DIFICULTADES

 


Citas de la Sagrada Escritura

 

Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Mt 5, 10.

 

Bienaventurados sereis cuando os insulten o persigan y con mentira digan contra vosotros todo genero de mal por mi. Mt 5, 11.

 

Ninguna correccion parece por el momento agradable, sino dolorosa; pero al fin ofrece frutos apacibles de justicia a los ejercitados por ella. Heb 12, 11.

 

Agrada a Dios quien por consideracion a El soporta las ofensas, padeciendo injustamente. ^ I Pdr 2, 19.

 

Aunque haya que pasar por un valle tenebroso, no temo mal alguno, porque tu estas conmigo. Tu clava y tu cayado son mis consuelos. Sal 93, 19.

 

Tened, hermanos mios, por sumo gozo veros rodeados de diversas pruebas. Sant 1, 2.

 

Y todos los que aspiran a vivir piadosamente en Cristo Jesus sufriran persecuciones. 2 Tim 3, 12.

 

Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mi, no es digno de mi. Mt 10, 38.

 

Pero el le replico: <<Como mujer necia has hablado. Si recibimos de Dios los bienes, ¿por que no tambien los males?>> Y no peco Job con sus labios. Job 11, 6.

 

No desdehes, hijo mio, la correccion de tu Dios; no te enoje que te corrija. Prov 3, 11.

 

Hermosa es la misericordia en el tiempo de la tribulacion, como las nubes cargadas de agua en tiempo de sequia. Eclo 35, 26.

 

Si sufrimos con El, con El reinaremos. Si le negamos, tambien El nos negara. 2 Tim 2, 12.

 

Tengo mucha confianza en vosotros; tengo en vosotros grande motivo de gloria, estoy lleno de consuelo, reboso de gozo en todas mis tribulaciones. 2 Cor 7, 4.

 

Cayo la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayo, porque estaba fundada sobre roca. Mt 7, 25.

 


SELECCION DE TEXTOS

 

Es propio de nuestro paso por este mundo el padecer dificultades y contrariedades

 

1726 No hay hombre en el mundo sin tribulacion, aunque sea rey o papa. Y ¿quien es el que esta mejor? Ciertamente, el que padece algo por Dios (Imitacion de Cristo, I, 22, 1).

 

1727 El camino del cristiano, el de cualquier hombre, no es facil. Ciertamente, en determinadas epocas, parece que todo se cumple segun nuestras previsiones; pero esto habitualmente dura poco. Vivir es enfrentarse con dificultades, sentir en el corazon alegrias y sinsabores; y en esta fragua el hombre puede adquirir fortaleza, paciencia, magnanimidad, serenidad (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 77).

 

1728 Si Dios no perdono ni a su propio Hijo, que no había conocido el pecado, ¿piensas que va a dejar sin pruebas a los hijos adoptivos que conocieron el pecado? (SAN AGUSTIN, Sermon sobre los pastores, 46).

 

1729 Dios libra de las tribulaciones no cuando las hace desaparecer, ya que dice el Apostol en mil maneras somos atribulados, como si nunca nos hubieramos de ver libres de ellas; sino cuando por la ayuda de Dios no nos abatimos al sufrir tribulacion (ORIGENES, Trat. sobre la oracion, 30, 1).

 

1730 Cruz, trabajos, tribulaciones: los tendras mientras vivas. —Por ese camino fue Cristo, y no es el discipulo mas que el Maestro (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 699).

 

1731 Todos los tiempos son de martirio. No se diga que los cristianos no sufren persecucion; no puede fallar la sentencia del Apostol: Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesus, padeceran persecucion (2 Tim 3, 12). Todos, dice, a nadie excluye, a nadie exceptua. Si quieres probar ser cierto ese dicho, empieza tu a vivir piadosamente y veras cuanta razon tuvo para decirlo (SAN AGUSTIN, Sermon 6).

 

1732 Las ocasiones de contrariedad jamas nos faltaran mientras estemos en contacto con los hombres. Las hace inevitables el constante roce con ellos. Que no sean ocasion para evitar su compañia (CASIANO, Instituciones, 9).

 

1733 Los mismos sufrimientos que soportamos nosotros tuvieron que soportarlos tambien nuestros padres; en esto no hay diferencia. Y, con todo, la gente murmura de su tiempo, como si hubieran sido mejores los tiempos de nuestros padres. Y si pudieran retornar al tiempo de sus padres, murmurarian igualmente. El tiempo pasado lo juzgamos mejor, sencillamente porque no es el nuestro (SAN AGUSTiN, Sermon 2).

 

1734 Y cuando oyereis hablar de guerras y de sediciones... Las guerras son propias de los enemigos, y las sediciones de los ciudadanos: para que sepamos, pues, que seremos turbados exterior e interiormente, dice que tendremos que sufrir de nuestros enemigos y de nuestros hermanos (SAN GREGORIO MAGNO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 398).

 

1735 No hay orden tan santo ni lugar tan secreto, donde no haya tentaciones y adversidades (Imitacion de Cristo, 1, 13, 2).

 

1736 Nuestra vida en este viaje de aqui abajo no puede estar sin pruebas, nuestro progreso no se realiza mas que entre pruebas y nadie se conoce a si mismo si no ha sido tentado. Solo hay recompensa para el que ha vencido, solo hay victoria para el que ha combatido, solo hay combate frente al enemigo o la tentacion (SAN AGUSTIN Coment. sobre el Salmo 60).

 

Nos pueden servir para la propia purificacion, para satisfacer por nuestros pecados y para crecer en las virtudes

 

1737 Bueno es que padezcamos a veces contradicciones, y que sientan de nosotros malamente, aunque hagamos buenas obras y tengamos buena intencion. Esto aynda a la humildad y nos defiende de la vanagloria. Mejor buscamos a Dios como testigo interior cuando somos de fuera despreciados y no nos dan credito (Imitacion de Cristo, 1, 12, 1).

 

1738 Dios quiere probaros como se prueba el oro en el crisol. El fuego limpia el oro de su escoria, haciendolo mas autentico y mas preciado. Lo mismo hace Dios con el siervo bueno que espera y se mantiene constante en medio de la tribulacion (SAN JERONIMO EMILIANO, Homilía a sus hermanos de religion, 21-VI-1535).

 

1739 Son dignos, ciertamente, de alabanza los designios de Dios, que inflige a los suyos castigos temporales para preservarlos de los eternos, que hunde para elevar, que corta para curar, que humilla para ensalzar (SAN PEDRO DAMIAN, Cartas, 8, 6).

 

1740 En el mar de la vida ocurre una cosa semejante a los que por primera vez navegan. Aunque sean de suyo valerosos, a causa de su inexperiencia se turban, se alborotan, se marean: en cambio, los que han recorrido muchos mares y pasado muchas borrascas, arrecifes, bajios, escollos, acometidas de monstruos marinos, ataques de salteadores y piratas y continuas tempestades, van en su barco mas tranquilos y confiados que los que andan por la tierra, se sientan lo mismo en los costados del barco que en el interior de sus camarotes y pasean y saltan tan tranquilos de la proa a la popa, y los que antes yacian acobardados a la vista de todos, ahora escalan el palo mayor con suma ligereza, tiran de las maromas, izan las velas, manejan los remos y en un momento recorren de parte a parte la embarcacion con la mayor facilidad (SAN JUAN CRISOSTOMO, Carta a Santa Olimpiades desde el destierro).

 

1741 De la misma manera que la victoria atestigua el valor del soldado en la batalla, de la misma manera se pone de manifiesto la santidad de quien sufre los trabajos y las tentaciones con paciencia inquebrantable (SAN CIRILO, en Catena Aurea, vol. II, p. 148).

 

1742 Las tentaciones muchas veces son utilisimas al hombre, aunque sean graves y enojosas; porque en ellas es humillado, purgado y enseflado. Todos los santos por muchas tribulaciones y tentaciones pasaron, y aprovecharon (Imitacion de Cristo, I, 13, 2).

 

1743 Si te sobreviene alguna contradiccion, bendice al Señor, que dispone las cosas del mejor de los modos; piensa que la has merecido, que merecerlas mas todavia, y que eres indigno de todo consuelo; podres pedir con toda sencillez al Señor que te libre de ella, si asi le place; pidele que te de fuerzas para sacar meritos de esa contrariedad (J. PECCI —Leon Xlll—, Practica de la humildad, 23).

 

1744 Vuestra pureza y piedad exigen, precisamente porque sois aceptos y agradables a Dios, que esta pureza sea expurgada mediante repetidos golpes, hasta que llegue a su maxima perfeccion. Por esto, si a veces se duplica o triplica la espada sobre vosotros, tenedlo por sumo gozo y como prueba de amor (SAN RAIMUNDO. Cartas, 6, 2).

 

1745 Dia vendra en que veremos como hubieramos podido satisfacer a la justicia de Dios, solo con las pequeñas molestias de la vida que necesariamente hemos de sufrir en el estado en que Dios se ha servido colocarnos, si hubieramos acertado a unir a ellas algunas lagrimas y un sincero dolor de nuestros pecados (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la penitencia).

 

1746 ¿Que importa que los hombres nos deshonren si nuestra conciencia sola nos defiende? Sin embargo, de la misma manera que no debemos excitar intencionadamente las lenguas de los que injurian para que no perezcan, debemos sufrir con animo tranquilo las movidas por su propia malicia, para que crezca nuestro merito. Por eso se dice: gozaos y alegraos, porque vuestro galardon es muy grande en los cielos (SAN GREGORIO MAGNO, en Catena Aurea, vol. 1, p. 258).

 

1747 Es preciso pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios. Muchas son las persecuciones, muchas las pruebas; por tanto, muchas seran las coronas, ya que muchos son los combates. Te es beneficioso el que haya muchos perseguidores, ya que entre esta gran variedad de persecuciones hallaras mas facilmente el modo de ser coronado (SAN AMBROSIO, Coment. sobre el Salmo 118).

 

1748 Esta es la diferencia entre nosotros y los que no conocen a Dios: estos en la adversidad se quejan y murmuran; a nosotros las cosas adversas no nos apartan de la virtud, sino que nos afianzan en ella (SAN CIPRIANO, De mortalitate, 13).

 

Amar la voluntad de Dios en las contradicciones

 

1749 Señor, para mi es bueno encontrarme en la desgracia con tal de que tu te encuentres durante ella conmigo; esto es preferible a reinar sin ti, a alegrarme sin ti, a estar sin ti en la gloria, tenerte conmigo en el crisol que estar sin ti aunque sea en el cielo (SAN BERNARDO, Coment. sobre el Salmo 90).

 

1750 Si eres miembro de Cristo, tu, quienquiera que seas [...], debes saber que todo lo que sufres por parte de aquellos que no son miembros de Cristo es lo que faltaba a la pasion de Cristo.Por esto la completas, porque faltaba; vas llenando la medida, no la derramas; sufres en la medida en que tus tribulaciones han de anadir en parte a la totalidad de la pasion de Cristo, ya que el, que sufrio como cabeza nuestra, continua ahora sufriendo en sus miembros, es decir, en nosotros (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 61).

 

1751 Al leer la vida de ciertos martires, afirmamos que seriamos capaces de sufrir todo aquello por Dios. Aquellas horas pronto pasaron, decimos, y viene despues una eternidad de dicha. Mas, ¿que hace el Señor para enseñarnos un poco a conocernos, o mejor, para mostrar que nada somos? Pues lo vereis: permite al demonio llegarse un poco mas cercano a nosotros. Oid a aquel cristiano que no ha mucho envidiaba a los solitarios que se alimentaban de hierbas y raices, y formaba el gran proposito de tratar duramente su cuerpo: ¡ay! un ligero dolor de cabeza, la picadura de un alfiler le hacen quejarse a grito batiente; se pone frenetico, exhala clamores; no ha mucho estaba presto a padecer todas las penitencias de los anacoretas, y una pequeñez le desespera. Mirad a aquel otro que parece esta presto a dar la vida por su Dios, y que ningun tormento es capaz de detenerle: la mas leve murmuracion, una calumnia, hasta un gesto algo frio, una pequeña desconsideracion por parte de los demas, un favor pagado con ingratitud, provocan en seguida en su animo sentimientos de odio, de venganza, de aversion, hasta el punto de llegar a veces a no querer ver jamas a su projimo o a lo menos a tratarle con frialdad, con un aire que revela indudablemente lo que pasa en su corazon (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre las tentaciones).

 

1752 Las aflicciones y tribulaciones que a veces sufrimos nos sirven de advertencia y correccion (SAN AGUSTIN, Sermon 2).

 

1753 Si tuviesemos la debida fe, la santa Misa seria para nosotros un remedio para cuantos males nos pudiesen agobiar durante nuestra vida (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la Santa Misa).

 

1754 ¿Estas sufriendo una gran tribulacion?—¿Tienes contradicciones? Di, muy despacio, como paladeandola, esta oracion recia y viril: <<Hagase, cumplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justisima y amabilisima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas.—Amen.—Amen>>. Yo te aseguro que alcanzaras la paz (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 691).

 

El Señor nos aynda siempre

 

1755 ¡Oh, valgame Dios! Cuando Vos, Señor, quereis dar animo, ¡que poco hacen todas las contradicciones! (SANTA TERESA, Fundaciones, 3, 4).

 

1756 Bajo del cielo para estar cerca de los atribulados, para estar con nosotros en la tribulacion (SAN BERNARDO, Sermon 17).

 

1757 Cuando el alma no tiene otra satisfaccion y consuelo, ni los pretende, fuera de El, Dios es rapido en consolar el alma y en socorrer sus necesidades y penas (SAN JUAN DE LA CRUZ. Cantico espiritual, 10, 6).

 

1758 Cristiano, en tu nave duerme Cristo; despiertale, que El increpara a la tempestad y se hara la calma (SAN AGusTiN, Sermon 361).

 

1759 Con tan buen amigo presente—nuestro Señor Jesucristo—, con tan buen capitan, que se puso el primero en el padecer, todo se puede sufrir. El ayuda y da esfuerzo, nunca falta, es amigo verdadero (SANTA TERESA, Vida, 22).

 

1760 Pero los Apostoles, en medio de las persecuciones, mantuvieron en Cristo la paz, sin abandonarle; por el contrario, buscaron refugio en El [...]. En ellos se cumplio lo que les habla dicho: tened confianza, yo he vencido al mundo. Confiaron y vencieron (SAN AGusTiN, Trat. Evang. S. - Juan, 103).

 

1761 Permitio el Señor que peligrasen sus discipulos para que se hicieran sufridos, y no los asistio en seguida, sino que los dejo en peligro toda la noche (hace referencia a la tempestad en el lago de Genezaret), a fin de enseñarles a esperar con paciencia y que no se acostumbrasen a recibir inmediatamente el socorro en las tribulaciones (TEOFILACTO, Coment. Evang. S. Marcos).

 

1762 El vendaval que sopla es el demonio, quien se opone con todos sus recursos a que nos refugiemos en el puerto. Pero es mas poderoso el que intercede por nosotros, el que nos conforta para que no temamos y nos arrojemos fuera del navio. Por muy sacudido que parezca, sin embargo, en el navegan no solo los discipulos, sino el mismo Cristo. Por eso, no te apartes de la nave y ruega a Dios. Cuando fallen todos los medios, cuando el timon no funcione y las velas rotas se conviertan en mayor peligro, cuando se haya perdido la esperanza en la ayuda humana, piensa que solo te resta rezar a Dios (SAN AGUSTIN. Sermon 63).

 

1763 No desmayeis, pues, aunque se haya dicho que os rodearan grandes peligros, porque no se extinguira vuestro fervor, antes al contrario, vencereis todas las dificultades (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 46).

 

1764 ¡Cuantas contrariedades desaparecen, cuando interiormente nos colocamos bien proximos a ese Dios nuestro,que nunca abandona! Se renueva, con distintos matices, ese amor de Jesus por los suyos, por los enfermos, por los tullidos, que pregunta: ¿que te pasa? Me pasa... Y, enseguida, luz o, al menos, aceptacion y paz (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 249).

 

El Señor, <<de los males saca bienes>>

 

1765 A los que aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aun a quienes se desvian y extralimitan, les hace progresar en la virtud, porque se vuelven mas humildes y experimentados (SAN AGUSTIN, Trat. sobre la conversion y la gracia, 9, 24).

 

1766 Los grandes incendios se avivan con el viento, al paso que los pequeños se apagan si se exponen a el (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota, III, 34).

 

1767Algunas veces llama por los milagros, otras por los castigos, algunas por las prosperidades de ese mundo, y, por ultimo, en otras ocasiones llama por las adversidades (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 36 sobre los Evang.).

 

1768 La piedad inmensa de Dios hace que los consuelos y regalos que da al alma sean proporcionados a las tinieblas y vacios que soporta (SAN JUAN DE LA CRUZ. Cantico espiritual, 13, 1).

 

1769 Donde mayor es el trabajo, alli hay mas rica ganancia (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a S. Policarpo de Esmirna, 1).

 

1770 Si el orfebre martillea repetidamente el oro, es para quitar de el la escoria; si el metal es frotado una y otra vez con la lima, es para aumentar su brillo. El horno prueba la vasija del alfarero, el hombre se prueba en la tribulacion (SAN PEDRO DAMIAN, Cartas, 8, 6).

 

1771 Tambien se da el caso de que algunos, deseando llegar a la cumbre de la gloria temporal, o son victimas de una larga enfermedad o caen agobiados por las injurias, o son afligidos por graves males, y llegan a comprender por esto que nunca debieron confiar en sus delicias y, reprimiendo sus propios deseos, convierten a Dios su corazon (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 36 sobre los Evang.).

 

1772 Nos hacemos mas numerosos cada vez que nos cosechais: es semilla la sangre de los cristianos (TERTULIANO, Apolopetico, 50).

 

1773 Vale mucho a los ojos del Señor la vida de sus fieles, y ningun genero de crueldad puede destruir la religion fundada en el misterio de la cruz de Cristo. Las persecuciones no son en detrimento, sino en provecho de la Iglesia, y el campo del Señor se viste siempre con una cosecha mas rica al nacer multiplicados los granos que caen uno a uno (SAN LEON MAGNO, Sermon 82, en el natalicio de los Apostoles Pedro y Pablo).

 

Alegria y acciones de gracias en las dificultades y contrariedades

 

1774 Desear trabajos almas que tienen oracion es muy ordinario, estando sin ellos; mas, estando en los mismos trabajos, alegrarse de padecerlos no es de muchas (SANTA TERESA, Fundaciones, 12, 5).

 

1775 Que la cruz sea tu gozo no solo en tiempo de paz; tambien en tiempo de persecucion has de tener la misma confianza; de lo contrario, serias amigo de Jesus en tiempo de paz y enemigo suyo en tiempo de guerra (SAN CIRILO DE JERUSALEN, Catequesis, 13).

 

1776 Es mejor para mi, Señor, sufrir la tribulacion, con tal de que tu estes conmigo, que reinar sin ti, disfrutar sin ti, gloriarme sin ti. Es mejor para mi, Señor, abrazarme a ti en la tribulacion, tenerte conmigo en el horno de fuego, que estar sin ti, aunque fuese en el mismo cielo. ¿Que me importa el cielo sin ti?; y contigo, ¿que me importa la tierra? (SAN BERNARDO, Sermon 17).

 

1777 Es un gran consuelo en medio de la tribulacion acordarnos, cuando llega la adversidad, de los dones recibidos de nuestro Creador (SAN GREGOR[O MAGNO, Moralia, 3, 15-16).

 

1778 Si recibes la tribulacion con animo encogido pierdes la alegria y la paz, y te expones a no sacar provecho espiritual de aquel trance (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 696).

 

1779 Hay siervos que tienen la absurda costumbre de criticar ocultamente las ordenes de sus señores. Parecido es el caso de los que no se atrever con sus palabras y con toda su alma a maldecir a la providencia por los acontecimientos, pero dan la impresion de querer ocultar al mismo Señor universal lo que soportan de mala gana y con impaciencia (ORIGENES, Trat. sobre la oracion, 10, 1).

 

1780 Desde el primer Adan hasta el de hoy, fatiga y sudor, cardos y espinas. ¿Acaso ha caído sobre nosotros el diluvio? ¿0 aquellos tiempos dificiles de hambre y de guerras, de los cuales se escribio precisamente para que no murmuremos del tiempo presente contra Dios? ¿Cuales fueron aquellos tiempos? ¿No es verdad que todos, al leer sobre ellos, nos horrorizamos? Por esto, mas que murmurar de nuestro tiempo, lo que debemos hacer es dar gracias por el (SAN AGUSTIN, Sermon 2).

 

1781 Porque es propio de un alma cobarde y que no tiene la virtud vigorosa de confiar en las promesas del Señor, el abatirse demasiado y sucumbir ante las adversidades (SAN BAS~L~O, Hom. sobre la alegria).

 

1782 Pues me parece que el atleta valiente, una vez desnudo para luchar en el estadio de la piedad, debe sufrir con valor los golpes que le den los contrarios, con la esperanza de la gloria del premio. Pues que todos aquellos que en los juegos gimnasticos se han acostumbrado a las fatigas de la lucha, jamas desmayan por el dolor de los golpes; antes bien, despreciando los males presentes por el deseo del triunfo, atacan de cerca a sus adversarios. De la misma manera, aunque al varon virtuoso le acontezca alguna cosa desagradable, no por eso perdera su gozo (SAN BASILIO, Hom. sobre la alegria).

 

Tribulaciones y dificultades padecidas por seguir a Cristo

 

1783 Quien sufre contrariedades de los herejes por no abandonar la verdad, es tambien bienaventurado puesto que padece por la justicia (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. I, p. 253).

 

1784 Dios quiera abrir vuestros ojos para considerar cuantas mercedes nos hace en lo que el mundo piensa que son disfavores, y cuan honrados somos en ser deshonrados por buscar la honra de Dios, y cuan alta honra nos esta guardada por el abatimiento presente, y cuan blandos, amorosos y dulces brazos nos tiene Dios abiertos para recibir a los heridos en la guerra por el (SAN JUAN DE AVILA, Carta 58).

 

1785 La sal [. . .]para nada sirve ya, sino para ser arrojada fuera y pisada por los hombres. No es pisado por los hombres quien sufre persecuciones, sino aquel que se acobarda temiendo la persecucion; no puede ser pisado sino el que esta debajo, y no puede decirse que esta debajo aquel que, aun cuando sufra muchas cosas en su cuerpo mientras dura esta vida, su corazon lo tiene fijo en el cielo (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermon de la Montaña, 16).

 

1786 Si, pues, es verdad que quien ofrece un vaso de agua no pierde su premio, tambien lo es que quien sufre la injuria de una palabra leve no quedara privado del premio. Y para que un maldecido (o injuriado) sea bienaventurado deben ocurrir dos cosas: que sea injuriado injustamente y por causa de Dios (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. I, p. 257).

 

1787 El mayor de los honores esta reservado para aquellos que sufren injurias en defensa de la verdad y por confesar a Jesucristo. Esto es lo que vemos confirmado en el ciego (cfr. Jn 9, I ss.). Los judios le arrojan del Templo y el Señor del Templo, encontrandole, le recibe, de la misma manera que el que preside los juegos recibe al atleta que ha peleado legitimamente y ha merecido la corona (SAN JUAN CRISOSTOMO. en Catena Aurea, vol. V, p. 252).

 

1788 Cuando haya comenzado a ejecutar estas cosas, mis parientes, vecinos y amigos comenzaran a bullir. Los que aman el siglo se me ponen enfrente. ¿Te has vuelto loco? ¡Que extremoso eres! ¿Por ventura los demas no son cristianos? Esto es una tonteria, esto es una locura. Y cosas tales clama la turba para que no clamemos los ciegos (SAN AGUSTIN, Sermon 88).

 

El amor a Cristo supera todas las dificultades

 

1789¿Que no hace el amor [...]? Ved como trabajan los que aman: no sienten lo que padecen, redoblan sus esfuerzos a tenor de las dificultades (SAN AGUSTIN, Sermon 96).

 

1790 Yo te bendigo (Señor), porque te dignaste hacerme llegar a este dia y a esta hora para que yo tenga parte, contado en el numero de tus testigos, en el cariz de tu Ungido (San Policarpo en el momento del martirio), Martirio de S. Policarpo, 14, 2).

 

1791 Y como les habla hecho encargos de gran importancia, queriendo animarles les dice: Y mirad que yo estoy con vosotros todos los dias, hasta la consumacion de los siglos (Mt 28, 28). Como diciendo: no digais que es dificil cumplir lo que se os manda, porque estoy con vosotros, que todo lo hago facil. Y no dijo que estarla solo con ellos, sino con todos los que creyeron despues de ellos [...], ya que los Apóstoles no iban a vivir hasta el final de los tiempos (SAN JUAN CRISOSTOMO Catena Aurea, vol. III, p. 432).

 

1792 ¿Que puede perturbar al santo? ¿La muerte? No, porque la desea como premio. ¿Las injurias? No, porque Cristo enseño a sufrirlas: Dichosos sereis cuando, por mi causa, os maldigan, y os persigan y digan toda clase de calumnias contra vosotros (Mt 5, 11). ¿La enfermedad? Tampoco. ¿Que queda entonces capaz de turbar al santo? Nada. En la tierra hasta la alegria suele parar en tristeza; pero, para el que vive segun Jesucristo, incluso las penas se convierten en gozos (SAN JUAN CRISbSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 18).

 

1793 No hay necesidad, ni trabajo, ni persecucion que no sea facil, si comenzamos a gustar de los suyos (de los de Cristo) (SANTA TERESA,Camino de perfeccion, 34, 2).

 

1794 Si las tempestades son llevaderas para los navegantes y las heridas son dulces para los militares, por la esperanza de premios transitorios, cuando se sufre por una recompensa eterna no habra quien sienta la angustia de los peligros (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. 1, p. 438).

 

Acudir a la Virgen en las dificultades

 

1795 Cese de ensalzar tu misericordia, oh bienaventurada Virgen Maria, quienquiera que habiendote invocado en sus necesidades se acuerde de que no le hayas socorrido (SAN BERNARDO, Sermon en la Asuncion de la Virgen, 4, 8).

 

1796 En todo momento, la Virgen consuela nuestro temor, excita nuestra fe, fortalece nuestra esperanza, disipa nuestra desconfianza y anima nuestra pusilanimidad (SAN BERNARDO, Hom. en la Natividad de la B. Virgen Maria, 7).

 

1797 Oira, sin duda el Hijo a la Madre, y oira el Padre al Hijo. Hijos amados, esta es la escala de los pecadores, esta es mi mayor confianza, esta es toda la razon de mi esperanza [...]. ¿Podra el Hijo no ser atendido por su Padre o rechazar los ruegos de su Madre? (SAN BERNARDO, Hom. en la Natividad de la B. Virgen Marfa, 7).

 

1798 Entendi que tenía mucha obligacion de servir a nuestra Señora y a san Jose; porque muchas veces, yendo perdida del todo, por sus ruegos me tornaba Dios a dar salud. (SANTA TERESA. Cuentas de conciencia, 63).

 

1799 Pero no olvides [...], que necesitas de armas para vencer en esta batalla espiritual. Y que tus armas han de ser estas: oracion continua; sinceridad y franqueza con tu director espiritual; la Santisima Eucaristia y el Sacramento de la Penitencia; un generoso espiritu de cristiana mortificacion que te llevara a huir de las ocasiones y a evitar el ocio; la humildad del corazon, y una tierna y filial devocion a la Santisima Virgen: Consolatrix afflictorum et Refugium peccatorum, consuelo de los afligidos y refugio de los pecadores. Vuelvete siempre a Ella confiadamente y dile: Mater mea, fiducia mea; Madre mia, confianza mia! (S. CANALS, Ascetica meditada, p. 128).

 

1800 No estas solo.—Lleva con alegria la tribulacion.—No sientes en tu mano, pobre niño, la mano de tu Madre: es verdad.—Pero... ¿has visto a las madres de la tierra, con los brazos extendidos, seguir a sus pequeños, cuando se aventuran, temblorosos, a dar sin ayuda de nadie los primeros pasos?—No estas solo: Maria esta junto a ti (J. EsCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 900).