CONCIENCIA

 


 

Citas de la Sagrada Escritura

 

Todo hombre descubre en su corazon una luz que le indica el camino del bien: Rom 2, 14-15; Jn 1,9.

 

Enseña lo que hay que hacer o evitar: Rom 13, 5; I Cor 8, 10; 10, 25; 1 Pdr 2, 19.

 

Aprueba las cosas buenas y reprueba las malas: Rom 12, 15; / Tim 1, 19; Heb 10, 22; I Pdr 3, 16.

 

Tener en cuenta el grado de formacion de la conciencia de los demas: Rom 14, 1-23; I Cor 8, 7-12; 10, 28-29.

 

Regla de nuestros actos: Rom

2, 15; 2 C`or I, 12; Hech 24, 16; I Tim 1, 19; Rom 13, 5.

-Y con esto muestran que los preceptos

del ley están escritos en sus corazones,

siendo testigo su

conciencia y las sentencias con que entre si unos y otros se acusan o se excusan. Rom 2, 15.

 

Dichoso el varon que no peca con su boca y no siente el remordimiento del pecado. Eclo 14, 1.

 

La lampara del cuerpo es el ojo. Si, pues, tu ojo estuviere sano, todo tu cuerpo estera iluminado; pero si tu ojo estuviere enfermo, todo tu cuerpo estera en tinieblas. Mt 6, 23.

 

¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que de la luz hacen tinieblas y de las tinieblas luz, y lo amargo por dulce y lo dulce por

amargo! ¡Ay de los que son sabios a sus ojos y son prudentes delante de si mismos! Is 5, 20-21.

 

Bienaventurados quienes pueden decir con verdad <<Nuestra gloria es el testimonio de nuestra conciencia>>. 2 Cor 1, 12.

 

Si dijeremos que no tenemos pecado, nosotros mismos nos engahamos, y no hay verdad en nosotros. Pero si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es el por perdonarnos y lavarnos de toda iniquidad. Si dijeremos que no hemos pecado, le hacemos a el mentiroso y su palabra no esta en nosotros. I Jn 1, 8-10.

 


SELECCION DE TEXTOS

 

Luz del alma

 

1088 Entre las costumbres de una sociedad secularizada y las exigencias del Evangelio, media un profundo abismo. Hay muchos que querrian participar en la vida eclesial, pero ya no encuentran ninguna relacion entre su propio mundo y los principios cristianos. Se cree que la Iglesia, solo por rigidez mantiene sus normas, y que ello choca contra la misericordia que nos ensefSa Jesus en el Evangelio. Las duras exigencias de Jesus, su palabra: Vete y no peques mas (Jn 8, 11), son pasadas por alto. A menudo se habla de recursos a la conciencia personal, olvidando, sin embargo, que esta conciencia es como el ojo, que no posee por si mismo la luz, sino solamente cuando mira hacia su autentica fuente (.IUAN PABLO II, A la Conferencia Episcopal Alemana, 17-XI-1980).

 

 

1089 Puedo ver gracias a la luz del sol, pero si cierro los ojos, no veo: esto no es por culpa del sol, sino por culpa mia, porque al cerrar los ojos impido que me llegue la luz solar (SANTO TOMAS, Coment. Evang. S. Juan, 10, 26).

 

1090 Reconoce que tu no eres luz para ti: a lo mucho eres ojo, no eres luz. ¿,Que aprovecha el ojo abierto y sano si falta luz? Di, pues, y clama lo que esta escrito: Tu, Seilor, iluminaras mi lampara (SAN AGUSTIN, Sermon 263).

 

1091 La luz para nosotros es la conciencia, que se muestra oscura o iluminada segun la cantidad de luz. Si se descuida la oracion, que alimenta la luz, la conciencia bien pronto se queda a oscuras (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, p. 102).

 

<<El nucleo mas secreto y el santuario mas intimo del hombre>>

 

1092 La conciencia es como el nucleo mas intimo y secreto del hombre. Es en ella donde se refugia con sus facultades espirituales, en soledad absoluta: solo consigo mismo, o, mejor, solo con Dios—de cuya voz es un eco la conciencia—y consigo mismo. Alli se determina el por el bien o por el mal; alli escoge el entre el camino de la victoria y el de la derrota. Aunque lo quisiera alguna vez, el hombre no lograrla quitarsela de encima; con ella, ora apruebe o desapruebe, recorrera todo el camino de la vida, y con ella tambien, como verdadero e incorruptible testigo, se presentara ante el juicio de Dios (Pio Xll, Aloc. 23-111-1952).

 

1093 La presencia y el respeto de los hombres no le movera a ser mas honesto, ni disminuira en nada su virtud la soledad. Siempre y dondequiera, lleva consigo el arbitro supremo de sus actos y de sus pensamientos: su conciencia. Y todo su empeflo consiste en complacer a Aquel a quien sabe que no se puede eludir ni defraudar (CASIANO, Colaciones, 11).

 

1094 Es la conciencia el nucleo mas secreto y un santuario del hombre, en el que este esta a solas con Dios, y cuya voz resuena en lo mas intimo. La conciencia da a conocer de modo maravilloso esa ley, cuyo cumplimiento consiste en el amor de Dios y del projimo (CONC. VAT. II, Const. Gaudium et spes, 16).

 

Formacion de la conciencia

 

1095 Los fieles, en la formacion de su conciencia, deben prestar una atencion diligente a la doctrina sagrada y cierta de la Iglesia [...]. El discipulo tiene para con Cristo Maestro la obligacion grave de conocer [...] cada dia mejor la verdad que de El ha recibido, de anunciarla con fidelidad y de difundirla con firmeza (CONC. VAT. Il, Decl. Dignitatis humanae, 14).

 

1096 Hay que considerar no solo la accion en si misma, sino la intencion del alma y el fin con que se hace esa accion (CA SIANO, Colaciones, 16).

 

1097 El hombre, dotado de razón y de voluntad libre y, por tanto, enaltecido con una responsabilidad personal, tiene obligacion moral de buscar la verdad [...], adherirse a la verdad conocida y ordenar toda su vida segun las exigencias de la verdad (CONC. VAT. Il, Decl. Dignitatis humanae, 2).

 

1098 Formar la conciencia cristiana de un adolescente o de un joven consiste ante todo en iluminar su mente acerca de la voluntad de Cristo, de su ley, de su camino, y ademas en obrar sobre su animo, en cuanto esto puede hacerse desde fuera, a fin de inducirle a la libre y constante ejecucion de la divina voluntad (Pío Xll, Aloc. 23-III-1952).

 

La voluntad de Dios es la norma a la que se debe ajustar la conciencia

 

1099 La infidelidad nace de la soberbia, por la cual el hombre no somete el entendimiento a las reglas de la fe y a las enseiianzas de los Padres (SANTO TOMAS, Suma Teologica, 2-2, q. 10, a. 1).

 

1100 ¿Quienes son los rectos de corazon? Los que quieren lo que Dios quiere [...]. No quieras torcer la voluntad de Dios para acomodarla a la tuya, corrige en cambio tu voluntad para acomodarla a la voluntad de Dios (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 93).

 

1101 [...] la norma de la decision ultima y personal para una accion moral esta tomada de la palabra y de la voluntad de Cristo. El es, en efecto, el camino, la verdad y la vida, no solo para todos los hombres tomados en su conjunto, sino para cada uno: lo es para el hombre adulto, lo es para el niflo y para el joven (Pío Xll, Aloc. 23-111-1952).

 

1102jOh, Señor!, que todo el daño nos viene de no tener pues tos los ojos en Vos, que si no mirasemos a otra cosa sino al camino, presto llegariamos; mas damos mil caldas y tropiezos y erramos el camino por no poner los ojos en el verdadero camino. No parece sino que nunca se anduvo, segun se nos hace nuevo (SANTA TERESA, Camino de perfecion, 16, 11).

 

Claridad de conciencia y Confesion

 

1103 Quien cuida la limpieza de las cosas de dentro, esto es de la conciencia, suele ser tambien cuidadoso de lo externo (ORIGENES, en Catena Aurea, volt III, p. 127).

 

1104 Ya sabeis que la primera piedra ha de ser la buena conciencia, y con todas vuestras fuerzas libraros aun de pecados veniales y seguir lo mas perfecto (SANTA TERESA, Camino deperfecion, 5, 3).

 

1105 Si vuestra conciencia os reprueba por alguna falta —aunque no os parezca grave—, si dudais, acudid al Sacramento de la Penitencia. Id al sacerdote que os atiende, al que sabe exigir de vosotros fe recia, finura de alma, verdadera fortaleza cristiana. En la Iglesia existe la mas plena libertad para confesarse con cualquier sacerdote, que tenga las legitimas licencias; pero un cristiano de vida clara acudira—¡Libremente!—a aquel que conoce como buen pastor, que puede ayudarle a levantar la vista, para volver a ver en lo alto la estrella del Señor (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa, 34).

 

1106 Quien tiene su ojo malo [...] tiene su cuerpo en tinieblas. No resiste a la carne cuando desea las cosas malas, porque no tiene esperanza en el cielo, que es la que nos concede el valor para resistir a las malas pasiones (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, volt 1, p. 388).

 

La sinceridad, necesaria para actuar con conciencia recta

 

1107 El pecado se dignifica con nombres elegantes: a la avaricia se le designa como el propio cuidado de la familia o de la industria; al orgullo se le llama independencia; a la ambicion, grandeza de espiritu; al resentimiento, amor propio y sentido del honor, y asi sucesivamente (CARD. J. H. NEWMAN. Sermon del Dom. I de Cuaresma: Entrega a Dios).

 

1108 jOh, Verdad!, tu presides en todas partes a todos los que te consultan y a un tiempo respondes a todos los que te consultan, aunque sean cosas diversas. Claramente tu respondes, pero no todos oyen claramente. Todos te consultan sobre lo que quieren. Optimo ministro tuyo es el que atiende tanto a oir de ti lo que el quisiera, cuanto a querer aquello que de ti oyere (SAN AGUSTIN, Confesiones, 10, 26, 37).

 

1109 Condena, pues, tu mismo aquello en lo que pecaste, y esta confesion te obtendra el perdon ante el Señor, pues quien condena aquello en lo que falto, con mas dificultad volvera a cometerlo; haz que tu conciencia este siempre despierta y sea como tu acusador domestico, y asi no tendras quien te acuse ante el tribunal de Dios (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. 6 sobre el tentador).

 

Malas obras y deformacion de la conciencia

 

1110 Llegan a negar los santos mandamientos, porque los han transgredido; <<suavizan>> la perversidad del pecado, porque ellos pecaron (CARD. J. H. NEWMAN, Sermon del Dom. Vlll despues de Pentecostes).

 

1111 Aquellos que cubren los ojos de su corazon con el velo de los vicios, segun la palabra del Salvador viendo no ven, y entendiendo no entienden ni comprenden (Mt 13, 13), y son incapaces de apreciar en lo intimo de su conciencia los pecados graves (CASIANO, Colaciones, 23).

 

Delicadeza y respeto hacia la conciencia de los demas

 

1112 La conciencia es, por lo tanto, para expresarlo con una imagen tan antigua como exacta, un santuario, en cuyo umbral todos deben detenerse; todos, hasta el padre y la madre, cuando se trata de un nitro. Solo el sacerdote entra alli como medico de almas y como ministro del Sacramento de la penitencia; no por ello deja la conciencia de ser un celoso santuario, cuyo secreto Dios mismo quiere que sea conservado con el sello del mas sacro silencio (Pio Xll, Aloc. 23-3-1952).

 

Necesidad de consejo para formar la conciencia

 

1113 Uno comprende enseguida la culpa de otro, pero con dificultad se da cuenta de la suya; un hombre es imparcial en causa ajena pero se perturba en la propia (SAN JUAN CRI SOSTOMO, en Catena Aurea, volt 111, p. 132).

 

1114 Toda la astucia del demonio no prevalecera contra quien no encubra por falsa verguenza los pensamientos que nacen en su corazon, sino que se abandona sin mas a la sabiduria de los mayores, para saber si los debe admitir o rechazar (CASIANO, Colaciones, 2).