CONVERSION

 

A traves de la penitencia: 2 Cr 7, 14; Tob 13, 8; Eclo 17, 21-24; 1s 55, 7; Ex33, 11; 0s 14, 2.

 

Es necesaria la gracia: Sal 79, 4; Jer 31, 18-20; Lam 5, 21.

 

La verdadera conversion recibe el perdon y la misericordia: Dt 4, 29; 2 Cr 34, 26-27; Sal 31, 5; Prov 2, 8.13; Eclo 17, 28; 1s 1, 16-18; 45, 22; 55, 7; Jer 18, 8; 29, 12; Ez 18, 21; 33, 14-21; Jl2, 12-13; Zac 1, 3.

 

Ejemplos de conversion: Jue 10, 15-16; 2 Sam 12, 12-13; 2 Cr 33, 12-13;

 

Las tribulaciones ayudan a la conversión: Sal 82, 17; Ez 6, 9-10; 0s 2, 6-7.

 

Inutilidad de la conversion solamente de palabra: Mt 7, 22-23.

 

El que logra la conversion del pecador salva a este de la muerte del alma y logra el perdon de sus propios pecados: Sant 5, 20.

 

Dificultades en las familias por la conversion a Jesucristo: Mt 10, 34-37.

 

El convertido debe renunciar a las malas obras que realizaba antes de la conversion: Mt 10, 38-39.

 

Alivio y paz que sienten en su alma aquellos que van a Jesus: Mt 11, 28-30.

 

Para ir a Jesus es de absoluta necesidad ser humildes y hacerse poqueilos: Mt 11, 25-26; 18, 3-4; 19, 14; Mc 9, 34; 10, 14-15.

 

Ejemplos de conversion efimera, y de buena conversion: Mt 13, 1-23; Mc 4, 3-20; Lc 8, 5-15.

 

La conversion no impide que el pecado vuelva a aparecer y crecer en nosotros: Mt 13, 24-30.

 

El desarrollo que puede alcanzar el amor de Dios en el alma que se convierte: Mt 13, 31-33; Mc 4, 30-32; Lc 13, 18-21.

 

Alegria causada por un pecador que se convierte: Mt 18, 12-14.

 

Conversion del Centurion del Calvario: Mt 27, 54; Mc 15, 39; Lc 23, 47.

 

Conversion de Maria Magdalena: Mt 26, 6-13; Mc 14, 3-9; Lc 7, 36-50; Jn 12, 3-8.

 

Como el Señor espera y busca el alma perdida; alegria que da a Dios la conversion de un alma: Lc 15, 1 ss.

 

Que dificil es la conversion de los ricos: Mt 19, 24; Mc 10, 25; Lc 18, 25).

 

Conversion de Zaqueo: Lc 19, 1-10.

 

Conversion de la Samaritana: Jn 4, 6-30.

 

Del buen ladron: Lc 23, 42.

 

Conversion de los judios por el discurso de San Pedro el dia de Pentecostes: Hech 2, 37-41.

 

Conversion interesada de Simon el mago: Hech 8, 13.

 

El diacono Felipe convierte al Ministro de Candace: Hech 8, 26

 

Conversion de Saulo en el camino de Damasco: Hech 9, 1-19.

 

Conversion de los habitantes de Lidda y Joppe ante el milagro obrado por San Pedro: Hech 9, 3243.

 

Conversion del Centurion Cornelio y de los suyos: Hech 10.

 

Conversion del proconsul Sergio Paulo: Hech 13, 6-12.

 

Conversion y bautizo de Lidia y su familia: Hech 16, 14-15.

 

Conversion por San Pablo y Silas del carcelero de Filipos: Hech 16, 27-34.

 

Conversion de Dionisio el Areopagita y de Damaris en Atenas: Hech 17, 34.

 

Conversion de Crispo, jefe de la Sinagoga de Corinto, junto con su familia y muchos habitantes de la misma ciudad: Hech 18, 8.

 


SELECCION DE TEXTOS

 

Muchas conversiones <<han sido precedidas de un encuentro con Maria>>

1339 Muchas conversiones, muchas decisiones de entrega al servicio de Dios han sido precedidas de un encuentro con Maria. Nuestra Señora ha fomentado los deseos de busqueda, ha activado maternalmente las inquietudes del alma, ha hecho aspirar a un cambio, a una vida nueva (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa, 149).

 

1340 La Madre de Dios, que buscó afanosamente a su Hijo, perdido sin culpa de Ella, que experimentó la mayor alegria al encontrarle, nos ayudara a desandar lo andado, a rectificar lo que sea preciso cuando por nuestras ligerezas o pecados no acertemos a distinguir a Cristo. Alcanzaremos asi la alegria de abrazarnos de nuevo a El, para decirle que no le perderemos mas (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 278).

 

1341 (Por la conversion de un pecador) hay mayor gozo que por un justo que se mantiene en su ser; a la manera que un capitan estima al soldado que en la guerra, habiendo vuelto despues de huir, ataca con mas valor al enemigo, y estimale aun mas que al que nunca huyo pero tampoco mostro valor alguno; igualmente, el labrador prefiere mucho mas la tierra que, despues de haber producido espinas, da abundante mies, que la que nunca tuvo espinas pero jamas dio mies abundante (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 34 sobre los Evang.).

 

1342 Igual que el Señor en quien se cree es signo de contradicion, tambien el hombre convertido sentira con frecuencia rupturas y separaciones, pero tambien gozos, que Dios concede sin medida (CONC. VAT. II, Decr. Ad gentes, 13).

 

1343 Nada hay tan grato y querido por Dios, como el hecho de que los hombres se conviertan a el con sincero arrepentimiento (SAN MAXIMO, Carta 11).

 

1344 Habiendo ya recibido al hijo en paz, habiendole ya besado, manda le den el mejor vestido, la esperanza de la inmortalidad en el bautismo. Manda le den el anillo, prenda del Espiritu Santo; y calzado para sus pies, el evangelio de la paz, para que fuesen hermosos los pies de los anunciadores del bien (SAN AGUSTjN, Sermon 11).

 

La conversion personal,

fundamento de la renovacion de la Iglesia

 

1345 La renovacion de la Iglesia y la difusion del Evangelio no pueden basarse en un proceso de reforma—mas o menos radical—de algunas estructuras externas, sino que ha de tener su raiz y comienzo en algo interior, en una renovacion de las almas, en una busqueda incesante de Jesucristo, que dara contenido y eficacia a las reformas de estructura que sean convenientes (A. DEL PORTILLO, Escritos sobre el sacerdocio, p. 50).

 

1346 Solamente podemos llegar al reino de Cristo a traves de la metanoia, es decir, de aquel intimo cambio de todo el hombre—de su manera de pensar, juzgar y actuar—impulsados por la santidad y el amor de Dios, tal como se nos ha manifestado a nosotros este amor en Cristo y se nos ha dado plenamente en la etapa final de la historia (PABLO VI, Const. Poenitemini).

 

Corresponder a tiempo a las gracias para una conversion. El Señor da siempre los auxilios oportunos

1347 Acudid al medico mientras podeis, no sea que despues querais y no podais (SAN JUAN DE NAPOLES, Sermon 7).

 

1348 El joven rico no tuvo bastante valor para contener el vino nuevo teniendo un odre viejo, y se rompio por la tristeza (SAN CIRILO, en Catena Aurea, vol VI, p. 313).

1349 ¡Ahora! Vuelve a tu vida noble ahora.—No te dejes engañar: <<ahora>> no es demasiado pronto... ni demasiado tarde (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 254).

 

1350 [...] cuanto mas retrasamos salir del pecado y volver a Dios, mayor es el peligro en que nos ponemos de perecer en la culpa, por la sencilla razon de que son mas dificiles de vencer las malas costumbres adquiridas. Cada vez que despreciamos una gracia, el Señor se va apartando de nosotros, quedamos mas debiles, y el demonio toma mayor ascendiente sobre nuestra persona. De aqui concluyo que, cuanto mas tiempo permanecemos en pecado, en mayor peligro nos ponemos de no convertirnos nunca (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la conversion).

1351 Recorramos todas las etapas de la historia y veremos como en cualquier epoca el Señor ha concedido oportunidad de arrepentirse a todos los que han querido convertirse a el (SAN CLEMENTE, Carta a los Corintios, 7).

 

La conversion personal y la Santa Misa

1352 No hay momento tan precioso para pedir a Dios nuestra conversion como el de la Santa Misa (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la Santa Misa).

 

Necesidad de la oracion para la conversion

 

1353 Debemos rogar, no solo no caer en el mal cuando no hemos caido, sino tambien ser libres de el cuando hayamos caído (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermon de la Montaña, 2).

 

1354 En la oracion tiene lugar la conversion del alma hacia Dios, y la purificacion del corazon (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, vol. 1, p. 352).

 

1355 Todo pensamiento que nos quita la esperanza de la conversion proviene de la falta de piedad; como una pesada piedra atada a nuestro cuello, nos obliga a estar siempre con la mirada baja, hacia la tierra, y no nos permite alzar los ojos hacia el Señor (RABANO MAURO, Tres libros a Bonosio, 3, 4).

 

Conversion, contricion y confesion

 

1356 La vida humana es, en cierto modo, un constante volver hacia la casa de nuestro Padre. Volver mediante la contricion, esa conversion del corazon que supone el deseo de cambiar, la decision firme de mejorar nuestra vida, y que —por tanto—se manifiesta en obras de sacrificio y de entrega. Volver hacia la casa del Padre, por medio de ese sacramento del perdon en el que, al confesar nuestros pecados, nos revestimos de Cristo y nos hacemos asi hermanos suyos, miembros de la familia de Dios (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa, 64).

 

1357 Convertirse quiere decir para nosotros buscar de nuevo el perdon y la fuerza de Dios en el Sacramento de la reconciliacion y asi volver a empezar siempre, avanzar cada dia, dominarnos, realizar conquistas espirituales y dar alegremente, porque <<Dios ama al que da con alegria (2 Cor 9, 7). (JUAN PABLO II, Carta Novo incipiente, 8-lV-1979).

 

1358 El autentico conocimiento de Dios, Dios de la misericordia y del amor benigno, es una constante e inagotable fuente de conversion, no solamente como momentaneo acto interior, sino tambien como disposicion estable, como estado de animo. Quienes llegan a conocer de este modo a Dios, quienes lo <<ven>> asi, no pueden vivir sino convirtiendose sin cesar a El. Viven, pues, in statu conversionis; es este estado el que traza la componente mas profunda de la peregrinacion de todo hombre por la tierra in statu viatoris>>. (JUAN PABLO II, Enc. Dives in misericordia, n. 13).

 

Diversas conversiones a lo largo de nuestra vida


1359 En la vida nuestra, en la vida de los cristianos, la conversion primera—ese momento unico, que cada uno recuerda, en el que se advierte claramente todo lo que el Señor nos pide—es importante; pero mas importantes aun, y mas dificiles, son las sucesivas conversiones. Y para facilitar la labor de la gracia divina con estas conversiones sucesivas, hace falta mantener el alma joven, invocar al Señor, saber oir, haber descubierto lo que va mal, pedir perdon (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa, 57).


1360 Jesus mismo se había sometido al rito penitencial y estaba orando cuando la voz del Padre le proclamo como Hijo: el que es totus ad Patrem, el que se halla totalmente dedicado al Padre y vive para El, el que esta totalmente empapado en su amor. Tambien nosotros estamos llamados a incorporar en nuestras vidas la actitud de Jesus hacia su Padre. La condicion para esto, sin embargo, es la conversion: una vuelta a Dios diaria, repetida, constante, mantenida (JUAN PABLO II, Hom. 13-I-1980).

 

Dios se vale de muchos medios para que el hombre se convierta

1361 Tambien se da el caso de que algunos, deseando llegar a la cumbre de su gloria temporal, o son victimas de una larga enfermedad o caen agobiados por las injurias, o son afligidos por graves males, y llegan a comprender por esto que nunca debieron confiar en sus delicias, y reprendiendose sus propios deseos convierten a Dios su corazon (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 36 sobre los Evang.).

 

 

 

La conversion, un <<mirar de manera nueva a Cristo>>

1362 (Mediante la conversion, el hombre) arrancado del pecado, es introducido en el misterio del amor de Dios, quien le llama a entablar una relacion personal con El mismo en Cristo. En efecto, el nuevo convertido, con la ayuda de la gracia, emprende un camino espiritual por el que [...] pasa del hombre viejo al nuevo hombre perfecto segun Cristo (CONC. VAT. II, Decr. Ad gentes, 13).

 

1363 Quien renuncia al dinero debe volverse a Cristo y mirarle de frente (SAN AMBROSIO, Trat. sobre los misterios,!).

 

1364 Los que en la vida presente, transformados por el temor de Dios, pasan de mala a buena conducta, pasan de la muerte a la vida y mas tarde seran transformados de su humilde condicion a una condicion gloriosa (SAN FULGENCIO DE RUSPE, Trat. sobre el perdon de los pecados).

 

El verdadero ecumenismo no puede darse sin la conversion interior

 

1365 No hay autentico ecumenismo sin conversion interior, ya que los deseos de unidad proceden y maduran por la renovacion de la mente, por la abnegacion de si mismo y por una efusion generosa de caridad (CONC. VAT. II, Decr. Unitatis redintegratio, 7).