nuestra carne y hueso de nuestros huesos.
Hubo algunos entre los Paulicianos (desde el s.VII) que aseguraron que Cristo tomó su cuerpo del cielo, que era imposible que él tomase males de la tierra (cf. n.112). Que Cristo no procede verdaderamente de María también lo afirmaron algunos pseudomísticos del s.XVI.
134. Esta verdad es sin embargo dogma de fe, como se prueba más detalladamente en la Mariología, donde se trata de María, Madre de Dios. Cf. mientras tanto D 422,710 (contra VALENTINO).
En el A.T. el Mesías se prometía como simiente de la mujer (Gen 3,15), germen de David (Jer 3,5), concebido y nacido de una virgen (Is 7,14).
En el N.T. uno y otro modo Cristo se dice hijo de David (Lc 1,32; Rom 1,3; cf. Rom 9,5); su genealogía se describe hasta David, Abraham, Adán (Mt 1,1-17; Lc 3,23-38). Explícita razón de su origen de Adán se asigna, que Cristo, *que santifica+, es del mismo género que aquellos *que son santificados+ (Heb 2,11).
Del abundante testimonio de los Padres baste hacer notar que ellos insisten mucho en la fórmula de S.Pablo: hecho de mujer (Gal 4,4). Así, v. gr. TERTULIANO y S.BASILIO. Igualmente en la fórmula: lo que nacerá de ti santo (Lc 1,35). Así ADAMANCIO, EUTROPIO, SAN EFREN.
La razón que se da de esto es generalmente soteriológica. Así S.IRENEO: *Para que no fuese otra hechura, ni se hiciese otra hechura que fuese sanada, sino que esa misma fuese recapitulada, guardada la semejanza+.
135. Escolio 2. De la conveniencia de asumir la naturaleza humana, y en concreto de la estirpe de Adán. La congruencia, que la naturaleza humana tenía para la asunción, en vez de otras naturalezas la desune S.Tomás, ya por la dignidad, en cuanto, ya que era racional es apta para llegarse de alguna manera al mismo Verbo conociéndolo y amándolo, ya por la necesidad en cuanto que necesitaba reparación. Estas dos cosas convienen únicamente a la naturaleza humana, porque el pecado de los ángeles se dice irremediable por S.Tomás, como se expone más detalladamente en el tratado de los ángeles.
Si se trata no de una intrínseca congruidad, sino simplemente de non repugnancia la más común de las sentencias entre los teólogos tiene que no solamente la naturaleza angélica sino también una naturaleza irracional podía unir hipostáticamente a Dios. Porque no podría faltar a Dios razón por la que decente y sabiamente asumiese una naturaleza irracional para mostrar, v. gr., su sabiduría y confundir la soberbia humana.
136. De la estirpe de Adán más convenientemente asumió el Verbo la naturaleza humana *para que Dios asumiese al hombre del mismo género que había sido vencido, por el que el género humano venciese al enemigo+. Esto fue mejor, ya por justicia, para que satisfaga el que pecó, ya por mayor dignidad del hombre, al hacer que el vencedor del diablo naciese del mismo género que había sido vencido por el diablo, y por mayor ostensión de la potencia de Dios, que asumió de una naturaleza corrompida y enferma aquello que a tanta virtud y dignidad ha sido promovido.
137. Escolio 3. Del hombre asumido. Se pregunta S.Tomás en la misma q.4 utrum persona divina haya asumido un hombre. Puesto que la palabra *hombre+ significa naturaleza humana in supposito, y como eso que se asume no es término de la asumpción, sino que se preentiende a la asumpción, es claro que no puede decirse con propiedad que el Verbo asumió a un hombre; porque esto sería poner en Cristo dos supósitos o al menos suponer la naturaleza asumida existente antes de la asumpción terminada por la naturaleza humana.
Muchas frases de los Padres hay, sin embargo, que de uno u otro modo aseguran que el Verbo asumió al hombre o llevó al hombre.
Estos dichos han de ser entendidos de manera que no se admitan en Cristo dos supósitos, sino que, empleando una palabra concreta por una abstracta se ponga de relieve la realidad de la naturaleza humana de Cristo.
No hay, pues, que admirarse si algunos antiguos escolásticos, mal entendido este modo de hablar de los Padres, afirmasen que un determinado hombre compuesto de cuerpo y alma desde el principio de su concepción hubiese sido asumido por el Verbo de Dios. Esto, en realidad, si se toma estrictamente, no es sino caer en la herejía nestoriana, aunque esos antiguos escolásticos negasen explícitamente darse dos personas en Cristo.
138. Escolio 4. De tres substancias en Cristo. Contra los apolinaristas tenía recto sentido la fórmula *tres substancias en Cristo Hijo de Dios+, para designar el cuerpo, el alma y la divinidad. En este sentido fue empleada esta fórmula por los Padres del Concilio Toledano XI, con S.Julián, arzobispo toledano. Sin embargo Benedicto II no aprobó esta fórmula, hasta que, dada una recta explicación por el Concilio Toledano XV (D 295), Sergio I reconoció que era ortodoxa. El Concilio Francofordense rechazó de nuevo esta fórmula (D 312). Sin embargo S.Tomás la emplea sin escrúpulo.
Rectamente en verdad tres substancias se dicen, para que expresamente en Cristo, además de la divinidad, se ponga no sólo el cuerpo, sino también el alma. Falsamente se dirían tres substancias, si el cuerpo y el alma en Cristo no se considerasen substancialmente unidos.
139. Escolio 5. De las partes integrantes asumidas. Que el Verbo asumió todas las partes que pertenecen a la integridad del cuerpo humano, v.c. las dos manos, las dos orejas, es conclusión totalmente cierta en la que convienen todos los Padres que tratan de esta materia. Porque Cristo, como vimos en la tesis, es hombre perfecto. Ni otra cosa convenía tanto a la majestad del Verbo de Dios, de quien era futuro aquel cuerpo, como a la omnipotencia del Espíritu Santo, con cuya virtud ese cuerpo fue fabricado.
140. Escolio 6.