CONOCIMIENTO PROPIO

 


Citas de la Sagrada Escritura.

 

Reconozco mis iniquidades y mi pecado esta siempre ante mis ojos. Sal 50, 5.

 

Rociame con hisopo y quedaré limpio; lavame y quedaré

mas blanco que la nieve. Sa/ 50, 9.

 

Desde lo profundo clamo a ti,

Señor; Señor escucha mi voz. Estén atentos tus oidos a la voz de mi súplica. Si te acordaras de los pecados, Señor, ¿quien quedaría en pie? Sal 129, 2-3.

 

Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo el otro publicano. El fariseo, en pie, oraba para si de esta manera: ¡Oh Dios!, te doy gracias de que no soy como los demas hombres, rapaces, injustos, adulteros, ni como este publicano. Ayuno dos veces en la semana, pago el diezmo de todo cuanto poseo. El publicano se quedo alla lejos y ni se atrevia a levantar los ojos al cielo, y heria su pecho, diciendo: ¡Oh Dios, se propicio a mi, pecador!

Lc 18, 10-13.

 

Al que tiene, se le dará mas y abundará; y al que no tiene, aun aquello que tiene le será quitado. Por esto les hablo en parabolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden; y se cumple con ellos la profecia de Isaias, que dice: <<Cierto oireis y no entendereis, vereis y no conocereis. Porque se ha endurecido el corazon de este pueblo, y se han hecho duros de oidos, y han cerrado sus ojos, para no ver con sus ojos y no oir con sus oidos, y para no entender en su corazon y convertirse, que yo los curarla>> Mt 13, 12-15.

 


SELECCION DE TEXTOS

 

El conocimiento propio conduce a la humildad

 

1255 El propio conocimiento nos lleva como de la mano a la humildad (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 609).

 

1256 El que se acusa a si mismo acepta con alegria toda clase de molestias [...] pues se considera merecedor de todo ello, y en modo alguno pierde la paz [...].

Pero quizá alguien me objetará: <<Si un hermano me aflige y yo, examinandome a mi mismo, no encuentro que le haya dado ocasion alguna, ¿por que tengo que acusarme?>>. En realidad, el que se examina con diligencia y con temor de Dios nunca se hallará del todo inocente, y se dará cuenta de que ha dado alguna ocasion, ya sea de obra, de palabra o con el pensamiento. Y si en nada de esto se halla culpable, seguro que en otro tiempo habra sido motivo de afliccion para aquel hermano, por la misma o por diferente causa; o quiza habra causado molestia a algun otro hermano. Por esto sufre ahora en justa compensacion, o tambien por otros pecados que haya podido cometer en muchas otras ocasiones (SAN DOROTEO, Instruccion 7).

 

Primer paso para el conocimiento de Dios

 

1257 Conocimiento de sí, que es el primer paso que tiene que dar el alma para llegar al conocimiento de Dios (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cantico espiritual, 4, 1).

 

1258 Conócete, pues, alma hermosa, ya que eres imagen de Dios. Conocete, hombre, ya que eres gloria de Dios (SAN AMBROSIO. Hexameron, V111, 50).

 

Otros bienes del propio conocimiento

 

1259 Y tengo por mayor merced del Señor un dia de propio y humilde conocimiento, aunque nos haya costado muchas afliciones y trabajos, que muchos de oracion (SANTA TERE SA, Fundaciones, 5, 16).

 

1260 Pues yo reconocco mi culpa, tengo presente mi pecado. El que asi ora no atiende a los pecados ajenos, sino que se examina a si mismo, y no de manera superficial, como quien palpa, sino profundizando en su interior. No se perdona a si mismo, y por esto precisamente puede atreverse a pedir perdon (SAN AGUSTIN, Sermon 19).

 

1261 Al no conocerse rectamente, los malos no se aman en verdad a si mismos, sino que aman lo que creen que son (SAN TO TOMAS, Suma Teologica, 2-2, q. 25, a. 7).

 

Caminos que conducen al conocimiento propio

 

1262 Con mucha frecuencia sucede que el mismo desprecio de que son objeto los hombres por parte del mundo, los lleva al conocimiento de si mismos (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 36 sobre los Evang.).

 

1263 Para la presuncion, el remedio es considerar que no hay mas claro indicio de estar el hombre muy lejos, que creer que esta muy cerca, porque en este camino los que van descubriendo mas tierra, esos se dan mayor prisa, por ver lo mucho que les falta; y por eso nunca hacen caso de lo que tienen en comparacion de lo que desean. Mirate, pues, como en un espejo, en la vida de los Santos y en las de otras personas sehaladas que ahora viven en carne, y veras que eres ante ellos como un enano en presencia de un gigante, y asi no presumiras (SAN PEDRO DE ALCANTARA, Trat. de la oracion y meditacion, II, 4, aviso 7°).

 

Conocimiento propio y formacion de la conciencia

 

1264 Son mas peligrosos y mas dificiles de remediar los vicios que tienen apariencia de virtud y se cubren con la apariencia de cosas espirituales, que los que tienen claramente por fin el placer sensual. A estos, en efecto, como a las enfermedades que se manifiestan con claridad, puede atacarseles de frente y se les cura al instante. Los otros vicios, en cambio, paliados con el velo de la virtud, permanecen incurables, agravando el estado de los pacientes y haciendo desesperar de su remedio (CASIANO, Colaciones, 4).

 

1265No quisiera que ignoraseis, hermanos mios, de que modo se baja, o por mejor decir, se cae en estos caminos. El primer escalon es el disimulo de la propia flaqueza, de la propia iniquidad y del propio fracaso, cuando, perdonandose el hombre a si mismo, autoconsolandose, se engaña. El segundo escalon es la ignorancia de si [...]. ¿Que mas logico que no ver sus llagas, especialmente si las ha tapado con el solo fin de no poderlas ver? De esto se sigue que, ulteriormente, aunque se las descubra otro, defienda con tozudez que no son llagas, dejando que su corazon se abandone a palabras engahosas para buscar excusas a sus pecados (SAN BERNARDO, Sermon sobre el Salmo 90).

 

1266 Mas aquellos que cubren los ojos de su corazon con el craso velo de los vicios, y segun la palabra del Salvador viendo no ven, y entendiendo no entienden ni comprenden (Mt 13, 13), son incapaces de apreciar en lo intimo de su conciencia los pecados mortales (CASIANO, Colaciones, 23).

 

A mayor santidad, mayor es el conocimiento que se tiene de uno mismo

 

1267 (El santo) se alegra de ser considerado poco por los demas, porque ve confirmado en esa baja reputacion lo que el pensaba de si mismo (SAN GREGORIO MAGNO, Diatesseron, 1).

 

1268 Es propio de los justos, a causa de su humildad, desmentir diligentemente, y de una en una, sus buenas obras narradas en presencia de los mismos; y es propio de los poco rectos dar a entender—excusandose—que no tienen culpas, o que son leves y pocas (ORiGENEs, en Catena Aurea, vol III, p. 247).

 

1269 (Los santos) en su afan ilimitado por la santidad, descubren en si con rara sagacidad y condenan sin piedad cosas que nuestra mirada interior, entenebrecida, no puede ni siquiera atisbar (CASIANO, Colaciones, 23).

 

1270 Examinate a ti mismo para conocer que eres; haz lo posible por conocerte (SAN BASILIO, Homilia 3).

 

El propio conocimiento facilita la caridad con el projimo

 

1271 Dos cosas quiere el Señor de nosotros: que consideremos nuestros propios pecados y que perdonemos los de nuestro projimo [...], pues aquel que considera sus propios pecados estera mas pronto al perdon de su companero. Y no solo de boca, sino de corazon [...] esforcemonos, pues, por no querer mal a nadie, para que Dios nos ame (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 61).

 

1272 De ordinario las perturbaciones del corazon se originan en nosotros, no por el mal proceder de los demas, sino por culpa propia. Estan ocultas en nosotros las causas de las ofensas y la semilla de los vicios (CASIANO, Instituciones, 9).

 

1273 Los hombres sin remedio son aquellos que dejan de atender a sus propios pecados para fijarse en los de los demas. No buscan lo que hay que corregir, sino en que pueden morder. Y, al no poder excusarse a si mismos, estan siempre dispuestos a acusar (SAN AGUSTIN, Sermon 19).